Arte y Letras Filosofía

La eternidad es ahora

Eternidad
La Persistencia de la Memoria. Topham. Cordon Press.

Un emperador le preguntó a un pastorcillo: «¿Cuántos segundos hay en la eternidad?». Su respuesta fue: «Hay una montaña de diamante de cuatro mil metros de alto, y cada cien años un pajarito viene y afila su pico en la cumbre; cuando toda la montaña se haya desgastado, habrá pasado el primer segundo de la eternidad». Este es el desenlace de uno de los cuentos más famosos de los hermanos Grimm. Es magnífico y sobrecogedor. También es estúpido: «eternidad» no es lo mismo que «mucho tiempo». La eternidad no tiene final ni principio, simplemente es, completamente desligada del tiempo. Pero no seamos duros con el pastorcillo: todos construimos ficciones para visualizar la idea del fin o su ausencia… Metáforas con las que imaginar el tiempo.

1. Flecha

El tiempo no da vueltas en redondo, sino que sigue una trayectoria recta. Este es el motivo por el cual el ser humano no puede ser feliz, porque la felicidad es el deseo de repetir.

Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.

El impulso de repetir es muy potente en la infancia: bebés que insisten en la misma mueca una y otra vez, niños cantando Frozen en bucle hasta que sus padres solo pueden pensar: «¡Suéltalo! ¡Suéltalooo!». Las rutinas tienen un punto reconfortante, aunque llevadas al extremo pueden ser síntomas de TOC o aburrimiento extremo.  

El drama llega cuando comprendemos que hay cosas que no podrán repetirse jamás. Una jarra hecha pedazos no se recompone, solo puede haber un cumpleaños anual, solo se vive el primer amor una vez… Y los muertos no vuelven a caminar sobre la tierra. Al crecer comprobamos que vivimos en un mundo cambiante en el que cada instante es único. Ya afirmó Heráclito que nunca cruzamos el mismo río dos veces: ni el río ni nosotros somos iguales la segunda vez. Y todo cambio es un paso más hacia el final del camino. Somos esclavos de la segunda ley de la termodinámica, por la que la entropía (el desorden, la incertidumbre) de cualquier sistema cerrado aumenta irremisiblemente. Todo tiende a deteriorarse, el mismísimo sol morirá en unas decenas de millones de años, el universo tiene fecha de caducidad. 

La culpa es de la linealidad irreversible del tiempo. Si el tiempo pudiera fluir hacia atrás, los jarrones se recompondrían solos y los ancianos se convertirían en rejuvenecidos Benjamins Button. Pero el tiempo es implacable e irreversible como una flecha en vuelo, la primera metáfora con que visualizar el avance del tiempo. La característica más importante de la Flecha Del Tiempo (con mayúsculas impresiona más) es su direccionalidad. La visualizamos como lanzada desde un pasado remoto a nuestras espaldas hacia un futuro lejano frente a nosotros… A no ser que hayamos nacido en Bolivia. 

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11 comentarios

  1. «un minuto aguantando las ganas de mear parece eterno. »
    Dígaselo a los que tenemos problemás de próstata. Genial.

  2. Buenísimo articulo!!
    Felicidades y gracias :)

  3. Gran artículo. El concepto de «flecha del tiempo» lo vi por vez primera en la célebre novela de Hawking, «Breve Historia del Tiempo».

  4. Gran artículo. Hablando de «atrapado en el tiempo» yo siempre digo a aquellos que dicen que se volverían locos si les pasara a ellos que lo mismo les esta pasando pero sencillamente no son el protagonista de la película.

  5. Estamos muertos. Asistimos a la eternidad, esto sólo es una catedralicia película. Unos de un modo consciente, espiral y absoluto vemos la infinidad de narradores y planos espaciotemporales que hay en ella. Otros, por desgracia, no son conscientes de esta explicación.

  6. Agustín Serrano Serrano

    Puede que me equivoque, pero creo que he leído uno de los artículos más bonitos de cuantos habéis publicado.

    Es más, lo voy a leer muchas veces más de aquí a mi eternidad.

    Felicidades.

  7. Francisco Plasencia

    Gran artículo. Daría para estar eternamente discutiéndolo.
    Felicidades.

  8. Mis aplausos y felicitaciones, señor Lapidario. (Vaya apellido. No se le puede contradecir. Faltaba más)

    El tiempo se afe -it- a en el espejo.
    Detrás hay una anarquía quieta
    con personajes que no se conocen
    entre ellos porque son frios reflejos,
    fingen sin duda, visto que hay un reloj
    de pared que caminando al revés
    avisa que el café y las tostadas ya
    fueron consumidos, al trabajo no se
    llegará tarde por más tarde que sea
    pues señala bien clarito las cuatro,
    las noticias en la tv ya los indignaron,
    los hijos como la modorra vuelven
    cansinos a la cama, se suspira por el
    tiempo ganado por no tener que estar
    despierto en esa suerte de muerte
    a cuotas que es el sueño, pero antes
    se desactiva el despertador para que
    su mecanismo no salte, pero salta
    en el mismo instante que estaba
    por decir “hasta ayer, amada mía”,
    y como la ternura lleva a la filosofía
    agrega el “inconsciente” ¿por qué hay
    más tiempo para la muerte que para
    andar vivos? ¿Qué nos deparará el pasado?
    Y es ella quien lo despierta apresurada
    diciendo que se han quedado dormidos,
    llegarán tarde los niños a la escuela
    y ambos al trabajo. ¡Dale! ¡Levantate!
    Y se aleja por un instante el perfume de la vida.

    .

  9. Yo he viajado varias veces entre el espacio-tiempo atravesando un túnel mental pero nunca fuí consciente en tiempo real y todo era un eterno presente hasta que empiezas a unir las piezas del rompecabezas y con la información adecuada, ya que de otro modo solo será un extraño sueño.
    Las claves son el deseo y la intención junto a un estado alterado de conciencia. Incluso se puede prescindir del estado alterado de consciencia y sustituirla por sugestión audio-visual meditativa.

  10. El concepto de eternidad es demasiado para mi, se me escapa.

  11. Pero aunque se me escape ojalá exista.

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