Música

Nick Drake, caminando sobre aire sólido

1-Keith-Morris
Nick Drake en el Regent’s Park de Londres en una imagen promocional de Bryter Layter, de 1970. Fotografía: Keith Morris / Island Records.

Veo en el excelso escaparate de Palas (mi librería de cabecera) dos referencias literarias, recién estrenadas, muy dispares entre sí pero que, oh sorpresa, tienen un personaje en común: el músico Nick Drake. De un lado, la colección de relatos Yo vi a Nick Drake (Rey Lear, 2014) de Eduardo Jordá; de otro, Far Leys (Zut, 2014) de Miguel Ángel Oeste. Casualidades de la vida (o no), lo cierto es que este año se cumple el cuarenta aniversario de la muerte del malogrado cantautor. Y se da uno cuenta, así y ahora, de que el fantasma de Drake lleva ya muchos años deambulando entre nosotros, atormentado y atormentando. Y se da uno cuenta, también, de que pocos «mártires» de la música popular mantienen hoy día una relación tan viva y estrecha con sus seguidores. ¿Qué tiene la música de Drake, su figura, su leyenda, que tan atemporal parece presentarse? ¿En qué momento se pactó con su legado esta pleitesía inmortal, este recuerdo caluroso, este respeto casi sagrado por su escueta discografía? ¿Dónde reside, en definitiva, su influjo? Pues todo parece indicar que lo hace en Tanworth-in-Arden.

Se hace justo recordar que tras la muerte de Nick Drake, el 25 de noviembre de 1974, la industria musical no sucumbió a esa necrofilia del duelo que tanto gusta en estos tiempos. Y mira que lo tenía fácil: un cadáver de veintiséis años, que había facturado tres álbumes excelentes y el morbo de la genialidad sepultada por la melancolía y la falta de éxito por allí sobrevolando. No hubo entonces homenajes, conciertos tributo, recopilatorios conmemorativos. El año anterior al fatídico suceso, John Martyn se atrevió a dedicarle el tema principal de una de las obras maestras del período: el álbum Solid Air (1973). «I know you, I love you / And I can be your friend. / I can follow you anywhere. / Even through solid air», cantaba Martyn. Y ese «aire sólido» en que se convirtió el fantasma de Drake se alojó, decíamos antes, en Tanworth-in-Arden. En concreto en Far Leys, la casa de sus padres, donde quedó su cuerpo enterrado y que, de forma espontánea, se convirtió en lugar de peregrinación para los pocos seguidores que el músico tuvo en vida.

Podría argumentarse que el Nick Drake corpóreo fue un músico para músicos. Como en su día lo fue, por ejemplo, Fred Neil. Pues es de sobra conocido que Drake era admirado por los compañeros de profesión. En sus discos colaboró gente tan potente como Richard Thompson o John Cale y su talento fue reconocido, de forma inmediata, por todos los que tuvieron la suerte de cruzarse en su camino. Pero no solo de talento vive el hombre. A Drake se le resistió el éxito y eso, en opinión de muchos, se lo comió por dentro. ¿Si soy un genio, por qué no soy famoso?, se preguntaba una y otra vez; y hasta en sus letras dejó entrever esta frustración: «Why leave me hanging on a star / When you deem me so high?».

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14 comentarios

  1. Hombre, Brian Wilson tuvo éxito mientras se mantuvo con cierta estabilidad, pero a partir de 1967 y el que dejara de mostrarse públicamente con los Beach Boys y casi de participar en las grabaciones su éxito fue cuesta abajo y sin frenos, lo mismo se puede decir de su banda. Syd Barrett más de lo mismo, aunque en su caso Pink Floyd sí consiguieron encontrar a un buen sustituto y salieron a flote. Para mí las razones de la falta de éxito de Drake es su inestabilidad emocional y su caracter reservado, es muy dificil (por no decir imposible) tener éxito de público cuando al mismo tiempo evitas las apariciones públicas.

    Sobre lo que comentas de sus discos, bueno, yo realmente no creo que haya músicos de éxito que hayan inventado nada en la música (ni siquiera los Beatles), creo que la clave está el saber hacer buenas canciones y en eso Drake era muy bueno. Para mí un disco como Bryter Layter, pese a que se mueve dentro de un estilo que ya manejaba grupos como The Pentangle, me parece magistral.

    • Fran G. Matute

      Estimado Juan K.

      Probablemente esté mal expresado en el artículo pero al referirme al «éxito» no pensaba (al menos exclusivamente) en términos comerciales. Me refiero más a tener cierto reconocimiento público. Es difícil calibrar cómo de conocido era Nick Drake a principios de los 70 entre el público en general, pero me da que muy poco. Sí, entre los músicos tenía cierto predicamento. Su talento era valorado por sus colaboradores. Se cuenta que fue el propio John Cale el que pidió tocar en su disco, ¿no? Pero me da que en la prensa musical de aquella época se habló poco de él. Y las ventas, ya sabemos, fueron ínfimas.

      Está claro que Wilson o Barrett tuvieron éxito (comercial) cuando estaban más o menos estables (mentalmente hablando), pero creo no equivocarme al afirmar que su talento no se perdió luego con el desequilibrio. De hecho, la prensa musical estaba bastante expectante ante lo que pudieran llegar a grabar sobre todo en esos momentos de «dispersión» (con el morbo correspondiente).

      Drake creo que nunca contó con esa «expectación». Bien es cierto que porque nunca tuvo el más mínimo éxito comercial. Pero, ya te digo, mi comentario incidía más en el hecho de que creo que estar deprimido (o cualquier otra causa que se te ocurra para no comportarse con «normalidad» dentro del mundillo musical) no debería ser considerado nunca como un impedimento para triunfar.

      Gracias por tu comentario.

  2. Yo compré de casualidad el Pink Moon (que se editó en España!) en 1975 y es el músico que más me ha influido con los Beatles.

  3. Pingback: Nick Drake, caminando sobre aire sólido

  4. La música de Nick Drake es especial, completamente humana. Es uno de mis artistas favoritos. Para mi Drake forma un trio muy interesante en calidad musical con otros dos artistas con los cuales considero que, como Drake, me han enganchado especialmente desde que los escuché: Jeff Buckley y Elliott Smith. Estos tres son artistas como la copa de un pino y su relevancia debería ser mayor en la cultura musical popular (pero, realmente, eso no importa porque el hecho de que no sean descubiertos por mucha gente también hace que sean mas especiales para ti, como que pertenecen mas a uno mismo).

    No obstante, entre esos tres cantantes, me quedo con Drake y Buckley (Smith resulta demasiado depresivo y oscuro algunas veces). La música de Drake me evoca a la naturaleza donde la compuso, es como musica de campiña, notas eso en su música y de ahí el embrujo que acarrea Tanworth-in-Arden; toda esa vida apacible de pueblo se encuentra en lo plácido de la música de Drake y te imaginas a él perdiéndose por sus alrededores en busca de esa inspiración que le ha hecho inmortal

    Buckley puede resultar distinto a Drake; su música es mas oscura si cabe, mas instrospectiva, mas de cuarto oscuro con velas y demas pero comparte con Drake el talento de con los mínimos arreglos y con la ayuda de su guitarra y su voz transmitir y hacer que lo que suene resulta especial y tremendamente bueno (recomiendo en este sentido escuchar «Live at Sin-é», el directo de Buckley, y notar esa aura envolvente que era capaz de crear en torno a su música).

    Lamento realmente que hubiésemos disfrutado tan poco de estos tres titanes de la música (también incluyo a Smith), que no crearon quizas ningún estilo nuevo pero lo que hicieron fue perfecto y le dieron, a mi forma de ver, una nueva dimensión a la música en lo que respecta a como expresar mediante ella y como hacer de «lo simple» algo grandioso y eterno.Es inevitable pensar en la cantidad de grandes canciones que se quedaron sin hacer. Fueron artistas especiales para mí y así seguirán siéndolo.

    • Fran G. Matute

      Tu comentario, JL, es muy significativo pues, de alguna forma, ahondas en la tesis expuesta en el artículo al comparar a Drake con Buckley y Smith.

      Los tres artistas tienen sensibilidades musicales indudablemente similares y sin embargo pertenecen a épocas tan distintas. Pero es cierto que Drake no desentona nada en ese trío. Y tampoco podemos decir que Buckley o Smith «imitaran» a Drake. Es como si su melancolía tuviera más sintonía con nuestra época que con la que le tocó vivir…

      Gracias por comentar.

  5. Cosillas sueltas que se me ocurren:

    -creo que simplificas su aportacion a la guitarra. Trabajaba con varias afinaciones abiertas (aunque alguna mas caracteristica que las otras), y su tecnica de picking era menos ortodoxa de lo habitual, de ahi su sonido mas reconocible que el de algunos guitarristas con mas renombre.

    -probablemente su originalidad esta en la forma en que combina todas esas cualidades que mencionas, y que lo pueden aproximar a morrison, pero tambien a bert jansch, o a pete dello, etc. Esto es, es el unico que puede estar equidistante de todos ellos; sin esa referencia, seria mas complicado encontrar vinculos entre todos.

    -la forma en que flotan sus canciones… solo Tim Hardin consigue algo parecido

    • Fran G. Matute

      No tengo conocimientos técnicos suficientes como para determinar cómo de peculiar era la forma de tocar la guitarra de Drake, pero no creo que fuera ni el más original ni el más imaginativo de los guitarristas de la época. Es una cuestión personal, claro, pero Bert Jansch, Richard Thompson, Michael Chapman o Jimmy Page (por citar algunos que utilizaban afinaciones abiertas y mucho ‘fingerpicking’) me parecen mucho más «llamativos» que Drake.

      Respecto a lo de flotar, Hardin es genial, pero siempre sentí debilidad por la cadencia musical de Fred Neil.

      Saludos.

      • Quim Aguasca

        Una de las dificutades que nos encontramos los músicos cuando queremos interpretar la música de Drake, es la tecnica de su mano derecha combinada con la melodia .
        Ejemplo River man, un compás dificil, con un patrón también dificil , afinación alternativa y ahora cántalo… todo esto contrasta con la sensillez ,la atmósfera y la belleza del tema.
        También pasa con Buckley, sumando una expresión, y unas tesituras vocales estratosféricas. Drake cuidaba menos la voz.
        Con los dos me he llegado ha hacer la pregunta, cuantas buenas canciones hemos perdido con su prematura muerte?
        Gran reportaje y grandes opiniones, genial!

  6. Muy buen artículo, pero quiero aclarar un punto: Nick odiaba los arreglos que los productores ponían a su música. El la concebía solo para guitarra. Accedió a hacer arreglos en su primer disco, y en el segundo se los impusieron y casi no los oyó hasta que el disco ya estaba en la calle. Cogió un cabreo monumental, y por ello grabó su tercer disco en dos días, casi de un tirón, y los mandó a todos a la mierda.

    • Fran G. Matute

      Bueno, es cierto que «Five Leaves Left» pretendía copiar el sonido del primer disco de Leonard Cohen, que tanto éxito había tenido gracias a la producción orquestada de John Simon y, si mal no recuerdo, la idea de arreglar las canciones de Drake partió de Joe Boyd.

      Pero tampoco hay que olvidar que, una vez tomada esa decisión, el arreglista de cuerda de confianza de Drake fue Robert Kirby que no solo era amigo íntimo suyo sino que fue el propio Drake el que insistió en que participara en las grabaciones. Es más, el primer arreglista que tuvo Drake, impuesto por Boyd, fue Richard A. Hewson pero a Drake no le gustó su trabajo y por eso propuso a Kirby.

      Gracias por tu aportación.

  7. Santiago Santiago

    Aparte del artículo, que me parece muy bueno, y los comentarios de los lectores que le siguen, que están igualmente a la altura, tengo que agradecerte que me hayas ayudado a descubrir a Duncan Browne, del que no tenía ni idea en mi ignorancia más profunda, y de cuyo tema In A Mist aún me estoy sobreponiendo entre escalofrios. Sobre Pink Moon, solo decir que si se me quema la casa me dolería menos que no haber conocido este monumental disco. No se puede decir más con menor economía de medios.

  8. Me ha gustado mucho el artículo.
    He llegado a él buscando en Google: madrid guitarra practicar «Elliott Smith»; y ahora me fijo en que han pasado 5 años desde el artículo. Bueno, qué más da, voy a aprovechar para decir dos cosas:
    1. Descubrí a Nick Drake y a John Martyn gracias a Beck. Gracias, Beck.
    2. Elliott Smith y Jeff Buckley me recuerdan al caso de Nick Drake; pero Jeff Buckley cantaba mejor y Elliott Smith tocaba mejor. Elliott el más prolífico de los tres y a día de hoy, para mi, el mejor de los tres.

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