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Corazón tan negro: de la maldad en Shakespeare

Jeremy Irons como Enrique IV en The Hollow Crown (BBC)
Jeremy Irons como Enrique IV en The Hollow Crown. Imagen: BBC.

My hands are of your colour; but I shame
to wear a heart so white.

(Macbeth, II, 2)

El silogismo es bien conocido: si a es b y b es c, entonces a es c.

Apliquémoslo ahora a los personajes teatrales:

a: Nada atrae más al espectador que un personaje malvado bien construido.

b: Alguien que construía muy bien sus personajes era Shakespeare.

c: Nada atrae más al espectador que los personajes malvados de Shakespeare.

El lector puede estar o no de acuerdo con las premisas y con la conclusión. Sin embargo, hay un punto de razón en el silogismo que los amantes de Shakespeare reconoceríamos: el irresistible atractivo de sus personajes oscuros. Cuando pensamos en el Shakespeare defensor del amor nos vienen a la cabeza algunas de sus obras más célebres (Romeo y Julieta o El sueño de una noche de verano, por ejemplo) pero si nos preguntan por nuestros personajes preferidos de sus obras, raramente nos quedamos con los enamorados o con los graciosos: Ricardo III despierta siempre más interés que Romeo y Yago es más admirado que Puck. Puede que Hamlet sea el ejemplo más paradigmático de esto, ya que es una obra en la que el bardo de Stratford nos cuenta el oscuro viaje que hay desde la inocencia hasta el asesinato, y no cabe duda de que el Hamlet al que recordamos es el que mata a Polonio y envía a Ofelia al convento en lugar de al hijo melancólico que recuerda a su padre con cariño. También recordamos, por supuesto, al Hamlet que, calavera en mano, dice aquello de «ser o no ser»; pero eso es debido a las interferencias cinematográficas, ya que entre el celebérrimo soliloquio y la calavera de Yorick transcurren dos de los cinco actos que tiene la obra.

Ellen Terry as Lady Macbeth, by John Singer Sargent, 1889 - Tate Britain - DP
Ellen Terry como Lady Macbeth, por John Singer Sargent, 1889 – Tate Britain – DP.

Es bien sabido que Shakespeare analiza como nadie los infinitos recovecos del alma humana. Sus obras dan cabida a todos los mundos posibles en este mundo y su pluma dio la palabra a todas las emociones conocidas y por conocer, creando un hilo lógico y continuo entre las pasiones más brillantes y aquellas a las que no suele llegar el foco de otros autores. En sus treinta y siete obras hay buenos y malos, pero entre esos malos existe una gradación que es necesario conocer para no caer en un error tan grave como el ya mencionado de Hamlet y la calavera. Porque cuando pensamos en los malvados shakesperianos hay tres que nos vienen a la cabeza al instante: Yago, Ricardo III y Lady Macbeth. No hay duda de que los dos primeros son lo peor de cada casa, pero no tanto la instigadora del asesinato del rey Duncan. O al menos, si la comparamos con otros criminales creados por el bardo.

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15 comentarios

  1. Para los ‘malos’, la muerte es un medio lícito para obtener el poder, el amor, la riqueza… Caitlin S. Griffin ha reunido en una infografía didáctica y divertida todas las muertes de las tragedias de Shakespeare… y no son pocas. Os invito a verla:
    http://bit.ly/1ooQnZX
    Un saludo cordial.

    • Ernesto Filardi

      Es una infografía genial. De hecho, me la encontré mientras me documentaba para el artículo y me fue muy útil. Por cierto, muchas gracias por enlazar este artículo en tu blog. Todo un honor, la verdad. Desde que te descubrí, soy muy fiel seguidor tuyo. Un abrazo.

  2. Pingback: Morir en Shakespeare | Después del hipopótamo

  3. Más que válida invitación a leer a Shakespeare.

    Pero tengo una duda. Se dice al comienzo del texto que hay una muy extendida confusión que pone a Hamlet con el craneo de Yorick en las manos al tiempo que recita el famoso «to be or not to be», cuando en realidad se trata de escenas muy distintas y distantes en la obra, y que esa confusión se debe a la interferencia del cine. Si ése es el caso, ¿a partir de cuándo o de qué adaptación se da? Lo digo porque he visto varias adaptaciones para el cine y la televisión protagonizadas por Laurence Olivier, Kenneth Branagh, Mel Gibson, Richard Burton, Derek Jacobi o David Tennant (https://www.youtube.com/watch?v=RCJ4hKJvgJw; http://www.dailymotion.com/video/xfujby_hamlet-to-be-or-not-to-be-derek-jacobi_creation) y en ninguna de ellas veo a ninguno de estos actores hacer semejante mescolanza.
    Pregunto por mera curiosidad…

    • Ernesto Filardi

      Pues tienes razón. Ninguna lo hace. Y tampoco aparece la calavera en «To be or not to be», de Lubitsch, donde el protagonista interpreta el monólogo en escena alguna vez que otra. Imagino entonces que en el imaginario colectivo se habrán mezclado los dos monólogos más emblemáticos de Hamlet. Pero vaya usted a saber por qué. Gracias por el comentario.

      • Muchas gracias por la respuesta. Y sí, es cierto, que es muy fácil poner a Hamlet con la calavera de Yorick y recitando el «to be…» Al final supongo que se debe, simplemente, a que son de los monólogos más famosos de la obra, con una gran carga de significado, y es fácil que los mezclemos.
        En cuanto a la pregunta de Dolores, creo, y no deja de ser una apreciación personal, que el miedo sí que actúa como motor de maldad. Puede que no de entrada, o al menos no me viene a la mente en este momento ningún caso claro, pero sí a medida que transcurre la acción. Por no salirnos del caso de Hamlet, creo que no es descabellado decir que cuando el rey Claudio prepara una celada para acabar con su sobrino/hijastro lo hace, en parte al menos, movido por miedo ante las sospechas cada vez mayores de que Hamlet sabe cómo accedió el nuevo rey al trono

  4. Ernesto, una pregunta, ¿y el miedo como motor de maldad? ¿No era un móvil relevante para Shakespeare?

  5. Ernesto Filardi

    Buena pregunta, Dolores. Llevo un rato pensando en ella y no me viene a la cabeza ningún ejemplo de maldad por miedo. Shakespeare creía en la bondad de las acciones humanas, y en sus textos -y esto ya es una teoría mía- los malvados suelen sufrir un proceso de «deshumanización», por decirlo así. Pero el miedo, aun siendo una pasión negativa, es una pasión que nos hace débiles y por tanto más humanos- Al menos más humanos desde el punto de vista shakesperiano.

    Hay personajes asustados en sus textos, claro que sí. Me vienen a la mente, por ejemplo, a Viola tras el naufragio en el arranque de Noche de reyes. O a Ricardo III justo antes de morir ofreciendo su reino por un caballo. O el propio Macbeth con miedo de hacer lo que finalmente hará («Si con hacerlo estuviera hecho…, un monólogo bellísimo). Y unos cuantos más. Pero no recuerdo que en ningún momento el miedo les llevará a cometer actos traviesos, malvados o perversos ;)

    Gracias por comentar. Un abrazo.

  6. Es una moral tan..de Concilio de Trento! Separar lo malo de lo bueno con absolutos: el malvado es deshumanizado, sólo el cristianismo redime. El cristianismo católico de la época, por supuesto. Admitir que el mal surge como reacción, casi en defensa propia (justificada o no, como podría ser por el miedo) era acercarse demasiado a las tesis relativistas protestantes, y Shakespeare..¿era cripto católico? Está casi confirmado que así fue. Católico secretamente y por herencia familiar en la Inglaterra anglicana de Isabel I. Es un catolicismo afortunadamente superado desde el Concilio Vaticano II, claro, hay que entenderlo en el contexto de la Contrarreforma. Estoy descubriendo cosas interesantes escritas al respecto, gracias a tu artículo!

  7. Pingback: Horror folk: miedo y ritual en Inglaterra | Mediavelada

  8. Pingback: Corazón tan negro: de la maldad en Shakespeare - Jot Down Cultural Magazine

  9. Excelente artículo.
    Sólo encuentro un error: Lady Macbeth no apuñala a los guardias del Rey Duncan; su marido, tras cometer el asesinato, vuelve horrorizado, paranoico y lleno de culpa a sus aposentos portando las dagas; su mujer le recrimina que haya traído consigo las armas del delito y le dice que vuelva, a lo que él se niega, y es ella quien las coge, empapa a los guardias con la sangre del rey y deja las dagas junto a ellos (quienes no se enteran de nada hasta el día siguiente porque han sido previamente drogados por Lady Macbeth) para inculparles. Al volver al dormitorio le echa en cara que no haya sido suficientemente hombre como para cometer el asesinato sin dejar huella y le recrimina que tenga un corazón tan «blanco».
    Al día siguiente (más bien al cabo de unas horas, cuando empieza a amanecer), y al descubrirse el asesinato, es Macbeth quien mata a los guardias en honor al rey (y para que no se descubra el pastel).

    http://shakespeare.mit.edu/macbeth/macbeth.2.2.html

  10. Pingback: Ricardo Ii Shakespeare – img.antenna-chan.info

  11. Pingback: Secretos y símbolos en 12 obras de arte sobre Macbeth - Jot Down Cultural Magazine

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