
Apuesto a que muchos de ustedes hacen más a menudo de lo que les gustaría esta pregunta mientras deambulan por la casa buscando sus gafas. Y lo peor no es escuchar la respuesta típica: no, no las he visto; es encontrarlas más tarde sobre nuestra propia cabeza. Esta ya sería una buena razón para estar hartos de las gafas y explica que muchos al saber que me dedico a la investigación en óptica me pregunten si llegará el día en el que las gafas ya no sean necesarias.
Y mi respuesta corta es bien simple: sí. Las gafas, y similares, como lentillas, tal como las conocemos serán algo del pasado en algún momento del futuro. Pero la respuesta larga es mucho más complicada y menos obvia. Cuándo y cómo esto sucederá requiere una explicación más larga.
Además, las gafas son un invento maravilloso. No es fácil encontrar un artilugio tan simple que haya rendido tales beneficios a la humanidad durante cientos de años y siga vigente. Es difícil pensar en algo tan sencillo del que dependan cada día cientos de millones de personas en todo el mundo. Por alguna extraña razón, hay quien piensa que estoy obsesionado con que las gafas desaparezcan. Quizá esto se deba a que en alguna de mis clases o seminarios les pronostique un negro futuro, simplemente para generar cierta polémica, pero en realidad «adoro» las gafas (además de depender de ellas). Y las gafas cumplen muchos de los requisitos que hacen de algunas soluciones algo «casi» imperecedero. Son algo simple, conocido desde hace siglos (al menos desde el siglo XIII), funcionan muy bien y resuelven problemas muy serios para millones de personas. Además, han ido evolucionado de ser un artículo básico de necesidad a ser también algo ligado al aspecto de cada uno, a su personalidad, la moda, etc… Son una solución robusta, que funciona bien bajo muchas condiciones, y muy barata. Alguno dirá que las gafas pueden costar un dineral, y es cierto, pero normalmente no suele responder al coste en sí, sino a lo relacionado con marcas y márgenes. Al fin y al cabo unas gafas normales (y razonablemente eficientes) no cuestan en bruto más allá de unos pocos euros.
Después de tantos siglos haciéndonos compañía, son algo tan cotidiano que resulta difícil pensar alguna razón por la que vayan a desaparecer. Sin embargo la historia está llena de ejemplos de utensilios que han quedado obsoletos. Y la velocidad con que las cosas envejecen es cada vez mayor. Por ejemplo, a mí me parecía imposible hace relativamente pocos años que libros y periódicos, dos cosas que han sido centrales en la mayor parte de mi vida como adulto, pudieran desaparecer en sus formatos en papel y sin embargo será así, y más pronto que tarde.
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Leyendo este artículo me he acordado de un precioso poema de José Antonio Muñoz Rojas que no me resisto a poner aquí:
«Señor que me has perdido las gafas,
por qué no me las encuentras?
Me paso la vida buscándomelas
y tú siempre perdiéndomelas,
me has traído al mundo para esto,
para pasarme la vida buscando unas gafas,
que siempre están perdiéndoseme?
Para que aparezca este tonto
que está siempre perdiendo sus gafas,
porque tú eres, Señor, el que me las pierdes
y me haces ir por la vida a trompicones,
y nos das los ojos y nos pierdes las gafas,
y así vamos por el mundo con unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que nos das,
dando trompicones, buscando unas gafas
que nos pierdes y unos ojos que no nos sirven.
Y no vemos, Señor, no vemos,
no vemos Señor.»
«No es fácil encontrar un artilugio tan simple que haya rendido tales beneficios a la humanidad durante cientos de años y siga vigente. Es difícil pensar en algo tan sencillo del que dependan cada día cientos de millones de personas en todo el mundo.»
Así, a bote pronto, la rueda
O el fuego, pero no es cosa de ponerse tiquismiquis. Lo que quería decir es que las gafas son un invento muy antiguo y aún así sigue vigente. Hay muchos otros, desde el tenedor a los pantalones, pero eso es criticar por criticar. :)
«Lo que se pretendía decir» o «lo que (el autor) quería decir», que me he pasado borrando. :p
Las gafas no desaparecerán mientras:
a) haya que sustituirlas con lentillas, que para muchísimas personas son incómodas, molestas, fastidiosas, fuente de sequedad y arenillas, aparte de que da mucha grima meterse y sacarse a diario algo del ojo;
b) haya que eliminarlas con una operación quirúrgica, que por muy breve y barata que pueda llegar a ser, produce una inmensa grima a muchísimas personas. Eso por no hablar de los efectos secundarios: tener que echarte gotas durante el resto de tu vida;
c) haya que llevar gafas, con o sin lentes, por imperativo de las modas intermitentes. Lo jotcool, vamos. Y con montura de pasta, ossshhhea.
Me operaron de miopía en 1999 con tecnología lasik.
No he vuelto a usar gafas salvo las de sol.
No me pidieron que me echase gotas, tampoco he tenido ningún efecto secundario, salvo los primeros días.
Hoy tengo una visión del 100%
Entretenido, informativo y documentado. Poca divulgacion alcanza este nivel en España.
Que delicia. Esperando la siguiente historia del profesor Artal.
Gracias Jotdown.
Deberian crear una campana en kickstarter para desarrollar una aplicacion o dispositivo para saber el nombre del dueno y su telefono para devolverlas en caso de extravios, o incluso sabe que tan cerca estan. Las gafas llegan a costar hasta un mes de salario.
Tambien se podrian crear centros de reciclajes en el que millones de personas que cambian de gafas o fallecen pudieran donar sus gafas para ser vendidas o donadas en lugar de terminar en basureros.
Pudiera darse tambien el caso de implantes en los que el lente se introduzca al ojo y venga incluso con tecnologia transition para que se oscurezca cuando haya mucha luz o incluso a voluntado o controlado con la apertura o cierre de los ojos. De esta forma se evitarian tanto las gafas como los lentes de contacto.