Arte y Letras Historia

Apuntes para creer en la magia: Telma del Sol, un barón alemán y dos trucos de Hannah Arendt (y 2)

Magia barón Von Reinhalt Telma del Sol 7

Viene de «Apuntes para creer en la magia: Telma del Sol, un barón alemán y dos trucos de Hannah Arendt (1)»

Después de Madrid, el barón Von Reinhalt recorre España en compañía de la «célebre médium» Telma del Sol. A veces sus actuaciones se insertan en la programación de largos espectáculos junto a una camada de vedettes, humoristas, cancionistas, bailarines y demás fauna farandulera. Alguna vez incluso pisan las tablas antes o después de estrellas como Concha Piquer. En abril del 34 pasan por Mahón, donde a Telma la describen como «la médium de las ilusiones electrizantes». Después actúan en Palma de Mallorca, Santander (la crónica dice que la primera parte del espectáculo tuvo «el encanto de un bello cuento de las mil y unas noches»), Sueca (el teatro modernista donde actuaron es hoy un Mercadona, cosas de la alquimia), Málaga («los espectadores, que fueron numerosísimos, aplaudieron sin reservas») o Gijón. Ocasionalmente, el anuncio de sus actuaciones no aparece encuadrado en el típico rectángulo publicitario, sino que la mistérica cuadrilla tira de marketing y planta en el periódico una estrella de cinco puntas, a saber: Arte, Magia, Ilusión, Misterio y Brujería.

Algo incierto ocurre a la altura del 35. Reinhalt se metamorfosea y sus actuaciones empiezan a anunciarse con el nombre de Barón Rinaldo. Esta nueva pirueta, este cambio de máscara, se presta a muchas interpretaciones: ¿era ciertamente judío alemán y quiso desvincularse de ese país tras la aprobación de leyes antisemitas? ¿Viajó a Italia y le gustó? ¿Lo vio en la ópera? A Ruano le había hablado de «patria sin fronteras», así que quizá no fuera más que un artista errante, alguien que no se ubicaba ni encajaba del todo al que no le importaba mudar de piel. Hay otra foto suya, de febrero de 1936, donde ya no infunde miedo. La publica El Progreso (Lugo), y captura su mirada atenta y su aire de criatura agazapada, con un punto de estudiante remilgado y puede que un ligerísimo parecido a Kafka. Tanto Rinaldo como Reinhalt son nombres engolados, pero el primero tiene menos empaque que el segundo y suena más impostado. Tal vez incluso burlesco. Es, creo, un nombre poroso que deja filtrar la farsa

Las cartas estaban marcadas: aunque escapase de su nombre y de Alemania, no podría hacerlo del desastre. Por lo que he podido averiguar, su última actuación antes de la guerra debió ser en junio del 36 en el Teatro Novedades de Barcelona. Quien organiza el show es «Espectáculos Rinaldo», así que el barón habría estado lo suficientemente espabilado como para crear su propia empresa. ¿Y después? ¿Se exilió un tiempo, falsificó algún pasaporte, se escondió en alguna embajada? Como en cientos de miles de vidas, aquí hay una laguna opaca que no es posible navegar. Pero sobrevivió: sí sé que, en mayo de 1940, trece meses después del final de la contienda, mi guadianesco ocultista estaba actuando de nuevo en Barcelona. Ese mes realizó ocho funciones con Alvata, mago, fíjense, también alemán. Y vuelta al ruedo. ¿No es ese otro gran truco? Ese retorno presto, esta capacidad para rehacerse y sacar adelante su trabajo en un país destrozado, en «una selva hostil de triturados cuerpos», en palabras de Ana María Martínez Sagi; ¿no prueban que Reinhalt era habilidoso, en el sentido amplio del término? También es posible que, precisamente por lo dramático del momento, sus actuaciones fueran demandadas por españoles que buscaban evadirse (y podían permitirse hacerlo) con el brillo trivial de algún espectáculo que ahuyentase la oscuridad cotidiana y el pavor reciente. Por primera vez sentí lástima, y pensé en el cliché del clown. También recordé algo que Géraldine Schwarz escribe en Los Amnésicos: muchos cabarés y teatros del Reich continuaron funcionando hasta el 1 de septiembre de 1944, cuando Goebbels decreta la guerra total y ordena su cierre. «Hasta esa fecha, los artistas estaban eximidos del ejército, porque su papel parecía esencial para desviar la atención de la población de los horrores a los que Hitler la estaba precipitando».

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2 comentarios

  1. George Maciunas

    ¡Magnífico artículo se ha sacado de la chistera Juanma del Olmo!

  2. Pingback: Jot Down News #33 2023 - Jot Down Cultural Magazine

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