El español medio que pone la lavadora los sábados, aunque luego llueva y no sepa dónde secar la ropa, por aquello del ahorro energético y del bolsillo, es el mismo que hace cola en los autobuses que recorren las ciudades en estas fechas para ver miles de bombillitas de colores encendidas, porque tampoco es que haya mucho ocio que no sea de bar y de pago en las urbes, todo hay que decirlo. Y eso es solo una de las cosas que me molestan de la Navidad: comilonas, compromisos, villancicos, más comilonas, aguantar comentarios cuñados en la cena de Nochebuena, fiestas de empresa, los belenes, comilonas otra vez, el anuncio de la lotería, no puedo más con las comilonas, Cortylandia, alegría forzada, los niños de San Idelfonso, necesito un almax y, por supuesto, el consumismo que no para ni en época de desabastecimiento global.
Pero puestos a hacer regalos (o autoregalos), que ya sabemos que siempre es bonito sorprender a alguien con un detalle o que otra persona haya dedicado tiempo a pensar en qué podría gustarte, yo lo tengo claro: regalar cultura que sirva para despertar conciencias y para reflexionar sobre el mundo que nos rodea; también para disfrutar, porque no hay nada más placentero que pasar una tarde de cualquier época del año con un buen libro. Por ello, por aquí os dejo mi wishlist de libros para esta Navidad; espero que os sirva para vuestra carta a los Reyes.
La tiranía de las moscas, de Elaine Vilar Madruga (Editorial Barrett)
Nos encontramos ante una fábula oscura y lúbrica. También es violenta, como violentas son las estructuras de la familia y el Estado. Pero esto no lo digo yo, lo dice Cristina Morales —editora de este libro y una de las autoras más auténticas de nuestro siglo— y para mí, su palabra es ley.
Como en toda buena fábula, no puede faltar la bruja malvada, representada por la madre que no quiere a sus hijos; el cruel y despiadado ogro en el que se ha convertido el padre, maltratando a su familia como antes maltrataba a los enemigos del Estado; los atemorizados niños encerrados en una casa convertida en cárcel, y los animales, que aquí son moscas que ejercen su tiranía sobre los miembros de esta familia condenada. Porque también hay una maldición: la que los hijos llevan en la sangre; una sangre impura por el trauma transmitido por la madre y los pecados del padre. Como consecuencia de esta maldición, Casandra se enamorará de objetos que querrá poseer; Caleb se convertirá en un ángel exterminador y Calia desarrollará un don por la pintura que se convertirá en obsesión. Sin embargo, Elaine Vilar Madruga convierte esta maldición en el escudo de los hijos contra los padres: Casandra definirá su identidad sexual en contra de las normas del padre y de la sociedad; Calia se refugiará en la pintura y Caleb traerá muerte, pero también descanso. ¿La moraleja? Cada uno extraerá la suya, pero si me preguntáis a mí, pienso que este maravilloso libro es una invitación a rebelarnos contra los padres, el Estado y el sistema, y para que no aceptemos sus normas injustas, opresoras, limitantes de nuestra libertad, pensamiento y sexualidad; que dejemos de pensar que estamos condenados por los pecados del pasado y creemos un nuevo futuro, diferente, libre, justo y feminista.
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Justo estoy leyendo «Como la perra». Desde luego tus palabras son acertadísimas. Es muy complicado describir qué es este libro,
y tu reseña me ha parecido fantástica. No se puede expresar mejor.
Me apunto todos los que propones, porque si son igual de acertados voy a tener unas navidades bien entretenidas.
Yo echo de menos algún ensayo, o divulgación.