
La nostalgia es una asquerosa pérdida de tiempo, hay que estar preparado para las críticas, un superdotado no es un idiota sabio, y toda sinécdoque esconde un abuso. Ideas importantes pero no exclusivas de todo lo que hemos publicado esta semana, y que tienes resumido en este Jot Down News #16, sección por sección y artículo por artículo, para que no te pierdas nada.
Sexo
La nostalgia es una asquerosa pérdida de tiempo, y ello pese a que quien lo dice fue joven en los setenta, es decir, practicaba aquella máxima de «polvo que no echas, polvo que se te escapa». Maruja Torres nos cuenta cómo fue vivirlo, y la asquerosa visión que encuentra de aquel tiempo en series y películas, como si todos ellos hubieran tenido que acabar siendo seguidores de la familia Manson y por tanto psicópatas asesinos. «Cuando follar significaba no tener que decir lo siento». Este artículo se encuentra disponible en papel en nuestra trimestral nº 5 Especial Libertinaje.
Entrevistas
Como parte de nuestro afán de experimentación y nula obediencia a las reglas de la línea editorial, hemos entrevistado a quien se presentó a un casting de Operación Triunfo, salió elegida, y vio cambiar su vida para siempre. Edurne pudo gracias a ello dedicarse a su pasión, la música, que antes compaginaba con su empleo de veterinaria. Nos ha contado cómo fue estar en aquella burbuja, el impacto de salir convertida de pronto en personaje público, su trayectoria musical, su participación en musicales y eso tan controvertido de participar en Eurovisión. Edurne: «Hay que estar preparada para, además de esforzarse, recibir todas las críticas y opiniones de la gente». Por Iván González. Fotografía de Ángel L. Fernández.
Historia
Hay zonas oscuras en lo relativo a la represión soviética en la II Guerra Mundial, pero sin duda uno de los episodios más en la sombra es el relativo a un campo de concentración de Stalingrado. La parte más desconocida de la famosa batalla afectó a los colaboracionistas rusos con las SS, prisioneros tomados al Ejécito Rojo que deseaban mejorar su condición. No todos eran considerados aptos para colaborar, y los no elegidos acabaron en el Dulag-205, que se contaría entre los descubrimientos más espantosos en el avance ruso hacia Berlín. Hambrunas, canibalismo, ejecuciones indiscriminadas y una suerte muy amarga para los que sobrevivieron. «Dulag-205: o el infierno o el infierno», por Álvaro Corazón Rural.
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