David de Jorge: “La tortilla de patatas es mi único dios, el origen del universo”

Publicado por y

El último libro de David de Jorge, Con la cocina no se juega (Debate 2010), fue premiado merecidamente como “Best Book in the World 2010” por los Gourmand World Cookbooks Awards correspondientes al año 2011. Esos galardones, “esos premios, esas hostias y no sé qué cojones más”, los sobrelleva como mejor puede en su pintoresca oficina situada en un pequeño apartado del restaurante Martín Berasategui. Allí desempeña la labor de jefe de una cocina premiada con tres estrellas Michelin, mantiene al día su blog y ejerce toda una serie de actividades más que el trasiego de gente y el trueque que se lleva a cabo entre ellas solo nos permite adivinar vagamente. Cierto día, de Jorge empezó a cocinar delante de las cámaras de televisión rarezas denostadas por los genios de la cocina, como la Paletilla de cordero asada con ensalada, y su programa Robin Food, atracón a mano armada reventó los índices de audiencia de todos los valles y costas del País Vasco, desde el Goyerri al Nervión y más allá, si es que más allá hay algo. A partir de entonces Lasarte, San Sebastián, Guipúzcoa y todo el mundo conocido donde se recibe la señal de ETB-2, es un lugar mejor. Los niños levantan el puño al aire y dan vivas a Rusia con alegría mientras devoran bocatas de anchoas con Nocilla. Los adultos vuelven a ver con ojos depredadores a los animales de todas las especies, incluidas las mascotas más familiares. Y los Ferranes Adriàs del mundo tiemblan y dudan allá en las profundidades del Averno donde sea que estén reunidos… Lloren de alegría, lloren sin contenerse, porque hemos hallado consuelo: he aquí un auténtico héroe de los tiempos modernos.

¿Cómo empezaste en esto de cocinar?

Sé cocinar desde que nací. En mi casa toda la vida se ha comido muy bien y ha habido mucha afición por la mesa. Somos cuatro hermanos, y a mi madre le ayudaba Maripaz, una mujer extremeña que era una cocinera fabulosa. Yo estaba todo el día con aquella mujer y me aficioné a la cocina a base de estar entre los pucheros. Mi madre siempre nos echaba de la cocina, decía que no era sitio para hombres, y basta que te echen de un sitio para que te aficiones. Pero en mi familia no ha habido cocineros, ni nadie que se haya dedicado a la hostelería.

¿Cómo acabaste en un tres estrellas?

Estudié el bachillerato a trompicones porque soy un inútil, un anormal de cojones. Y quería ser cocinero. Estudiaba en un colegio de curas en el que ser cocinero era como querer ser puta, todo el mundo quería ser médico, ingeniero, filólogo, arquitecto… Pensaban que estaba tarado. Hice el COU y la selectividad, no sé ni cómo aprobé aquello. En aquel tiempo por aquí no había sitio en las escuelas de cocina, así que por si acaso no me cogían me apunté en la UPV para estudiar Historia y, afortunadamente, me aceptaron en la escuela de cocina, porque lo hubiera suspendido todo. Empecé a estudiar cocina en la escuela de San Sebastián. Ese mismo verano empecé a trabajar en restaurantes de la zona, lo que me hacía mucha ilusión, porque por lo menos los básicos de la zona los había visitado gracias a mis padres; cuando llegaba mi cumpleaños, lo que quería era que me llevaran a Arzak o a Zuberoa o al Merche, un restaurante de Irún que ya no existe. Y quieres trabajar en esos grandes restaurantes mientras estudias en la escuela. Y a partir de terminar la escuela, tuve la suerte de conocer a Martín Berasategui y viajar, estar trabajando en Francia… Mis grandes ídolos de juventud han sido Michel Guérard, Joël Robuchon, Jacques Maximin, Roger Vergé, los grandes cocineros del mundo, y cuando tenía 16 años, lo que quería era trabajar con ellos. La única manera de trabajar con esa gente en aquella época era trabajar gratis, les decía: “Oye, estoy trastornado, quiero trabajar contigo”, y en algunos casos conseguía que me dieran además de comer y un lugar para dormir. Cuando regresé, volví a Lasarte con Martín y trabajo con él desde hace 20 años, estuve tres años como su brazo derecho en cocina… He hecho muchas cosas pero siempre muy vinculado al fogón y desde hace unos años, a través de la escritura y de la televisión.

¿Cómo te diste cuenta de que valías para salir en la tele?

Yo no me di cuenta, fue cosa de Martín, que confiaba mucho en que tenía posibilidades. Es un medio en el que nunca había colaborado. Martín me vio en alguna ocasión, y estaba convencido de que yo tenía que hacer tele. Siempre he sido muy consumidor de gastronomía en televisión… Cuando tenía 10 años me gustaba ver a Elena Santonja y esas cosas. Además de los anuncios de desodorantes de Fa de tías en pelotas que daban en la tele francesa, que eran maravillosos, lo siguiente que me interesaba eran los programas de la Santonja, los de Labordeta, los de Rick Stein, Karlos Arguiñano o los de Keith Floyd, un inglés que ya se murió, y que era un bestia parda que hacía unos programas de cocina impresionantes en la televisión inglesa, o Maite Ordóñez, que tenía un programa llamado La cocina de los mosqueteros, en el que por ejemplo, mataban una gallina en directo, aquello era la bomba. Yo era muy consumidor de todos esos programas, pero nunca pensé que iba a estar al otro lado de la pantalla. Cuando empezamos a hacerlo, creía que en 15 días me iban a echar a la calle, no porque sea un anormal, que lo soy, sino porque rompía un poco el esquema de cocinero modosito, que lo limpia todo, muy políticamente correcto… Pero el programa ha funcionado y parece que hay sitio para un asilvetrado en la tele. Cuido mucho el recetario, el programa gira en torno al plato, hablo de cocina, pero siempre desde el fango, como los cerdos.

No te atreves a lo de matar la gallina.

Me encantaría, pero los tiempos que corren son muy pasteurizados, y no está bien visto matar gallinas. Es un desastre. Vamos hacia el abismo, pero de cabeza. ¿Habrá allí cajeros automáticos?

¿Qué opinas sobre la prohibición del foie gras en California?

No sé si mi opinión le interesa a alguien, pero me parece que vivimos a remojo en agua oxigenada, y toda esta asepsia me pone de los nervios. Al final todo se reduce a intereses económicos, DI-NE-RO. En ese caso concreto, no tengo dudas de que lo que se pretende es hacer daño a una industria concreta, al margen del supuesto maltrato animal. Pero la culpa de todo la tiene Walt Disney, que es un hijo de puta. Es el mayor terrorista del siglo XX: en el momento en el que puso a hablar a leones, a patos, a perros, a ratones… nos jodió miles y miles de años de evolución.

Ha creado una empatía con los animales…

La culpa de ese rollo del pobre animalito y tal, la tiene Walt Disney. Desde el momento en que puso de pie a Pluto, a Donald, a Mickey, y todos enamorados y llevando pantalones y conduciendo automóviles, fue el desastre. La gente está loca, en general. Cuando se llevan a esos extremos las cosas del comer… Imponerle a alguien que no puede comer foie gras o que comer carne es un asesinato y todas estas tonterías me pone de muy mala leche, porque si realmente lo piensas, no lo hagas tú y déjanos en paz a los demás. La apología en cuestiones del comer, con el megáfono y la pancarta, me da un asco que no puedo. Pero son batallas perdidas, algún día todo eso va a ocurrir en España: estoy seguro de que en muchas cuestiones relacionadas con el comer y con el trato a los animales, la manipulación de alimentos… vamos hacia el desastre total, haremos trizas cientos de productos en nombre del código de barras y el amor a los animales. Algún día se hará pienso con humanos para que coman los jilgueros.

¿Lo notas desde que empezaste?

Claro. La gastronomía y la cocina tienen una relación total con la muerte, y con la tierra, el chuchillo, con la sangre… Eso ha sido normal durante muchos siglos, hasta la generación de mis padres; y de hecho, las matanzas eran festivas y participábamos los niños, que teníamos nuestras labores. Esa relación diaria con la muerte, para poder meter la comida en el puchero, está muy mal vista desde hace años. Nos hemos ido a la ciudad, nos procesan la comida de manera general. También lo he notado en la tele; si yo ahora saliera en televisión cortándole el cuello a una gallina, la gallina sangrando… me encantaría, pero se montaría un cristo del copón. Es por haber dejado el campo, y eso que aquí estamos bastante asilvestrados, pero tú imagínate en los grandes núcleos urbanos… vienen al campo y huelen el abono y huelen la caca de la gallina y dicen “joder, qué asco”, les dan arcadas. A la gente le da arcadas encontrarse la nata de la leche en el vaso por la mañana. A mí no es que me encante el olor de caca de pollo, pero estoy vacunado. En eso se nota. Y muero por la cocina gore y sanguinolenta, porque tiene mucho mérito cocinar tripas, riñones, pulmones, sesos, patas, manos, cabezas, morros, rodillas, orejas, huesos, ojos, cogotes, médulas, hígados, corazones, criadillas, lenguas, mollejas, rabos… la casquería es lo máximo. Ser capaz de transformar esas vísceras en algo rico es inmenso, necesitan mucho tiempo de cazuela para volverse comestibles y el fuego los transforma en algo delicioso. Las cocinas no son más que salas de autopsia y en los fogones todo es muerte, vísceras y cadáveres en plena descomposición: la mano humana transforma todo eso en un milagro provocado por la necesidad de alimentarnos. Y comer todo eso está muy mal visto, es como pegar tiros por la calle. En la tele he hecho corazón guisado, he aparecido con un corazón en la mano, y los espectadores cambian de canal. He hecho morcilla, callos, orejas. Pero salvo contadísimas excepciones de gente que come de todo desde críos, triunfa el alimento empaquetado, sin grasas, con abrefácil, que no sea pringoso, que no huela… Y cada vez es más difícil encontrar gente sin complejos y sin prejuicios en asuntos del comer. Nos asalta a la mente esa imagen de Pluto charlando amistosamente con Mickey Mouse y se van al carajo miles de años de relación con los alimentos… Si es verdad que Walt Disney está en un sitio congelado, criogenizado, hay que desconectarlo de la red, guisarlo, y nos tenemos que comer hasta los sesos y hacer sopa con sus huesos. Eso en un extremo, y en otro, la leche se ha desbordado hace ya tiempo con este rollo de la tonta gastronomía contemporánea, que me tiene hasta las pelotas. Este show de cocineros lilas, de horteras y de cursis diciendo bobadas, que son tan inútiles como yo y no han hecho una carrera superior ni saben hablar más que el idioma que les ha enseñado su madre; dónde van con este rollo de la innovación y hablando de Schopenhauer si a todos se nos quema la merluza rebozada en la sartén.

¿Qué te parece el cocinero-artista-científico?

Que cada uno aguante su vela, particularmente me resbalan todo ese tipo de sermones, pues el egochef tiende a subir al púlpito y al finalizar los oficios baja a repartir la hoja parroquial; confieso que me gusta comer por todos lados para saber lo que se cuece y tener claro quién me gusta y quién no, descubrir a los tartufos y quedarme con aquellos que son capaces de cocinar con arrojo y sin idioteces. Muchos cocinan con los pies plantados en el siglo XXI y lo hacen que da gloria verlos, y me trae sin cuidado si esferifican o si se meten cuatro tiros de goma xantana por la napia; al final, tú solo ante el plato desnudo y con el cocinero escondido descubres si aquello es verdadero. Si comes y se te quedan los labios pegados, enmudeces y tienes la sensación de estar comiendo algo grandioso es lo que cuenta y lo demás son paparruchadas. El envoltorio intelectual me pone de muy mal gas, no soporto las dosis extras de misticismo. Ya tuve suficiente con creerme de crío las apariciones marianas de Lourdes y el misterio de la santísima trinidad.

¿Quién te parece que lo hace bien de todos ellos?

Esa es la típica pregunta trampa.

¿Adrià qué tal lo hace?

He comido en su casa un par de veces y disfruté como un enano. Es un profesional que sabe lo que se hace, pero me parece un plasta y un pelma, el típico obsesionado con su trabajo en permamente búsqueda de la perfección, una especie de Lope de Aguirre con delantal, iluminado, afanoso y muy pesado. Hasta hace bien poco te tropezabas con él hasta en la sopa, por dios qué peñazo. Aunque es verdad que el pobre hombre no tiene la culpa, pero aún peor es toda esa prensa que agita las palmas y lo recibe montado en su borrico como al de Nazaret en Jerusalén, esa prensa que yo suelo llamar del régimen, del régimen gastronómico patético, que nos bombardea con sus genialidades y convierte en aborrecibles sus constantes juegos sobre el alambre. Seamos sinceros: hoy, en el mundo, esta revolución de los fogones le interesa a muy poca gente, a un puñado de raros y de “routards”, porque el mundo es muy ancho y se muere de hambre y de empacho, lleno de gentes a las que les importa un bledo la torrija caramelizada, lleno de putas que se juegan el pellejo por llevar el pan a casa, lleno de pastores que no pueden dar de beber a sus cabras, de personas a fin de cuentas que nunca oyeron hablar de sifones, ni de texturas, ni de gaitas, y a los que todo eso les importa una mierda. Cuando se nos llena la boca de baba y la gastronomía se convierte en la garrocha de unos pocos, dan ganas de enchufarles una manguera de caca de gallina o de liarse a hostias, como en los grabados del pobre Goya, que si levantara la cabeza vestiría de cocineros a muchos de los personajes de sus pinturas negras.

Pero estás trabajando en la ETB, ¿no crees que participas del show?

Lo mío es vodevil, puro cabaret guarro y no visto sotana, nunca agradeceré lo suficiente a la televisión vasca el haber confiado en mi trabajo de conductor de bus de barrio. Hago mis platos, guiso, transmito mis inquietudes al respetable, porque es cierto que estamos rodeados de grisura, pero lo único que me propongo es que todo cristo coloque la cazuela sobre el fuego en sus casas, y si alguien no tiene un clavel para irse de vacaciones, le sugiero que guise, les enseño cuatro discos, cuatro libros y punto pelota. No sé dónde leí el otro día que ahora en Hispanoamérica están descubriendo lo que descubrimos aquí hace 20 años: cómo joder la cocina del abuelo y del pastor, y están destruyendo el recetario con los mismos trucos de cartas; quieren ser artistas y están todavía a tiempo de evitar el desastre, todos esos jóvenes que tienen oportunidad de ganarse la vida guisando en Chile, en Perú… Que no descojonen su cocina de raíz dándole formas algodonosas, esponjosas, aéreas, comida para desdentados. Es terrorífico comprobar cómo se repiten los mismos esquemas que conocemos aquí y ver cómo se descuajeringan ceviches, moles poblanos o enchiladas uniformizadas con los mismos patrones, los mismos colores, misma disposición en el plato, idénticas vajillas. Creo que no les salva ya ni el gran “Rayo de Jalisco”. Muchos empiezan a guisar y en vez de aplicarse con lo básico fraguando su propio oficio, aprendiendo a hacer sofritos, a manejar el cuchillo, los posee lucifer con esas ansias de lanzar bombas japonesas sin casi conocer el manejo de la pólvora. Labordeta, que era un Nostradamus aragonés, ya lo decía en una canción: “De algunos rojos de antaño, ¿qué queda hoy? Uno está de modisto, otro es diseñador y el rojo más pequeño está de restaurador jodiendo la cocina de su abuelo el labrador”.

Habría que meter alguna asignatura de recetas del abuelo o de casquería en la universidad gastronómica, el Basque Culinary Center.

Yo estuve en una escuela de cocina en la que no vi una merluza en tres años, sólo la veíamos en el libro. En esos tres años, en la escuela de cocina, estuve sobre todo fregando. Aprendí a fregar de miedo. Y todo el día haciendo caldos, con huesos y la carne más dura del matadero. Todo el día haciendo bizcochos, trabajando harina y azúcar y haciendo patatas a la riojana. Y no nos hablaban de Nietzche ni nos instruían sobre innovación ni todas esas chuflas que se enseñan hoy, ni nos impartían clases sobre la estética del emplatado… ¿Qué vas a emplatar siendo aprendiz, si no tienes agallas para guisar algo que merezca la pena poner sobre la vajilla? Antes de nada, se debe aprender a guisar morros de ternera, sopa de pescado, curry hindú, un ceviche peruano o a que no se corte la salsa mahonesa… y luego que entren las ninfas al salón para inspirarte con su sentido estético para poder colocar las cositas en el plato, sobre un bol o sobre una bandeja metálica de self service, ¿no os parece? El mundo hecho al revés.

De todas estas cocinas que has mencionado, ¿cuál es la que más te gusta?

A mí me gustan todas las cocinas del mundo y comería hasta niños, como sugería el bueno de Jonathan Swift.

¿Por qué crees que gusta tu programa?

Cocino sin complejos y todo dios cuida su dieta. Mirar no engorda y nuestras mejores entregas son las que rebosan tocino, pura pornografía, luego apagas la tele y vives de ilusión y te tomas tu yogur descremado con una lonchita de jamón cocido y listo. Es como esa imagen cinematográfica de toda la vida, la de esos niños mirando el escaparate de dulces, antes era por hambre y pocos tenían acceso al merengazo, hoy casi todos pueden comer crema pastelera, pero existe un hambre derivada del exceso que obliga a echar mano a la lechuga y en esas estamos, dando gusto a la vista, muchos comen con los ojos y se privan de sentir gula. Quedan pocos que confiesen ponerse ciegos con el único fin de satisfacerse como bestias. Hay que desconfiar de quien no se dio nunca el gustazo de comportarse en la mesa como un monstruo, pues de esa forma averigua uno sus límites privados y la delgada línea que separa al gourmet del zampabollos. Creo que me desvié de la pregunta, lo siento.

[Nota de los redactores: En aquellos momentos, la oficina de Robin Food se había convertido en una especie de camarote de los hermanos Marx. Un amontonamiento de personas que traían berenjenas, corderos, tomates y cajas de puros que mediante un misterioso sistema de trueque se intercambiaban por los tomates anteriores; y unos dulces artesanales llamados Xaxus por los que ahora sufrimos síndrome de abstinencia. De ahí el desvío hacia la gula]

¿De dónde viene tu querencia por Rusia?

Aquí antes se decía mucho “viva Rusia”, era un signo de rebeldía; como no podías decir “gora Euskadi” porque te enchironaban, pues la gente gritaba “viva Rusia”. Y respecto a eso, he oído anécdotas estremecedoras. Por ejemplo, hace poco me escribió una señora diciendo que su padre, que había muerto unos meses antes, empezó a verme por la tele porque yo gritaba “viva Rusia”, y que le parecía inaudito que un tío joven gritara eso. Me contaba su hija que él era de una aldea asturiana y que durante la Guerra Civil, por la noche, cuando sacaban a la gente de sus casas para fusilarlos, salían gritando “viva Rusia”, y que cada vez que yo lo decía, se le ponían los pelos de punta. Recuerdo haber oído gritar eso a la gente de mi pueblo, cuando era chaval. Un día lo dije en la tele, y la gente se quedó con ello, y ahora los chavales jóvenes cuando me ven por la calle me gritan “viva Rusia”, y les respondo “viva”, y si hay alguna persona mayor cerca cuando esto sucede, se frotan los ojos.

¿Cómo pensaste en publicar las recetas guarrindongas de la gente?

Una vez pregunté qué mierda comía a escondidas la gente en casa. Y recuerdo que contestaron cientos de personas. Cuando empezamos a hacer el programa en la tele, me dije que aquello teníamos que rescatarlo, sacarlo a la luz, porque resume mucho el espíritu del programa: todo el mundo tiene esa mierda en bote que come a escondidas del resto, y que es la verdadera gastronomía, yo lo tengo clarísimo. Trasciende más que una comida en un restorán del copetín, porque es algo que comes en soledad, normalmente de noche, cuando llegas de farra, con nocturnidad y alevosía. Y es la típica mierda que se repite en el tiempo y que normalmente solo te gusta a ti, salvo algunas excepciones más generales como la nocilla con chorizo, normalmente tu guarrindongada es muy personal, toda entera para ti y no se comparte: llegas a casa, metes la mano en los callos fríos de la nevera y te los comes; eso es una guarrindongada puntual. The veritable guarrindongada es la que se repite con el tiempo, por la que se adquiere un gusto especial. Ese bocadillo imposible de patatas de bolsa con mejillones en escabeche que pedirías como última voluntad si te fueran a dar garrote vil.

¿Y cómo diferencias las que son guarrindongadas que han comido de verdad de las que son un invento para que saquen su idea en la tele?

Se distinguen perfectamente, sobre todo por escrito. En el tono de la escritura ya te das cuenta. Luego hay gente que confiesa que no es una guarrindongada verdadera, sino producto de las circunstancias. Por ejemplo, si me escriben “el otro día paramos en una gasolinera y a mi amigo se le ocurrió comer la palmera de chocolate untada en una lata de sardinas”, pues eso no es una guarrindongada, eso es que eres un borracho y un cerdo. La verdadera guarrindongada es esa que me cuentan cuando me paran por la calle. La gente me para por la calle para confesarme sus guarrindongadas. No me dan ni los buenos días, ni las buenas tardes, se acercan, me cuentan su guarrindongada y siguen su camino. Notas que te la cuentan con pasión. Otros te dicen que les viene desde pequeños, que es una cosa que comían en casa y que no lo han visto comer en ningún otro lado, como por ejemplo, aliñar las naranjas con huevo crudo batido, y te invitan a que lo pruebes, algo que hago con sumo gusto.

¿Hay alguna que te haya sorprendido de verdad?

Muchas. Suelo leer cinco o seis en el programa y pruebo una, normalmente la más infecta. Y alguna te sorprende porque está buena, recuerdo por ejemplo una que consiste en colocar una cucharada de mahonesa con chorizo de Pamplona entre dos galletas Chiquilín. No es para comerte cinco, pero lo muerdes y resultan interesantes las sensaciones, es como ir a elBulli, pero en take away. Que por cierto es algo que digo mucho en la tele, que ya podría Ferran Adrià, en vez de abrir una fundación, presidir una cátedra centrada en el mundo guarrindongo, porque seguramente de ahí podría hacer un estudio de la condición humana, descojónate tú del Decamerón. Después de tanto tiempo, tengo una colección enorme de guarrindongadas. De hecho, tuve que desviarlas de mi cuenta de correo y pasárselas al equipo del programa para que hicieran selección y filtro decidiendo cuáles leer, porque el volumen es enorme.

¿Pero te gusta, te diviertes?

Es divertidísimo, es como si la gente te confesara cuáles son sus gustos en la cama. Como si te dijeran mientras paseas por la calle: —¡perdona!, a mí me gusta que me metan el dedo por el culo, o —A mí me gusta que me escupan mientras me están follando y me pongan una pinza de la ropa untada de sobrasada en cada pezón. Sería muy grande, ¿no?

Esto que dices, viendo además los cómics de Miguel Ángel Martín que tienes por aquí, me recuerda a lo que decías antes sobre las tías en pelotas del anuncio de desodorante. ¿Cómo ha sido la evolución desde los 10 años con el anuncio de Fa a los 40 años con este tipo de obras?

Totalmente a peor, hacia el abismo. A mí de pequeño me gustaban los cómics, Ranxerox, o Makoki, o el Tío Emo, o Nazario, toda esa gente. También por lo mismo que en casa: estudié en un colegio de curas, y allí leer cómics era visto como lo más depravado que había, estaba eso, y lo siguiente era ir a Hendaya a comprar revistas marranas. Y toda la vida, yo lo que quería era salir con una chica de Hendaya, y no he podido nunca. Esa era la máxima aspiración que hemos tenido los chavales de Hondarribia, porque pensábamos que antes incluso de preguntarte cómo te llamas, te iban a hacer una gloriosa mamada. Como las veías en el anuncio… Pero no pude salir con ninguna nunca y la teta se esfumó, de la mamada mejor ni hablamos.

¿Puede ser ese el motivo por el que te decidiste a irte a Francia, más que estudiar cocina?

Bueno, también. Eso siempre estaba presente, pero en realidad no. Nos guste o no nos guste, la cocina del siglo XX se ha escrito sobre todo en Francia. Todo empezó cuando los cocineros tuvieron que salir corriendo de palacio por la revolución y empezaron a cocinar para la burguesía y empezaron a abrir tascas. Al final el restaurante es un invento de hace 200 años, es algo que acaba de nacer; y cuando era joven, en vez de forrar la carpeta con fotos de Super Pop o del grupo ABBA, ponía a Robuchon, a Alain Ducasse, a Pierre Gaganire, a Louis Outhier… y compraba sus revistas, además de Ranxerox y a Miguel Ángel Martín, con 14 años leía los libros y las recetas de esta gente. Y a raíz de eso, se produjo el feliz encuentro con Luján, de la Serna, los hermanos Domingo, Cunqueiro, Muro, Perucho, Chirbes, Pla, Camba, Escoffier, Monselet, Brillat-Savarin o Careme.

Ahora escribes tus propios libros.

Escribir está muy desprestigado, cualquier día me detienen por polilla.

Pero si se lee tu blog se aprecia muy bien escrito, se nota que hay bastantes lecturas detrás. Aunque decías al principio que eras un desastre en los estudios no parece reñido con una cierta cultura.

Soy un desastre, pero sí, en mi casa se ha leído mucho siempre. He crecido viendo a mis padres leer y disfrutar de la lectura, y eso hacía que yo mismo me refugiara en los libros. También me dejaban libros en la mesilla, para que picara como un incauto. Poco a poco me enganché a esa puñeta de apagar la luz a las tantas de la madrugada.

Ahora que lo mencionas, ¿has leído el Viaje a Francia de Luján?

Luján y Perucho se dieron esa vuelta a Francia y la gente que les conoció, como por ejemplo, Miguel Sánchez-Ostiz, me ha contado anécdotas de ese viaje que eran de no creer. Esos dos se pegaron un viaje que no lo aguanta un hígado humano: comiendo y cenando en tascas por toda Francia, una cena de tres días en la Borgoña… A mí esa clase de literatura de viajes me gusta mucho. Es que tengo mucha hambre.

¿Y la literatura rusa?

Pues los cuentos de Chejov los he leído, por supuesto. Es verdad que durante algunas épocas de mi vida he tenido sobredosis de lectura, porque he estado en el psicólogo, como todo el mundo, imagino, y me acuerdo que lo primero que me dijeron fue que tenía que dejar de leer. Por supuesto, cambié de médico.

¿Qué era lo que leías para que te dijera eso?

Pues leía a los autores anticristo. Lo que ocurre es que durante toda mi vida, siempre que me han prohibido algo, lo he hecho con más ganas. Estaba en un colegio religioso, haciendo el desastre, y por ejemplo en Filosofía, cuando parecía que ya ibas a llegar a Nietzsche, se lo saltaban diciendo que no tenía ningún interés. Pues efectivamente, me compré las obras completas de Nietzsche y me lo leí de arriba abajo, sin entender mucho, como un gesto de rebeldía. Pero sí es verdad que en mis lecturas, he hecho algunos descubrimientos acojonantes que te llevan a otros libros, a otros autores….

¿Qué opinas de los críticos gastronómicos?

Las grandes páginas de literatura gastronómica las han escrito en realidad Perucho, Cunqueiro, Luján, Dumas padre e hijo, Grimod de la Reynière, Montaigne, La Bruyère, Prosper Montagné, Colette, MFK Fisher, Charles Dickens, Roald Dahl, Alan Davidson, Picadillo, las hermanas de Azcaray y Eguileor, Teodoro Bardají, Edouard de Pomiane o Julian Barnes.

¿Y qué música escuchas?

Me gusta casi todo, me he dejado un montón de pasta en música. Me gusta Oscar Peterson, Charles Mingus, que me obsesiona, John Coltrane, Haydn.

El jazz te gusta particularmente.

Sí, de hecho, también es por mi padre. Cuando yo era muy joven, me obligaba a ir al Festival de Jazz de Donosti, que a mí no me interesaba nada. Pero el oído se hace, y mi padre lo sabía.

¿Sigues yendo ahora?

Hace años que dejé de ir. He ido a muchos festivales de jazz, pero desde hace cinco o seis años no me apetece, prefiero escuchar música en casa. Sin embargo, gracias a mi padre tuve la oportunidad de escuchar a Count Basie, a Dizzy Gillespie, a Carmen McRae, a Ella Fitzgerald, a Miles Davis, a Ray Charles… los grandes del siglo XX.

¿Qué estilo te gusta más dentro del jazz?

Prácticamente todo. Va por épocas, al final te obsesionan ciertos discos que vas repitiendo en el tiempo. En ese mundo me metí a través de mi padre y de un amigo suyo que venía de Barcelona y solía venir cargado de discos. Él fue el que metió en casa los primeros discos de Count Basie, de Oscar Peterson, de Pat Metheny o de Thelonius Monk.

¿Eres de esos puristas que piensan que el free o el eléctrico no son jazz?

No, no.

¿O sea que te gusta también el Bitches Brew?

Sí, y Lester Bowie y su Art ensemble of chicago, me gusta un montón de gente.

¿Tienes alguna formación favorita?

No te sé decir, pero hay un disco de Charles Mingus que me obsesiona: New Tijuana Moods, que me parece una bomba, no sé qué te parece a ti.

A mí me gustan todos, por ejemplo el Ah Um.

Sí, justo venía escuchándolo en el coche esta mañana. Tiene unos temas que son demoledores. A mí lo que me llamaba la atención de Mingus es que siempre iba por delante de los metales, y sobresalir en una formación tocando un armario ropero, que es lo que es un contrabajo, me parece envidiable, es una apisonadora. Ecuchaba a Mingus en aquellos años y me parecía una bestia parda.

El Erectus también está bien.

Sí, un discazo. Y luego, la banda que tuvo, una vez que murió, ha seguido, la Mingus Big Band. John Faddis también me gustaba mucho, un neoyorquino que tocaba la trompeta de pelotas y que hizo alguna cosa con Miles Davis. Pero a mí Davis no me gusta mucho, tiene un disco con John Coltrane que es superior, pero en sus últimos años me parecía una pachanga. Será precursor y abrazaría la música electrónica, pero me parece un bodrio. Solo se salva su Sketchs of spain.

Dinos cinco discos.

De Mingus, el Tijuana Moods y el Ah Um. Tengo en casa un directo de Oscar Peterson en el festival de jazz de Montreal que es un discazo. O cualquiera de Thelonius Monk; ya sé que la gente dice que al que le gusta Monk es un anormal, pero me parece un fuera de serie. Además, tiene anécdotas chulas: por ejemplo, tenía el piano en la cocina de casa. El único hueco que tenía para meter el piano era la cocina, y debía de tocar de espaldas a ella y le debía de chorrear la espalda como a un cerdo. Pero el sitio donde tocaba y componía era la cocina. Me parece una máquina, sobre todo cuando le ves. Si sólo lo escuchas no lo captas completamente. Tienes que verle en acción, cómo le sale la música. Toca el piano como a espasmos, y en vez de tocar con las yemas de los dedos, apoya totalmente los dedos en las teclas. Es raro, pero para mí esa rareza le hace grande. Chet Baker también me gusta. Tiene algún disco con Thelonius Monk, si no recuerdo mal.

¿El Atomic de Basie o Duke Ellington? ¿Con cuál te quedas?

Con Basie, ya sé que Ellington es dios, pero yo me quedo con Basie. El disco con Sinatra de Count Basie es néctar imperial.

¿Y un saxofonista?

Stan Getz o John Coltrane, o quizá Gerry Mulligan.

¿Y de otro tipo de música?

Pues recuerdo que cuando era joven iba a comprar a Francia todas las cintas de AC/DC, que eran los más grandes.

Ahora la lectura: ¿qué libros te marcaron?

Libros, muchos. Por ejemplo, me gusta cómo escribe Miguel Sánchez-Ostiz, Las pirañas, es un libro soberbio. Otro que me marcó fue David Copperfield, de Dickens; además qué de comida hay en ese libro, lenguados, ostras, embutidos, oporto… es una orgía de hambre y excesos. El primo Pons, de Balzac, la historia de una escalera muy particular. También me obsesionaba mucho Delibes, aunque hace tiempo que no lo frecuento, Diario de un Cazador es golosina de la fina. Otro libro impresionante es Gargatúa y Pantagruel, el más salvaje y disparatado que he leído en mi vida. Es una colosal animalada. Sírvase de inmediato o Un alfabeto para Gourmets de M.F.K. Fisher, escritos en época de los merovingios. Tantos.

¿Qué opinas de Jorge Oteiza?

He leído el Quosque tandem, tremenda hostia en la sien. Tuvo unos cojones como melones. Si estuviera vivo hoy, no tendría suficiente potencia para vomitar… Tengo una frase suya de firma del email, y la gente se molesta. También es que la gente se molesta por todo. Normalmente suelo cambiar las firmas del email, pongo citas. Hay una que nunca cambio, la de Oteiza, que dice: “No malogres tu carrera de perdedor con un éxito de mierda”. Pues hay mucha gente que cuando lo lee, se molesta y me pregunta por qué les he escrito eso.

Baroja también habla mucho de lo vasco.

También, otro cascarrias. A mí nunca me ha enganchado mucho, aunque lo he leído bastante, porque lo relaciono con mi época del cole, y se me hace duro de tragar. Luego cuando he leído cosas suyas por propio interés, como Shanti Andía, bien. Pero cuando te hacían leer El árbol de la ciencia, te daban ganas de suicidarte. Lo relaciono mucho con Unamuno, que me ha gustado mucho siempre. Pero es que pienso en ellos y me viene como un olor a naftalina y a cagaos. Que me perdonen sus herederos.

Otro igual. ¿Qué les pasa a los escritores vascos que tienen esa mala hostia?

Otro que es sensacional y retrata eso es Ramiro Pinilla, un gran escritor. Me gusta mucho su trilogía, creo que retrata ferozmente a los vascos de los últimos 150 años. Y uno que me gusta mucho es un tal Monzó; un gran dibujante, por cierto. Le encanta comer. Le vais a entrevistar, ¿quién lo hará?

Enric González, que precisamente entrevistó hace poco a Pinilla.

Enric González también escribe cosas muy chulas, ¿habéis leído las Historias de Nueva York?

Sí, lo cierto es que escribe bien casi de cualquier cosa.

Lo seguía cuando se atrincheró en soitu.es, escribía por allá escondido sin que nadie lo supiera, el muy cabrón. Y tiene unos textos sobre fútbol maravillosos. La gente a la que le gusta el fútbol me da mucha envidia, se lo pasan tan bien… A mí me dejó de gustar hace mucho tiempo.

Terminamos con una pregunta difícil: elige un plato.

La tortilla de patatas, es mi único dios, el origen del universo.

¿Con cebolla o sin cebolla?

Con cebolla muy dorada, con la patata muy tostada, y muy babosa. Yo creo que, si el mundo es justo, un día la tortilla de patata se elevará, flotará en el aire, empezará a subir y entonces todos tendremos que rendirle culto divino y fundaremos la iglesia de la tortillología.

¿Dónde comes la que más te gusta?

Las tres tortillas de patata que son como las diosas Ra de la tortilla de patata no existen ya, porque las tascas que las hacían cerraron. Una era la del bar Yola de Hondarribia, donde hay ahora otro local, pero el antiguo bar lo tiraron. Lo acojonante es que siempre era igual, yo no soy capaz de hacer dos tortillas exactamente iguales, pero esa siempre era igual, impresionantemente buena. Otra, de un bar que tampoco existe ya, era la del Zabala de Hondarribia, que la hacía el dueño, Ramón. Era una tortilla de patata imposible de coger porque se descojonaba por todos los lados. Llevaba la patata cortada en daditos muy tostados, con mucha cebolla, con una especie de coraza por fuera impenetrable, pero en el momento que metías el tenedor se iba a tomar por culo. Y la tercera era la del bar Tres Hermanas de César e Ita, que estaba en Irún. Era una tortilla de patata con mucha cebolla, con la patata muy tostada, también bastante mazacote; esta podía cortarse bien y el interior estaba muy jugoso. Luego hay mucha gente que hace tortilla de patatas muy buenas, por ejemplo, hay una tasca en Lesaka, que se llama Kasino, y allí Josefina hace una tortilla que te mueres. También es muy buena en La Bodega Donostiarra; era una bodega riojana, una cosa que no sé si habréis conocido en Madrid, pero aquí había muchas, están en peligro de extinción. Pero en Vitoria, Bilbao, Donostia, había muchas bodegas riojanas, de gente que se había ido de La Rioja hace un montón de años y que montaba tascas por aquí. Normalmente eran despachos de vino, que te llenaban la bota de vino o la botella de cristal de casa, y acompañaban el despacho con encurtidos: aceitunas, guindillas, atún en escabeche… Había gente que se iba complicando la vida, ponía una cocina y empezaba a guisar menudos o patitas de cordero. Son tascas que la civilización y sus fantasmagóricos hábitos sociales ha borrado del mapa, que dios las tenga en su gloria.

Fotografía: Luis Beltza

50 comentarios

  • VIVA RUSIA!!! El mejor de los mejores, Robinfood, dignificando la tele… Un programa que se puede ver sin pasar vergüenza ajena… Para cuando la nueva temporada???

  • ¡Joder, qué erudición!

  • “Bodevil”. Urge visita a la RAE.

  • ¡Está claro, Reik! E Hispanoamérica en minúsculas, argggggg.

  • Han corregido. Gracias.

  • ¡¡ VIVA RUSIA!!

  • Lo que me he reido, un tipo muy genuino y muy leido!!!, sin tapujos y con un sentido del humor envidiable!!

  • Y ya que estáis haciendo caso, os paso link con las nuevas (2010) normas gramaticales donde, entre otras cosas, se puede ver que solo ya no lleva tilde. http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000018.nsf/(voAnexos)/arch8100821B76809110C12571B80038BA4A/$File/CuestionesparaelFAQdeconsultas.htm

    • La RAE, en el mismo documento que enlazas, sólo lo recomienda pero sin llegar a convertirlo en norma:

      “Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.”

      La entrevista, genial. Un tipo que menciona a Coltrane y justo después a Haydn es alguien a quien merece la pena seguir.

    • Coincido con Ernesto. Yo sigo escribiendo “sólo” con tilde cuando es adverbio, me parece necesario. A veces los de la RAE se pasan en su afán por simplificar el lenguaje.
      Un error (errata, supongo) que sí que hay en el texto es “Gargatúa”*. La obra de Rabelais es “Gargantúa”.

      • En la norma de la RAE de 1999 ya se quitó la tilde a solo, dejándola únicamente para casos de ambigüedad. En la recomendación de 2010 se recomienda que no se ponga ni siquiera en esos casos. SI queréis seguir siendo antiguos y no respetar la NORMA de la 1999, ¡allá vosotros!

  • Un tipo poco común. Yo le dejaría las llaves de casa al irme de vacaciones. “Excesivo” en todo: generosidad, franqueza… Poco rato con él y saber que tiene poco de impostor.
    Ahora vendrán los que vean que se mofa de Adrià, momento de que relean la entrevista.
    Saludos y enhorabuena. El tipo se sintió a gusto y se nota.

    • Hombre, cuando aparecieron en bilbao los animalistas llamando asesinos a los que estaban disfrutando del espectaculo de oler al cadaver asandose de una vaca triturada, se quedo callado, lo suyo era que les hubiera dicho a la cara lo que dice en esta entrevista, ellos opinaron, el tambien tendria que haberlo hecho, mas, con el agravio de que esta gente reivindica, pero siempre lo hace desde la prepotencia y el enfrentamiento directo, no cuelgan textos o comunicados para quien se interese en el tema, no, aparecen el los actos mas relevantes para insultarte y menospreciarte… es una manera mas para llamar la atencion, pero puede provocar conflictos que se pueden dar de ahora en adelante porque al principio como que por pena o por sentido democratico les dejabamos que nos llamaran asesinos y se erigieran como entes filosoficamente superiores a dos metros de altura sobre los demas, eso ya se ha acabado.

  • …Y habló el ego chef entrando a todas las preguntas trampa. He de reconocer que el tipo me cae simpático, a qué negarlo. Nunca le he visto en la TV y sólo sabía de él por referencias.

    Que es un buen cocinero porque sabe de lo que habla, es evidente. Pero no veo que sea excluyente de otros puntos de vista o de otros placeres.

     Me alegro de ver matizada la opinión sobre Adrià, creo ver cierta distancia de respeto, pero claro. No puede evitar entrar al trapo. Es lo que tienen las personas intensas (por cierto, Adrià también lo es y mucho,  pero creo que viven en planos distintos: Adrià más mental, de Jorge mucho -más- físico).

    En realidad, creo que las personas cuanto más intensas más se admiran. Desde la distancia. Salvo gloriosas excepciones.

    La intensidad física del personaje se refleja en su imagen (¿No os dio miedo entrevistarlo?) en sus gustos culinarios, musicales. Me ha desconcertado momentáneamente el anuncio de Fa. Pero al rato he recordado lo de la playa virgen y la señorita trotando con una especie de bikini-hoja. Todo muy básico (salvo esa melena rubia de camomila en la que parece no haber reparado). Lo básico es hermoso siempre, porque son las raíces, los gustos ancestrales, la memoria colectiva. 

    Es como las guarringonadas. Algo que a todos nos retrotrae a la infancia y pubertad. Yo me dedicaba a meter el dedo en la sangre de los platos de cocina rebosantes de carne cruda. Luego pasé a comerme la carne cruda, el pescado crudo y después la pasta cruda (por aquello de que estudiando distraía más). Los sabores naturales siempre son los mejores, y las mezclas sorprendentes. Me sigue gustando la carne poco hecha y otras cosas, aunque la edad y el sentido común te hacen más prudente por motivos sanitarios.

    En cualquier caso y pese al reconocimiento de ‘lo natural’, celebro que hayamos descubierto el fuego y hasta los nitrogenados. La experimentación y probar cosas distintas también nos hace mejores. No hay nada más artificial que la cocina francesa, y sin embargo la ataca muy poco en sus declaraciones. Luján (admiración compartida, como disfrutón y escritor) murió de un tema de garganta, ironías de la vida.

    Las personas auténticas suelen funcionar bien mediáticamente. Otra cosa es dejar huella y aún me parece pronto como para afirmar que David de Jorge lo hará (Adrià ya lo ha hecho). 

    He echado mucho de menos en la entrevista la fantástica foto que sí salió en Twitter [https://twitter.com/JotDownSpain/statuses/233890931105996800]  

    Nos reconcilia a todos con el personaje. Parece una persona muy querida.

    • A cada comentario que leo tuyo más fascinado me tienes. “La intensidad física del personaje se refleja en su imagen” Ya me gustaría saber qué es la intensidad física, no creo que lo sepas ni tú. ¿por qué tenia que dar miedo entrevistarlo? ¿por estar obeso?, lo que tengo que leer. Rezumas condescendencia y pedantería por los cuatro costados en muchos de tus comentarios, supongo que ya lo sabes.

    • Desde luego no te imagino comiendote un buen cocido ….. te barrunto pusilanime y desde luego pedante.

    • “La intensidad física del personaje se refleja en su imagen”
      ¡Hay que tenerlos bine puestos para soltar semejante perla! ¡Con dos cojones! Y luego hay que leer en su twitter que “porque si la gente decente se aleja de la política..Quien creéis que se ocupará de regular nuestros asuntos?” Hombre, pues sinceramente espero que tu te alejes rápido, para que así no te tengas que ocupar de los asuntos sociales. Menuda pedante.

      • Celebro que me lea. Tendremos risas aseguradas. Por lo demás, trataré de ser lo más pedante posible, se trata de no defraudar.

    • Ni caso. Talibanes todos. Me gustó tu comentario, aun si David de Jorge me despierta más admiración que a ti.

  • “La culpa de ese rollo del pobre animalito y tal, la tiene Walt Disney.”

    Juas, como cuando los cazadores dicen que la culpa de que ahora se les rechace es de Bambi xD

    “es un asesinato y todas estas tonterías … si realmente lo piensas … no lo hagas tú y déjanos en paz a los demás” = “Y a quien no le gusten los toros, que no vaya”

    Se ve que el tío se ha exprimido los sesos con su argumentación.

  • Este hombre es muy simpático pero está fatal de lo suyo.. ¿será el abuso de guarrindongadas? ^_^
    Eso sí, la tortilla de patatas.. ¡siempre con cebolla!

  • También hubo otros a los que les fusilaron mientras sus verdugos gritaban Viva Rusia, y la célebre foto con el póster de Stalin en la Puerta de Alcalá tiene poco desperdicio. A mí me parece que usar estas frases descontextualizadas (ya sea Viva Rusia o… Rusia es culpable), por hacer un poco el jabalí, es una cosa que sobra un poco.

    David Fdez.

  • Somos muchos los que ya profesamos con auténtica devoción y entrega la tortillología. Simplemente necesitábamos a su profeta en la tierra y aquí lo tenemos

  • Me cae bien el hombre este. No sospechaba que la entrevista iba a ser así. El titular… ¡que no os de corte poner alguna palabrota en el titular! Los malhablados como yo os lo agradecerán.

  • Me cuesta elegir los elogios para no pastelear demasiado. Y es que además de compartir la aversión a Disney (no solo en la comida) o la manera cruda de hablar…¡Me gusta igual la tortilla de patata!
    Cultura sin sobredosis de intelectualidad. ¡Qué gusto!

  • Grandísima entrevista y grandísimo entrevistado. Sobra un poco la chupada de pollas en el medio hablando de jazz, pero bueno.

    Me gusta que hagáis entrevistas a gente que desconocemos en el resto de España porque sólo salen en sus autonómicas.

  • Al final todo ha salido perfecto.

    La entrevista y sus contenidos son la esencia de lo Q puede percibir de David de Jorge.

    Una auténtica sorpresa y un profeta al Q se puede seguir sin pillar sinusitis!!!

    Felicidades por el trabajo y muchas gracias por todo.

    Saludos ;-)))

  • Un tipo muy directo. No se corta. Pero una cosilla. Disney no tiene nada que ver con el foie y demás historias. Vamos a ver. Una cosa es matar animales para alimentarse, eso la “la ley de la naturaleza” y otra diferente es meterle un tubo por la garganta a un animal para cebarle lo que sea, todo ello con el objetivo de minimizar costes de producción y maximizar beneficios económicos.

  • Yo me afano en propagar la noble disciplina de la tortillología por la pérfida Albión, donde resido. Hoy precisamente les he llevado una (con cebolla y pimiento, por supuesto) a mis compañeros de curro, y no han dejado ni las migas, los joíos. Aunque hay que reconocer que me ha quedado de cojones.

  • Me encanta David de Jorge por su gamberrismo culinario y su adoración por la tortilla de patatas. Una idea: le propongo cambiar su grito de “viva Rusia” por el de “viva España”. Eso sí que sería un gesto de rebeldía total en los tiempos que corren en su c. a. Claro que los que lo viesen/oyesen, en lugar de frotarse los ojos, igual lo mandaban a Canal Sur de una patada en el culo; que uno puede ser todo lo gamberro que quiera, pero con los símbolos patrios no se juega nene.

  • Walt Disney : el gran pervertidor/tergiversador.

    Un abrazo chavalote. Cuentame entre los tuyos.

  • un servidor, que lo sigue apasionadamente desde Andalucía a través de su blog http://www.daviddejorge.com/, comparte con este gordazo el odio por Walt Dysney y el aprecio a las manazas de Thelonious Monk… uno podría intuir lo primero, pero se ha sorprendido agradablemente de su querencia por el loco mas genial de la música sigloveintera… y que viva Rusia, con dos cojones y un palito!

  • Puedo compartir muchas cosas que dice y me cae simpatico cuando lo he visto en varias ocasiones, pero desde luego lo del os animales es una cagada increible… Que es cosa de Disney y similares? No se si esta de coña o es rematadamente idiota…

    Que comamos animales, que tengamos que matarlos intentando (o por lo menos en teoria) con las garantias de que van a sufrir lo menos posible, etc… etc… No quiere decir que tengamos que martirizarlos para cosas como hacer el foei… Cualquiera que haya convivido con animales sabe que sufren, se entristecen, se alegran, etc… etc… Igual habria que meterle a el un tubo hasta el estomago y meterle medio kilo de grano o mas al dia… Igual se acordaba de Disney y compañia.

    Ya lo decia Ghandi ” Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales”. Pero claro, este señor ve a Ghandi y se lo come visto lo visto.

    • Hitler amaba a los animales…No se si tanto como Ghandi: Una civilización se le puede juzgar por la forma que trata a las personas. La mayoría de loa animales son comida.

  • Alguien debería explicarle a este gran cocinero que el tema de los sistemas de producción animal va mucho mas alla de la cantidad de sandeces que ha dicho. Primero, humanizar a lo animales significa obligarlos a comportarse como humanos, es decir, llevarlos al peluquero, a la pedicura y darle masajes. Encerrar a un animal en una jaula de 1*1, inseminarlo artificialmente días después de haber parido, negarle el contacto físico con sus crías, robarle las crías a los 30 días para ser sacrificadas, inflarlo a hormonas y antibióticos y alimentarlo con la única finalidad del engorde obviando la salud del propio animal creo que no es “humanizarlo”, que yo sepa ningún ser humano vive o debería vivir así. El día que los cerdos y las vacas estén viendo la tele en un sofa con una cerveza en la mano podremos decir que se les esta humanizando, hasta entonces creo que el término más correcto sería esclavizar a los animales, esto es, negar la libertad y la naturaleza del propio animal haciendo que el fin de su existencia sea complacer las discutibles necesidades del ser humano. Además la gente que no comemos carne tenemos infinidad de razones para no hacerlo, y el maltrato animal es una más. Contaminación, deforestación, sostenibilidad, hambre en el tercer mundo, salud…son otras razones para no hacerlo. Me gusta la gente sencilla y directa como David, pero la sencillez no debería estar reñida con el conocimiento, y si no conoces algo es mejor callarse para no hacer el ridiculo. Las cosas que se han hecho “de toda la vida”no siempre están bien hechas.

    • Madre mía, que peligrosa es la ignorancia….A lo que él se refiere y lleva toda la razón, es justamente a lo contrario que dices tu. Hazme caso, que los pollos que se comerá este tío serán todos de corral, criados en condiciones en algún gallinero de un pueblo. Encima te contradices, ¿”de toda la vida” se han dado antibióticos y piensos a los animales? Porque que yo sepa, a lo que hay que volver y reivindica nuestro querido Robin, es la forma tradicional de explotación extensiva de los siglos pasados.

  • Leyendo a este hombre no he podido evitar recordar al abate Dalla Piccola. De acuerdo con los comentarios del “foie”, pero no hay que olvidar que el contexto en el que se realiza la entrevista es de desfase y el entrevistado se viene arriba (comería niños y todas esas cosas). Yo respeto su provocación. No sé si fue Leo Bassi el que dijo algo como “la única manera de provocar en una sociedad tan pija como esta es hacer guarradas”, o algo así…

    No le saquéis punta a todo, venga.

  • Un crack el tio este. Llano, sencillo,directo, sin complejos. Firmo todo lo que dice sobre la comida. Voy a echar un ojo a su blog a ver si le sigo…

  • tan grande como parece.

    no os imaginais la cantidad de sesentones vascos que estan enamorados del gordo de la tele.

    viva rusia manque perdamos siempre.

  • Hacía tiempo que no me reía tanto en la red. Grande en todos los sentidos.

  • Uf, algo cansino y bien podría aplicarse su propia medicina. Si dice que los vegetarianos dejen en paz a los que quieran comer carne y no den la paliza; lo mismo le digo respecto a su opinión sobre los cocineros modernos. Si no le gustan, que no los consuma, pero que no de la paliza con descalificaciones.

  • Con dos cojones y un palo!!!
    !!!Viva Rusia ¡¡¡

  • ¿cuando empiezas david?

  • Las unicas dos alegrias que he recibido tras incorporarme al trabajo despues de volver de vacaciones en octubre…
    UNA, por fin vuelvo a ver tu programa en la WWW.
    DOS, has decidido meterle mano a la báscula. Adelante machote, permítenos a todos los que te seguimos ir comprobando como es posible seguir disfrutando de unos platos sin gilipolleces (como tu dices) y ver que te nos vuelves humano y desciendes a las tres cifras asumibles para el sufrimiento de tus rodillas…
    Un abrazo muy fuerte, y VVVIVA RRRRUSIAAAAA!!

  • eres cojonudo,natural,como la vida misma…

  • TE VEO TODAS LA NOCHES SOY BIKINGO DE HONDARRIBI
    QUIERO RECETAS DE PAN Y COMO HACER UN QUESO A TU MANERA PARA EL VIERNES UNA COMIDA BUENA ES COGER UNA LATA DE TOMATE HOLANDO FRIA ABRIR COMER CON TROCOS DE PAN FRESCO Y UN TAR EN LA LATA PERO UN TAR BIEN PEDAZOS MEDIANOS Y UNTAR

  • puto amo

  • como estas ya de gamba en la playa yo intentando adegazar por salud pero no adegazo aprobecha ahora estas sano animo viquingo

  • Me gusta el reportaje, hace años ya, y sería bueno saber si mantiene todo o casi todo de lo que dice. En cuanto al Viva Rusia!! leí en algun lugar que esa frase provenía de la Guerra civil, a Madrid llegaron tantos extranjeros con diferentes lenguas que como sonaban parecidas,les vitoreaban gritandoles Viva Rusia, es una anecdota más un saludo

Responder

— required *

— required *