Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923) vive en una casa de Getxo rodeada de huerto. La escritura ha sido para él algo personal, de importancia inferior, dice, a su vida familiar. En sus ratos libres, con largas pausas y largos silencios, ha creado una obra gigantesca. Durante 20 años trabajó en Verdes valles, colinas rojas, una novela publicada en tres tomos a partir de 2004. Verdes valles, colinas rojas compendia el fabuloso universo del Getxo de Pinilla, comparable al Yoknapatawpha de William Faulkner y al Macondo de Gabriel García Márquez. El entrevistador cree oportuno señalar que considera Verdes valles… la novela española más ambiciosa, fascinante y divertida en muchas décadas.
Háblame de tu infancia.
La he olvidado, hace mucho tiempo. Fue una infancia feliz. Mis obras transcurren en los mismos escenarios donde yo veraneaba de niño. Verdaderamente arranco de mi infancia, en la que no hay traumas sino libertad. Supe lo que era la libertad a través del choque que se producía cuando el último día de septiembre cogíamos el tren para Bilbao. De Bilbao a Getxo, donde estamos ahora mismo, hay unos trece kilómetros. Volvíamos a Bilbao y al día siguiente me metían en el colegio de frailes. Ese choque entre la libertad de aquí con las playas, las pescas, las cacerías, todo el verano en alpargatas, medio desnudo… y entonces los frailes… Lo único que debo agradecer a los frailes es que me descubrieron por antítesis la libertad.
¿Cómo era tu familia?
Mis padres procedían de La Rioja y Aragón. Era una familia de clase media. En aquel tiempo, con los ingresos que tenía mi padre no se veraneaba, pero mi padre vivía un poco por encima de sus posibilidades. Siempre me ha recordado al personaje de Dickens, Mr. Micawber, ese que siempre estaba esperando la gran noticia de la prosperidad. Hoy se vive así, entonces no; la ventaja consistía en que nos regalaba un verano. Si no hubiera sido así yo no habría podido veranear en un caserío durante tres meses. Aquello era la hostia.
La guerra te pilló joven.
Con trece años. Era julio y estábamos veraneando. Aquel septiembre no volvimos a Bilbao, me salvé de los frailes. Pasamos aquí el invierno y descubrí cómo eran los inviernos en Getxo.
¿Qué hiciste ese invierno?
Cuando no se tiene nada que hacer es cuando se hacen más cosas. Moverme, viajar del monte a la playa… pulsé cómo eran Getxo, Algorta y la playa en invierno. La gente era diferente. En los pueblos donde hay veraneantes de forma regular los nativos tienen dos caras: una para el veraneante y otra para el resto de paisanos. Aquel año yo me convertí en un nativo porque seguí con ellos. Recuerdo esos matices. Luego empiezas a descubrir el sexo, de lo que siempre tengo recuerdos y no acciones. A los catorce años recuerdo unos senos que nunca vi pero que por ello eran más misteriosos. Una muchacha mayor que yo que tenía unas redondeces preciosas. Por la noche bajaban parejas a la playa y me gustaba vigilarlas, aunque nunca vimos nada importante, pero bueno, allí íbamos, llenos de emoción. Frecuentábamos el cine. No había todas las tardes, solo los jueves y domingos. Recuerdo que en cine yo era más avanzado que los nativos, porque yo ya había visto alguna de las películas en Bilbao. Por ejemplo Sombrero de copa, con Fred Astaire y Ginger Rogers. Me he acordado muchas veces de esa y otras películas como Fu-Manchú ¡Qué pasión tenía yo por el cine! Una tarde fuimos cinco o seis a ver Sombrero de copa porque yo les arrastré. Luego, pensando, me di cuenta de que ellos no tenían esta devoción. El cine me ha formado literariamente, estoy seguro.
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Me ha encantado…fabulosos los dos..Pinilla contestando y Enric preguntando.
«De hecho escribir es un acto de espontaneidad: tienes una idea, la desarrollas en una línea o dos y luego estás escribiendo horas. La mitad de las cosas que pones no sabías que las sabías.»
Asi es.
Gracias Enric. Leí su trilogía hace años y luego lo damás. Es uno de mis escritores.
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Qué gustazo de entrevista…Me ha encantado la reflexión que hace Pinilla al final, no la comparto, pero me parece muy original.
Se nota hasta el pulso de la conversación, qué bueno. Y qué pena que el making off, o mejor dicho, las preguntas sacrificadas, no salgan a la luz.
Si el secreto de la vida es contarnos, el de un escritor es escribir, y el resto…
Muy bien.
Maravillosa entrevista.
Conozco un poco a Ramiro y creo que Enric ha captado de manera increíble su esencia. Gracias por una entrevista tan bonita
Roque Altube es uno de los grandes personajes de la literatura española sin duda alguna, sus andanzas en las minas y en la guerra civil, silla en mano, son delirantes
Muy buena entrevista. Me habría gustado alguna referencia a «Antonio B. el ruso», una biografía escrita por Ramiro Pinilla en tono casi documental.
buenísima. Tampoco habla de «La Higuera», un libro super perturbador
Me ha encantado. Felicidades !
Desde que leí Aquella edad inolvidable hace dos o tres meses, todo lo que sale de la boca de este hombre me resulta enriquecedor. Una vez más, Ramiro se erige como ejemplo de todos esos buenísimos escritores que viven escondidos en la sombra, fuera de los focos del establishment imperante.
Una entrevista deliciosa, así que sirva este comment para felicitar tanto a su autor como a su protagonista. El año pasado conocí Getxo, y tras haber recorrido y conocido sus maravillosos parajes no me extraña en absoluto que Pinilla haya encontrado allí la valiosa inspiración para crear algo parecido a lo que Faulkner hizo con Yoknapatawpha, salvando las distancias, claro está, entre la atmósfera norteña de Getxo y el pegajoso extrarradio sureño del Mississippi…
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Se le ve un hombre con la mente ‘despejada’ xD Y es un crack,supongo que el ser viejo te quita bastante soplapollez de la que adolecen algunos escritores y no menos críticos.
Da gusto leer entrevistas así, largas, sin tópicos, con un entrevistador que conoce lo que entrevista.
¡Que delicia de entrevista!
Muy interesante esta entrevista-conversación entre Enric González y Ramiro Pinilla.
Tuvimos la suerte de contar con la participación de Ramiro Pinilla en el encuentro ‘Ideas para cambiar el mundo’. Su discurso fue valiente y revelador. Podéis ver de nuevo su intervención en nuestra página http://www.euskadi2012.org
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Me ha encantado la entrevista. He identificado nítidamente al Ramiro que yo conozco. Un placer leeros.
«Ciudadano artista»: así como si nada, las suelta y se queda tan ancho. Dos palabras que, juntas, D. Ramiro dignifica y, a la vez, hace humildes. Tal vez porque dignidad y humidad son virtudes que él practica con persistencia.
Me ha encantado la entrevista, claro que no soy. objetivo. Siento una admiracion indisimulada por Ramiro Pinilla y por su obra desde que la conoci con la lectura de su admirable trilogia; pero es que, por si fuera poco, Enric Gonzalez es uno de mis corresponsales favoritos, busco sus cronicas y echo de menos sus. Maravillosas columnas de El Pais.
Gracias Nacho por facilitarmela
Gracias. La he disfrutado muchísimo. Me encantó «La mitad de las cosas que pones no sabías que las sabías.» que combinaría estupendamente con «No, porque eso todavía no lo he escrito.»
Estupendo trabajo, estupenda entrevista.
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Que grande, Ramiro!. Pasé 20 soñando con la primera parte de Verdes Valles… que se lo compré autoeditado. Cuando me enteré que había más, casi no me lo creo y ahora que los medios le dan un poco más de cancha y escribe más disfruto cada vez que lo leo, como hoy,… magnífica entrevista, y Ramiro continúa disfrutando escribiendo y haciéndonos disfrutar a tus seguidores.
El mayor de los placeres es descubrir a un escritor secreto, que pocos conocen y que conecta tan bien con uno. Si le hubieran hecho una serie TV de su trilogía, como hicieron con Torrente Ballester, quizás las cosas hubieran sido de otra manera.
A sido un placer descubrir a Ramiro Pinilla en esta entrevista. A la que he llegado de casualidad desde el enlace en un artículo de un periódico. Tengo ganas de leer algo suyo, me gusta ese concepto de la vida que transmite Ramiro, también lo siento del mismo modo.
Me ha gustado mucho la fotografía, fantástico trabajo.
No conocía a Ramiro, pero, tras leer la entrevista, aprecio que es un hombre humilde que no ha querido hacer de la literatura un medio de vida sino un medio de expresión y, sobre todo, una forma de divertimento, cuando ha podido claro, y no lo ha tenido que realizar de forma nutricia. Esa independencia del stablishment literario le dignifica. Quizás por ello sea un autor de largo recorrido y no se ha quemado en la vorágine de producción-productividad-publica-publica en la que están inmersos los escritores actuales. Me decido por empezar a leer «Las ciegas hormigas», he leido la sinopsis y me parece un argumento de innegable actualidad, una época a la que, de una forma u otra, se vuelve en el tiempo
Hola,este verano pasado visite Vizcaya y uno de los libros q me acompañaron fue la curiosa » Guia Secreta de Vizcaya»de Ramiro Pinilla,la cosa es la siguiente; hay un determinado número de paginas arrancadas por orden de la la censura ¿ podria saber sobre q asuntos,personas o cosas trataban esas paginas q fueron quitadas ? no he encontrado ningun ejemplar todavia q este completo, de ahi mi interes, en fin,en cualquier caso,muchas gracias………..
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Le admiro. Admiro su trayectoria literaria. Su obra, su vida. Y le deseo que siga escribiendo siempre.
Interesante.
Gracias Enric por estas charlas con personas, de tan sencillas, tan fantásticas. La higuera, es para mí fundamental: dolorosa, sentimientos largamente intactos, emocionante.
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