Opinión Vuelva usted mañana

Tsevan Rabtan: Armas y prejuicios o la soberbia del recién llegado

Se suele calificar a los estadounidenses como palurdos ignorantes que desconocen, por ser ciudadanos del imperio, todo o casi todo acerca de los demás países de esta nuestra casa común llamada planeta Tierra (“y no te olvides de Gaia”). Puede que sea así. No diría yo lo contrario, sobre todo al comprobar las extravagantes respuestas que dan cuando se les pregunta sobre quién es el último presidente de Ecuador o con qué país limita España al Norte, temas, ambos, que deben ser de obligatorio conocimiento por toda persona con afán de considerarse instruida.

Lo malo de esos reproches es que son de ida y vuelta. Así, algo parecido nos pasa a los demás con los propios Estados Unidos, y eso a pesar de que el imperio yanqui se empeñe en meternos sus idosincrasias hasta en la sopa, obligándonos a ver sus pelis, comprar sus series, escuchar a sus músicos y ponernos sus asquerosas camisetas.

Voy a centrarme en un buen ejemplo de incomprensión: la manía de los norteamericanos de portar armas e incluso de usarlas. Ya anticipo que no voy a entrar en la cuestión de si la mayor permisibilidad en la posesión legal de armas favorece o no el que una sociedad sea más violenta. Personalmente soy partidario del control de armas, pero puede que eso sea sólo una respuesta emic, ya que vivo en una sociedad en la que ese control existe desde hace mucho tiempo. Por otra parte, lo que he leído sobre la materia no me ha sacado de dudas.

No; me interesa más entrar en el análisis del desconocimiento de los demás acerca del modelo constitucional estadounidense y de en qué medida se toman ellos en serio eso de las libertades básicas.

Puede que a alguno de ustedes le llame la atención el que exista una relación entre la tenencia y uso de armas (concretamente las de fuego) y los derechos fundamentales. Esa es la primera incomprensión. Nos han vendido que la resistencia de los norteamericanos a renunciar al derecho a poseer armas es irracional, propio de una sociedad violenta, casi educada en los valores del western.

Eso es simplemente una estupidez. Bien al contrario, el asunto se plantea, por muchos estadounidenses —y desde luego entre los más expertos— como algo relacionado con un derecho individual de los ciudadanos y que no puede ser ninguneado ni por los Estados, ni por el Estado federal. Y así es como se planteó en las discusiones judiciales —tremendamente interesantes, como veremos— que dieron lugar hace pocos años a dos sentencias trascendentales en la interpretación de la segunda enmienda. En esas discusiones, no se hablaba tanto de si las armas son malas o peligrosas o si la sociedad que es más permisiva con ellas es más violenta, como de los límites del poder coactivo del Estado, del procedimiento para cambiar las leyes y de cuál debe ser el sentido que ha de darse a las normas, sobre todo a las básicas, cuando se trata de interpretarlas. Y qué quieren que les diga, la envidia cochina que tiene uno al analizar las decisiones y los votos discrepantes, escritos de una forma simultáneamente profunda y clara, es perfectamente imaginable.

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26 comentarios

  1. Qué bueno.

  2. Ya lo dijo Homer Simpson, las tienen para echar al Rey de Inglaterra si entrara en sus casas a ordenarlos lo que quisiera…

    Pero bueno, el imperio Yankee no será capaz de detener el mundo, quizás destruirlo, pero no pararlo.

  3. Hace ya algunos años que comprendí que no podía ser tan sencillo como eso de que son unos garrulos incultos. Además, ellos TIENEN la música.

    Suscribo plenamente los dos últimos párrafos, como siempre, enhorabuena.

  4. Luis A. Espuny

    Que alguien que cita a Homer Simpson hable de las capacidades yankees, me deja tranquilo. Evidentemente son bastantes.

    El artículo es magnífico.

    En los EE.UU. no creen que el Estado otorgue derechos. Tal como dice la Declaración de Independencia, todos los hombres nacen libres y de nuestra condición humana emana toda una serie de derechos inalienables.

    La Constitución no otorga derechos individuales… es al revés, especifica cuáles son los límites de la autoridad del Estado sobre los ciudadanos. Esto está claramente establecido en la Novena Enmienda:

    The enumeration in the Constitution, of certain rights, shall not be construed to deny or disparage others retained by the people.

    Saludos.

  5. Pingback: Armas y prejuicios o la soberbia del recién llegado

  6. Interestante reflexión como siempre, Tsevan.

    De cualquier forma, yo lo que copiaría del dibujo constitucional de los Estados Unidos es la Primera Enmienda. Sólo leerla me entran unas ganas de declarar independencias y escribir constituciones que no veas

  7. Muy buen artículo. Es cierto y prejuicioso también que los estadounidenses nos vean a los europeos rehenes de un sistema esclerotizado, y que piensen somos incapaces de la más mínima resolución operativa en favor de nosotros mismos como UE.

    Los europeos solemos exculparnos con aquello de la pesada herencia nacionalista que nos impide negociar con diligencia. En gran parte es cierto, pero también que un modelo federal como el norteamericano lleva un recorrido de 200 años y una guerra civil de por medio, frente a los 60 de construcción europea, con ninguna guerra civil desde que ésta se inició tras la II Guerra Mundial. Así las cosas nos llevarían ‘escasos’ 140 años de ventaja. Y una guerra civil.

    Hay ahora mismo un cuestionamiento ciudadano fuerte en EEUU sobre la corrupción de su sistema y el alejamiento de la sociedad civil de sus políticos (¿les suena?). Dicho cuestionamiento ha generado dos corrientes de activismo civil, la hiperconservadora Tea Party y la de raíz demócrata Rootstrikers, fundada esta última por el Profesor de Harvard Lawrence Lessig, probablemente uno de los mayores visionarios de tendencias sociales en Occidente.

    Yo envidio como el autor la sana costumbre de los estadounidenses no tanto para llegar a acuerdos como en mi opinión no cejar en perseguir un objetivo común. TeaParty y Rootstrikers fueron capaces de celebrar una conferencia conjunta todo un fin de semana para reflexionar sobre las enmiendas constitucionales (en la UE no somos capaces ni de sentar a dos países de mismo credo ideológico a concretar la salvación de Europa). 

    En lo que no estoy tan de acuerdo es en esa imagen de sistema superior de representación y representatividad ciudadana de EEUU.

    Como Lessig puso de manifiesto en la campaña Rootstrikers “entre el 30 y el 40% del tiempo de un congresista se va en buscar fondos para su propio partido o las causas más rentables para el mismo”. 

    Este es el peso financiador de los ciudadanos estadounidenses a su sistema político:

    0.26% of Americans donate to political campaigns
    0.05% max out their Federal Election Commission limit
    0.0000063% of Americans gave 80% of the SuperPAC money so far in this election.

    Así, concluyen,  ‘The funders are not the people. This is corruption’.

    …Pero no la corrupción cutre del diputado (congresista) que recibe una comisión por tráfico de influencias en un sobre. Es la corrupción de la propia esencia con la que los padres fundadores redactaron y enmendaron la constitución americana, queriendo que el Congreso dependiera de los ciudadanos y no de otros intereses (como la industria de las armas o de los seguros de la sanidad privada, imagino).

    Sobre Rootstrikers, por si alguien tiene curiosidad dejo este enlace, resumen de otro artículo más extenso (también enlazado) al blog de Civic Media Center del MIT.:  
    Lawrence Lessig on politics and awakening a sleeping giant http://www.pbs.org/idealab/2012/02/lawrence-lessig-on-politics-and-awakening-a-sleeping-giant054.html

  8. Muy interesante.
    Aunque el inicio es un poco trampa. Ni siquiera la mayoría de estadounidenses saben que su derecho viene de esto.

    Yo no acostumbro a hablar nunca bajo estos parámetros «los yankees son» o «los españoles son». No encuentro muchas similitudes entre la gente simplemente por haber nacido o/y crecido en un mismo territorio. No sé porqué le gusta tanto a la gente ese tipo de comentarios, no tienen sentido. Tampoco las identidades de clase «es que a los obreros les gusta» o «los ricos lo que buscan es», ni los de raza, tribu urbana ni cualquier chorrazo del estilo.

    En Canadá también existe el mismo derecho sobre las armas, aunque basado en otros preceptos, y no hay tantos problemas con ellas.

  9. Gran artículo. Dos cosas:

    «la prohibición del aborto en Roe v. Wade»

    Más bien lo contrario, ¿no?

    «la idea de que el derecho a portar armas es un derecho a la autodefensa contra un Estado tiránico, una especie de derecho natural no cedido al Estado»

    Esta idea, mal entendida quizás, puede dar lugar a grupúsculos armados y a una visión infantil de la relación con el estado, pero no se crea que no es compartida por muchos americanos.

    He vivido años en California (relativamente liberal en general, muy liberal en mi zona, y donde la gente no suele llevar arma al cinto), rodeado de americanos educados, duchos en política, progresistas, demócratas de postín, a favor del control de armas… Y aún con eso, todos estaban a favor de la existencia de la segunda enmienda, en parte porque desconfiarían, de un modo instintivo, de cualquier gobierno que intentara eliminarla con una nueva enmienda.

    Ninguno de ellos tenía pensado alzarse en armas contra el gobierno, aparte de que todos entendían que la empresa sería un poco ridícula, pero creo que el que la posibilidad existiera les tranquilizaba en cierto modo. La tensión «gobierno grande – gobierno pequeño» existe incluso entre los que son claramente partidarios del gobierno grande.

  10. Cometen errores, a veces muy graves, sobre todo en el trato con otras naciones, pero es indiscutible que nunca una potencia tan hegemónica fue tan beneficiosa para el resto del mundo.

    Me gustaría saber con qué otras ‘potencias tan hegemònicas’ hace usted la comparación.

  11. Gracias Miguelito :)

  12. Tsevan Rabtan

    FLJ. Gracias. Efectivamente, Roe v. Wade supuso la legalización del aborto. Ya he pedido que se corrija.

  13. Aporto un dato que creo que tiene su interés para el tema que se aborda. Es cinco veces más probable ser asesinado en USA que en España:

    http://www.guardian.co.uk/news/datablog/interactive/2011/oct/10/unitednations-development-data

  14. La explicación sobre la coherencia de la posición sobre las armas en EEUU respecto a su idea de derechos y libertades es muy clarificadora, de lo mejor que he leído, gracias por el artículo.

    Ahora vienen los peros. Un mejor entendimiento de esta postura no tiene que traer consigo un aplauso acrítico de la visión norteamericana de la justicia, cómo es el resto del artículo. La importancia histórica de la declaración de independecia y la carta de derechos está fuera de toda duda, aunque lo de «Por vez primera, se hacían constar derechos originarios —no concesiones graciosas— del ciudadano» es una mentirijilla. Pero ni eso ni que en las facultades de derecho se enseñen más sentencias del supremo estadounidense que de estrasburgo significa que en el tema de derechos esten para ir dando lecciones.

    Que si ellos les parece bien, olé, pero no creo que haya que tomar como ejemplo un sistema judicial que opone una resistencia numantina a formar parte del Estatuto de la CPI, de la Convención de derechos del niño o del Pacto de San José. Básicamente por prepotencia.

    De hecho el hachazo a la LOVG, incluso sin venir a cuento, sirve para ilustralo muy bien. Esta ley es totalmente coherente con otras decisiones del Constitucional, de Estrasburgo o con los estándares internacionales de derechos humanos. Igual que la posesión de armas en EEUU es totalmente coherente con su cosmovisión, como bien has explicado.

    Yo por mi parte tengo claro que prefiero, aunque tambien sea una respuesta «emic».

  15. No podía imaginarme que la constitución americana permitiría a los ciudadanos tener armas para defenderse de…. chan chan…. El Estado. Curioso, muy curioso.

    • Teniendo en cuenta que la constitución la redactaron ciudadanos y para los ciudadanos no se que tiene de curioso la verdad. Ójala España fuese la mitad de democrática que los States

  16. El sistema legal estadounidense tiene muchas cosas buenas, pero la interpretación original de la ley no tiene ningún sentido en el caso de una constitución tan vieja como la americana.

    Por ejemplo, siguiendo esta linea de interpretación, la Constitución americana permitiría una ley que discriminara a las mujeres (excepto en cuanto el derecho de voto): cuando se introdujeron la «Bill of Rights» (1791, sobre todo la novena enmienda), la «14th Amendment» (1868, «equal protection clause») y la «19th Amendment» (1920, derecho de voto para mujeres) el pensamiento dominante no era precisamente que hombres y mujeres fueran iguales o tuvieran los mismos derechos. (De hecho, existió una propuesta de enmienda para cambiar esto, que no fue ratificada http://en.wikipedia.org/wiki/Equal_Rights_Amendment ). Sin embargo, hoy en día si leemos estas enmiendas no dudaríamos en aplicarlos a ambos sexos.

    Precisamente, los casos más significativas del Supremo Americano (casi todas de la Warren Court) se apartan muchísimo del significado original de la constitución, p. ej.:

    -Roe v. Wade: inconstitucionalidad de la prohibición del aborto sobre la base de la intimidad, pero la constitución no dice nada sobre intimidad

    -Miranda v. Arizona: de «No person […] shall be compelled in any criminal case to be a witness against himself» y de «In all criminal prosecutions, the accused shall enjoy the right to […] the Assistance of Counsel for his defence.» se sacaron la obligación constitucional de leerles los famosos derechos Miranda a los arrestados/acusados («Tiene el derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usado en su contra en un tribunal de justicia. Tiene el derecho de hablar con un abogado. Si no puede pagar un abogado, le será asignado uno a costas del Estado»)

    -La primera enmienda, que es realmente corta, la han convertido en algo realmente amplio caso tras caso (de hecho existen abogados especializados en el asunto)

    Y, ojo, que no digo que estas sentencias me parezcan mal, solo estoy diciendo que están muy muy lejos del «originalism» y mucho más cerca de su contrario (la «LIving Constitution»).

  17. Jok, muy de acuerdo con Ud. Entiendo sin embargo que Tsevan en el artículo no defiende tanto la interpretación original de la norma en toda su literalidad, como sí en la esencia del origen ‘civil y ciudadano’ de las leyes americanas (al menos, las primeras).

    Precisamente la crisis de su sistema, según Rootstrikers, es la ruptura de esa esencia, que hace que la Living Constitution haya dejado de estar inspirada por ciudadanos, sino por grupos de interés que financieramente tiene ‘cogidos’ a los que hacen las leyes.

    Así, lo que yo me pregunto es: ¿Aceptaría hoy la Living Constitution la segunda enmienda (defensa portar armas) en un referéndum libre ciudadano?¿Se escudan los congresistas en la segunda enmienda para defender la supuesta ‘esencia’ liberal de base ciudadana de estas leyes, cuando en realidad es una excusa para favorecer una industria?

    Yo no tengo la respuesta ni sé si los norteamericanos (sin congresistas de por medio) ratificarían o no esta enmienda bajo el razonamiento liberal del S.XVIII, pero sí dudo de que la acción de los congresistas hoy con determinados temas sea tan de ‘originalism’.

  18. Interesante el artículo y el debate.

    Aprovechando el tema ¿por qué en EEUU hay que registrarse como demócrata o republicano para votar? Algo asi aquí me dá que iría contra el art. 14 de la CE.

    Por otro lado, recuerdo cuando hace 25 años pase mi último año de bachillerato allí y como la mayoría de compañeros de mi edad justificaban la pena de muerte, con 17 añitos…

  19. Recomiendo la serie The Newsroom por si alguien no la ha visto.

  20. Tsevan, ha habido mucha interpretación, en mucho caso interesada, del Bill Of Rights. Este artículo del New Yorker, bastante bien escrito, cuenta bastante bien y con bastante rigor y documentación el origen y la interpretación durante 150 años de la segunda enmienda (que no tiene nada que ver con la caza).
    http://www.newyorker.com/reporting/2012/04/23/120423fa_fact_lepore?currentPage=all

  21. cuando decía «el Bill Of Rights» quería decir «las tesis originalistas, p. ej. alrededor del Bill Of Rights»

  22. Joe Beupierre

    Perfecto el encuadre legal, con eruditas referencias a la jurisprudencia americana incluidas, yo «sólo» le pediría al autor que se moje un poco el culo, leche

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