Hebras y nodos

Ser lo que no se es: anatomía del nuevo populismo europeo

Ilustración de Pablo Amargo. anatomía del nuevo populismo europeo
Ilustración de Pablo Amargo.

Hace unos meses caminaba por las calles de Oporto contemplando, plenamente absorta, la belleza y singularidad de su entramado arquitectónico. Acunado por el majestuoso río Duero se erige su Centro Histórico, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Las fachadas de sus edificios, estrechas y altas, cuentan con balcones de hierro y azulejos de colores: ocres, amarillos, azules, verdes…, un arcoíris cerámico de aspecto romántico y nostálgico a la vez. Los portugueses conocen a esta nostalgia como saudade, fácilmente perceptible a través de la opulencia aparente de la ciudad, de la ilusoria capacidad de transmitir solemnidad cuando, gran parte de ella, se define por joyas arquitectónicas disfrazadas de huevo con cascarón, pero vacío en su interior. Víctima del paso del tiempo, la ciudad se agrieta y derrumba mientras sus fachadas permanecen intactas.

Y, durante horas deambulando, esa misma nostalgia se apoderó de mí y me hizo pensar en ese ser lo que ya no se es; me trasladó a la incólume Europa que somos y a la Europa que vaga en vana ilusión. Durante años, las democracias europeas hemos mantenido el decorado: elecciones, parlamentos, declaraciones solemnes. Pero en sus cimientos algo se está deslizando.

No es ideología, no es saudade. Es otra cosa.

Es miedo.

Miedo a descender, a desaparecer, a no contar. Miedo a que el mundo se vuelva incomprensible. Y cuando el miedo se convierte en experiencia política compartida, la historia —siempre puntual— vuelve a llamar a la puerta.

Las masas no se vuelven extremistas por exceso de ideología, sino por pérdida de sentido. Cuando el futuro deja de prometer algo, el pasado empieza a parecer un refugio.

El clima emocional

Durante demasiado tiempo se intentó explicar el auge de los populismos de derecha como una suma de factores económicos: crisis financiera, precariedad, inflación… Todo eso afecta, pero no explica lo esencial. Hay países con economías más sólidas que votan masivamente a opciones radicales, y otros golpeados por la crisis donde ese voto es inferior. El error ha sido estudiar las cifras sin atender al clima emocional.

La política no siempre se percibe como un espacio de expectativas, sino de ansiedad. Y la ansiedad no razona. La ansiedad busca alivio.

La extrema derecha contemporánea no promete prosperidad; promete orden emocional. No habla tanto de programas como de pertenencia. No ofrece soluciones complejas, sino enemigos simples. Su éxito no está en lo que dice, sino en cómo hace sentir.

En esto no hay nada nuevo. Freud ya advertía de que las masas buscan figuras que traduzcan su angustia en relato¹. Erich Fromm fue todavía más lejos: «La libertad, aunque ha traído al hombre independencia y racionalidad, le ha hecho sentirse aislado y angustiado, y este estado lo impulsa a buscar nuevas ataduras y sometimientos»². El autoritarismo no entra por la fuerza, entra como descanso.

Francia, Alemania, Italia: el laboratorio europeo

Francia es hoy el ejemplo más visible de esta mutación. El Rassemblement National (Agrupación Nacional), liderado por Jordan Bardella, ya no es una anomalía, sino una opción perfectamente integrada en la vida política. No escandaliza, no sorprende. Ha aprendido a hablar sin gritar, a parecer respetable sin renunciar a su núcleo identitario. Ha comprendido algo esencial: en política, la forma precede al contenido, lo que le ha valido convertirse en el principal partido de la oposición.

Alemania, con toda su memoria histórica, vive una paradoja aún más inquietante. Alternative für Deutschland (Alternativa para Alemania) crece especialmente en regiones donde la sensación de abandono es mayor. Partido liderado por Alice Weidel y Tino Chrupalla, en febrero de 2025 se convirtió en la segunda fuerza parlamentaria en el Bundestag. No se vota solo contra inmigrantes o élites; se vota contra la humillación percibida. Contra la idea de ser irrelevante.

Italia, por su parte, ha normalizado una derecha posfascista que ya no necesita disfrazarse. Ha entendido que el siglo XXI no exige fascio o camisas negras, sino discursos de sentido común endurecido. Orden, nación, familia. Palabras viejas pero dichas sin complejos.

Del mismo modo, Europa del Este lleva años profetizando este movimiento. Hungría y Polonia no son excepciones sino admoniciones.

La política como manipulación emocional

Aquí conviene que nos detengamos. El problema no es solo quién gana elecciones, sino cómo se construye el vínculo político. La política contemporánea ha abandonado la pedagogía y ha abrazado la gestión emocional. No se trata de convencer, sino de activar. No de explicar, sino de simplificar.

El líder populista no razona con el ciudadano: resuena con él. Detecta su miedo, lo valida, lo amplifica y luego señala una causa externa. El mensaje es siempre el mismo, aunque cambien los acentos: «No estás mal; te han hecho daño».

Ese mecanismo es poderoso porque absuelve. Libera de responsabilidad individual y devuelve una identidad clara: víctima, pero digna. La complejidad del mundo se reduce a un conflicto moral. Cuando la política se convierte en terapia emocional colectiva, el debate desaparece. Solo queda el relato.

España no es una excepción, aunque tampoco un calco

España llegó más tarde a este fenómeno, pero no por inmunidad moral, sino por historia. La memoria del franquismo actuó durante décadas como freno simbólico. Pero la memoria, si no se trabaja, se erosiona.

Vox no surge de la nada. Surge cuando una parte de la sociedad siente que el pacto democrático ya no le devuelve lo prometido. Cuando el lenguaje institucional suena ajeno y la política parece un juego de élites desconectadas.

Su crecimiento no es uniforme, y ahí está la clave. Hay resistencias sociales claras, generaciones que no compran el relato del agravio permanente. Pero también hay un electorado que se reconoce en ese discurso directo, sin matices, sin complejos: jóvenes, miembros de las fuerzas de seguridad del Estado…

Vox no es el principio de nada. Es la manifestación local de un fenómeno europeo: la traducción española de una ansiedad compartida.

Advertencia incómoda

El auténtico riesgo no es que estos partidos coexistan, sino que desplacen el eje emocional de la política. Que el miedo se convierta en criterio legítimo de gobierno. Que la sospecha sustituya a la convivencia y que la identidad se defina por exclusión.

Zygmunt Bauman hablaba de una modernidad líquida donde todo es inestable³. En ese contexto, la promesa de firmeza —aunque sea ilusoria— resulta irresistible. El populismo no ofrece verdad; ofrece suelo, aunque sea falso. Por desgracia, el precio a pagar suele ser muy alto.

No quisiera que este artículo se entendiese como un ataque a determinados votantes ni como una lección de virtud democrática, sino más bien como una incómoda advertencia: Europa está cansada, y el cansancio es terreno fértil para soluciones peligrosamente simples.

Mi respuesta no pasa por demonizar, sino por recuperar algo que la política ha perdido: profundidad. Capacidad de explicar el mundo sin infantilizarlo y de asumir la complejidad sin pedir perdón por ella. Queridos lectores: lean, estudien Historia, reúnanse, debatan y créanse capaces de pensar en profundidad. Si no lo hacen, otros lo harán por ustedes, y no desde la razón, lo harán desde el miedo.

Arendt (1963, pp. 279, 280) lo resumió mejor que nadie:

«El problema con Eichmann⁴ era precisamente que parecía totalmente normal; no parecía un monstruo, sino alguien ordinario que se limitaba a seguir órdenes y a cumplir con su deber, sin reflexionar sobre la moralidad de sus actos. La maldad no siempre se manifiesta como radical o extraordinaria, sino que puede aparecer como algo banal».⁵

Y nada hay más banal hoy que el uso político del miedo.

Como europea me miro al espejo y mi reflejo no es sugestivo. Sin embargo, aún estamos a tiempo de no permitir que la nostalgia nos confunda y nos haga ver, en ese cascarón vacío, a un huevo de verdad; aún estamos a tiempo de no confundir el diagnóstico con nuestro destino.

Notas

¹ Freud, Sigmund (1921). Psicología de las masas y análisis del yo.
² Fromm, Erich (1941). El miedo a la libertad.
³ Bauman, Zygmunt (2000). Modernidad líquida.
⁴ Adolf Eichmann (1906–1962) fue un alto funcionario nazi alemán, considerado uno de los principales responsables de la logística del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial.
⁵ Arendt, Hannah (1963). Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona: Editorial Lumen.

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15 Comentarios

  1. Muy bueno. Esa última frase de no confundir el diagnóstico con el destino me resuena, y es que el miedo paraliza y no te hace ver posibles alternativas. Pero para éso tienes que advertirlo, reflexionar y ser crítico con el mensaje, que últimamente resuena con tambores de guerra, y con lo que induce a sentir.

  2. Esperanza Pereñíguez

    Un análisis de la situación actual muy acertada .

  3. Dr Sugranes

    y llevar la política a ese terreno emocional, con ideas simples con las que evadirnos de las realidades complejas ha sido el gran éxito de los populismos y la gran culpa de los señores de la tecnología

  4. Miguelón

    Recoge la articulista, gran parte del proceso del porqué ocurre el auge populista de la derecha, quizás y solo quizás falta profundizar en el eje o ejes no únicos de la deriva. La mezcla de “religiones” y culturas incompatibles entre ellas , pues cuando se convierten en poder surge un efecto moralizante que puede en el caso del Islam convertirse en “Estado” tal es su filosofía. Añadiré el eje de la “comodidad” y la falta de reacción del pueblo ante una Europa que se auto consume entre normas y que sus dirigentes se comportan como “lobbies” alejados del citizen y reguladores de la libertad individual a base de rejas y vallas, con un beneficio dudosa ara la gente.
    La pereza intelectual que una Europa acomodada viene demostrando y el silencio cómplice del ciudadano hasta que vive en carne propia la soledad y vacío al que nos conducen y el olvido del sentido europeo frente a nuevos conceptos socializantes basados en derechos y ausente de obligaciones; Europa no se ha adaptado a los cambios de su alrededor, se instaló en el buenismo y se dejó llevar a la ideología. En España el muro, exhumación del pasado, la revisión histórico y no solo de los últimos años, sino hasta de la propia identidad hispana y europea junto a la falta de un proyecto común no disgregador, el que tiene el poder debe gobernar para todos con equilibrio y no para una “parroquia” y sin dejar cristales rotos en el camino,
    Con un simple mensaje de , orden social, económico y un discurso cercano no a lo que piensas sino a lo que vives diariamente, se construye un cambio. El precio del cambio es lo que no sabemos.
    Magníficas reflexiones de la autora y un debate muy interesante; enhorabuena.

  5. Interesante artículo el de Patrocinio Lorente. Una reflexión política, emocional y de sentimiento comunitario.

  6. Mari Carmen

    Muy acertado el símil de las bonitas fachadas y contenidos vacíos. El desencanto, miedo, pereza etc. dan lugar a lo que Patrocinio muy bien argumenta de porqué el auge de los populismos. Excelente

  7. Como siempre un placer leer los artículos de Patrocinio, enhorabuena

  8. Patrocinio es puro arte escribiendo y se expresa como nadie. Un placer leerte!

  9. Ulpiano Céliz

    Pati Lorente, con su estilo elegante, precioso y preciso, nos ofrece otro artículo que intenta explicarnos el mundo, y va al corazón del problema de una manera que todo el mundo puede entender. Y esos finales impagables, que nos llevan a una profunda reflexión que no podemos eludir. Tiene maestría de analista.

  10. Pablo Alcazar

    Muy buen artículo para entender lo que está pasando en España. El crecimiento del populismo no surge de la nada: responde al malestar de mucha gente que se siente ignorada por las instituciones y los partidos tradicionales. Ojalá debates como este sirvan para reflexionar y no solo para polarizarnos más.

  11. Interesante y pertinente reflexión sobre el auge de los populismos, especialmente en un momento en que las emociones políticas parecen imponerse al análisis racional. El artículo acierta al señalar que el populismo no es solo un fenómeno coyuntural, sino la expresión de fracturas profundas —sociales, económicas y culturales— que las democracias liberales no han sabido resolver. Quizá habría sido enriquecedor profundizar más en la responsabilidad de las élites políticas y mediáticas en la creación de este clima de desafección. En cualquier caso, un texto necesario para comprender por qué tantas sociedades están abrazando discursos simplificadores frente a problemas complejos

  12. Me parece un análisis profundo y reflexivo sobre la situación política actual en Europa, destacando cómo el miedo y la ansiedad están siendo utilizados como herramientas políticas. La autora logra transmitir su mensaje de manera clara y concisa. Me gustó cómo advierte sobre los peligros de la simplificación y la manipulación emocional en la política. En definitiva, un artículo clave para poder reflexionar.

  13. Kay Georgina

    A fascinating and thought-provoking analysis of the current situation in Europe and beyond which is unfolding before our very eyes.

  14. Me parece un análisis profundo y reflexivo sobre la situación política actual en Europa, destacando cómo el miedo y la ansiedad están siendo utilizados como herramientas políticas. La autora logra transmitir su mensaje de manera clara y concisa. Me gustó cómo advierte sobre los peligros de la simplificación y la manipulación emocional en la política. En definitiva, un artículo clave para poder reflexionar.

  15. Una gran reflexión y análisis. Con uns parte emocional que siempre pones que es maravillosa. Me encanta leerte.

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