Cine y TV

‘Encuentros en la tercera fase’: el sueño de Spielberg

Encuentros en la tercera fase. Imagen Columbia Pictures.
Encuentros en la tercera fase. Imagen Columbia Pictures.

Los genios se bastan con cualquier excusa para querer dar forma a sus visiones. Cuando era todavía un niño, estando junto a su padre, Steven Spielberg contempló una lluvia de meteoritos. El fenómeno le impresionó tanto que incendió su obsesión con el espacio e incluso inspiró su primer largometraje como aficionado, titulado Firelight, que rodó a los diecisiete años de edad y en donde una serie de personas eran «abducidas» por naves alienígenas. Gran amante de la ciencia ficción y de la ufología, su temática favorita, nunca dejó de considerar la idea de rodar un documental sobre el fenómeno ovni y las famosas abducciones.

Doce años después, convertido en un director famoso y respaldado por el descomunal éxito de su cuarta película, Tiburón, Spielberg se decidió a cumplir su antiguo sueño adolescente de filmar una historia similar a la de Firelight, pero contando con medios auténticamente profesionales. Preocupado porque la temática pudiese resultar poco comercial —en su historia de extraterrestres no había rayos láser ni combates aéreos; de hecho los espectadores apenas iban a ver a los alienígenas— se planteó realizar una película de bajo presupuesto, pero terminó dándose cuenta de que si quería que resultara visualmente convincente iba a necesitar todos los medios que Holywood pusiera a su disposición. Tras pactar con el diablo para que su visión contara con todo el apoyo financiero de la industria —sus tira y afloja con Columbia Pictures son ya legendarios: tú me dejas filmar un barco y aviones perdidos en el desierto, yo acepto enseñar el interior de una nave espacial al público— consiguió crear una de sus obras más memorables.

Situada en una pequeña ciudad, la historia de Encuentros en la tercera fase narra la súbita aparición de naves extraterrestres cuyo extraño comportamiento trastorna la tranquila vida de los lugareños, llegando incluso a secuestrar a alguno de los habitantes del pueblo. Un tema que echó para atrás a varios importantes actores: después de que varios grandes nombres rechazasen protagonizar el filme, Spielberg contó con Richard Dreyfuss —con quien ya había trabajado en Tiburón— y este encarnó magistralmente a un electricista y padre de familia que, tras ser testigo de una de aquellas apariciones ovni, se obsesiona con la imagen de una montaña sin motivo lógico aparente, hasta el punto de que su mujer e hijos llegan a pensar que ha perdido por completo la cabeza.

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2 comentarios

  1. Alfonso Grau

    Magnífico artículo. Cuando de pequeño salí del cine, lo que se me quedó grabado y que resume mi sentimiento hacia la peli fue: «El sol salió anoche y me cantó».

  2. Emilio. ¿Tienes un email o algún tipo de contacto que necesito darte un mensaje?
    Saludos.
    Mauro

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