Arte y Letras Historia

Exprimir la tierra: Sant Just i Sant Pastor, del logos al mito

Sant Just i Sant Pastor Alberto Gamazo
Fotografía: Alberto Gamazo.

Viajar hacia dentro. Del logos al mito. En busca de la ciudad atávica.

Hacia dentro y hacia abajo es la primera dirección de la investigación psicohistórica. Remontando niveles y más niveles de ciudades sepultadas. Desentramando los estratos del Táber hasta encontrar a los dioses del subsuelo. No a sus representaciones, sino a los dioses mismos. Rastreando los nombres primitivos hasta encontrar lo que no tiene nombre.

Y en el mismo centro del Táber, ningún lugar se ha relacionado tanto con lo atávico, con la conjunción entre la sangre y el culto, como la iglesia de Sant Just i Sant Pastor. El muro mismo entre la oscuridad pagana y la oscuridad de los inicios del cristianismo. Ningún templo de Barcelona ha sido tan proclive a las leyendas. Y eso que no hay nada visible ni en su exterior ni en su interior, ni tampoco en sus anales, que sugiera enigma ni profundidad oculta. Solamente, quizás, su condición perpetuamente evanescente. Soy la iglesia que está pero no está delante de ti. Soy la iglesia de la que nadie se acuerda, pero me tienes delante.

La ubicación de la iglesia de Sant Just i Sant Pastor siempre ha sido una paradoja. Una loma casi invisible, una placita escondida, una iglesia que hay que mirar dos veces para darte cuenta de que está ahí. Nuestra versión local de Aquiles y la tortuga: Sant Just está literalmente a dos pasos del centro absoluto de la vida pública y del poder de Barcelona. Lo ha estado siempre, desde los tiempos romanos hasta la actualidad. Y sin embargo, esa distancia infinitesimal se vuelve cuántica. Se expande hasta el infinito. Aquiles persiguiendo impotente a la tortuga. Sant Just, la iglesia más cercana al centro, es la iglesia más lejana del centro. Perdida en la distancia. Perdida en las brumas del tiempo.

De las dos grandes leyendas que rodean desde hace milenios a la iglesia de Sant Just y Sant Pastor, una de ellas acabó siendo confirmada. Se trata de la vieja leyenda popular de que Sant Just fue en el pasado la catedral de Barcelona. Una idea contraintuitiva para los ojos de hoy en día. Sant Just es un templo gótico diminuto, de planta humilde, una parroquia arrinconada en una zona hace poco humilde y hoy pisoteada por la avalancha turística. Pero la leyenda es cierta. Sant Just fue la catedral, a pesar de que la ciudad lo olvidó. Y lo fue en tres momentos distintos de la historia.

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Un comentario

  1. Trabajé mucho tiempo en la calle de Sant Just, y pasaba todos los días frente a esta misteriosa iglesia. Gracias por toda esta información. Frente a la misma hay un edificio antiguo, con una amplia entrada, que siempre me pareció la inspiración para otro edificio parecido de tu novela ‘Mundo maravilloso’. Seguro que no es así, pero a mí me gustaba imaginarlo.
    Saludos.

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