«Ojalá cojan sida y se mueran, porque los odio con todas mis putas fuerzas»

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Tony McCarroll, Noel Gallagher, Liam Gallagher, Paul McGuigan y Paul Arthurs, integrantes de Oasis. Fotografía: Cordon Press.

Kurt Cobain solo llevaba una semana muerto cuando Oasis sacó a la venta su primer single, «Supersonic», adelanto del que sería el disco debut más vendido de la historia de la música británica. Después de años de letras lánguidas, voces desgarradas y camisas a cuadros, llegaba de Gran Bretaña un aire juvenil, gamberro, divertido. Las drogas como estimulantes y no como paliativos de la tristeza. Era el nacimiento del brit pop o, como se llamó en el Reino Unido, de «la nueva ola de la nueva ola», en un homenaje algo difuso a The Smiths, Madness y tantos otros.

La irrupción del grupo de los hermanos Noel y Liam Gallagher fue más allá de la música y más allá de las ventas. Lo suyo era una actitud ante la vida. Una actitud de hooligan del Manchester City con el que más te convenía no buscarte problemas. Lo dejaron claro nada más empezar: «Ya está bien de hacer música para los pijos de Bradford… eso no significa nada para nadie. Hay que echar de las listas de ventas a gente como Phil Collins o Wet Wet Wet. Es la única manera de hacerlo, tío: entrar ahí a saco y echar a esos capullos a tortas».

El éxito de Oasis culminaba de alguna manera la ascensión al mainstream de una nueva sensibilidad artística que entroncaba directamente con los movimientos mod de los años sesenta —no en vano Phil Daniels, protagonista de Quadrophenia, recitaba los versos de «Parklife», la canción más famosa de la época—, coqueteando de paso con el guitarreo de los setenta. De repente, empezaron a copar todas las portadas: no eran guapos, pero no les importaba. Los dos hermanos, con sus borracheras, sus escupitajos, sus dedos levantados y sus cejas pobladas reflejaban una Inglaterra que no era idílica pero que quería divertirse. En algún lugar de Londres, Damon Albarn contemplaba la escena entre sorprendido y molesto.

Porque el caso es que, cuando Oasis llegó a lo más alto con «Supersonic» y luego con «Live Forever», la escena del indie británico estaba dominada por Blur, un grupo simpático, irónico, de chicos bien de Londres que estudiaban en la Facultad de Bellas Artes. Blur venía de un éxito y un fracaso: el fracaso lo había vivido en Estados Unidos, al comprobar que su gira con Pulp no llamaba la atención al otro lado del océano. El éxito se llamaba Modern Life Is Rubbish, un disco maravilloso al que siguió un año más tarde Parklife, consagrándoles definitivamente como líderes del nuevo movimiento.

Lo curioso es que Blur ya venía de una guerra, en este caso contra Suede, la banda de Brett Anderson. Suede nunca llegó a triunfar en Inglaterra como lo haría Blur, pero en Estados Unidos fueron un pequeño fenómeno, hasta el punto de que tuvieron que publicitarse como «The London Suede» después de que otro grupo americano del mismo nombre amenazara con demandarles. Algo más taciturnos y oscuros, los de Anderson no tenían problemas en irse al «lalala» si hacía falta o en cantar a la juventud eterna en himnos como «So Young». El duelo tenía además un componente personal: la novia de Brett Anderson, Justine Frischmann, a la sazón la cantante de Elastica, acabó en los brazos de Damon Albarn, cantante de Blur.

Eran tiempos de una promiscuidad artística brutal: durante ese final de 1994 y principio de 1995 se gestaron o publicaron el primer disco de Manic Street Preachers, el sensacional The Bends, de Radiohead, y grupos menores como Supergrass, Ash, Echobelly o The Bluetones se acabarían convirtiendo en éxitos de ventas al primer o segundo single. Llegaba una época dorada y la mayor representación del triunfo de esta nueva hornada fueron los premios de la música británica, los Brits, de febrero de 1995, cuando Blur se llevó los galardones a mejor grupo, mejor disco y mejor canción. Oasis se tuvo que conformar con el reconocimiento al grupo revelación del año. Ante la prensa, Gallagher y Albarn bromearon, se hicieron fotos juntos y el cantante de Blur llegó a decir: «Este premio deberíamos compartirlo».

Ver para creer.

La música entendida como un combate de boxeo

Como hemos visto, talento había por todos lados, pero el talento de por sí no vende. Hace falta algo llamado carisma y muchas ganas de que los tabloides te destrocen la vida. Los estilos de Blur y Oasis eran tan distintos, su éxito tan arrollador, que la prensa musical y la no musical empezaron a buscarles repetidamente para que criticaran al otro. A Damon Albarn le gustaba la ironía elegante a lo Oscar Wilde y escuchaba a los Kinks. A Noel y Liam Gallagher les iba más un rollo Irvine Welsh con una tendencia al escándalo público que parecía heredada de los mismísimos Sex Pistols.

En plena fiebre creativa, Oasis preparó el que sería su disco de consagración, (What’s the Story) Morning Glory? mientras Blur perfilaba The Great Escape, un relato sobre la crisis de los cuarenta que les pillaba al menos con quince años de adelanto. El primer sencillo de los de Manchester, «Some Might Say», llegó al número uno nada más salir al mercado y la discográfica lo celebró con una gran fiesta. Damon Albarn estaba invitado y asistió tan tranquilo. Nada hacía presagiar la tragedia: completamente borracho y fuera de sí, Liam Gallagher se pasó la noche insultándole y pasándole el número uno por la cara. Albarn no se lo perdonaría.

Oasis se había tomado la cosa en serio, como todo en su vida, y aunque puede que al principio a Blur le pareciera un divertimento más, la escalada de declaraciones fue aumentando a lo largo de la primavera de 1995 hasta llegar al movimiento que disparó por completo las hostilidades. Si la guerra del brit pop tiene una batalla clave, una fecha para el recuerdo, esa tiene que ser el 14 de agosto de 1995, la fecha en la que Oasis tenía pensado sacar su siguiente sencillo, «Roll with It», y la elegida por Damon Albarn en persona para «contraprogramarles» con la publicación de «Country House», el primer single de su nuevo disco.

Aquello fue un reto en toda regla, como si Albarn se hubiera cansado de fiestas de celebración ajenas. La prestigiosa revista New Musical Express sacó una incendiaria portada en la que los líderes de ambas bandas se enfrentaban con guantes mientras se anunciaba que el título de los pesos pesados de la música británica estaba en juego. La jornada se vivió como un pequeño referéndum para medir fuerzas y lo más absurdo de todo es que ambos se presentaron a la cita con dos de sus peores canciones: mediocres y facilonas.

Damon Albarn, de Blur, 2013. Fotografía: Cordon Press.

Al final, el recuento fue favorable a Blur por 274 000 unidades vendidas frente a 216 000 de sus rivales. Noel Gallagher no se lo tomó del todo bien: en declaraciones a The Observer en septiembre de ese mismo año aseguró: «Ojalá Damon Albarn y Alex James (el bajista de Blur) cojan el sida y se mueran porque les odio con todas mis putas fuerzas». Regañado por su propia madre, que no dudó en coger el teléfono y decirle que no le había educado para que dijera cosas así, Gallagher pidió perdón y cambió «sida» por «un fuerte catarro». Los medios, en cualquier caso, ya tenían carnaza para meses.

Los de Londres ganaron, como hemos visto, la batalla de agosto, pero a la larga acabarían perdiendo la guerra: (What’s the Story) Morning Glory? recibió mucho mejores críticas y se consagró como el gran disco de la carrera de Oasis, incluyendo sus dos grandes éxitos: «Wonderwall» y «Don’t Look Back in Anger». Por su parte, The Great Escape, que no era un mal disco, no consiguió llegar al público posadolescente y la crítica lo masacró. Demasiado pretencioso. Demasiado elitista. No solo eso: el tiempo estaba llamado a jugar a favor de los Gallagher, siempre preparados para la guerra. Albarn y compañía empezaron a mostrar pronto síntomas de fatiga. El guitarrista Graham Coxon afirmó en medio de las hostilidades: «Como no se acabe pronto toda esta historia, voy a acabar tirándome por la ventana».

Con todo, el incidente más público, el más cruel, estaba aún por llegar.

Shit(e)life

Los Brits de 1995 habían supuesto la consagración de un movimiento y la elección de Blur como líder del mismo. Los de 1996 escenificarían un golpe de Estado con todas las letras. Oasis y Blur llegaron como máximos favoritos, con numerosas nominaciones. Solo Pulp, que había optado por una tercera vía con Different Class y sus éxitos «Disco 2000» y «Common People», parecía poder competir con los dos grandes transatlánticos de la música británica, pero a Jarvis Cocker siempre le gustó mantener un perfil bajo.

Aquel 19 de febrero de 1996, Oasis se impuso en las tres categorías en las que competía con Blur: mejor grupo, mejor disco y mejor vídeo, por «Wonderwall». Tres veces salieron a recibir los premios y las tres veces dejaron un recado a los de Londres, culminando con una interpretación a capela del «Parklife» en la que el estribillo se convertía en «All the people, so many people, and they all go with empty hands, empty hands with their shitelife». En resumen, que los de Blur se iban con las manos vacías de la gala y no les quedaba más que su vida de mierda.

La prensa se quedó a la espera de una respuesta pública de Albarn, pero Albarn replegó velas y aceptó la derrota. Haciendo caso a Coxon, Blur se alejó de la lucha pública y volvió a hacer música. Su siguiente disco, Blur, probablemente fuera el mejor de la década. Oasis celebró el triunfo metiéndose de nuevo en el estudio. Años después, el propio Noel Gallagher reconocería que aquello había sido un error: «Tendríamos que habernos tomado una pausa, separarnos un poco, vivir la vida»… Ahora bien, no había tiempo para eso si querían confirmar su reinado. Be Here Now fue un disco fallido, como lo serían todos los posteriores. Cada día de grabación era carne de sección de sucesos. «Todo el mundo estaba ahí por dinero —afirmó el encargado de mezclar las canciones—. El ambiente era irrespirable».

A falta de un rival externo ante el que reafirmarse, Oasis decidió embarcarse en una guerra civil de veinte años. Noel contra Liam y Liam contra Noel, con Paul Arthurs, conocido como Bonehead, como habitual víctima colateral. La moda Oasis pasó como pasó la moda Blur. Llegaron The Verve y, sobre todo, las Spice Girls y arrasaron con todo. Les echaron a tortas de las listas de ventas como ellos habían hecho con Phil Collins y Chris Rea. Al año siguiente, 1997, Radiohead publicaría su OK Computer, uno de los discos más vendidos y más prestigiosos de la historia de la música británica.

Y así fueron pasando los años. Oasis se separaba y se reunía, se reunía y se separaba, dependiendo del precio. Damon Albarn dejó su relación con Justine Frischmann y, después de publicar 13, decidió formar la banda de música electrónica Gorillaz con la que, por fin, triunfó en Estados Unidos. Coxon y James siguieron con proyectos más modestos y los hermanos Gallagher acabaron agotados de tanto pelearse con el mundo, convertidos casi en muñecos de feria y condenados a tener siempre una grabadora delante. En 2009 tocaron en Benicassim y, a mitad de concierto, Liam directamente se fue del escenario. Esa sería su última gira.

«¿Qué coño pasó hace quince años?»

De todo esto hace ya más de veinte años. Dos décadas de odio soterrado que parece que por fin se ha apaciguado. Es muy complicado mantener vivas las guerras cuando uno está a punto de cumplir cincuenta años, el tiempo se va agotando. En 2011, Noel Gallagher sorprendió con unas declaraciones en las que afirmaba que se había encontrado por casualidad con Damon Albarn en un bar, se habían puesto a hablar y habían acabado emborrachándose juntos. «¿Qué coño pasó hace quince años?», habría dicho Albarn, «se nos fue la olla por completo», para después matizar: «Nos lo pasamos de puta madre, eso sí». Gallagher estaba de acuerdo: «Sí, fue muy divertido, nos reímos un huevo, estuvo muy chulo, tío».

Y así, con unas cervezas, se firmó por fin una paz retrasada por la incomparecencia constante de una de las partes. Un par de años después, Noel aceptó hacer los coros de «Tender» junto a Paul Weller y Graham Coxon en un concierto solidario para recaudar fondos contra el cáncer en adolescentes. Recientemente, no ha tenido problema en colaborar con Albarn en el último disco de Gorillaz, en lo que parece el principio de una gran amistad.

¿Qué ha sido de los demás soldados? Liam Gallagher está que trina. Hace años que no se habla con su hermano y sus coqueteos con «el marica de Blur» no le han sentado nada bien. Por lo demás, ya saben, «cigarros y alcohol». Alex James, el otro foco de las iras de los Gallagher en los noventa, sorprendió a todos hace un par de años afirmando que su banda favorita de aquella época era Oasis. Nadie sabe si lo dijo en serio o no. Posteriormente, afirmó: «Sería genial que se volvieran a unir para poder contratarlos de teloneros».

Del resto de esa generación, poco se sabe. Thom Yorke ha perdido por completo el rumbo y Jarvis Cocker sigue estancado en «Common People». De vez en cuando, Supergrass se junta y saca un disco o hace una pequeña gira. Lo mismo podemos decir de Suede, que sigue publicando discos al margen por completo de los focos mediáticos. Elastica se separó en 2000, después de un segundo disco crepuscular. Ellos quitaron de en medio a Simple Minds, Simply Red, Sting y compañía, y vieron cómo Coldplay, Travis o Keane se los quitaban de en medio a ellos. El ciclo de la vida. Fueron tiempos tremendos, eso sí. Muy divertidos. Lo curioso es que hayan tardado veintipico años en darse cuenta de que, en el fondo, todos formaban parte de un mismo ejército.

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18 comentarios

  1. En 2009 en Benicassim si Liam se fué del escenario fue porque falló el sonido y no se escuchaba nada, cuando volvió el sonido siguió con el concierto.

    Oasis no se “reunía y separaba dependiendo del precio”, es más siguieron sacando discos y girando de forma regular, y no se separaron hasta 2009 cuando Noel dejó el grupo.

  2. AhoraSiJavier

    Thom Yorke ha perdido por completo el rumbo? En fin, lo que hay que leer…

    • Carlos A.

      Totalmente de acuerdo. Lo ultimo de Radiohead, A Moon Shaped Pool, de hace un par de años, es en mi opinion una de las mejores obras de este grupo.

      Por otro lado, gracias por hacernos recordar aquellos años y toda aquella maravillosa música a través de este artículo.

    • Purcias

      Esa misma frase es lo que más me ha sorprendido del artículo. Además, tan tajante. No dice que está en horas bajas, o que ya no es el que era, sino que ha “perdido completamente el rumbo”.
      Por cierto, yo siempre fui mucho más de Blur que de Oasis, de quienes solo me gusta el primer disco.

  3. A finales del 94 y principios del 95, Manic Street Preachers llevaban ya tres discos a sus espaldas, Bonehead dejó Oasis en el 99, así que no sé cómo pudo ser víctima colateral de las discusiones de los Gallagher durante 20 años, Supergrass llevan sin sacar un disco desde 2008, de hecho Gaz Coombes no suele tocar canciones de Supergrass en directo, y lo de que Jarvis Cocker sigue estancado en Common People…hicieron una gira hace unos cuantos añitos ya…no llamaría a eso estar estancado, de hecho el año pasado sacó un disco junto a Gonzales…

    Mucho agujero por ahí.

  4. Quépesadogallagher

    Interesante y absurda guerra de artistas narcisistas pero no entiendo lo de que Thom Yorke ha perdido el rumbo. No veo artista con mejor rumbo y auténtico que él; estaría bien que el autor matizara esa afirmación.

  5. Aurori

    Jarvis Cocker estancado en “Common People”? Y “This is Hardcore” y sus discos en solitario?

  6. Juan Rived Sanz

    Que Jarvis se quedó estancando con common people es más que cuestionable: From Auschwitz to Ipswich y el álbum en sí es una maravilla.

  7. El que acabó con ellos fue Robbie Williams

  8. ramiro

    Ummmm…casi nunca cuando se habla de esa época, nadie comenta a un grupo llamado James , quienes publicaron discos memorables…a dia de hoy siguen en activo haciendo música de gran calidad
    buen articulo, por cierto…gracias

  9. Pabolete

    Música viejuna… A mi padre le encanta, por cierto, pero a mí me suena a caspa pura. Supongo que es lo que toca: los veinteañeros siempre pensamos que la música de nuestros viejos es caspa y nuestros viejos pensaban en sus veinte que la música de sus padres es caspa y éstos que la música de sus padres… y así hasta el infinito y más allá, y dentro de 20 o 30 años los chavales escucharán a saber qué y me dirán que la música que me mola es un puto truño. Es el río de la vida… xDD

    • Roger Kaputnick

      No hombre, siempre hay alguien que, en cualquier época, está dispuesto a escuchar sin prejuicios música de décadas anteriores e incluso de mucho antes. De otro modo nadie sabría ya qué compuso Mozart, por poner un ejemplo. Los jóvenes, a pesar de su aureola de rebeldía e inconformismo, son salvo ilustres excepciones, carne de rebaño y son fácilmente dirigidos para que no sean “mavericks” que se aparten de él. Cuando yo tenía veinte años, estaban en su apogeo Beatles, Elvis, Ottis Reding, The Beach Boys, Aretha Franklin, y docenas y docenas de fabulosos intérpretes. Ahora vete a buscar y encontrarás a Justin Bieber, Lady Gaga, Robbie Williams y docenas de indocumentados. ¡Te cagas! Desengáñate, hay épocas muy superiores a otras pero los que no distinguen, se pegan a lo que se les ofrece en “su juventud”. Pegaditos, como los pinguinos.

  10. de ventre

    me sorprende siempre la afición de esta página por el brit pop. llevo leídos ya unos cuantos artículos.

    aprovecho la ocasión para rogar que algún alma caritativa escriba algo sobre los nunca suficientemente valorados Primal Scream, cuyas andanzas llenas de excesos, colaboraciones con múltiples estrellas, múltiples cambios de personal y la firma de dos o tres albumes fundamentales para la música pop bien lo merecen.

    porfa, porfa, porfa

    j

  11. Tergiversador de Enredos

    Fue una época excitante. Era un no parar. Cada semana publicaban algo genial. Estaban Oasis y Blur, claro, y Radiohead, Pulp, Elastica y Supergrass, pero también andaban por allí Suede (nunca han dejado de estar, y precisamente ahora están mejor que nunca), Echobelly, James, Gene, Ash, Kula Shaker, Ocean Colour Scene, Super Furry Animals, The Charlatans, Dubstar, Sleeper, The Divine Comedy, S*M*A*S*H, o los infravaloradísimos Shed Seven.

    Creo sinceramente que la guerra Oasis-Blur, más que en empate, acabó con una ligera victoria de Blur. Cierto que la victoria (momentánea) de Oasis pareció abrumadora, tanto como la consiguiente derrota (momentánea) de Blur. Pero después de The Great Scape, Blur publicó el disco homónimo y esa otra maravilla que es 13. Evolucionaron. Mientras que Oasis se enfangó con un disco sobredimensionado (Be Here Now, y mira que me gusta, pero es un disco excesivo), y dos fláccidas tristezas (Standing on the Shouders of Giants y Heathen Chemistry). Con el correr de los años, creo que Oasis queda como un grupo con dos grandes discos (los dos primeros), y una larga caída (si acaso, el Don’t Believe the Truth remontó algo… no demasiado), mientras que de Blur queda la sensación de una discografía mucho más sólida y coherente.
    Aunque, para ser sincero, creo que los grandes triunfadores de todo son Suede y Radiohead. Ellos sí que perdurarán.

    • Carlos A.

      Tergiversador:

      Muy de acuerdo con tu interesante análisis musical. En lo único que difiero es que you creo que Oasis empezaron a remontar con Heathen Chemistry, que es un disco que me gusta mucho, y opino que siguieron en racha con los dos últimos, Don’t Believe the Truth y Dig Out Your Soul, que me gustan bastante.

  12. Ruymán

    Aprovechando que algunos están reivindicando algunas bandas, yo me apunto con los Ocean Colour Scene, le daban tres mil vueltas a Oasis, ahí queda…

  13. ¿Qué diantres es eso de que Thom Yorke perdió el rumbo? ¡Por favor! Si el que en opinión de no pocos es el mejor disco de la carrera de Radiohead salió nada más en 2007, consiguiendo lo impensable: equiparar o incluso sobrepasar la legendaria dupla OK Computer (1997) – Kid A (2000). Eso, sin contar que el más reciente A Moon Shaped… de 2016 es discazo. Y si nos ponemos a explorar en la carrera de Yorke como solista, veremos que el hombre ha innovado y experimentado como ninguno de los saliditos de la generación noventera de rock británico.

    Yo creía que el autor de este artículo en principio solo estaba intentando buscar la polémica fácil, pero con una relectura me queda claro que en realidad solo se trata de ignorancia o desinformación (lo que da lo mismo tratándose de una discusión de bar, pero despinta bastante tratándose de Jot Down).

  14. Azuzar el enfrentamiento les vino bien a ambas bandas, comercialmente… Curiosamente, Wonderwall es una canción que casi podría ser de Blur. A mi me gustan mucho los dos primeros de Oasis, tenían personalidad, luego derivaron hacia el rock de dinosaurios de la década anterior. Blur, por contra, a mi me parecen un grupo de canciones y ejercicios de estilo más que de álbumes logrados. Mucho talento, que es lo que hace que se aporte y no se queden en el mero plagio, ojo, pero se olían pronto los referentes (se dijo en su dia que la escucha de Pavement les hizo variar de rumbo, pero si no era Pavement, eran otros, lo que estuviesen escuchando en ese momento, discotequeo, Radiohead, los Kinks siempre). Pienso que Damon Albarn es un talento comparable a McCarthney, pero que le ha faltado un rival a la altura -y en su propia banda-, que le obligase a hacer ese esfuerzo supletorio, a echar ese último aliento que marca verdaderamente la diferencia.

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