
Decía Mario Benedetti que «el futuro es un niño desnudo/ y en consecuencia ufano imprevisible/ cuando menos lo esperas/ te coloca una rosa en la oreja/ o te orina inocente la calva». En este 2020, más cercano al reguero de orines que a los arreglos florares, el poeta habría cumplido cien años. Las celebraciones del centenario se han visto —como todo— forzosamente reducidas, pero en absoluto anuladas. El espai La Rambleta de Valencia dedicó una de sus jornadas de Futuro imperfecto a Benedetti, en parte como cortesía por haber tomado su nombre del citado poema, en parte como reivindicación. Porque aún persiste, ya lo sabrán, esa imagen de Benedetti como un poeta cursi que hace las delicias de imberbes acaramelados, pero poco más.
Eva Valero (Alicante, 1975) suspira cuando aflora el adjetivo: «Cursi», parafrasea, como un mantra. La directora del Centro de Estudios Iberoamericanos Mario Benedetti de la Universidad de Alicante lleva años tratando de demoler el mito. Conoció al poeta, le hizo de chófer y lo más relevante: ha estudiado su obra en profundidad. Por eso sabe que el suyo es un legado mucho más rico, prolífico (ochenta obras como ochenta soles) y complejo que lo que creen muchos de los que le juzgan. Con el objetivo indisimulado de que deje de mirársele por encima del hombro, Valero debatió sobre esos prejuicios que llevaron a premiar poco a Benedetti, curiosamente, porque se vendió y se leyó mucho. «Lento pero viene, el futuro se acerca despacio pero viene», se tituló la jornada que, en el fondo, quiso conjugar la esperanza de otro verso, más necesario en el año que acaba: «Quiero pensar el cielo cuando estaba/ sin boquetes y sin apocalipsis».
Dos preguntas de orígenes: ¿Cómo llega Benedetti a Alicante? ¿Cómo llegas tú a dirigir el Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti?
Empiezo en el año 2012. El centro lo fundó José Carlos Rovira en 1999 y lo dirigió mi compañera Carmen Alemany durante doce intensos años. A partir de aquel momento me tocó a mí el relevo, y llevo ocho años al frente.
¿Cómo llega Benedetti a la Universidad de Alicante? En los años noventa, porque había un estudiante, Rafael González, que realizó la tesina sobre su dramaturgia. Esa tesina la dirigía mi maestro Rovira. Rafa empezó una relación epistolar con Benedetti para hacerle preguntas, lo normal, estás trabajando en un autor en vida y decides lanzarte a enviarle la primera carta. Así se creó una relación epistolar muy bonita entre ellos, que incluimos en la exposición Mario Benedetti y la Universidad de Alicante (1990-2003): defensa de la alegría. A raíz de ello el profesor Rovira invitó a Benedetti al acto de la defensa de la tesina, y de paso a un recital. Por entonces, yo aún ni estaba estudiando en la universidad, así que toda esa primera etapa me la perdí.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






Grande Benedetti, uno de los últimos célebres poetas del siglo pasado. Afortunadamente todavía tenemos entre nosotros al norteamericano Andrew Dice Clay, en mi opinión el mejor poeta vivo en la actualidad. Estos versos lo demuestran:
https://www.youtube.com/watch?v=Mc5kOBJpVp4
Magistral.
Cuando se tilda a Benedetti de poeta cursi, se está opinando, que es algo muy sano. No se cercena nada, ni se censura, ni se insulta. Sólo se opina, que es algo muy sano.
Opinar, lo que se llama opinar lo puede hacer cualquiera…pero hay que tener una solidez intelectual, conocimiento, sensibilidad y gusto para que los demás le tomen en serio.
Pablo de Rokha (poeta chileno contemporáneo de Pablo Neruda, de quien era enemigo jurado) dijo de los Veinte poemas de amor del Nobel chileno que eran «tanguitos».
Opinar puede ser insano, si no vea a los tertulianos de La Sexta Noche o a los «economistas». Pura insania.
No. Para opinar basta con hacerlo. Luego, la valoración que hagan los demás sobre si hay solidez intelectual, conocimiento, sensibilidad y gusto es una interpretación personal de cada uno.
Opinar sin conocimiento ni criterio no es necesariamente sano. No.
Vamos a dejar claro que algo moñas era. Otra cosa es que no solo fuese moñas, es obvio que esa no era su única faceta y que tenía muchas cosas interesantes, tal vez lastradas de forma injusta por el éxito de su faceta amable.
Lo malo de Benedetti no es su obra, ni la más blandengue, sino la pléyade de imitadores que no son solo moñas sino supermoñas.
Tu comentario es bastante prescindible. Ya se desprende de lo manifestado por la entrevistada.
Por cierto «Nando» (te llamas Fernando?) sí que es algo moñas.
Sin embargo afirmaría que la humanidad encontraría serias dificultades para proseguir con su evolución sin el tuyo. Por cierto tu que, ¿tu DNI pone Alex o Alejandro?, que manda huevos. Di algo sobre Benedetti o calla canalla.
Jajaja…qué picajoso eres .
Te podría dar una lista de poetas que me gustan, no está el uruguayo. Pero me cuidaría mucho de llamarlo «moñas»,
ni mencionar a «imitadores» . Tú no lo haces, es cierto, deslizas la perfidia y te quedas tan ancho.
Y lo que ponga mi DNI no es asunto tuyo. Pero por lo menos firmo con mi apellido, cobardica.Alex lo adopté porque me lo pusieron mis compañeros de redacción en Baleares y se quedó como «nom de guerre» para firmar un libro de poemas. Nada «moñas», creo yo.