Arte y Letras Filosofía

Volver a casa: el viaje a la propia identidad

Un conocido cuento relata la historia de unos niños que se adentraron en el bosque y pusieron migas de pan para poder encontrar el camino de vuelta a casa. Los pajaritos se comieron el rastro y los niños quedaron aislados sin poder volver. Otros niños, sin embargo, aprendieron a poner piedrecitas blancas en el sendero para que los pájaros no pudieran comérselas y de ese modo lograron regresar.

(Hansel y Gretel)

Todo viaje es una travesía al interior del individuo. Hay personas que tienen garantizada la vuelta a casa después de cada etapa de su viaje vital, pueden retomar contacto periódicamente con su cultura y sus marcos de referencia estables, lo que les ayuda a convertir las adversidades de la vida en aprendizajes significativos y profundos. Sin embargo, otras personas no pueden abordar correctamente su vida porque no disponen de herramientas que les permitan situarse en el mundo y volver a casa cuando lo deseen. De este modo quedan extraviados durante algunos períodos de su existencia y a veces se pierden en el bosque para siempre. 

Esta es una metáfora de la capacidad de adaptación personal y social que tenemos. Mientras que hay niños con los bolsillos llenos de piedrecitas blancas que van poniendo en el camino para seguir el rastro de vuelta a casa, existe otra infancia que se siente perdida y sin rastros que seguir, son los que ponen migas de pan en el camino y que los pájaros se comen dejándolos extraviados. Son niños que carecen de señales para poder volver a lugar seguro, ni presente ni pasado. Merodean asustados y hostiles por los bosques de la vida. Son los niños invisibles. Y esta pauta se prolonga a menudo durante toda la vida adulta.

La seguridad para saber volver a casa depende en gran medida del vínculo que podamos establecer con el clan al que pertenecemos.

Es la hora de volver a casa, es el momento de recoger los aprendizajes hechos durante la travesía de incertidumbre que nos ha tocado vivir en este último tiempo y de edificar una identidad más sabia, que nos permita vivir una vida digna de ser vivida.

Los tiempos del tiempo

Desde el espejo

mis ojos no me miran

miran al tiempo

(M. Benedetti)

Cuando pensamos acerca de quiénes somos, lo hacemos sobre nuestro modo de percibir el tiempo. La reflexión sobre la propia identidad está relacionada con la evocación de escenarios cuyo relato nos incluye. Para eso sirve el espacio: para contener el tiempo.

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5 comentarios

  1. He leído con atención el texto y no he acabado de esclarecer si su lectura me ha ayudado a deshacer mis planes de suicidio inminente ( no es ninguna broma) o a incrementarlos. Tal vez se deba a lo enrevesado del lenguaje que discrimina a personas poco cultas como yo.

    • Antes que nada, quisiera decirte que por tu forma de expresarte, no me pareces en absoluta una persona poco culta. Pero aunque así lo fuera, no es en este artículo (ni en ningún otro), donde hallarás la respuesta que buscas, la ayuda, la mano tendida que te oriente o te rescate. Imagino que al hablar de «vacío» te habrás identificado, lo mismo que si te hablaran de desesperanza o desesperación, de oscuridad, de no encontrar sentidos ni salidas …
      Los elementos para «salir» de tu ideación suicida están, principalmente, en ti. Pero para encontrarlos y reencontrar el sentido de tu vida, es fundamental que cuentes con ayuda profesional (y te lo digo como profesional que trabaja en el tema).
      Si tú quieres decirme en qué ciudad estás, yo intentaría de todo corazón averiguar y pasarte algún contacto que al menos te pueda orientar acerca de a dónde recurrir.
      Y créeme: el suicidio es una solución definitiva para un problema pasajero (porque tiene otra solución, aunque ahora no lo veas así). Porque tengo claro que quien piensa en quitarse la vida, no es porque quiera morir, sino porque quiere dejar de vivir como lo está haciendo.
      Mis mejores deseos para tí, y ten en cuenta mi ofrecimiento. A veces la mano tendida aparece donde menos te lo esperas.

    • Blunsburibarton

      He vivido el suicidio de tres personas próximas a mí en distintos grados. En uno de los casos se trataba de un amigo cercano. En ningún momento supe prever (no supimos, yo y algunos amigos comunes) el fatal desenlace aunque conocíamos alguna circunstancia que pudo actuar como desencadenante. ¿Qué le podría haber dicho ahora que no supe decir en el pasado a alguna de esas personas?
      Conoce tu ego y mantenlo a raya. El ego es la identidad que has forjado con el paso de los años. El ego ha crecido, entre otras cosas, gracias a los mecanismos de supervivencia del ser humano. No es necesario que estos mecanismos se desencadenen en casos de peligro extremo. Uno de ellos es el miedo al rechazo social que nos lleva a adoptar conductas no queridas con el fin de no sentirnos desplazados por alguno de los colectivos que formamos parte. Yo no soy de una forma determinada pero para no desagradar a alguien adopto una conducta distinta a la que yo deseo. Esto genera fricciones en la persona y una lucha por el yo que deseo ser.
      El ego elocubra y viaja entre el pasado y el futuro. Proyectando deseos futuros o viajando al pasado, para cambiarlo o para revivirlo. Una de las versiones ridículas del ego es el de recrear un futuro imposible basándose en haber cambiado una conducta del pasado. Aprende a vivir el ahora. Vivir el ahora requiere un estado mental que debe de trabajarse. Es una tarea a cumplir cada día.
      Otra manifestación del ego es el apego. El apego a una persona, a un bien material a un entorno o a un estado vital. La vida es cambio, cuanto antes sepamos desembarazarnos de las cadenas y del peso del apego antes podrás encontrarte con lo que eres en el nuevo escenario propiciado por el cambio. Piensa que se necesita muy poco para ser feliz. La música, el disfrute de la naturaleza, el contacto con otro individuo o un paseo son fuentes de felicidad por sí solas. Y son gratis.
      Aprende a valorar a los seres próximos como debes de valorarte a ti mismo. Ellos pueden, como tú, estar presos de su ego. Incompetentes para vivir el ahora y confundidos por el apego o por su deseo de buscar la conformidad del entorno. Comunícate con ellos con honestidad, expresa tus deseos, esfuérzate para derribar barreras que impidan decirles lo que deseas o lo que piensas.
      El ahora no basta. Tienes que proyectar el futuro. Planifica el día de mañana. Incorpora pequeños hábitos que te ayuden a alcanzar un objetivo determinado. Busca de qué forma ese hábito te puede llevar a alcanzar aquello que persigues. Sé constante.
      El suicidio puede dañar a quienes te quieren. Puede cambiar sus vidas para siempre y sumirlos en la tristeza. Siente que ellos podrían encontrar la pena que tú sentirías si se matase alguien que tú aprecias. Siempre les rondará el vacío que dejas y la idea de que podrían haber cambiado tu destino de haber tenido la oportunidad.

  2. Joep Beving

    La bibliografía se ha incrustado antes de tiempo. Supongo.

  3. Bernardo Ortín

    Totalmente de acuerdo con el mensaje de Lucía. Y también quería decirte que estoy dispuesto a aprender a escribir de forma que no te sientas excluido. Mis mejores deseos

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