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Norbert Bilbeny: «El siglo XVII fue un tiempo de ortodoxias imperiales y el nuestro vuelve a serlo»

Norbert Bilbeny para Jot Down

Se habrán percatado en alguna ocasión de que, al contrario de lo que sucede en otras disciplinas, uno puede haber terminado sus estudios reglados en filosofía y no por ello ser filósofo. No hay vía administrativa que certifique tal condición, como el jurista, que pasa a ser abogado al colegiarse. No hay residencias, ni siquiera prácticas… Claro que, de haberlas, tampoco asegurarían nuestro puesto entre los filósofos. Si acaso, se podría pertenecer al grupo de los que Unamuno llamó «profesionales del pensamiento».

Ser filósofo es una forma de estar en el mundo, de contemplarlo buscando entenderlo, esperando, luego, encontrar las palabras justas para compartir esa mirada, para devolver el reflejo que se nos había dado en préstamo. 

Norbert Bilbeny (Barcelona, 1953) es filósofo, además de catedrático de Ética en la Universidad de Barcelona y autor de una cantidad encomiable de ensayos y artículos de opinión. Basta con echar un vistazo a un párrafo de algo escrito por él para darse cuenta de lo amplia que es su mirada, y lo fuerte que es su voluntad de hacerse (y hacernos) entender. Y eso es una virtud filosófica y ética.

El pasado mes de diciembre hablamos con el filósofo durante las Conversaciones 50 Anagrama, uno de los espacios dedicados al encuentro con autores en la quinta edición del Bookstock. Nos adentramos en su publicación más reciente, Moral Barroca (Anagrama, 2022), pero también, empapados por el ambiente del festival y la calidez del auditorio que nos acogía, hablamos de música y otros libros. Pero sobre todo de filosofía, claro.

¿En qué momento, o a consecuencia de qué similitud, encuentras esta relación clara entre Barroco y contemporaneidad? 

Porque estamos en un tiempo de ortodoxias, de lo correcto, lo que hay que pensar, lo que es oportuno decir. En los años 60, 70, en el Partido Comunista y otros grupos de izquierda marxista se decía que había que estar en la línea correcta, no apartarse de esa línea… Pues eso de estar en «lo correcto» parece que vuelve, que ya ha vuelto, no sé si para quedarse. La corrección. Yo soy muy favorable al lenguaje de lo políticamente correcto, para no despreciar ni marginar a minorías, a condiciones de género, de grupos raciales, de etnia o cultura… En principio, soy partidario de la corrección política a la hora de hablar para no herir ni discriminar, para no ser injusto o falto de equidad, pero hay algunas formas de corrección que ya nos saturan, que hasta te impiden hablar de algún modo. Tienes que ir con mucho tiento. 

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10 comentarios

  1. Ristra de topicazos. A estas alturas citar de nuevo «La servidumbre voluntaria», Velázquez y la Cruz de Santiago, citas manidas de Góngora, mitos sobre al Inquisición…

  2. No me he tomado la molestia, ni lo haré, de leer la entrevista. ¿Por qué dejar un comentario entonces? Porque llevo año viendo como este «profesor» pública libros y es entrevistado, y esto es lamentable: tuve la desgracia de tenerle como profesor en la Universidad de Barcelona, hace ya de esto 10 años, y aún recuerdo con horror sus lamentables clases; es, sin lugar a dudas, el peor profesor que he tenido en mi vida, y probablemente el más gran farsante pseudofilósofo que ha visto este país en muchos años. Cordialmente, un exalumno que llegaba a casa preguntándose ¿Cómo?! ¿Cómo puede ser que este inútil sea catedrático?!!

  3. Juan Martín

    .     
         Hola buenas. Soy un musulmán español y ha día de hoy, me sigue pareciendo un «auténtico escándalo!» que siga habiendo bastantes «supuestos profesionales» que al hablar de terrorismo sigan empleando la terminología «terrorismo Islamista».
          Voy a hacer una comparación porque, ¿como creen  que se sentirían los vascos de bién que son la inmensísima mayoría de ellos, si al terrorismo de ETA, le denominaramos «terrorismo vasquista»? pues esto es exactamente igual!.
           Cada vez que oigo algún «supuesto profesional» utilizando semejante «terminología xenófoba», para mí deja de serlo   automáticamente.
          ¿Que cuesta decir «terrorismo yihadista» o para ser más precisos «terrorismo de extremismo islámico» o aún más exactos «terrorismo fundamentalista»?.
           Porque recuerdo que hace no mucho tiempo alguién empezó primero a señalar y después a dibujar a «toda una comunidad humana» por el mero hecho de pertenecer a ella y ya sabemos todos como acabó todo eso en la Alemanía Nazi, ni más ni menos que en <> en los campos de exterminio Judío.
           Por favor un poco de memoria!, que si no fuera por la aportación filosófico-Islámica a la historia Europea, la democracia en el mundo llevaría por lo menos 200 años de retraso.
           

    • «… si no fuera por la aportación filosófico-Islámica a la historia Europea, la democracia en el mundo llevaría por lo menos 200 años de retraso…»

      O sea, no habría democracia. Y se lo debemos a la filosofía islámica.
      Yo pensaba que se lo debíamos, en parte, a la recepción islámica de la filosofía griega. Ya que hay que ser tan precisos con el uso del lenguaje (lo cual es cierto).

  4. Pingback: FOCUS PRESS 309 - Taller de política

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  6. Eso del progreso continuo no lo comparto, como tampoco ver el futuro como una posibilidad. Bien haríamos en ser más críticos con ellos, ser menos eufóricos y más precavidos porque comenzamos a estar de más, especialmente nosostros los varones. Disculpe el pesimismo. Pues que se muere quien no debería para salud y brillo mineral de los cementerios, no aquellos que hasta diría tienen algo de misantropia, lejanos de leguas, ocultados por el tiempo y su tierra o aún visibles con una simple cruz sin nombre que sería la misma de nuestro nacimiento.
    Oh, pampa mia, ¿cuántos contiene tu vientre negro y graso, españoles, turcos, gringos e indios?, por qué ese campo gravitacional hacia el centro y no para arriba, y si las aves vuelan seguro que mueren en otras latitudes desconocidas, como los peces que se disuelven en su acuático medio, solo nosotros pudrimos y engordamos la tierra que será siempre de otros, pues que se muere quien no debería en oleadas de migraciones contrarias al girar de la tierra pero que de esta nacen junto con el hambre y la miseria, pues que se muere quien no debería, sólo Calderón tendría que estar junto a nosotros.

  7. «A mis soledades …» es de Lope, no de Góngora.

  8. Pingback: Fios do Tempo. O (neo)barroco como paradigma interpretativo iberoamericano – por Pablo González Velasco – Ateliê de Humanidades

  9. Pingback: Fios do Tempo. El (neo)barroco como paradigma interpretativo iberoamericano – por Pablo González Velasco – Ateliê de Humanidades

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