Juego de Tronos, el mundo de George R.R. Martin

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El viejo gordo cabrón.

Así es como llamamos muchos de sus lectores a George R. R. Martin. Paradójicamente somos aquellos que más idolatramos su obra Canción de Hielo y Fuego. ¿Por qué? Permítanme que, antes de aclarárselo, les esboce ligeramente el panorama. Se trata de una serie de siete novelas de fantasía épica.  ¡Argh!, estará pensando en este momento alguno. Bueno, suele ser peligroso juzgar un libro por su cubierta.

Toda la historia está enmarcada en un mundo medieval que nunca ha existido, pero el entorno es lo de menos. Podría contarse prácticamente lo mismo en el Chicago de los años treinta. No deja de ser más que una lucha de y por el poder entre varias familias. Ojo, esto no es El Señor de los Anillos.

Aunque fácilmente podemos caer en la tentación de etiquetar a unos personajes de buenos y a otros de malos, cada uno tiene una amplia gama de grises que va exhibiendo conforme avanza la trama. A pesar de que inicialmente les viéramos de blanco impoluto o negro carbón. Y quizás ahí radica su secreto: son personajes, pero podrían ser perfectamente personas. Como usted y como yo. Con nuestras fobias y filias, nuestras virtudes y miserias. Todos buscando aquello que consideramos más justo. Desde nuestro punto de vista y para nuestra causa, claro está.

Una cosa que ayuda a entender mejor por qué cada personaje hace lo que hace es que toda la historia se narra desde su punto de vista. Cada capítulo se enfoca a través de los ojos de un personaje determinado, que cambia a lo largo de la novela y de la saga.

La primera novela, Juego de Tronos, arranca in media res. O casi. Han pasado muchas cosas de las que los personajes son perfectamente conscientes y de las que nosotros nos vamos enterando con cuentagotas. Tenemos un rey, Robert Baratheon, su reina y sus príncipes. Gobierna Poniente, un estado formado por siete países que en su día fueron reinos independientes. Ojo, que este dato es importante. Pero resulta que este rey no es más que un noble rebelde que diez años antes organizó un levantamiento contra su antecesor, porque éste estaba como unas maracas. Las distintas familias se alinearon en un bando, en otro o a la suiza. Tras distintas dosis de traición al más alto nivel finaliza la “guerra civil” con victoria de los rebeldes. Como en toda buena revolución, se pasan por la piedra a toda la casa real. ¿Toda? No. Un pequeño grupo de irreductibles leales a la Corona consigue escapar en barco llevándose a dos hermanos descendientes del rey loco, cruzan el mar y se refugian en el continente vecino. El nuevo rey consigue estabilizar Poniente bajo su mandato, reparte los cargos políticos entre sus aliados y vencidos y se da a las únicas cosas que le gustan más que una buena batalla: caza, mujeres y vino. No necesariamente en este orden.

El más fiel aliado del rey Robert es Eddard Stark, señor de Invernalia, el país situado al norte de Poniente y limitado por el norte por el Muro, una construcción de 200 metros de alto y 500 kilómetros de largo. Es la última barrera de protección del reino frente a Los Otros. No me refiero a los de Alejandro Amenábar ni a los de Perdidos. Se trata de una raza de seres malignos que nadie ha visto en cientos de años, por lo que a día de hoy son un mero cuento de viejas. Tanto el Muro como la hermandad de hombres que lo vigilan, la Guardia de la Noche, sólo se tienen que preocupar de los parias y exiliados de distinto pelaje y condición que viven más al norte, un territorio helado y desértico. Una vez grande y poderosa, hoy olvidada por prácticamente todo el reino, la Guardia de la Noche se ha convertido en una suerte de legión extranjera donde tienen cabida todos los criminales que quieren evadir alguna sentencia.

Quizá todo esto ya le suene, puesto que la prestigiosa cadena HBO ha realizado la adaptación de la primera novela y, próximamente, Canal + la emitirá en nuestro país. HBO (Los Soprano o Hermanos de Sangre, entre otras) es sinónimo de calidad y de lo emitido hasta el momento de escribir estas líneas, tres de los diez capítulos que conforman la primera temporada, sólo puedo decir cosas buenas. Ya han anunciado que harán la segunda adaptando el segundo libro, Choque de Reyes. ¿Ven como parece que sí que tiene importancia lo de que antes eran siete reinos? Tendremos varios reyes peleándose.

¿He dicho que son también siete novelas? La idea inicial era una. Luego cuatro, poco después seis y, ahora mismo, Martin dice que siete, de las cuales hay cuatro publicadas. Podríamos pensar en la historia de la gallina de los huevos de oro pero mi pensamiento va más en la línea de lo que el propio autor afirma: la historia ha cobrado vida propia y se le ha ido de las manos. Lo cual no tiene porque ser malo, necesariamente.

Ha creado un mundo enorme, con muchos y muy ricos personajes. Tenemos grandes protagonistas, pero también secundarios de lujo. Todo cuidado al más mínimo detalle. Si a esto le unimos una trama política de lo más enrevesada, tenemos todos los ingredientes para una tarea tan inmensa que puede tornarse inabordable. La publicación de los distintos libros ha sufrido sucesivos retrasos. Tengan en cuenta que la edición de la primera novela es de 1996 y, tras varios cambios de fecha, parece ser que la versión inglesa del quinto ejemplar, A Dance with Dragons, verá la luz en julio de este año. Y se esperaba para 2008. A ningún yonqui nos gusta que nos chuleen con nuestra droga. Y menos cuando es de tanta calidad y estamos tan enganchados. Porque ya les adelanto, si no han leído nada, que estos libros son altamente adictivos. No me digan que no les avisé si su pareja se queja de que han dejado de hacerle caso desde que empezaron a leerlos o llegan con cara de cadáver al trabajo porque la noche anterior les costaba soltar el libro y apagar la luz de la mesilla.

Hablaba de los retrasos a la hora de publicar los libros. A George R.R. Martin, como es lógico, le gusta hacer de todo en la vida. Tanto, que muchos fans le suplicamos que por favor se siente en la mesa a escribir de una vez. Muchos tenemos miedo de que no consiga acabar la saga. Tiene 62 años. Al ritmo que lleva, no sería de extrañar que le alcanzaran los guionistas de la HBO. De ahí viene lo de viejo gordo cabrón. Pero con cariño y admiración.

13 comentarios

  1. Karles

    Los personajes y el entorno más elaborados de los ke he tenido el placer de disfrutar en mi larga vida de lector. Su formación como guionista se nota en toda la saga. Y no olvidemos sus relatos cortos o mini novelas, “Los reyes de la arena” publicada en los 70 o “El sueño del Fevre”, de los 80, tocando temas tan diferentes como la ciencia ficción o los vampiros, tan de moda ahora. Incluso en poca longitud, Martin es capaz de engancharte y no soltarte hasta ke no puedes más. George…acaba la saga, por Dios.
    Felicidades por la reseña.

    En otro orden de cosas…Teneis previsto hablar de la mánifica saga del mago Harry Dresden, de Jim Butcher? Otra serie ke vale la pena leer.

  2. Soporazo

    “Va haber varios reyes peleándose”
    Muy bien, eh. ¿El articulista es filólogo?

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  4. La muerte de Robert Jordan antes de acabar la saga de “The Wheel of Time” fue una grandísima cabronada, y eso que dejó esbozado el final y numerosas notas, y el autor que la está terminando, Brandon Sanderson, no lo está haciendo mal.
    Espero que Martin no nos de otro disgusto igual, porque me da que tiene el final bastante menos perfilado; ¡vamos, que a ver si se pone a dieta, que tiene una cara de hipertenso que no puede con ella!

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  6. Acicuetano

    Seguro que este hombre no ha pagado todos sus impuestos. Con la pasta que ha tenido que ganar, algo se le habrá escapado. Lo suficiente como para recluirlo una temporadita en un penal estadounidense y como único medio de redención que le obliguen a escribir sin descanso. Bueno, seguro que a Cersei o a Tyrion se les ocurriría algo mejor. Pero, por favor, ¡¡¡Que no nos deje colgados!!!

  7. poquetacosa

    En lo referente a la aparente indecisión en cuanto al tamaño de la saga: que si uno, que si cuatro, que si siete… más que con el tema de la pasta, me quedo con la explicación del autor. Y es que cualquiera que se haya puesto a escribir historias alguna vez, aunque sean como en mi caso cuentos cortos e irrelevantes, conoce el poder de la narración y los personajes a la hora de ir un poco a su aire. También es verdad que el autor debe tener mano firme a la hora de conducirlos o arriesgarse a no conseguir cerrar sus narraciones de forma satisfactoria: personajes que degeneran en caricaturas de sí mismos, finales desquiciados y traídos por los pelos… cualquier lector experimentado ha visto cosas así a menudo.

    Le deseo a George R.R. Martin lo mejor en este sentido. Canción de hielo y fuego y su autor merecen un final a la altura de la calidad de la obra.

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  9. miguel

    Leí los cuatro libros hace casi tres años y llevan hablando del quinto una temporada. Casi ni me lo creo.

    y por cierto, el cuatro libro me parece que flojea bastante, asi que tengo miedo por el nivel del quinto.

  10. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Choque de reyes en la AP-7: Juego de Tronos II

  11. Es una saga excelente y enviciante… Tal como indica el autor de este artículo, ningún personaje es bueno o malo, simplemente son seres humanos. A lo largo de mi lectura de esta saga he pasado del amor al odio y de ahí al amor nuevamente hacia el “gordo cabrón”

    Espero con ansias el SEXTO LIBRO. Pero con tranquilidad…

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