Arte y Letras Historia

Márchate de Bayas

Bayas
Una estatua romana sumergida frente a las costas de Bayas. Fotografía: Antonio Busiello / Getty.

Este artículo es un adelanto de nuestra trimestral nº36 especial Mar.

Mientras tú, Cintia, veraneas en pleno centro de Bayas, (…) ¿te preocupas de evocar noches, ay, que se acuerden de mí? (…). Márchate lo antes posible de Bayas, la corrompida. Esas playas, que fueron funestas para tantas mujeres en el pasado, serán fatales en el futuro para una gran cantidad de parejas de enamorados. ¡Ay! ¡Ojalá los baños de Bayas, insulto hecho al amor, desaparezcan para siempre!

Elegías, Propercio.

Lo que no sabía Sexto Propercio, poeta romano del siglo I a. C., es que aquello precisamente es lo que iba a acabar ocurriendo. Es más: Bayas ya había comenzado a hundirse lentamente en el mar cuando él escribió sus Elegías. Y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Hoy descansa sumergida a quince metros de profundidad frente a las costas de Campania, en Italia. Quedan algunos restos arqueológicos emergidos en el pueblo que todavía lleva su mismo nombre, pero son poquita cosa. Casi toda la ciudad, unas ciento setenta hectáreas de mosaicos, calzadas y peristilos, se encuentra bajo el agua. El gran resort vacacional de la antigua Roma simplemente ya no existe. Se lo ha tragado el mar Tirreno. 

Sabemos bien cómo ha pasado, eso no es ningún misterio: por efecto del bradisismo. Etimología: βραδύς (lento) y σεισμός (seísmo). Se trata de un fenómeno característico de la zona que comporta el ascenso o el descenso del suelo a un ritmo lento si se compara con la vida de un ser humano, pero muy acelerado desde el punto de vista geológico. A veces, de varios centímetros al año. Estaba ocurriendo ya durante la era de esplendor de Bayas, en los últimos años de la República romana y en los primeros años del Imperio, pero entonces lo hacía a una velocidad sostenida y más lenta que en la actualidad. Se cree que la inmersión del suelo se aceleró de golpe entre los siglos III y V d. C. y que la mayor parte de la ciudad alcanzó la altura de cero metros sobre el nivel del mar en torno al siglo VIII. La causa ulterior de este movimiento, por supuesto, son los cambios de presión en la inmensa cámara de magma que hay en el subsuelo de la zona. Estamos en los Campos Flégreos, una comarca de diez kilómetros de largo y diez kilómetros de ancho donde se concentran nada menos que veinticuatro cráteres volcánicos. Es la región que linda al sur con la ciudad de Nápoles. 

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6 comentarios

  1. Neroniano noniano

    La vin que guapo

  2. Rubén Díaz Caviedes.

    Maravilloso relato!

    Debería de haber una Denominación Arete o una clasificación especial para este tipo de artículos para poder acceder a ellos directamente.

    Simplemente asombroso.

  3. Muy buen artículo. ¡Bravo!

  4. Pingback: Bayas: historias de una ciudad a 20 metros de profundidad - Jot Down Kids

  5. Una maravilla. Quiero más ?

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