Francisco Camps (Valencia, 1962) lo tenía todo. Miraba feliz desde la ventana cómo los patos chapoteaban en su piscina. Pero un buen día, era 2009, los patos se pusieron a volar.
Descifrar quién es de verdad Camps no es sencillo. Es un hombre sin carisma, pero cuenta con una habilidad que en política debe de ser una gran ventaja: se comporta exactamente igual en jornadas de gloria que cuando le va muy mal. Su “sistema de señales”, como decía Vázquez Montalbán, es ambiguo. Con la misma sonrisa celebrando una mayoría absoluta en los salones del Alameda Palace que dimitiendo, acorralado por las circunstancias.
Mientras Rajoy anunciaba el nombre de sus ministros, los ministros juraban sus cargos y comenzaban a designar secretarios de estado, Camps, el hombre de las “posibilidades infinitas”, con una imparable carrera en el gobierno nacional, permanecía sentado en el banquillo durante 189 horas dentro del Tribunal Superior de Justicia de su ciudad. Alejándose de Madrid a pesar de que su abuelo, Enrique, puso en marcha tras volver de Argentina una flota de autobuses que cubría la línea Valencia-Madrid.
El juicio de los trajes se convirtió en un Show de Truman en diferido del que Camps ha acabado siendo declarado no culpable por cinco votos a favor y cuatro en contra, casi la misma proporción con la que ganó todas las elecciones. Durante las 26 sesiones estuvo acompañado por unos cuantos jornaleros de partido y fue escuchándose a sí mismo en distintas grabaciones: “Yo quiero que nos veamos con tranquilidad para hablar de nosotros… que es muy bonito”, le decía a El Bigotes, añadiendo: “Te quiero más que mucho”. La mayor aportación a la ópera bufa judicial la hizo el sastre José Tomás: “El tallaje de Camps era complicado porque su trasero era bastante más grande que el patrón original. Necesitaba más tela”. Camps, mientras tanto, bajaba la cabeza. Toda una prueba de nivel para un tipo acostumbrado a camuflar la desazón y hacerla pasar por otra cosa.
Tal vez por esta imprecisión en su “sistema de señales”, Zaplana nunca acabó de conocerle y creyó que Camps era un chico flojo que se dejaría tutelar. Por ello lo eligió como candidato a la presidencia de la Generalitat. Camps tenía una fama hiperbólica de ser buen chico al servicio del partido. Se afilió a Alianza Popular en 1982, según él, porque vio que “el PSOE podía ganar y sabía que el socialismo traería miseria, como siempre”. A bordo de un Renault 5 comenzó a pegar carteles. Tuvo que recorrer muchos kilómetros porque nueve años después, con 29, Rita Barberá le dio la concejalía de Tráfico. Camps, sufría: “No dormía pensando que podía haber un atasco en navidades”. Con 35 años, Zaplana lo llamó para ocupar la cartera de Educación y Cultura. Con 37, ya era Secretario de Estado de Administraciones Territoriales a cargo de Ángel Acebes. Y un año después, Vicepresidente del Congreso de los diputados. Toda una ascensión, escalón por escalón, hasta llegar a las puertas de la Generalitat. Su intensa trayectoria, antes de ser presidente autonómico, contrasta con la de Eduardo Zaplana o Alberto Fabra, con una experiencia que se limitaba a una legislatura en la alcaldía de ciudades de tamaño medio.
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¿Ficción o realidad? Si es realidad, estamos ante un observador omnisciente.
Espléndido artículo, he disfrutado leyéndolo, bravo.
En la Comunidad Valenciana la corrupción es como la paella, la mejor.
Jua jua jua Jot Down, cómo muerde el polvo esta cutre web, ¿contemporary culture? Pffffffffffff, anda, id a una tertulia de esas nocturnas, o mañaneras, a despotricar de la actualidad política, ¿Qué? ¿Ya se os acabaron las ideas cultures y contemporaris..?
Aún recuerdo el 25 de febrero de 2009, al comenzar el informativo de «Cuatro» al mediodía: «El diario El País publica esta mañana que el primer aforado nacional del Pp que tendrá que comparecer ante la justicia será Esteban González Pons…» Flipa, tanto el país como, Cuatro, se inventaron literalmente esa trola y la presentaron como primicia de apertura. Juaaaaaaaaaaa.
Venga pardillos…
Estimada amiga Manola.
Efectivamente, vivo en el siglo XXI. Y para su tranquilidad le diré que nací hace muchos muchos decenios en el pasado siglo XX. Si le ha distraído mi risa, (se ha quedado en el tópico; típico en un observador que se deja llevar por una primera impresión), le diré solamente que desde hace un tiempo he vuelto a revisitar algunas formas de mi adolescencia, aunque en este caso de forma irónica. Llegué a este texto por una casualidad, y al ver esa mezcla de personalidades tipo Pedrojota, con un supremacista como Jordi Évole (en su programa proclama constantemente en los cuatro puntos del globo la diferencia entre un catalán y un español, entre un vasco de la Rioja Alavesa y un español de Miranda; algo absolutamente asqueroso y nada del siglo XXI), y con otros personajes de la talla de ese tal Hovic (alardea ya en el titular de su desarrollo cerebral raquítico al proclamar su inclinación a dar muerte a otros seres humanos), esa mezcla pienso que es… algo propio de la decadencia y falta de ideas de los mercurios aficionados del siglo XXI. Y es que si en el pasado estos intentos han salido bien en otros países, lo consiguieron gracias a firmas de prestigio. El autor del artículo que arriba podemos leer es un cero en un mar de millones de ceros. Las reseñas críticas a estas alturas de historia no interesan a nadie, ya que con Internet la opinión de cualquiera tiene el mismo peso que la tuya; excepción hecha, claro está, en el caso de voces autorizadas. Por eso les recomiendo que se decanten por algo: un blog de «ceros», un panfleto feista lleno de Hovics para exaltar la mugre, la violencia, el asesinato, el insulto (imagino que es lo que proponen como futuro a todos los lectores. Les recomiendo que vean en Youtube algún vídeo del tal Hovic, hablan por sí mismos: parece que el futuro pasa por involucionar hasta convertirnos, como Hovic, en hombres de Atapuerca otra vez)… O por último un rollo supremacista-paternalista, en el que el defendáis que el individuo ha de medirse por su Adn, ¡Ay de aquel que no tenga el adecuado para pertenecer al Volk! Aderezar con detritus alguna entrevista de interés, es afearla.¿O tal vez soy yo muy inocente y es el feísmo y la suciedad el medio natural de la cultura que se nos quiere imponer en el siglo XXI? Ni idea querida amiga, espero que puedan tomar en cuenta mis opiniones. ¡¡Pardillos!!
Estimado Urrestarazu,
Permita que me tome la confianza de recomendarle que abandone con urgencia los homenajes lingüísticos que ha decidido rendir a su adolescencia. Sé que a estas alturas poco le podrá importar lo que la casualidad pueda pensar de usted, sin embargo habrá de reconocer que su explicación deja a sus hombres mucho mejor posicionados.
Ahora «pardillos» me lo podría tomar incluso como un halago.
Gracias por su tiempo.
PD. Nada asegura que entre este montón de ceros, al que usted alude, no aparezca un uno que, haciendo honor a su nombre, asuma su posición y dé valor a la cifra.
Bravo. Una respuesta impecable.
Sr. Urrestarazu, acuéstese con alguien y practique el coito un poco, hombre. Le vendrá bien. Ya verá.
Resulta curioso como pese a todo, pese a la corrupción, el saqueo de las arcas públicas, la mentira, la manipulación…los principales partidos y responsables de esta farsa, el PSOE y el PP siguen contando con fieles y dedicados seguidores.
Dan ganas de coger el avión y pirarse de aquí, ¡pero hasta las compañías ya están cerrando!
Sr. Ecribano, para su tranquilidad le diré que habla usted con alguien que no vota desde el referendum de la OTAN.
No intenté hablar de política y mucho menos posicionarme. En definitiva, estoy de acuerdo con usted.