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Joe Rogan contra Joe Rogan

Rogan
Joe Rogan. Imagen: Spotify,

The Joe Rogan Experience suena a película casera protagonizada por un joven universitario curioso por descubrirse a sí mismo y alojada en los rincones más viscosos de la deep web. Pero en realidad es el título de un podcast capitaneado por un norteamericano llamado Joe Rogan. Un programa tan influyente entre la marejada de propuestas en internet como para ser reconocible, gracias a los extractos del mismo que brotan por las redes sociales, por mucha gente que ni siquiera lo ha escuchado nunca. The Joe Rogan Experience es también ese podcast que firmó un contrato de exclusividad con Spotify a cambio de doscientos millones de dólares.

Por el pastizal y el renombre, The Joe Rogan Experience ha acumulado oyentes que, por alguna razón ignota, lo consideran un medio informativo libre y fiable. Y también ha propiciado la aparición de numerosos imitadores del formato con ganas de hacerse ricos imitando el patrón. Aquí, por ejemplo, tenemos el podcast de entrevistas The Wild Project comandado por Jordi Wild, ese youtuber que considera las mangas como ciencia ficción, la ciencia ficción como abono para la vergüenza ajena y la vergüenza ajena como material de videobook.

Pero antes de ser capitán de un podcast multimillonario, Joe Rogan tuvo un periplo vital curioso: ha ejercido de luchador y entrenador de artes marciales, de actor secundario tonto en telecomedias, de cómico de stand-up en garitos, de comentarista de combates en la Ultimate Fighting Championship y de presentador de un programa de televisión basado en acojonar a los participantes. Es decir, que Rogan es más americano que pegar tiros a las latas de cerveza en el patio trasero con una pistola a la que el dueño le ha puesto nombre.

En marzo de 2023, Rogan volvió a colocarse ante un micrófono en un club de comedia. Pero en esa ocasión su intervención resultó especialmente marciana. Para empezar, porque el show en el que participaba tenía lugar en un extraño garito de Austin, Texas, cuyo interior estaba engalanado con una decoración de temática alienígena ante la que ninguno de los asistentes parecía incómodo. Por otra parte, porque el caballero se presentó sobre las tablas de un modo especialmente elegante, berreando: «¡Estoy borracho y colocado de setas! ¡Esto es lo más puesto que he estado nunca en el escenario! ¡No puedes echarme de mi propio club, puta!». Minutos antes, en el exterior del recinto, un grupo de bros estadounidenses con gorras de béisbol y pintas garrulas aguardaban en la cola para entrar al lugar, junto a una mujer que portaba un cartel donde podía leerse «ESPERMA SIN VACUNAR». Aquel Joe Rogan, colocado hasta el culo con hongos alucinógenos y aferrado a un micrófono, estaba en el sitio correcto. Y le había costado mucho llegar hasta ahí.

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19 comentarios

  1. Markus Telgemeier

    EL problema es diferenciar que es verdad y que no, solo porque diga estupideces no significa que todo lo sea, con el tema covid yo estoy de acuerdo que gente joven y sana no tiene porqué meterse una vacuna experimental, contraviniendo el Código de Nuremberg.
    PEro en este tema no ha habido lugar a un debate cientifico, se ha impuesto un pensamiento único y eso ha generado mucha resistencia en bastante gente.
    En lo personal, cada vez que los medios los intentan poner como idiotas me refuerza mas mi postura

    • Dios mio. Como alguien «joven y sano» y que sufrió COVID no puedo dejar de decir que no vacunarse es imbécil.

  2. Antonia Maxín

    Y mi pregunta ahora es la que sigue: ¿A qué se debe que Jot Down haya creído pertinente dedicar este extenso artículo a esta alhaja de hombre?

  3. «Aquí, por ejemplo, tenemos el podcast de entrevistas The Wild Project comandado por Jordi Wild, ese youtuber que considera las mangas como ciencia ficción, la ciencia ficción como abono para la vergüenza ajena y la vergüenza ajena como material de videobook.»

    Qué manera tan gratuita de despreciar el éxito ajeno. Jordi Wild podrá gustar más o menos en sus opiniones -a mí no demasiado-, pero no es eso lo importante de su programa. El hecho esencial es que trae invitados de primer nivel, de muy diferentes ámbitos, y conversa con ellos durante horas. ¿Qué televisión dedicaría más de cuatro horas a conversar con un periodista de la talla de Gervasio Sánchez, por ejemplo?

    • «Jordi Wild»… ¡¡Te cagas!! Trae invitados de primer nivel… Sí, un día de estos creo que va a debatir con Ramsey Ferrero, la de los bombones…

      • No me refiero a todos los invitados (hay muchos que no me interesan un ápice y no lo veo). Pero, como decía, he tenido oportunidad de ver a invitados bien interesantes, con mucho que contar, como por ejemplo:
        * Perez Reverte.
        * Gervasio Sanchez dos veces.
        * Antoni Daimiel.
        * Jano Garcia.
        * Pablo Barrecheguren.
        * Jabiertzo.
        * VisualPolitik.
        * Javier Santaolalla.
        * DotCSV.
        * Pedro Baños.
        * David Jimenez.

        Es un programa que tiene importantes dosis de cuñadismo, y que también es entretenimiento, no es sólo cultural. Pero, con sus fallas, me parece mejor que la mayoría de programas de hoy (tanto en la TV normal como en youtube). Y valoro mucho que pueda dedicar horas a quien tiene algo que decir.

      • Doctor Azo

        Ramsey Ferrero, ¡menuda pájara! Mira como ahora con lo de Lois Rubiales no sabe abrir la boca para decir ni múú…

        • Jeff Costello

          ¿Ramsey Ferrero es esa que va de sabelotodo con mofletes a lo Fernando Rey y enseñando lorzas y tripa? Creo que antes cantaba pero como no se comía una rosca, pues ahora se dedica a impartir doctrina a diestro y siniestro. Puro narcisismo.

  4. Tremendo articulazo, la verdad, jajajajaja

  5. La verdad, también ha tenido invitados interesantes.

  6. Pingback: Jot Down News #31 2023 - Jot Down Cultural Magazine

  7. No tengo prácticamente nada en común con Joe Rogan, pero leyendo artículos como este, es inevitable entender su cabreo con lo woke y lo políticamente correcto.

    Dos cosas que me sorprenden especialmente:

    – «La fiesta de la salchicha» – estamos hablando del podcast más escuchado del mundo. Supongo que le escuchan principalmente hombres y lleva invitados que le gustan a ese público. Sinceramente, no creo que sea una mala decisión de negocio. De verdad hay que recriminarle eso? Tenemos que poner cuotas en los podcasts?
    (Me temo que sí alguien afirmara que el podcast de una señora es la fiesta del mejillón, a todos nós parecería un chiste de pésimo gusto)

    – «El cómico cancelado Dave Chappelle» – cualquier lugar donde permitan a Chappelle actuar merece mi respeto. Sólo por eso, ya se justifica la existencia de ese club, que sin duda tiene noches mucho menos brillantes (por suerte nadie nos obliga a ir)

  8. Ahh la envidia….

  9. La información debe competir en el libre mercado, sin subvenciones estatales ni órganos estatales o subcontratados de control y verificación.
    Medios como El País, La Sexta, A3, Libertaddigital y en general todos los subvencionados son muchísimo menos fiables (en realidad en absoluto porque sólo distribuyen el relato gubernamental) que cualquier youtuber o podcaster que consigue dinero en el mercado.

  10. Con mucho respeto quiero dar mi opinión, no sobre el artículo en particular sino este subgénero de publicaciones anti-Rogan que es tan aplaudido y no entiendo por qué.

    A quienes escuchamos sus episodios enteros nos parece evidente que críticas como esta vienen prefabricadas y se puntualizan con las mismas 10 frases célebres que alguien más ya recopiló y empaquetó como munición. Lo que hace interesante a Rogan es que dice justo lo que piensa, sin filtros ni miedo a la cancelación. Trae invitados de todo tipo y les deja hablar lo que quieran, en lugar de ceñirse al estándar moral de la semana. No es periodista, es alguien teniendo una conversación con otra persona. Le he escuchado cambiar de opinión incontables veces cuando le dan un argumento convincente, otras veces tiene la cabeza dura como una persona normal. Es un tipo que se autoproclama un semi-tonto, más de la mitad de «afirmaciones» polémicas que se le atribuyen son chistes, bastante obvios si se escuchan las cosas en contexto, pero algunos pretenden elevarlo a los estándares de un intelectual para luego lanzarlo al suelo y escupirle. Y la guinda del pastel, llamar tránsfobo a alguien por opinar que debería haber regulaciones sobre quién compite contra quién en los deportes donde podría haber una ventaja injusta (y se ha comprobado que es así). A veces las ganas de darse baños de pureza sobrepasan las ganas de estar informado sobre lo que dice alguien más.

    Yo le escucho a pesar de estar en contra de varias de sus creencias/costumbres, elijo los episodios con invitados interesantes y me salto los que no me llaman la atención. Incluso he escuchado episodios con gente particularmente desagradable porque es importante saber por qué alguien es desagradable directo de su propia boca. El 99% de lo que he escuchado no es polémico ni controversial, son anécdotas interesantes contadas por personas interesantes y ocasionalmente un chiste. No le idolizo ni pretendo decirle cómo usar su plataforma, es entretenimiento y hay que tomarlo así. Como todo en esta vida.

  11. Pingback: Jordi Wild tiene el podcast más polémico de España. Y precisamente eso es lo que han premiado los Ondas

  12. Pingback: usatoday24

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