David Pastor (Bad Honnef, Alemania, 1974) es el Director de la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics de Barcelona y uno de los trompetistas de referencia del jazz nacional. Esperamos a David en un bar cercano a su casa, en el barrio de Poble Sec (Barcelona). Le vemos llegar a su casa de un concierto la noche anterior. Carga con dos maletas, pero dentro no guarda ropa, sino trompetas, las únicas compañeras de viaje que David necesita para sentirse cómodo. Cuando llega nos invita a pasar a su estudio donde le forzamos a expresarse sin la ayuda de su instrumento.
¿Cuándo empieza tu afición por la música?
Según cuenta mi madre, en el hospital donde nací ―en Alemania, soy hijo de emigrantes, y es allí donde me tocó nacer―. Tras dar a luz sufrió una descalcificación y allí pasé con ella mis primeros meses de vida. La enfermera le contaba que me ponía música cada noche para dormir, “tu hijo será músico, con qué sentimiento llora en cuanto le quito la música”. Me contaron también que cuando era niño dejaba lo que fuera que estuviera haciendo al oír que empezaban los conciertos de La 2. Fue ya con ocho años que me apunté a clases de solfeo, y ahí ya sí que empezó todo. Había tenido, el año anterior, una profesora de plástica que nos daba clases de flauta, cosa que yo agradecí mucho, porque era un manazas. Luego mi maestro, Fernando Sánchez, vio que yo iba muy rápido. Con nueve años ya estaba tocando la trompeta.
¿Por qué la trompeta?
Tenía que haber sido un fagot, en realidad. Cuando ya tengo un nivel de solfeo me preguntan qué instrumento quiero tocar. “Quiero tocar el fagot”, les digo. Pero porque había visto Fantasía de Disney, que empieza con el solo de fagot de La primavera y yo decía «Ostras, cómo mola». Había aprendido a identificar los instrumentos en un programa de La 2 que hacía Enrique García Asensio. El director flipó. Me dijeron que tenían que hablar con mis padres. Qué nervios. Les dijeron que fagots en la banda no tenían, había solo uno que le habían dado a David Baixauli que llevaba más tiempo en la banda. Comprar un fagot para empezar a estudiar era muchísimo dinero en aquella época, eran 300.000 pelas. Mi padre me preguntó si no había ningún otro instrumento que me gustara. Y a mí me gustaba el sonido de la trompeta, pero me gustaba en plan moderno, muy moderno. Así, que se me ocurrió lo de la trompeta. Un poco también por la música que escuchaba entonces mi padre. Pero tampoco quedaban. Mi padre volvió a preguntar cuánto costaba una. “30.000 pesetas”. Y esta vez sí: me compró la trompeta.
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Qué grande es David Pastor!! Me encanta!!! Aquí os presento una serie de fotos de diversos conciertos: http://fotografiandoeljazz.blogspot.com.es/search?q=pastor
Cambien el título de la película, por favor. No es ‘Disco 54’, sino ‘Calle54’.
Por lo demás, la entrevista es estupenda.
Genial el reportaje, como siempre. Me hubiese gustado una tracklist de Spotify del entrevistado, siempre lo suelo decir. (Aunque en algunos artículos de autor si que lo hacéis)
Creo que sería bastante enriquecedor para la web, el disponer de ese complemento. Pero bueno, la calidad de la revista es impresionante y me temo que por desgracia, única en España. Muchas gracias.
Recuerdo a David Pastor, en un curso Sedajazz, en Gandía (o unas masterclass), al que me apuntaron de pequeño, jugueteando con un micro retumbón -en modo vozz-off- entre ensayo y ensayo: «Latino! ey, Latino! soy Dios».
Una gran entrevista, sí señor.
Muchas gracias por mencionarme en ella, David…
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Con todos los respetos, creo que es al contrario, se necesita mucho ego, ser muy orgulloso y egocentrista para tocar jazz. Ya que suelen negarse a tocar estilos de musica comercial o canciones populares, despreciando a musicos de esos estilos.
No veo humildad en el Jazz.