
Piernas de mozos
y aterrado esplendor
de muertos santos.La Virgen muerta.
En reino callejero,
un ángel núbil.Todo es negro.
La luz entra y escoge
lo duro y joven.Piernas de mozos.
Campesinas arrugas.
Luz portentosa(«Caravaggios», de Luis Antonio de Villena )
Solo y moribundo, preso de fiebres malignas y sin ayuda de nadie, bajo el atorrante sol del mediodía de julio, el cuerpo enfermo de Michelangelo Amerighi agoniza en una playa napolitana a la edad de treinta y seis años.
La muerte del joven Caravaggio debió de ser aproximadamente así, al igual que toda su vida el motivo de la muerte del pintor está rodeado de misterio. Existen datos contradictorios a propósito de la localización de sus últimos días y las noticias sobre qué ocurrió exactamente en ese momento final se pierden en un sinfín de aportaciones.
El halo de misterio que rodeó la vida de Caravaggio es comparable al genio de su obra; las biografías coinciden a la hora de referirse a su comportamiento disoluto que rozaba lo criminal. Capítulo aparte requieren las conjeturas sobre su vida sexual, tan extravagantes como múltiples. Su trágica y temprana muerte tampoco ayuda a discernir cómo una vida tan corta y aparentemente turbulenta dio como fruto una de las obras más revolucionarias, estremecedoras y geniales de la historia del arte.
Lo que parece una certeza es que Caravaggio murió antes de cumplir los cuarenta años y que su muerte fue de tipo trágico, tal vez un asesinato. Probablemente una venganza por la enésima pelea en la que el pintor se vería envuelto y fruto de la cual Caravaggio sería acusado de la muerte del joven Ranuccio Tomasoni. Los motivos que incitaron la brutal pelea tampoco están claros, las versiones más literarias emparentan la trifulca con el asesinato de una mujer, Lena, una de las prostitutas que ejercía de modelo ocasional en el taller del maestro, cuyo terrible final habría querido vengar un consternado Caravaggio.
También era prostituta la mujer que posó como modelo en La muerte de la Virgen. El cuerpo que aparece retratado como figura principal de la obra se identificó como el cadáver de una prostituta embarazada hallado en el Tíber.
Además de la irreverencia que suponía para la época retratar a una prostituta para la representación del cuerpo sin vida de la virgen, la escena se completa con la minuciosa reproducción de los rasgos de una mujer con el vientre hinchado, tobillos desnudos y despeinada, abandonado el gesto del cuerpo inerte al dolor de la agonía en los últimos estertores de vida. En el brazo de la mujer extendido sobre la almohada se concentra todo el sufrimiento de un cuerpo contingente, suspendido.
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Eso de presentar a Caravaggio como un outsider artísticamente hablando no casa enteramente con la temprana muestra de aceptación de su arte por parte de las autoridades e instituciones italianas, sobre todo del Virrey de Nápoles y muchas instituciones religiosas y civiles. Y su «ultrarevolución» no deja de ser una evolución (magistral) desde el arte figurativo piadoso (tan realista y «radical» como las obras religiosas de Caravaggio) que se daba en Italia, a la tela. Eso de decir que era un adelantado a su tiempo es una cosa muy de nuestro tiempo, en que nos gusta tanto clasificar o calificar moral o artísticamente a las personas que vivieron centenares de años atrás, bajo nuestras reducidas lentes. No hay más que ver los tumbos que dan unos artistas u otros en cuanto a popularidad o calificación artística.
Yo creo que su olvido artístico y personal se debió a que Caravaggio verdaderamente era un outsider social, un buscalíos y encima pintó bastante poco. Y leyendo su biografía me da que hasta vivió de más!! Pero su influencia artística, sobre todo en España (vía Nápoles) fué muy temprana.
Los artistas tienen además extremar su óptica para llamar la atención. La «innovación de C. consistió en hacer un «collage» de habitualmente tres estampas que presenta como si pertenecieran a obras distintas. Pongo por caso «Judit y Holofernes» (1598-1599) de la Galería Nacional de Arte Antiguo. Holofernes muestra una decapitación con crudeza, al estilo talibán. Judith da la impresión de estar tocando un violoncello y la vieja parece la alcahueta de las películas porno de Mario Salieri. El resultado es desconcertante por la desconexión sociopática.
Los mitos en torno a su vida olvidan algunos detalles de suma importancia: él se preparó a conciencia para ser un buen espadachín y enrolarse en los ejércitos que peleaban contra el turco, cosa que no consiguió; su frustración le llevó lejos, a Roma, convertida en un lugar peligroso y decadente después del «Saco», poblada de maleantes y prostitutas, ciudad sin ley en la que imperaba la fuerza. Se menciona siempre su acusación de asesinato pero no se tiene en cuenta que venció en muchas peleas gracias a su habilidad con la espada. Las tropelías de la época, cometidas por aquellos que no se hicieron famosos con su pintura, pasan de largo en la historia. Habría que revisar algunas biografías.
Magnífico artículo.
¡Fabuloso!
Quizá eso le ayudó con el pincel.
Pone los pelos de punta este genio. Pareciera como si hubiese sido un profeta del apocalipsis con un arte y una estética suprema. Disculpen el desvario. Excelente artículo. Gracias.
Gracias a todos y todas por los comentarios.
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