Política y Economía

Contra las elecciones (y 2)

contra las elecciones 1
DP.

Viene de «Contra las elecciones (1)»

Tercera parte: contra las elecciones

Tranquilos, no me refería a Astérix y Obelix, aunque, bien mirado, la gala melenuda en cuestión, la ya mencionada profesora Hélène Landemore de la Universidad de Yale, proviene precisamente de Normandía, una de las regiones francesas que, junto a Bretaña, se disputa el honor de haber cobijado en sus tierras a los ficticios personajes de Uderzo y Goscinny. El galo belga (hoy conocido también como belga flamenco) no es otro que el historiador David van Reybrouck, todo un best seller entre la comunidad de expatriados de la República Democrática del Congo, a la zaga si acaso de Joseph Conrad. 

Landemore y van Reybrouck llevan ya unos cuantos años abogando por la lotocracia —es decir, la elección de nuestros representantes políticos mediante sorteo—,  este último en su famoso ensayo Contra las elecciones, y la primera en el ya mencionado Open Democracy, un texto bastante más académico, ergo menos asequible, pero que sin duda vale la pena leer, o que cuanto menos vale la pena leer si es usted politólogo/a y se dispone a masacrarme en la sección de comentarios, la cual, dicho sea de paso, tal vez me resulte imposible ojear, porque mi pobre psicóloga ya tiene bastantes frentes abiertos (desafortunadamente para mí, esto no es ninguna broma, de modo que no me importa si, además de «sobrado» y «ridículo», me acusan ustedes también de ser, motu propio, un «ignorante»).

Ambos galos nos recuerdan, con un nivel de detalle y elocuencia que me veo forzado a obviar en los pocos parrafitos que me restan, que ni la Revolución francesa ni la Revolución americana fueron movimientos democráticos, sino republicanos, y que, en el caso estadounidense, los propios Padres Fundadores defendieron a ultranza (una vez más, con contadas excepciones) un sistema representativo electoral por la sencilla razón de que no se fiaban de que la plebe inculta acabase ocupando posiciones de poder, y eso que me refiero únicamente a la plebe inculta de varones caucásicos y presuntamente cisgénero, porque ya saben ustedes que ni los no caucásicos ni las mujeres ni las minorías sexuales pintaban gran cosa en aquella historia. De modo que los sistemas electorales que heredamos no son, en puridad, sistemas democráticos: el poder no reside en el pueblo, sino en los representantes elegidos cada X años por los votantes, representantes que, cómo no, tienen la potestad de mentirnos diciendo que no harán una cosa y luego hacerla, o callarse las cosas malas que piensan hacer hasta que las hacen, sin que el pueblo pueda oponérseles, salvo contribuyendo a la cacofonía mediática de una prensa fragmentada o al algoritmo abrumador y pantagruélico de las redes sociales. (Por favor, hagan como yo: lean a Lainer y denle una oportunidad a una vida sin Twitter y Facebook). El corolario de todo lo anterior es, para la profesora Landemore, que a día de hoy tampoco vivimos en sociedades democráticas, porque las decisiones de las élites políticas a menudo no coinciden con las preferencias de la mayoría de ciudadanos y, lo que es aún más importante, porque esas élites políticas son, siempre según Landemore, oligárquicas y plutocráticas, y forman parte de un mecanismo pernicioso al que van Reybrouck se atreve a denominar «fundamentalismo electoral», un sistema minado de riesgos, escollos y fatalidades, donde el verdadero poder, ay, no reside en el pueblo. 

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8 comentarios

  1. La política actual (y seguramente la pasada también) es lamentable pero tiene usted mucha fe en «el pueblo».
    Pienso en que me tocase a mi en la lotería y creame, peor/mejor no se si lo haría, pero de lo que estoy seguro es de que descubriría un lado de mi personalidad que no quiero descubrir. El lado corruptible, déspota, egoista sin escrupulos… porque por mucho que crea lo contrario, se que caería en el auto-engaño, en las presiones externas, en el soborno… Me convertiría en fin en un político.
    Y sí, no se engañe, usted y el 90% de la gente también.

  2. Algo de eso hay, se me ocurre, en los 15 jurados al azar que se eligen en los juicios en Estados Unidos. Habría que perfeccionar y afinar mucho. Para empezar, para evitar lo que teme el comentarista anterior, los períodos de gobierno tendrían que ser extremadamente breves.

  3. Perdón por la pifia, creo que son 12 los jurados. Pero bueno, la idea está ahí

  4. No se puede dudar que los elegidos al azar para formar un parlamento no lo harían peor que los que legislan en la actualidad. No obstante se me pone la piel de gallina cuando me acuerdo de la última junta de vecinos que sufrí. Si no se implementa algún tipo de filtro entre los elegidos por el azar, cada parlamentario debería ir acompañado, como mínimo, de su abogado y provisto de variada farmacopea para no suicidarse en el primer pleno.

  5. JUAN IGNACIO GARCIA JAIME ABOGADO.

    Sigue
    LO QUE NO CONOCEMOS, LO QUE NO SABEMOS

    “Representantes de los ciudadanos”
    Parte 2.
    Es sabido que se representa lo que no está. Se representa lo que no está presente; y en el caso de la llamada “representación política de los ciudadanos”, “Representantes de los ciudadanos” precisamente para que no estén los ciudadanos para eliminar a los ciudadanos en los asuntos públicos, que no estén ellos en los escaños de las instituciones de escaños, impedir y evitar el sorteo igualitario, legítimo y democrático entre ciudadanos todos iguales, como paradójicamente puede comprobarse en el sorteo del artículo 26 de la ley perversa electoral, paradójicamente para las mesas de ciudadanos por sorteo, o vecinos por sorteo, de las mesas (aunque desgraciadamente electorales para las urnas del sacrificio del derecho fundamental de los ciudadanos, y sacrificio de los ciudadanos en las urnas para que no estén los ciudadanos en las instituciones de escaños que solo serán democráticas cuando los escaños correspondan por sorteo a los ciudadanos todos iguales art. 14 C E y arts. 1.2, 53.1 C E; soberanía del pueblo español y contenido esencial del derecho fundamental de los ciudadanos, todos iguales.
    Cadena de engaños y artificios o argumentos de los engaños muy numerosos, inagotables:
    Representantes de los ciudadanos: -para que no estén los ciudadanos-. Democracia representativa: -representación de la democracia, para que no esté la democracia-. Derecho de voto -para que no Participen los que votan-. Elegir a los mejores, -todos ellos los peores, ninguno mejor que los propios ciudadanos en su propio derecho para ejercer su propio derecho fundamental sin entregarlo a sujetos o individuos ajenos que lo ejerzan-. “Derecho a elegir” -a los sujetos o individuos que nos eliminan y estafan con nuestro propio derecho, precisamente con nuestro propio derecho-. Deber cívico democrático: -aceptar cívicamente nuestra eliminación-. “Ciudadanos” -súbditos o esclavos de los políticos-. “Presentación de Candidatos” – que elimina a todos los ciudadanos que no han sido presentados sustituidos por unos pocos políticos. Voluntad popular: -sin voluntad popular, sin cuórum mínimo alguno,. Voluntad de los ciudadanos -que no participan en los asuntos públicos eliminados de su derecho fundamental-. La Ideología: -Instrumento para dividir y eliminar a los ciudadanos, engañando y estafando a cada uno de los ciudadanos con la ideología que cada uno de ellos prefiera. La ideología: el instrumento para evitar el conocimiento y la razón.
    Y muchos otros en una cadena interminable de argumentos de engaño con absoluta apariencia jurídica y absoluta apariencia de verdad. Engaño sublime, estafa sublime y delito sublime. El ingenio más sublime anterior incluso a la máquina de vapor.
    Todo ello mediante la alternativa excluyente en el art. 23.1 C E, mediante la vocal letra – o – del art. 23.1 C E:
    Ciudadanos o políticos
    Ciudadanos (sin políticos) o políticos sin ciudadanos.
    En el mismo artículo 23.1 C E, está lo mejor y seguidamente lo peor, la verdad y seguidamente el engaño juntos, el cielo y el infierno juntos; Jesucristo y el demonio juntos, la verdad y la falsedad, los ciudadanos y los políticos, la democracia y la dictadura, el Estado de Derecho y el Estado de Autoridad, la afirmación de los ciudadanos y la negación y eliminación de los ciudadanos, todo ello en el mismo artículo:
    todo ello mediante la alternativa excluyente de la vocal, letra – o -; y solo se aplica y solo tiene efectividad lo segundo, todo lo malo y lo peor, justo lo que hay después de la vocal, el engaño y la estafa, la negación y eliminación de los ciudadanos y de su derecho fundamental y de todo lo legítimo y verdadero que está justo antes de la vocal o del art. 23.1 C E.
    El mismo artículo 23.1 C E, paradójicamente es al mismo tiempo el problema y la solución, y paradójica y afortunadamente la solución y la verdad esta antes del problema y del engaño y la mentira, sin embargo solo se aplica el problema y el engaño de la eliminación de los ciudadanos.
    La letra – o – del art. 23.1 C E es por ello el agujero negro más cercano de todo el universo en el que desaparecen los ciudadanos, su derecho fundamental, su condición de ciudadanos, la democracia, el estado de derecho, el pueblo español, la soberanía del pueblo español y absolutamente todo lo legítimo eliminado por todo lo ilegítimo e ilícito, el engaño, la estafa y el delito más sublime y más enorme que pueda imaginarse y concebirse, el mayor número de delitos tantos como ciudadanos engañados y eliminados y el más impune de los delitos de estafa y engaño, un delito por cada voto colectado en las urnas y por cada una de las abstenciones de los ciudadanos igualmente estafados

    INCOMPATIBILIDAD Y ANTAGONISMO ABSOLUTO DE LAS CATEGORIAS DE CIUDADANOS Y POLÍTICOS.
    EXCLUSIÓN RECIPROCA. IMPOSIBILIDAD DE EXISTENCIA SIMULTÁNEA DE CIUDADANOS Y POLITICOS.
    El antagonismo y la contrariedad de ciudadanos y políticos es absoluta, ciudadanos y políticos son absolutamente opuestos y contrarios, antagónicos e incompatibles, excluyéndose mutua y recíprocamente:
    Hay políticos precisamente para que no haya ciudadanos; están los políticos para que no haya ciudadanos; están los políticos en los escaños de las instituciones de escaños -(y desde ellas en todas las demás instituciones que no son de escaños-), precisamente para que no estemos en ellas los ciudadanos.
    – Si hay políticos no hay, no podemos ser y no somos ciudadanos. No hay ciudadanos. “Democracia” sin ciudadanos, por ello súbditos y esclavos de la dictadura económica.
    – Si hubiera ciudadanos no podría haber políticos por encima de los ciudadanos todos iguales art. 14 C E, sin posibilidad alguna de otra clase superior de sujetos o individuos políticos, art. 14 C E.

    El error está en creer que el voto y el sistema del voto fue ideado y creado para beneficio de los que votan.
    El voto y el sistema del voto fue ingeniado para el engaño de los que votan y para el beneficio de los que se apoderan del enorme Poder del enorme número de los que votan, un número muy superior al de unos pocos sujetos o individuos que con ese ingenio se convierten ellos en políticos con el enorme poder del enorme número de los que votan engañados y engañándose ellos creyendo que el voto es para su servicio y beneficio, cosa que jamás ha estado ni estará en el pensamiento de los que con ese ingenio se convierten en políticos.
    Este comentario además de ser coincidente con el articulo principal que sinceramente agradezco a su autor, es la síntesis muy resumida del contenido de la amplia denuncia ya presentada ante la Excma. Sala Segunda del T. Supremo, el 2 de mayo de 2022; y 31 de marzo de 2023, causa especial 3/20335/2023, al amparo del art. 53.2 de la C E, sobre el D. Fundamental art. 23. 1 C E, y la que posiblemente deba ser nuevamente presentada en 2024, y todas las que sean necesarias hasta poner fin al engaño y la estafa más universal y sublime del sistema del voto.
    La denuncia es igualmente válida para los países con ordenamiento jurídico paralelo al nuestro, países como Italia, Francia, Alemania, etc. Y denuncias como la ya presentada evitaría la necesidad de actos violentos en la calle: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. D.U.D.H. de 1948.

    Cualquier español y sobre todo cualquier abogado español puede personarse, como denunciante-perjudicado o como perjudicado, en la causa especial de la segunda denuncia o de la que deba de nuevo presentarse, y puede hacerlo con la sola personación en la denuncia del primer denunciante sin necesidad de repetir el texto de la primera denuncia que ya está y ya obra en la causa especial.
    Juan Ignacio García Jaime, es abogado y colegiado ejerciente en Ciudad Real. Valdepeñas, y muy gustosamente facilitará la denuncia integra y todas las actuaciones, incluido el informe y extracto aunque muy sesgado de la tte. Fiscal del T.S. a cualquiera que lo solicite y especialmente a todos los compañeros abogados que lo deseen, y a cualquiera sea o no abogado, agradeciendo la difusión del conocimiento que ha sido necesario reunir muy complejo para la denuncia.
    Todo sería más fácil sin necesidad de extensas explicaciones con conocer y entender y aceptar que el sistema del voto o derecho de voto fue ingeniado hace más de dos siglos, anterior a la máquina de vapor, en modo alguno y jamás para el beneficio y servicio de los que votan; y conocer el error de seguir votando con la esperanza que algún día ocurra lo contrario de lo que invariablemente ocurre y ocurrirá siempre es solo un acto de fe o de fantasía de cada uno de nosotros en los políticos: fantasía en los políticos: creer en los políticos, confiar en los políticos y rogar o suplicar a los políticos con la oración del voto. Votar es Rezar a los políticos con el voto, rezar a los políticos con la oración del voto y con la fe del voto; el resultado ya lo conocemos.
    >Juan G. Jaime.

  6. Desde que descubrí hace tiempo la idea de la lotocracia siempre me ha parecido muy sugerente y la he ido defendiendo en petit comité. Si no todos los diputados, al menos un porcentaje relevante. Puede que al final no funcione, pero creo que merece una oportunidad.

  7. gonzalo samaniego bordiu

    El desencanto por el sistema electoral representativo está causado porque proyectamos a nuestros poderes la ilusión de que conseguirán gobernarnos de tal manera que seamos felices, no tengamos guerras entre nosotros y, además, nos proporcionen trabajo, vivienda, ocio y pensiones, pues al fin y al cabo es de eso de lo que se trata, ya que, como ya dijo el fundador de podemos, la democracia no consiste en elegir una vez cada cuatro años a los gobiernos, sino que todos tiene derecho a la vivienda, a los derechos sociales, a la sanidad, a la educación, al trabajo, a desarrollar su vida y el gobierno tiene que proporcionar ese bienestar. Eso es la democracia para los populistas.

    Sin embargo, si no proyectamos tanta ilusión en los gobiernos, si les limitamos su poder sólo a algunos asuntos necesarios e imprescindibles, como cuando deciden que se circula por la derecha, y si admitimos que los poderes públicos deben estar limitados en el tiempo, que los gobernantes deben estar limitados en sus poderes y en el tiempo, y que todos pueden ser expulsados, especialmente si hacen algo extremadamente mal, entonces el sistema representativo occidental no sólo no nos puede decepcionar, sino que los veremos como un mecanismo muy bueno para limitar al poder político, que es el verdadero problema que tenemos y no el capitalismo, ni la libertad, ni cualquier otra idea parecida.

    Porque el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.

    El peligro no está en las elecciones, sino en que unos pocos, organizados en un partido político, lleguen a dominar los poderes públicos y se perpetúen en ellos, instaurando una autocracia. Para evitarlo no hay que cargarse las elecciones, sino poner limites a los partidos políticos. Y uno de ellos consiste en poder sacarlos del poder en unas elecciones.

    La democracia griega del sorteo nunca llegó a funcionar ni siquiera en su tiempo, y menos en unas poblaciones con millones de ciudadanos. No entiendo que esta utopía pueda todavía ser defendida. Los que la defienden siempre vienen detrás de unas elecciones en las que han perdido sus amigos y sus enemigos han ganado.

    Cada vez que oigo que no hay que ir a votar, me entra pavor….

  8. Jose Antonio Fernandez

    A mi me parece bien la lotocracia. Le veo varias ventajas.
    1 – Como comenta, no dependerías de lobbies, y si el mandato fuera de un máximo de 4 años, no habría tiempo para formar camarillas
    2 – Se acabaría con el hooliganismo de los votantes, que votan lo que sea en favor de su equipo de futbol.
    3 – De vez en cuándo aparecerían gobernantes inteligentes.
    4 – Acabaríamos con las tertulias y discusiones políticas y podríamos dedicar nuestro tiempo a cosas mejores.

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