
Si miramos un manual de historia, de esos que se utilizan en las clases de este país, nos dará una serie de datos básicos.
Nos dirá, por ejemplo, que la Revolución se divide en tres fases: una primera fase burguesa, de 1788 a 1791, una fase popular, de 1792 a 1794, y una segunda fase burguesa, de 1795 a 1799. Nosotros, si somos buenos estudiantes, nos lo aprenderemos de memoria y lo vomitaremos adecuadamente en el examen de turno y luego lo olvidaremos. Estamos acostumbrados a ello, a aprender fechas y etapas, a vomitarlas en los exámenes (si somos buenos estudiantes, repito, es decir de los que no usan chuletas, que aún quedan algunos) y a olvidarlas al momento. Otro tema, otros contenidos, y todo vuelve a empezar.
En realidad eso es casi como no saber nada. O como ver solo la punta del iceberg. La Revolución francesa, cuando empiezas a tener realmente curiosidad por conocerla, es mucho más complicada de lo que te cuenta cualquier manual de cualquier etapa educativa. Ni siquiera en la universidad, los que más saben del tema, se ponen de acuerdo, ni en cómo empieza, ni en su desarrollo, ni mucho menos, en cómo y cuándo acaba.
Vamos a intentar resumir un poco lo que se ha dicho sobre ella y cómo están las cosas por el momento. Y vamos a suponer (porque no podemos hacer otra cosa que suponer) cómo seguirán estando.
Uno está harto de oír la historia de la toma de la Bastilla y luego, cuando se mete en harina, va y descubre que la toma de la Bastilla no es nada, es algo sin la menor importancia, una anécdota más entre las miles de anécdotas del momento. Pero claro, había que crear un mito, y tener una fecha que celebrar, y en eso vino un señor muy espabilado llamado Victor Hugo y dijo, «¿Oye, tú, y el 14 de julio no es un buen día para una fiesta nacional?», y los burgueses que estaban en el poder en ese momento, esto es casi un siglo después de la toma de la Bastilla, pensaron: «Pues sí, esa fecha conmemora algo intrascendente, y por tanto no inconveniente, hace creer que el pueblo era el impulsor de la revolución, pero oculta todas las demás fechas importantes, conclusión: nos vale». Y así se empezó el mito: el pueblo se alza en armas cansado de tantos abusos y destruye la cárcel que es símbolo de esa opresión. Todo muy bonito y muy falso, como convenía al poder.
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Buen artículo y buen cuadro. Aunque aún no sé quién es el del sombrero.
Mourinho
Ronaldinho
El que sostiene la cabeza de Luis 16 es Sansón (el verdugo más famoso de la revolución francesa). El de chaqueta roja probablemente Jacques Roux, enragé, clérigo radical, comisario de la comuna rebelde (un gobierno autónomo de los sans culottes en el ayuntamiento de parís) y el general del gorro probablemente sea Antoine Santerre.
Ah, me rectifico, te refieres pavo al del sombrero del cuadro de Delacroix pues es el propio pintor, que se pintó así mismo con un par de cojones. Pero no hay que confundir a la peña, la revolución pintada no es la revolución francesa del artículo (1789) sino la que aparece en la peli de los Miserables (1830).
Eso pensaba yo pero luego leí que no era él, sino un amigo suyo que trabajaba en el Louvre. Y que hay una carta del pintor que le dice a su hermano: «Ya que no participé en la revolución, pintaré sobre ella». Pero de su amigo lo ponían en el libro como una teoría, algo sin confirmar. Así que… La verdad es que el personaje resalta…
También se dice que el niño con dos pistolas que aparece al lado de la Libertad sirve de inspiración para la creación de Gavroche, el extraordinario personaje de Los Miserables.
Este análisis es absolutamente incompleto si no hablas de la guerra que estaba librando Francia contra todas las potencias extranjeras absolutistas. GERMEN DE LA MAYORÍA DE DISPUTAS de los montañeses de Robespierre, inicialmente con los girondinos burgueses y más tarde con sus propios montañeses indulgentes (compañía de indias aparte). Los únicos que se desmadraron fueron los enragés, cordeleros que nunca tocaron el poder, salvo en la comuna, y Robespierre dio buena cuenta de ellos. Ya con la guerra ganada nadie vio necesaria tanta Guilllotina (sobre todo la locura de la plaza del trono derribado, con la anuencia de todos, en medio del barrio de San Antoine, epicentro del poder cordelero, 1306 personas en 45 días, casi 30 al día, me río de la plaza de la revolución) y se cepillaron a los propios montañeses. Lo de después ya no es revolución ni es nada (egaux aparte). LO QUE ARRASTRÓ A TODOS FUE ESA GUERRA LIBRADA POR EL TEMOR DE LOS ABSOLUTISTAS, NO LA PROPIA REVOLUCIÓN. Pd: Obviamente los más beneficiados de todos fueron la Marais, la gran mayoría silenciosa de la asamblea, Fouché, Talleyrand, etc. Y en última instancia, mediante golpe, el propio Napoleón
Sí, de la guerra he hablado de pasada: Cuando me pregunto esto: «¿La radicalización de la revolución se debió a la propia inercia revolucionaria, o fue la actuación de las potencias extranjeras, como los prusianos?»
Evidentemente, además de los prusianos estaban los españoles y los ingleses, sobre todo. Además está la contrarrevolución interior, con la revuelta de la Vendeé, que «extrañamente» (a primera vista, por lo menos) lleva a muchos campesinos a juntarse con los absolutistas. Todo esto es para un análisis más detallado. Aquí sólo hago un resumen de la situación general. Si empezara a ver las cosas «a fondo» estaríamos escribiendo libros enteros.
Pero buena puntualización. Y gracias por leerme, como digo siempre
Hombre, no es extraño, los campesinos de la Chouannerie se juntan con los absolutistas en las principales batallas de la Vendeé por motivos religiosos y de fueros (constitución civil del clero aparte) pero sobre todo a casa de la guerra exterior una vez más, ya que la convención instauró la LEVA EN MASA, un servicio militar obligatorio por el que todo dios tenía que ir a la guerra sí o sí, y lógicamente nadie quería morir en la guerra.
Bibliografía recomendada?
¡¡¡Uff!!!
Hay para parar un tren (o diez). Te pongo lo que yo llamo la «básica»:
-HORNE, Allister: La Revolución francesa, Barcelona, Llibrería Universitaria de Barcelona, 2009. Con abundante material documental (ilustraciones y facsímiles)
– Colección Historia de España (ARTOLA, M. DIR) Vol. 4: El siglo de las luces (ANES, G.). Alianza Editorial, Madrid, 2001.
-HETHERTON, Grez: La Francia revolucionaria: libertad, tiranía y terror. Madrid, Akal, 1995.
-SUAU, Jaime i BORDERIAS, Cristina: La Revolución francesa. ICE Universitat de Barcelona, 1999.
-BOIS, J. P.: La Revolución francesa. Madrid, 1989.
-CASTELLS OLIVÁN, I.: La Revolución francesa (1789-1799). Madrid, Síntesis, 1997.
-DROZ, J.: Europa: Restauración y revolución (1815-1848). Madrid, 1983.
-KEMP, T.: La revolución industrial en la Europa del siglo XIX. Madrid, 1987.
-MAUROIS, A.: Napoleón. Barcelona, 1995.
-SOBOUL, A.: La Revolución francesa. Madrid, 1979.
-MACPHEE, P.: La revolución francesa (1789-1799), una nueva historia. Barcelona, crítica, 2003
-VOVELLE, M.: Introducción a la historia de la revolución francesa. Barcelona, crítica, 2000.
-MANZANERA, Laura: Olympe de Gouges. La cronista maldita de la revolución francesa, Madrid, El viejo Topo, 2011.
-FARMAN, John: La Revolución francesa. Burgos, Ed. El Molino, 2000.
– SÁNCHEZ DURÁ, D. y otros: Así vivían durante la Revolución francesa. Madrid, Anaya, 2008 (última edición).
– YLLÁN, Esperanza: La Revolución francesa. Madrid, Anaya, 2007 (última edición).
Y seguro que me dejo unos cuantos…
¿Ha leído el autor el libro «El Terror» de David Andress? En caso afirmativo, ¿qué le ha parecido? ¿es recomendable?
En todo caso, gracias por tratar de arrojar luz sobre un asunto como éste y sobre todo por señalar que no es oro todo lo que reluce. Qué importante es arañar bajo la superficie.
Pues no, no lo he leído. Por desgracia no se pueden leer todos los libros interesantes que uno debería leer. El autor es un profesor universitario y tiene otros libros sobre la revolución francesa que son conocidos. En fin, que parece serio. Y la editorial también se caracterizaba (creo que ya no está, creo… lo tendría que mirar) por tener libros buenos, dentro de la colección de ensayo histórico. Así que si lo veo por ahí lo leeré (de hecho, de segunda mano y de saldos de esa colección he comprado bastantes). De momento no te puedo decir más.
Y los clásicos como Michelet? Son tan válidos como Chateubriand?
Sí, claro. Y cuánto más testigos directos más válidos. Aunque nunca hay que olvidar de dónde parte el autor y por tanto cuáles son sus posibles limitaciones.
Un saludo.
Y como digo siempre a todos, gracias por leerme.
…un artículo excelente!
¿Qué opinas -si lo has leído- del libro de Antonio Garcia Trevijano «Actualidad de la Revolución francesa?
Gracias por esa generosa bibliografía.
Isasa.
Pues al final me vais a hacer quedar mal, porque no lo he leído tampoco. No se pueden leer todos los libros de un tema que tiene miles y miles de libros. Eso sí. He leído algunas críticas y conozco un poco la trayectoria del autor. Lo cual en este caso me lleva a desconfiar «ligeramente». Pero sólo como «hipótesis previa», por decirlo de algún modo. Porque no puedo emitir un juicio definitivo si no lo leo.
Lo último que he leído del tema es el libro «La España de Riego», de Rául Pérez López-Portillo, donde hace un buen resumen de la revolución francesa y de la guerra de independencia americana. Pero si tengo que citar a alguien más cito a Pedro Ruiz Torres que además de decano de la Universidad de Valencia fue profesor mío y que tiene muchísimo material en libros y artículos sobre el paso del Antiguo Régimen a la edad contemporánea, los ilustrados, las revoluciones burguesas, etc.
Sobre García Trevijano creo que no te equivocas.
Has conseguido despertar mi interés por un tema que es más cercano de lo que imaginaba.
Gracias.
Gracias a ti también por leerme, como digo siempre. Sin lectores no hay artículo. Y bueno, si he despertado tú interés y el de otros lectores con eso ya me doy por satisfecho…
Historia de Dos Ciudades
Todos sabemos que la historia se va utilizando por el gobierno dominante en beneficio propio, forjando mitos y leyendas, oficializando falsos acontecimientos, manipulando fechas y sucesos. Pero la historia se puede resumir siempre en la lucha del oprimido contra el opresor; de esa cuerda que se va tensando hasta romperse, y de esta lucha van surgiendo movimientos transformadores de la sociedad y ya sean violentos o pacíficos, su desenlace final no siempre es el esperado por sus iniciadores, ya que una confluencia de intereses económicos, sobre todo, irá marcando el camino por el que vaya avanzando la sociedad. En la revolución francesa, como en tantas otras fases de la historia, hay más de mito que de realidad liberadora.
Víctor Hugo: Los miserables
Sólo aclarar que Luis Felipe de Orleáns accedió al trono en la revolución de 1830 y no en 1848.
En 1848, tras la revolución de febrero y los sucesos de junio, accedió al poder, como presidente de la II república, Luis Napoleón Bonaparte, futuro Napoleón III.
¡Por Dios! pues sí. Felipe de Orleans («El rey banquero») sucede a Carlos X en 1830, después de que empezara la revolución con las protestas por las cuatro ordenanzas que prácticamente pretendían una vuelta al absolutismo. Tienes toda la razón. He juntado la rev. del 30 con la definitiva del 48, cuando cae la monarquía y se separan los caminos de la burguesía y del proletariado.
Muchas gracias por la aclaración y perdón por el fallo…
La révolution française a pris prés de 200 ans et n’est pas encore terminée, c’est juste un constat , vu l’état du pays.Vive la république,mort aux laquais des puissants.
Excelente artículo. Toda la razón del mundo en reivindicar la novedad de los Derechos de la mujer y la ciudadana de Olympe de Gouges. Opinión personal: La revolución francesa termina en 1794 con el golpe de Estado que expulsa a los jacobinos del poder y pone fin a las esperanzas plasmadas en la Constitución roussoniana de 1793.
… Que no se llega a poner en práctica (la constitución del 93, me refiero). Sí. Yo pienso lo mismo. Si te fijas luego todo es «volver las aguas a su cauce» (con un ultimo intento igualitario, revolucionario y anticipadamente «socialista» de Babeuf y su «conspiración de los iguales», que acabó antes de empezar). Y luego, bueno, se puede leer «Eugenia Grandet» de Balzac (por decir un libro de tantos) y se puede ver cómo «progresaban» algunos individuos avispados del «tercer estado». Nuevos tiempos, nuevos dioses…
Y sí. Esta es mi opinión personal (y me la reservo para los comentarios, no para los artículos)
¡Ah! Y de meter a Napoleón como revolucionario… Bueno. Recomiendo leer las memorias de Chateubriand. Sabe de lo que habla…
Un saludo.
Un buen libro y relativamente breve es el de Peter McPhee en ed. Crítica, tb tiene una biografía sobre Robespierre.
En 200 páginas te hace un recorrido macro y micro por la Revolución Francesa haciendo una valoración en general positiva y desmontando muchos tópicos. Es magistral el análisis que hace del antes y el después en un pueblo del sur de Francia. Lo recomiendo.
Y en inglés es muy bueno el libro de Colin Jones.
Muy interesante artículo. Me falta sólo, ya que se menciona a Olympe de Gouges y a los derechos de la mujer, la mención a Haití y la postura de los «revolucionarios» franceses primero, y de prácticamente todos los demócratas occidentales después, de ningunear y/o aplastar la única revolución llevada a cabo y ganada por esclavos negros.
Cierto.
Haití se merece un artículo aparte. No sólo por cómo acaba la cosa (con la enorme cantidad de dinero que tienen que pagar para que la metropoli reconozca su independencia, además de todas las masacres de blancos y luchas internas) sino por su importancia como ejemplo y como «peligro de contagio» para las colonias españolas.
Queda pues pendiente…
Muchas gracias por tu aportación.
PD: no me resisto a poner esto, uno de tantos ejemplos de «Deuda histórica» (en el sentido estricto del término):
http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/08/100816_haiti_francia_deuda_independencia_pea.shtml
Espero con ansia ese artículo, sí!
«El Reino de este mundo» de A. Carpentier es una de mis novelas de compañía.
No se debe catalogar de Golpe de Estado el 18 de Brumario, al menos no con las connotaciones actuales que presenta dicho término, y sobre todo no se puede definir como dictadura el periodo napoleónico.
Un par de sugerencias más: La historia intelectual europea desde 1789 de Roland Stromberg, que hace un buen repaso a sus consecuencias, y respecto a los orígenes, El Antiguo Régimen y la Revolución, de Alexis de Tocqueville.
Sí, Tocqueville es fundamental. No lo he incluido en el artículo ni lo he mencionado antes porque ya hablé de él en un artículo anterior y no quiero repetirme:
http://www.jotdown.es/2013/10/teoria-y-practica-del-poder/
(hablé «por encima», se entiende, porque de él se podía escribir mucho más….)
Gracias por tu aportación y por leerme.
Tocqueville es un reaccionario de la peor especie, que defendió la estafa del sufragio universal cito:»je n’ai pas peur du suffrage universel, les gens voteront comme on leur dira». Votar no te convierte en ciudadano sino en elector, ,los ciudadanos votan las leyes y no necesitan representantes. La révolution française ne sera terminée que quand le peuple écrira sa constitution.
Un libro fundamental, pero no para iniciarse, es «Pensar la Revolución Francesa» de François Furet. Se le menciona en el artículo.
Furet «repasa» la literatura sobre el tema. Se despacha a gusto con Soboul, por ejemplo, pero comenta con detalle y acepta lo fundamental de Tocqueville y Cochin. Leyendo a Furet uno mira con otros ojos lo que creía saber. Esencial.
No conozco ninguna revolución social cuyo estamento impulsor haya cumplido lo prometido: librar al pueblo de la tiranía de los de arriba. Siempre acaban usando a los de abajo para subir un escalón y adquirir los privilegios de los de arriba… Qué ganó el pueblo con la Rea. Francesa?. 10.00 ejecuciones?, el terror?, Napoleón? derechos? cambiar un absolutismo por otro?… ¿Por qué tengo que creerme que sirvió de inspiración si ni siquiera sirvió localmente?. Tal vez la monarquía absolutista estaba agotada y era un proceso natural… Tal vez el feudalismo no tenía más recorrido y de forma natural el cambio se irradió por Europa no como un dominó, sino como una extinción?. Normalmente suelo desconfiar de los consensos visibles sobre debates opacos… Este es uno de ellos. Me ha gustado leerte… No se si aún lees esto…
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