Arte y Letras Historia

Lucky Luciano (I): Érase una vez en Manhattan

Lower East Side HZ
Un chaval deambula por las calles de Nueva York, buscando la manera de ganar algunas monedas con el menor esfuerzo posible. Es horario escolar, pero eso le trae sin cuidado. Él, y algunos otros como él, ven escasa recompensa en acudir al colegio. Forman pequeñas pandillas que huyen de la disciplina. Casi todos ellos proceden de familias pobres y se sienten atraídos por los pequeños caprichos que el dinero puede comprar. No se gana dinero en la escuela.

Este chaval es diferente a sus compañeros de correrías. Más decidido, más agresivo, más inteligente. Nadie podría adivinarlo a esas alturas, pero en el futuro se convertirá en el principal criminal de la nación y, probablemente, el más poderoso e influyente gangster del mundo entero, sucediendo en ese papel al encarcelado Al Capone. Será el creador de la Mafia moderna, el hombre que reinventará una sociedad criminal llamada Cosa Nostra que intenta apoderarse de las calles. Él convertirá esa sociedad criminal en lo que tantas veces hemos visto en las novelas, series y películas norteamericanas. Con el tiempo, será conocido como «Lucky», el afortunado. En el cine, en la televisión y en la literatura adoptará otros muchos nombres; personajes que tomarán elementos de su personalidad y de su carrera. Lucky será el primer gran «Padrino».

 

Un día cualquiera, en Manhattan

EL Lower East Side ocupa el apéndice sudeste de Manhattan, a la vista del tosco esqueleto de ferralla del puente de Williamsburg y de las formas algo más elegantes, aunque aún austeras, del puente de Manhattan. El Lower East Side es un barroco conglomerado de estrechos edificios de ladrillo que bordean las calles con una sucesión intermitente de tonos rojizos y ocres. Esos edificios, presididos por una breve escalera que da acceso al portal y que suele esconder a sus costados un par de puertas al entresuelo, suelen constar de cuatro o cinco plantas de apartamentos sencillos, casi siempre abarrotados más allá de su capacidad nominal por los miembros de una o varias familias. Todavía pueden verse, en el tiempo del que hablamos, algunas construcciones con fachada de planchas de madera, vestigio cada vez más raro de una época casi extinta, de un pasado que está desvaneciéndose en la apremiante confusión del cambio. Eran los albores del siglo XX; pocas veces el mundo ha avanzado tan deprisa, aunque sin saber muy bien hacia dónde.

Los toldos se extienden a modo de faldón por las largas hileras de edificios. En los locales de las plantas bajas hay tiendas de todo tipo; aún existe la costumbre de sacar mercadería a la entrada de los comercios, amontonándola a la vista de los viandantes. Algunas aceras están repletas de escaparates y también abundan los puestos ambulantes. Los carromatos todavía son una visión habitual y no en todas las calles puede circular con facilidad uno de esos nuevos automóviles de motor, aunque poco importa, porque poca gente dispone de dinero para comprar uno. El Lower East Side tiene un aspecto elegante, una cierta dignidad arquitectónica que refleja la influencia de constructores llegados desde el otro lado del Atlántico, pero es un barrio humilde, de gente trabajadora. Sus calles hierven de actividad porque allí vive mucha más gente de lo que da a entender la estrechez de las calles. Una multitud va y viene en sus quehaceres diarios. Predominan los inmigrantes que han llegado desde Europa con los bolsillos vacíos: italianos, irlandeses, alemanes, ucranianos, polacos. Sobreviven desempeñando puestos poco cualificados. Uno de ellos, Antonio Lucania, se ha traído a su mujer Rosalia y a sus cinco hijos desde Sicilia. Han venido en busca de una vida mejor, alejada de la dictadura feudal que la Mafia ejerce sobre la población rural de la paupérrima y atrasada isla mediterránea. Antonio Lucania, que en Sicilia fue cantero, no habla una palabra de inglés y se ha puesto a trabajar como peón de la construcción. Es un oficio en el que el idioma no importa tanto porque muchos de sus compañeros son también italianos. Antonio confía en que sus retoños se adapten y aprovechen las inmensas posibilidades de aquel país enorme y en eterna ebullición llamado Estados Unidos de América. Uno de sus hijos, en el futuro, cumplirá con creces ese sueño… aunque no de la manera que Antonio hubiese querido.

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21 comentarios

  1. Precisamente principios de esta semana he pescado un documental en La 2 (creo que en programas a la carta) sobre el chico con suerte y la cara de pescadero calabrés. Excelente artículo de E.J.

  2. Tienes un estilo muy personal al escribir estas historias. Un estilo que engancha: estos continuará siempre me dan mucha rabia!

  3. Pingback: Lucky Luciano (I): Érase una vez en Manhattan

  4. El Vince Neil de Burjassot

    Lo ha vuelto ha conseguir Sr. Emilio,poco mas se puede aportar.Ahora,a esperar la segunda parte.

  5. Excelente

  6. El articulo no esta mal pero obvia o desconoce detalles muy importantes que influyeron en los primeros años de la actividad criminal de Luciano.

    – No lidero ninguna banda durante su adolescencia simplemente entro a formar parte de la famosa Five Points Gang del bajo Manhattan a las ordenes de Paolo Vaccarelli aka Paul Kelly y con Johnny Torrio y Frankie Yale como mentores.

    – Es en la Five Point Gangs donde se foguea junto a Al Capone, Jimmy «The Shiv» DeStefano, Danny «Big Wang» Glaster o Frank Gallucio.

    – En los años 20 el jefe del cotarro en NY es Yale no Masseria, hasta el año 28 en que Yale es asesinado por Capone tras la negativa de este a matar a Joe Aiello en Chicago.

    – Masseria se hace con el control del Outfit de NY junto a Salvatore Maranzano a partir del 28, despues de una reunion en el Hotel Statler de Cleveland y donde acuerdan quitar a Salvatore D’ Aquilla de enmedio que era el capo di capi tras la muerte de Yale.

    – La guerra a la que te refieres es la «Castellammarese War» que se libra entre Masseria y Maranzano por el control del NY Outfit y en la que Luciano jugara magistralmente sus cartas y no digo mas….

    Saludos.

    • Jorah Baelish

      La virgen…

    • JUANA PATIÑO

      Invaluable información adicional, gracias. Sólo una pregunta: ¿Es verdad que su apodo LUCKY se debió a que sobrevivió tras haber sido agredido, dado por muerto y colgado de la piel de la espalda con ganchos de carnicería?

  7. Interesante, esperando la II parte.

  8. Enhorabuena, artículos como este son los que me hacen entrar en esta web, aunque veo que Javi tiene también para otro artículo, vaya tela.

  9. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Lucky Luciano (II): La Guerra de los Castellammarese

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  13. Pingback: Imprescindibles: Boardwalk Empire : The Magazine

  14. Interesante, pero hecho en falta que acompañes con fechas algunos momentos.

  15. A.M. Luciano

    Me gustaria saber mas sobre los dos hijos que tuvo en P>R, eduardo y carlos luciano, esta muy interesante.y si ahi alguien que este vivo q tenga informacion sobres los hijos o cuarquier familiar de los luciano puede enviarlo a mi email y con gusto lo leere.

  16. Eres un fenómeno E.J., posees ese carisma que tanto me ha enamorado de la lectura. He de decirte que desde hace varios meses me encuentro inmerso en un proyecto propio, que trata en escribir una historia acerca de la mafia, una novela. Puedo asegurarte que este artículo, amén de los que le preceden, me serán de una ayuda más que monumental.

  17. Pingback: Lucky Luciano. El arquitecto del crimen - Centro de gravedad permanente

  18. Pingback: El golf, un juego de honor… a veces

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