Ciencias Eros Ocio y Vicio

Sexo, porno y realidad virtual (II): ¿hay futuro para el porno virtual?

Fotografía: Gisela Giardino (CC)
Fotografía: Gisela Giardino (CC)

Decía el filósofo Kendall Walton que al participar como espectadores de una narración —literaria, cinematográfica— disminuimos la distancia entre nosotros y la obra, no por ascender las ficciones a nuestro nivel sino por descender nosotros a ellas. Que de algún modo, en lugar de pensar en las ficciones como reales, somos nosotros los que nos convertimos en ficcionales. Años después, con los pantalones bajados y frente a alguna obra menor cuyo esfuerzo creativo más considerable venía de un título como Fue a por trabajo y le comieron lo de abajo o Tetanic, una versión adolescente y onanista de quien escribe estas palabras se planteaba una pregunta muy relacionada con su propia experiencia: ¿Disfrutamos del porno por nuestro papel de observadores o porque nos ponemos en la piel de alguno de los protagonistas?

Desde la inmersión del espectador en los mundos de ficción hasta la función que tienen nuestras emociones —y placeres— en ese efecto de traslado a la escena, son muchas las cuestiones asociadas a nuestra participación en las narraciones que nos rodean a diario. Distintos formatos audiovisuales pelean por su nicho de mercado entre toda la oferta de ocio actual y uno que viene haciendo mucho ruido es el de la realidad virtual (RV). Tal como decíamos en la primera parte del artículo, esta tecnología está permitiendo que algunas productoras investiguen los límites de introducir al espectador en la escena y jueguen con la ilusión de que, de alguna forma, está allí. Si al ver una película para adultos podemos elegir entre ser el actor o verlo todo a una distancia prudencial libre de salpicaduras, probablemente la pregunta con la que se cierra el párrafo anterior encuentre por fin su respuesta y comprendamos mejor nuestro interés por participar en la narración.

Como es lógico, la barrera tecnológica (y con esta la económica) tendrá un papel fundamental en el desembarco de estas tecnologías en cualquier hogar. A las pantallas de televisión, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles que ya son comunes en nuestras casas, habrá que sumar distintos dispositivos que, si no por precio, aún tardarán en llegar por las aún potenciales necesidades que cubren. El principal dispositivo de esta nueva experiencia multimedia es el casco o visor de realidad virtual, la «pantalla» que nos permitirá tomar un punto de vista inmersivo dentro de la película o videojuego con (o en) el que estemos. Desde hace unos meses las noticias tecnológicas no dejan de traer información sobre una guerra de precios en los HMD (del inglés Head Mounted Display) donde distintas compañías tratan de lograr la mejor calidad de imagen y sensación de inmersión a costes competitivos que les permitan ser la punta de lanza en esa invasión de los salones del consumidor medio. En otra liga, otros desarrolladores tratan de aprovechar el potencial de los teléfonos móviles para utilizarlos como el propio visor gracias a soportes que pueden hacerse en casa con cuatro cartones y algo de paciencia y pulso.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

8 comentarios

  1. Pingback: Sexo, porno y realidad virtual (I): cómo, cuándo y por dónde - Jot Down Cultural Magazine

  2. Pingback: Sexo, porno y realidad virtual ¿Hay futuro para el porno virtual?

  3. Me pregunto porqué se le concede tanto espacio en una publicación cultural a la pornografía… En especial, son risibles todos estos intentos de darle una trascendencia cultural o de creación artística cuando hasta las más elevadas muestras de este supuesto «arte» , y en esto incluyo las creaciones de esta señora (que por otra parte dentro de su género me merecen todo el respeto del mundo y espero que prosperen y creen tendencia), dan vergüenza ajena desde cualquier punto de vista que no sea la asistencia al onanismo.

    Y esto es así hoy que el porno se hace sin medios, y a salto de mata, y lo era durante todas las décadas en las que el porno ha disfrutado de grandes presupuestos y medios. El género no da más de sí, por más artículos (entiendo que muy fructíferos medidos en términos de clicks) que insistamos en escribir…

  4. Capitalizar el deseo y el cuerpo. Hasta el infinito y ma$ allá.

  5. Hola,
    ¡Maldito internet! ¡Maldita pornografía! Aunque os cueste creerlo vivo en una sociedad donde acaba de llegar internet y no está presente en la vida de la mayoría. (Todavía hay calendarios de chicas en los talleres mecánicos). Aquí se folla mucho más, hay mucha más promiscuidad e infidelidad. La pornografía es el mejor aliado de la religión, la prostitución la consecuencia necesaria de la monogamia.
    Puedes ver mil super películas porno y luego follarte a una fea…cuando te masturbes fantasearás recordando como tu mano se perdía en la entrepierna de la fea.
    La peor de las profecías de Orwell se cumplió: la pseudo vida virtual conforma y cercena el comportamiento humano.
    Abrazos.

  6. Pingback: Pulitzer de fotografía, porno virual, libros robados, ilusiones ópticas marcianas y periodismo del futuro – Periodismo.com

  7. Pingback: Sexo, porno y realidad virtual (II): ¿hay futuro para el porno virtual? – Jose Valenzuela | Templo de Eros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*