“Las mujeres de Meyer son siempre más poderosas que los hombres… Mirando hacia atrás parece más un empoderamiento que una explotación. ¿Cuánto de ello era consciente y cuánto inconsciente? No creo que fuera algo calculado. La mayor parte de lo que hacía Russ le venía de las tripas”. Hugh Hefner
Siempre que afirmo que Russ Meyer es uno de mis directores de cine favoritos, alguien levanta las cejas y piensa: “vaya, otro pervertido obsesionado por las tetas grandes». Y en parte será cierto (no lo voy a negar a estas alturas), pero hay mucho más que enormes dirigibles en el cine de Russell Albion Meyer, fascinante por muchos motivos.
El primero, por supuesto, son las espectaculares actrices con las que trabajó: Tura Satana, Uschi Digard, Erica Gavin y tantas otras: “mujeres con una exuberancia y una vitalidad que ya no se encuentran en el cine”, según la feminista Camille Paglia. Imaginad a un arqueólogo extraterrestre excavando en una Tierra devastada por la Cuarta Guerra Mundial. Si sólo encontrase el Sumo de Helmut Newton o el Clic de Manara, pensaría que todas las mujeres terrícolas eran modelos elegantes y esculturales… Y si encontrase la filmografía de Russ Meyer, su conclusión lógica sería que el tamaño mínimo de pechos de la hembra humana era de 120 centímetros. Sin embargo, no basta con la medida de copa del sujetador para describir a las inolvidables mujeres meyerianas, muy alejadas del look siliconado y bastorro de las estrellas del porno reciente. Las “chicas Meyer” acompañan los pechos grandes con una curvilínea figura de pin-up, cinturita de avispa y, sobre todo, una actitud hipersexual y dominante: son mujeres excesivas, «bigger than life«, siempre más poderosas que los hombres que las rodean.
En los mojigatos sesenta Meyer retrató mujeres que luchan (a veces literalmente, véase la escena del pajar de Supervixens) con los hombres para conseguir su propia satisfacción sexual, y que se enfrentan a durísimas y violentas situaciones de las que suelen salir victoriosas. Se podría decir que Meyer era un feminista involuntario, en sus películas y en la vida: soltaba borderías machistas medidas para escandalizar («jamás he visto una feminista guapa»), pero fue una mujer quien dirigió su distribuidora y coprodujo muchas de sus películas en una época en que la presencia femenina en los despachos de Hollywood era casi inexistente.
Russ fue un tipo contradictorio: tanto podía echarse a llorar al ver Casablanca como amenazar a su equipo durante un rodaje con una pistola cargada. Contagiadas de su espíritu volcánico, sus películas son una brutal anarquía cinematográfica pop que mezcla en un cóctel explosivo rock and roll, pornografía softcore, argumentos absurdos y un montaje frenético de ametralladora veinte años antes que la MTV (como recuerda el montador de Beyond the Valley of the Dolls, nadie parpadea en las películas de Meyer: no hay planos suficientemente largos para ello).
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Combináis un largo reportaje de cine con fotos de chicas con enormes pechos… ¿y pretendéis que me concentre en ambas cosas? Iros al carajo.
Jajaja, se puede, se puede: la prueba es que Meyer podía contemplar tetas enormes y dirigir películas al mismo tiempo…
Pingback: Russ Meyer: Mucho más que un par de tetas (NSFW)
En el imaginario masculino pueblan las mismas fantasías, deseos, que en el femenino. Manara y Helmut Newton como resorte de algo que va más allá de la superficialidad del cuerpo, mucho más allá de unos voluminosos pechos, todo depende de la imaginación, que es infinita.
Manara, Newton, Meyer; cada uno obsesionado con su propio ideal de belleza que va más allá del cuerpo: las mujeres pícaras y atrevidas de Manara, las elegantes y altivas de Newton, las hipersexuales y dominantes de Meyer…
En una sóla mujer se pueden concentrar todas ellas.
La belleza no es una culidad fija o inmutable, sino relativa, por mucho que nuestra cultura propugne como ideal de belleza femenina un modelo único (deseable para la mayoría).
El imperativo que reclama la adscripción a un cierto tipo estético sobre otro, prescribe en realidad una conducta y no una apariencia.
Luego existe el erotismo y la sensualidad, en un ademán femenino o masculino, una voz o una mirada que nos penetra por dentro, un leve roce con un desconocido/a, un cuello que nos convierte en mirones improvisados…
Todo este mundo imaginario y deseable, vive en nuestra rutina diaria, sólo necesitamos abrir bien los ojos.
y tu que tal vas de tetas!
Muy interesante, todas las historias reales de estas actrizes (la realidad supera siempre la ficción)
Pues sí: cada una tiene su historia y su carácter… Desde la rebelde con causa Tura Satana hasta la ingenuidad naïf de Shari Eubank. Me fascina especialmente Haji, quizá porque es la más misteriosa de todas.
A mi me parece tremendamente interesante Tura Luna Pascual Yamaguchi, la vida de esta mujer, desde el principio, no ha sido nada fácil. Seguramente por eso la convirtieron en una mujer fuerte y valiente.
En la famosa «Pussycat» ella se encargaba del maquillaje, vestuario, diálogos, artes marciales, incluso de algún efecto especial, …era una todoterreno, no hay duda
“si no hago el amor al menos una vez al día me pongo de mal humor y no actuaré bien, Russ”
una mujer de carácter y decidida (a muchos hombres inexpertos les asustaría)
descanse en paz.
El año pasado organizamos una proyección de «Pussycat» y el día siguiente Tura Satana murió… Un homenaje pre-póstumo.
Qué pena que sólo colaborase con Meyer en una película: la irrepetibilidad de «Pussycat» prueba que eran mejores juntos que por separado.
He temido la longitud del artículo, pero la verdad es que me ha atrapado tan pronto como he empezado a leerlo…. Me encanta la multitud de enlaces que le has puesto. Yo también me he reído con la escena de Babette cortando leña con el machete, pero por una razón distinta a la tuya: es exactamente igual que mi actuación en ‘Campamento sangriento 4’ cuando estoy azotando (sí, así de mal jaja) al malo atado a un árbol… Es que no quería hacerle daño al pobre actor jajajaa
Me quedo con la duda de saber si una escena que todavía anida en mi mente, que me traumatizó sobremanera en mi infancia, haciendo que me mareara cada vez que me acordaba de ella, es de una peli de Russ Meyer… Ya te preguntaré cuando nos veamos…. Un artículo memorable, Josep! Mi más sincera enhorabuena!!!!
Jajaja, esa escena tuya en el bosque tengo que verla… :)
La escena que te traumatizó me la imagino, y de hecho me apuesto un riñón a que es una de Supervixens, que a pesar de ser una comedia tiene al menos dos momentos de los que dejan huella.
No se como no he conocido esto antes, jajaja, tendre que poner el torrent a trabajar
Pingback: Russ Meyer: Mucho más que un par de tetas (NSFW) | Cuéntamelo España
Muy bueno el artículo Josep, correcta la redacción, bastante curro de documentación… ¡Felicidades!
Solo te voy a poner un pero, personalmente hubiera agradecido algo de info en cada pie de foto, al menos los nombres, para saber en cada momento quien es la dueña de tales mamellas.
Gracias por las felicitaciones! :)
Y tienes toda la razón en lo de los pies de foto, así que permite que identifique a las bellas damas en los comentarios, a modo de epílogo:
1 – Dibujo genial de posibles posters minimalistas para películas de Russ Meyer creado por roosterization:
http://www.flickr.com/photos/roosterization/
2 – Christy Hartburg sostiene un teléfono en Supervixens, a punto de apoyárselo en el canalillo.
3 – Eve Meyer, la segunda esposa y gran amor de Russ, fotografiada por Meyer para Playboy.
4 – Imágenes de Haji, Lori Williams y Tura Satana, el trío protagonista de Faster, Pussycat! Kill! Kill!
5 – Lorna Maitland a punto de entrar en acción.
6 – Tura Satana en toda su gloria.
7 – Haji y Alex Rocco en el clímax de Motor Psycho.
8 – La increíble Erica Gavin, protagonista absoluta de Vixen.
9 – La dulce Kitten Natividad, a la que le encantaba enseñar las tetas en público.
10 – Linda Ashton, fugaz chica Meyer, siendo desenterrada por Charles Napier.
11 – Dolly Reed, Marcia McBroom y Cynthia Myers, formando el grupo The Carrie Nations en Beyond the valley of the dolls.
12 – De nuevo Christy Harburg en el poster de Supervixens.
13 – Russ Meyer filmando a Kitten Natividad, una de sus últimas parejas.
14 – Haji, Lori Williams y Tura Satana pasándoselo bien en el rodaje de Faster, Pussycat! Kill! Kill!
Mariano Ozores = Russ Meyer español.
Ahí queda eso.
Espero que le dediques un artículo a su altura.
Vaya, Joe el Ermitaño se me ha adelantado. A mi me gustaba Russ Meyer antes de que se pudiera acceder fácilmente al porno. El otro día intenté volver a ver una película suya y no pude. Lo siento, pero me parece una especie de Mariano Ozores… Por otro lado, felicidades por el artículo, muy bien escrito y documentado.
Gracias por las felicitaciones! :)
Con Ozores hay similitudes pero veo al menos dos diferencias básicas, desde mi punto de vista. La primera, la calidad cinematográfica (y sí, lo digo en serio). En la mayor parte de las pelis de Meyer, incluso en las «de relleno» lastradas por guiones aburridos y actores lamentables (y por tanto «malas» en su conjunto), se pueden encontrar varias marcas de estilo que le acreditan como buen cineasta. Algunas las he mencionado en el artículo: el montaje arrollador y frenético (p.ej. los primeros tres minutos de «Pussycat»), la composición cuidadísima de algunos planos (p.ej. los planos iniciales de la carretera en «Lorna»), la estética y diseño de personajes (de nuevo las chicas de «Pussycat», mil veces imitadas) o el planteamiento de escenas de las que se graban en la retina (p.ej. el hitchcockiano, sangriento y salvaje asesinato de «Supervixens»). La comparación más adecuada, más que con las pelis de Ozores, quizá sería con otras pelis de sexploitation de su época: la prueba del nueve es ver cualquier peli de Meyer e inmediatamente después cualquiera de Friedman (como «Ilsa, la loba de las SS»), con sus cutreplanos largos y rodilleros, sus zooms a lo Tele 5 y su ausente sentido del ritmo.
La segunda diferencia que veo es cómo han envejecido las películas. «Los bingueros» puede servir como testimonio del destape y el desarrollismo, pero para verla hoy en día hace falta más un espíritu arqueológico o de investigación que otra cosa. De las películas de Meyer, algunas han envejecido sin remedio («The immoral Mr. Teas», por ejemplo), pero otras como «Pussycat» tienen una cierta cualidad intemporal: sirven para entender su época pero también aguantan como películas por sí mismas.
Y dicho ésto: no soy especialista en Ozores ni fan del cine español de esa época, así que yo qué sé. :-) Ah, pero hay una excepción: me encanta, por motivos muy largos de explicar, «El astronauta» de Javier Aguirre, 1970.
Automáticamente me acordé de Isabel «la coca» Sarli…
No tenía el placer de conocerla, y ahora no la podré olvidar…
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/57/Armando_B%C3%B3_e_Isabel_Sarli.jpg/781px-Armando_B%C3%B3_e_Isabel_Sarli.jpg
Señor Catedrático de la Tetada pisando Acelerador y Quemando Rueda:
¿Conoce usted a las Super Vixens de Barcelona?
http://fiestasupervixens.com/
Pues no estaba al tanto de estas fiestas, no, pero he leído «lucha en el barro» y me han empezado a hacer los ojos chiribitas. ¡Muchas gracias por la pista! No tardaré en asomar la cabeza por ahí…
Tremendo el reportaje, Josep, supongo que Meyer creo escuela allá en los 60′ que posiblemente fue su época más productiva. Stuart Rosenberg por ejemplo, me viene a la cabeza aquella tórrida escena de «La leyenda del indomable» protagonizada por una escandolasamente sexy Joy Harmon lavando un coche a 40º a la sombra, que seguro que hizo las delicias del bueno de Russ. ¿Remember? Saludos.-
Una escena inolvidable, en efecto: ese «sutil» primer plano de las manos de la Harmon abriendo la manguera, esa esponja exprimida, las reacciones de los presidiarios como de lobo de Tex Avery…
Traigámosla aquí, qué demonios:
http://www.youtube.com/watch?v=Kliy32YWFcU
Jajaja, muy apropiado…
Pingback: Russ Meyer - LUJURIO
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Hostias como panes. Las 33 mejores peleas de la historia del cine
Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Mitos del cine erótico de los 70, ¿qué fue de ellas?
Pingback: Símbolos eróticos de los 70 | svidaplena
Pingback: QUE ALGUIEN SE RESISTA! El poder de los pechos no tiene límites | Impacto Barahonero
Pingback: Russ Meyer, padre de las Big Boobs | Ociotube
Pingback: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!
Pingback: ¡Uf! ¡Vaya viajecito! | Mediavelada
Algun sitio en la EEB para poder ver todas las pelis?