Música

Cómo la música ha ido a peor (1)

música-blues
Foto: Cordon.

Mis padres nunca fingieron que les interesaba la música que yo escuchaba de adolescente. Cuando algo les gustaba me lo decían. Cuando no, se abstenían de opinar, excepto en casos puntuales donde de verdad no podían procesar lo que estaba entrando por sus oídos. Recuerdo como si fuera hoy la sentida reacción de mi padre ante cierta canción de Public Enemy (o, para ser precisos, ante el momento en que llega el estribillo): «¡Esto es horrible!».

El gusto musical como asunto de discusión intergeneracional suele conducir a un callejón sin salida. Lo habitual es que cada cual se aferre a los gustos de su época porque son los gustos que conforman su identidad musical. Cada generación, incluidos los aún jóvenes que ya se van alejando de la adolescencia, piensa que «su música» era mejor que la más reciente. Esto no es un fenómeno nuevo, y ni siquiera es algo negativo. Los vínculos emocionales o estéticos con determinadas músicas son inevitables en la biografía de cada cual. Dado que no se conforman de un día para otro, sino que cristalizan a lo largo de años, es muy comprensible que alguien no entienda del todo la nueva música que va apareciendo cuando sus vínculos están ya cristalizados. De hecho, lo habitual es no entender lo nuevo. No voy a ponerme a escribir que obtengo de una canción de reguetón la misma experiencia que obtengo de una canción de Soundgarden. Sería absurdo; estaría mintiéndome a mí mismo y estaría mintiéndole a usted. Algunas personas sí lo dicen y, aunque no tendría por qué ser escéptico, nunca termino de creérmelo. Eso sí, entiendo que alguien tenga miedo a sentir que está fuera de onda, aunque no es una tragedia. El estar fuera de onda es algo que les ha ocurrido a personas muy insignes. Recordemos lo que decía Louis Armstrong en 1948 sobre el bebop:

Estos jóvenes quieren ganar dinero antes que nada, y al demonio con la música. (…) Tienes todos esos acordes raros que no significan nada. Al principio la gente siente curiosidad ya que es algo nuevo, pero pronto se cansarán porque realmente no es bueno, no tienes una melodía para recordar ni un ritmo con el que bailar.

Al viejo «Satchmo» no se lo veía muy preocupado por no parecer fuera de onda. Pero no le culpo. Me encanta la música de Armstrong, pero también me encanta el bebop. Aun así, no voy a censurar a Armstrong describiéndolo como un individuo retrógrado y cerrado de mollera. Es natural que le costase asimilar luna nueva forma artística que él denominaba, con bastante sorna, «música china». Armstrong ya se acercaba a la cincuentena cuando concedió esa entrevista, mientras que uno de los principales responsables de la «música china», Charlie Parker, no había llegado a los treinta. Así pues, podría parecer que la diferencia de edad zanja la cuestión. Musicalmente, los viejos se mueven por nostalgia o costumbre, y los jóvenes por el estímulo contemporáneo que los rodea. Muy bien, siempre ha sido así.

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26 comentarios

  1. Alfonso Grau

    Me he quedado todo loco al descubrir que las palabras de Rikki Farr son el comienzo de una canción de Oasis para la película Snacht Cerdos y Diamantes….!!!. Gracias Emilio de Gorgot por tal descubrimiento y por todos tus artículos en general.

  2. Y esos A y R tenían problemas similares a los ojeadores futbolísticos a quienes se les compara: cantantes buenos abundan relativamente, pero estrellas propiamente dichas… Eran un filtro; de diez o veinte audiciones quizás salía una voz interesante. Y aún había que hallar el repertorio adecuado. No todas las voces valen para todos los estilos.

  3. Esperando ávidamente el siguiente artículo de Emilio de Gorgot.

  4. El video de los recreativos es como los grupos de principios de los 90 que aún sonaban a los 80. Sí que puede ser principios de los 90.

    • No sé Rick, en el vídeo pone claramente León, 1987, que bien podría estar equivocado, pero por la estética es mucho más verosímil que si fueran los 90.

    • Es el 87, y la estética y el comportamiento es claramente de los 80.
      Hay que aclarar que, a diferencia de ahora, las modas juveniles, tanto en aspecto, música o modos de actuar, se transmitían más lentamente, por lo podría decirse que Madrid o Barcelona, etc…»no estaban en el mismo año» que León o Huelva

  5. No olvides mencionar que la música realmente funk, revolucionaria o mala o satánica fue posible por la llegada de los receptores portátiles, por descontado no se podía oír aquello en los receptores de los salones de las casas.

  6. Muy buen artículo y reflexión .. Yo recuerdo que a los recreativos que iba no aparecia nadie del género femenino, a no ser, mi madre, para cogerme d la oreja y decirme «Que te tienes que ir al colegio»

    • Capitán Haddock

      Jajajajaja buenísimo!!!

    • Muy bueno. En mi época pasaba lo mismo, o sea, los recreativos eran territorio vedado a las chicas. Aparte de las madres, incluso alguna vez aparecía por allí un profesor haciendo de escoba para que fuéramos al instituto. Por cierto, que casualidad, siempre había algun recreativo cerca de los institutos.
      Y es que a mí el vídeo me parece muy moderno, yo soy de la quinta del 52, echen Vds cuenta, si les place.
      Y por cierto, muy buen artículo, esperando el siguiente.

  7. Me ha parecido el mejor artículo que he leído en años. Los enlaces y las alusiones, muy acertados. Le propongo como guionista de «Cachitos».

  8. No estoy de acuerdo para nada. La música es igual ahora que antes. El regetton es un simpl ritmo que puede fusionarse con el Black Metal, si eres lo suficientemente creativo. Estoy hasta las pelotas de los snobs de la música setentera. Para mi los setenta fueron un fraude. En esos tiempos apenas había competencia y de cualquier escuela te salían bandas. Los Beatles, el mito number one. Qué curioso que fueran ingleses y que en URSS por ejemplo, siendo un país como 30 veces más grande, ni fueran quienes de sacar una banda mejor que los Beatles. Vaya por Dios, todo el talento de la música pop rock estaba en Liverpool, tócate los c.jones. No me lo trago. Industria, industria y más industria.
    Ahora con la revolución internet, salen bandas de debajo de las piedras. Un millón de bandas con gente del nivel de talento de cualquier banda de los 70, pero claro, ahora son demasiadas bandas y eso j.de. Ahora el concepto de estrella del jazz, rock, blues, se va a t.mar por c.lo!. Y yo que me alegro!. Ya era hora de que se acabase la mitificación de lis músicos artistas. Y ojo! No niego el talento y el prodigio de músicos como Louis Amstrong, pero ya está, vale?. Aportaron lo que aportaron, pero le toca a otros. Y por cierto. El regetton es lo que más vende en Colombia, por ejemplo, pero el Black Metal, también vende en Noruega. Hay tantas bandas flipantes por ahí, de cualquier estilo, que me parece increíble que no seáis capaz de verlo.Nunca en la historia de la humanidad hubo tanta creatividad musical. Es como la era cambrica cuando hubo una explosión de vida, gracias a las condiciones del planeta en aquel entonces.

    • Espérate a la segunda parte del artículo porque me veo venir por dónde va a ir. Es cierto que ahora hay muchísimas bandas flipantes… ¿pero cuántas durarán tres meses más? Mencionas el black metal noruego; bien, pues tienes ahora mismo (en el momento de escribir este comentario) en portada una entrevista a Salva Rubio sobre metal extremo, y te menciona que la mayoría de los músicos de black metal tienen un trabajo «normal»: profesores, notarios, abogados… Luego coordinan las vacaciones en verano y se van todos juntos de gira. Y eso son las bandas más míticas y populares del género, ¿qué pasa con los chavales que empiezan? Pues que lo dejan al cabo de poco.

      Tener mil millones de bandas es como no tener ninguna. Pasa lo mismo con los escritores: ahora cualquiera puede escribir una novela en su casa y autoeditarla y autopublicarla. Lo que no puede es autoconseguir lectores. Un escritor, una banda de música, necesita decenas de miles de aficionados (de los que pagan, además) para poder sostenerse. Las multinacionales musicales son templos del mal elemental, han sangrado, vampirizado, abusado, maltratado y prostituido a músicos de toda clase y pelaje desde que empezó el negocio, pero por otra parte también seleccionaban y filtraban unos pocos grupos y les daban publicidad para que todo el mundo los conociera. ¿Que ahora no hay nadie que filtre y hay más libertad para distribuir tu música? Sí, pero estás en manos del algoritmo de Youtube para conseguir seguidores, y ni así vas a conseguir dinero.

      Queda muy bonito todo eso de la integridad artística, la originalidad y todo lo que tú quieras, pero al final no paga facturas. Y cuando no puedes pagar facturas te tienes que dedicar a otra cosa.

    • No estoy de acuerdo pero gracias por su punto de vista.

  9. Excelente artículo!
    Cómo músico, como melómano, siento vergüenza ajena por la música mainstream de las últimas dos décadas.
    Felicitaciones por el artículo.

  10. Jorge, te invito a hacer un ejercicio. Cogete los años 1969, 1970, 1971 y escucha los discos de gente; no de primera línea, sino de tercera línea y si quieres después seguimos hablando.
    Por otra parte, ahora mismo también hay mucha creatividad y talento (tb es más complicado sacar cosas innovadoras de calidad tras lo que ha llovido) y multiinstrumentistas de mucha calidad.

  11. ¡¡Qué pedazo de artículo!! Soy profesora de música en secundaria y te aseguro que voy a utilizar partes del mismo para hacer reflexionar a mi alumnado. ¡¡Deseando que publiques las segunda parte!!

  12. Excelente artículo. Espero la segunda parte.

  13. Excelente artículo enmarcado en la Sociología de la Música: cambia la sociedad, cambia la Música. Espero la segunda parte.

  14. El primer video, el de Yoyoka, os dará una pista. Estamos hablando de lo que pasa en occidente cuando actualmente el sol está saliendo directamente por oriente. La cantidad de música extraordinaria que viene de ese lado del mundo es asombrosa y ese mercado lo compone mucha más gente. Nos dan cuarenta vueltas en talento, decisión y agresividad comercial. Pop, rock, metal, ska, (incluso el jazz más sorprendente) lo que queráis, se componen más y mejor en Japón, Corea, China, Taiwan, etc y salen grupos como churros. Ya están girando habitualmente por Europa y Estados Unidos y en cuanto el covid de un respiro se adivina una interesante invasión musical con voces en idiomas que ya no serán el inglés o el español.

    • Elder Wolfchild

      Sin embargo, no te das cuenta al nombrar todos esos estilos donde «son mejores y superan a occidente» en esos países como Corea o Japón, que son todos estilos «importados» de occidente?
      De hecho la influencia musical «nativa» en los grupos provenientes de esos países es mínima por no decir casi nula.
      Se habrán convertido en mayores productores y quizá aporten algo de frescura en lo mediático, pero a nivel inspiración/creatividad musical son copias con una mínima evolución de lo ya existente.

      • Sinceramente no lo creo. ¿Nos remontamos entonces a que todos los ritmos occidentales (desde el R&B hasta el jazz) provienen de sones africanos que fueron modificando los esclavos negros?, ¿la música enka o nativa coreana o mongola es de menor estatura creativa qie la música clásica europea?. La música va de eso, de incorporar (importar) lo nuevo y lo clásico. Los coreanos están evolucionando la música pop a base de fusionar estilos, del mismo modo que hacen los japoneses con el hard rock y el metal por poner sólo un par de ejemplos. Su atrevimiento a la hora de buscar diferentes formas de hacer evolucionar la música es lo que los hace realmente diferentes, incluso incorporando instrumentos nativos de origen medieval a su producción. Y de todo ello lo que más me impresiona es la cantidad de talento musical y la ética de trabajo espartana que demuestran.

  15. bueno, no tuvo que ir necesariamente a peor. la reproducción fonográfica permitió a timidotes como Brian Wilson pasar de actuar en vivo y no renunciar a su carrera musical, por no hablar de cantantes expresivos pero sin grandes capacidades vocales que no hubieran sido «descubiertos» de no poder disponer de la amplificación eléctrica… de ahí salieron los crooners, que podían susurrar las canciones frente a las maneras anteriores que exigían que el intérprete tuviera suficiente fuerza vocal como para alcanzar a todo un teatro.

    j

  16. Enhorabuena por el artículo.
    Me ha sorprendido únicamente que se pase por alto la carga de ingeniería social que hay dentro de la música actual, y no hablo ya de conspiraciones, si no de la una carga ideológica, en algunos casos política e incluso religiosa que hay dentro de la industria mas comercial como la MTV.

    Creo que merece un análisis riguroso de la simbología que se exhibe en los videos musicales, y de una clara inculcación de habitos de conducta.

    Me gustaría realmente que el autor ampliara o hiciera otro artículo dando su opinión sobre este tema.

    Un saludo

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