Rubén Díaz Caviedes: 1985

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Dresde vista desde el Ayuntamiento, 1945 - Richard Peter

Dresde vista desde el ayuntamiento, una fotografía de Richard Peter en 1945.

No sé si ustedes son de los que se pelean por defender que su generación, la suya de ustedes, es la que lo tiene más jodido ante la crisis. Antes de que me respondan que no pensando que yo tampoco, les diré que yo sí. Yo lo hago. Afirmo que mi generación es la que lo tiene más jodido ante la crisis.

Si usted, oh lector, es de esta misma generación —la llamada generación Y, nacida a partir del 82 y hasta 1994—, enhoramala: es probable que usted, amigo mío, las esté ahora mismo pasando putas. Si es de otra generación, que es lo más probable estadísticamente, enhoramala también, porque lo más probable estadísticamente es que también las esté pasando putas. Pero igual de probable que esto lo es, dese cuenta, que usted conociera en primera persona el mundo laboral precrisis, Arcadia hoy perdida hace cosa de cuatro años. Mucho o poco, pero la conoció. A nosotros, a los de la llamada generación Y, nos ha tocado saber de ella sólo de oídas.

Los de mi quinta fuimos buenos. Lo que hoy dice el dogma de barra de bar, que en este país también declaman los columnistas y los que presiden el gobierno, es que los españoles fuimos malos, imprudentes y muy derrochones. Que firmábamos hipotecas como si fuesen autógrafos y nos endeudábamos como tontos para comprarnos un Audi TT. Si pones Callejeros en la tele, por ejemplo, es lo único que se dice. A mí, como explicación y como discurso, me parece personalmente una mierda de explicación y de discurso, pero hagamos como que es verdad. Hagamos como que la culpa de todo esto no la tienen las estructuras de gobierno, sino las estructuras gobernadas. No les negaré, porque sólo faltaba, que la generación que crió a la mía —que fue la del baby boom, nacida entre 1946 y 1960— nos dio una noventez de lujo y a mayor suerte nuestra, pienso con frecuencia, porque entre el Quincentenario, la Expo ‘92 y los fondos de cohesión, los niños de la época nos criamos analógicos, con buen color y gordos como cebollas. Los que fuimos críos en los noventa y principios de los dos mil fuimos también la última generación humana de por estas latitudes en poder sentirse afortunada, aunque sólo fuera un ratito, con su propio momento histórico. Y es que ahí está el quid, karate kid; lo malo que yo le veo a los noventa, amén de Enya y la invención del color beige, es que a esa década le ocurre como a Meryl Streep; que después de ella no hay nada.

Pero, ojo. Seamos justos. No por bien criados nos convertimos en malcriados porque, insisto; hasta donde alcanza mi entender, creo que fuimos unos niños bastante buenos. En tiempos remotos hubo otras generaciones que sucumbieron enteras a la rebeldía sin causa, a la rebeldía con causa o mismamente a la heroína, y le dieron a sus madres disgustos de los gordos, pero nosotros no. Nosotros nos portamos bien. Nos creímos sin rechistar y sin un decir tururú la cosmogonía del bienestar, que con el tiempo se ha revelado un mondongo. Aprendimos inglés y a tocar el piano y cuando llegó el momento, atestamos las universidades, los grados medios y superiores como si fuesen conejeras porque nos habían dicho, fíjate tú, que estudiando se llega algo, o que al menos tienes la oportunidad. Vaya traca, querida amiga. De las gordas. Los últimos de la Y que vinimos a nacer al mundo laboral lo hicimos el día que acabamos la carrera, y ese verano, el de 2008, fue cuando se acabó el mundo. Éste fue mi caso, por ejemplo, y el de todos los universitarios que nacimos alrededor del 85. Fuimos los primeros en llegar tras el derrumbe y tuvimos el triste honor de ser los más jóvenes de entre todos los que, desde aquel momento, tuvimos que intentar habitar entre las ruinas. Los de antes vivieron en ellas, cuando aún eran torres soberbias de acero y plexiglass, y los siguientes se las encontrarán ya a medio reconstruir. A nosotros nos tocó en suerte tener que dormir al raso sin haber conocido techo.

El post apocalipsis, que es el presente, no depende de nosotros. El presente lo gobiernan los del baby boom asistidos por la tanda humana siguiente, la llamada generación X, aquellos que nacieron entre 1960 y 1982. A nosotros se nos ha encomendado el futuro, nada menos, y creo hablar en nombre de mi generación, como hizo Kerouac, si les digo que estamos cagados de miedo. Y no porque se espere mucho de nosotros, claro, como ocurrió con los JASP. Hoy el país está para tan pocas ambiciones que se conformaría con un futuro que fuera la repetición del pasado. Pero creo que ni a eso llegaremos. Si tenemos miedo es porque, según nos cuentan, tenemos que reconstruir el futuro a golpe de explotación, minijobs, precariedad y empalmando puestos de becario uno detrás de otro, y eso sólo la mitad porque la otra mitad —el 46 por ciento, que se dice pronto— está en paro o poniendo copas en Londres. Es lo que hay, repiten camareros, taxistas y ministros, aunque en España sigue habiendo también prejubilaciones de alto rollo, incentivos por objetivo y salarios de ejecutivo, y por supuesto más ladrones que perros descalzos. Y la armazón abstracta del circo sigue intacta porque nos echamos la culpa a nosotros mismos, por ejemplo, los camareros repiten lo que los ministros dicen y nos parece bastante normal que haya un sueldo mínimo pero no uno máximo. No parece que nadie quiera invertir los restos del naufragio en nada que no sea quedárselos, quiero decir, y no parece que nadie se lo vaya a reprochar. Mucho menos quienes lo causaron, que no por nada por ahí siguen, gordos, calvos y sesentones, presidiendo cosas más contentos que unas pascuas.

Las generaciones se sacrifican, porque toda la vida ha habido primeras líneas de infantería, pero lo que a nosotros se nos pide no es un sacrificio, sino la comunión con ruedas de molino. Que recuperemos un país que nosotros no perdimos, en lo filosófico, y que lo hagamos, en lo técnico, sin dinero, sin techo y sin trabajo. O nuestros mayores tienen mucha fe en nosotros y en nuestro dominio del fino arte de la generación espontánea o, lo que es más probable, siguen siendo tan inconscientes como cuando compraban Audis TT. De egoísmo no hablaré, porque habrá quien por excluido se sienta aludido, y no. Jodidos estamos todos, eso es evidente, y bastante tendrán con la memoria que vamos a dejar de ellos cuando les expliquemos a nuestros hijos, los hijos de la generación Y, que sus abuelos eran unos cabrones que, a la hora de espolearnos, no tuvieron la decencia siquiera de inventarse un discurso patriótico o un enemigo exterior, como se hacía antiguamente, cuando los mayores eran más sabios que sus jóvenes.

Fractura social, lo llaman, o generación perdida, y con frecuencia le niegan hasta el inalienable derecho a la pataleta. Que antes que nosotros, replican, ya hubo quien lo tuvo jodido, confiando en que se nos olvide —o porque también ellos lo han olvidado— que no somos una generación de posguerra, sino la que vino después de un festín de buitres. La primera generación que vivirá peor que sus padres, dicen también, más porque les suena original que porque se den cuenta realmente de lo terrible de la sentencia. Desconozco el nombre que le pondrán en el futuro, que es a quien corresponde, aunque me atrevería a adelantar que uno sin mucha rimbombancia. El futuro, como se ha dicho, nos toca a nosotros, y los filólogos a quien correspondería regar la pamplina posmoderna están ahora mismo trabajando en el Starbucks por seiscientos euros al mes. Para cuando quieran ponerse con las nomenclaturas, si es que llegan, se les habrán pasado las ganas de andarse con manierismos. Y de llamar a las generaciones por nombres de letra.

44 comentarios

  • Si ha nacido usted en el 85, me sorprendo al constatar que nació usted en el mismito año que yo, que también a quién le importará cuando lo hice.

    Lo digo a propósito de unos tuits que cruzamos en los que yo le suponía mayor que yo.

    No debería usted ofenderse, puesto que como ya sabe desconozco completamete su aspecto físico, si no más bien todo lo contrario. A mí subconsciente le gusta pensar que la gente más intelgente, más lista, más sabia, o como quiera usted llamarlo y ya me entiende, lo es porque es más mayor, es decir, que lo es porque ha tenido más tiempo para serlo y no por otra cosa, como por ejemplo una dedicación más intensa o una naturaleza más generosa.

    Sirva esto de disculpa/explicación hacia el malentendido.

    Y en otro orden de cosas, totalemente de acuerdo con usted, se nos marchita la flor de la juventud y las ganas de seguir teniéndola en becas y contratos de mierda. DE MIERDA.

  • Muy bueno. Y por generación, me identifico. Enhoramala para mí también.

  • Me siento totalmente identificada, yo también soy de esa generación que atestó las universidades, y que lo sigue haciendo intentando esperar a que pase el temporal mientras acumula papelitos que quizá algún día sirvan para abrigarnos, o tapar un desconchado. Jodidos estamos todos, pero no se nos permite protestar, y mucho menos intentar quejarnos con razonamientos, únicamente se nos pide esperar, se nos pide luchar a los que menos armas nos permiten tener y se nos mira con pena mientras repiten “generación perdida”.
    Gracias por tus artículos ;)

  • Genial, como siempre; y muy buena añada la del 85, aunque la mayoría estemos a verlas venir, por decir algo…

    • Siento mucho coincidir en tan pocas cosas…pero de verdad pensais que a alguna generacion le han regalado algo? Que
      no tienen o han tenido trabajos de MIERDA? De verdad? Soy del 72 y he trabajado de lo que ha hecho falta, mucho y por poco, y NUNCA dejaré de luchar, sin embargo si que he dejado de quejarme (sometimes) , en fin! lo único que quiero decir es que encuentro a faltar más lucha personal, la comunitària viene después, un saludo y animo a todos

  • Mi vida…

  • La columna es cojonuda. Solo un par de pegas, que en realidad no impugnan nada:
    -No fuimos tan buenos porque nos dimos a la cocaína y cosas así.
    -El post apocalipsis no ha llegado aún, si con ello te refieres a que ahora estamos mejor que en 2008. Soy del 88, acabé en mayo la carrera y ni uno solo de mi promoción está trabajando en lo suyo. Andan todos repartidos por Europa o en casa, estudiando másteres inútiles.

    Pero tienes razón en lo fundamental: nos están haciendo pagar el festín de otros y lo peor es que uno no sabe dónde acaba esto.

    Un saludo

  • Acabas de resumir nuestra vida en unas líneas, acertadas en mi opinión.
    Además creo que Alberto tiene razón, nos hemos dado al “una rayita no pasa nada” y, en vez del audi TT, “trabajo repartiendo flyers para pagar la mitad del seguro de un Audi A3″( la otra mitad la pagan los papis.
    Soy del 90 y, aunque me encanta mi carrera, cada día sé menos qué apsará cuando termine.

  • Estoy bastante de acuerdo con ustedes. Soy de la generación del 69 pero no tengo casa ni casi coche. He observado lo que ha estado pasando con gran preocupación, porque en primer lugar me afecta a mí, pero por supuesto les afecta también a ustedes y a las generaciones venideras. Mi diagnóstico es que ha habido demasiada gente en puestos que no rentabilizan sus salarios. No se puede cobrar 100 cuando uno produce sólo 10, y a mi juicio, en alguna generación ha habido mucha gente que se ha apuntado a eso, a cobrar más de lo que produce. Evidentemente eso no se puede sostener durante mucho tiempo. La globalización y los mercados han dado una nueva vuelta de tuerca, y así se ha acabado de repente el derroche, las prejubilaciones y la especulación. Cada generación cree que lo ha tenido mal, pero que otras, y ése es, por ejemplo, mi sentimiento: donde empecé cobrando 1000 euros por hacer un determinado trabajo ahora se cobran 600. ¿Por qué?. Pero hay más, me he preocupado por las generaciones que vendrían después y he denunciado antes que nadie el deterioro de la situación económica por el egoísmo de algunos que, cómo no, creen que se lo merecían porque vieron que esas fórmulas funcionaron en la generación anterior. Así, hay gente que cree que ellos también debieran de tener la prejubilación, ya que sus predecesores la tuvieron, gente que cree que ellos también debieron de tener una pensión por incapacidad absoluta por depresión… pero la verdad es que no podemos seguir manteniendo jubilaciones por depresión que, en su mayoría son personajes que le echaron un morro impresionante en la vida… así son las cosas, pero ante todo hay que denunciar los abusos de algunos, para ver si, con suerte y buena voluntad, si un día estuvieron deprimidos y se curaron, vuelven a trabajar y cotizar, y no a cobrar de la explotación a otras generaciones (¿qué es eso de estar deprimidos 30 años?). ¿Y los demás, con la situación que tenemos delante, nos deprimimos?. Pero a nosotros no nos pagan esa pensión vitalicia

  • Yo también soy del 85 y llevo viviendo con angustia esta situación desde que me licencié en 2008. Con mucho esfuerzo y con la ayuda de mi modesta familia, que a mi edad y sin estudios universitarios ya tenían muchos más bienes materiales con los que yo ahora mismo no puedo ni soñar: el gran lujo de un piso de protección oficial y una incipiente familia, una bebé que con mucho trabajo ha llegado a estudiar con una prestigiosa beca en Estados Unidos. Pero esa prestigiosa beca se acaba, y esa niña que tuvo una infancia más bien humilde pero bastante feliz, que obedeció a todo lo que le decían, que estudió más que nadie porque no sólo era lo correcto, sino que era su pasión, lleva casi dos años dándolo todo en una universidad de Nueva York viendo cómo su país se desmorona,e intentando asumir con estoicismo su irremediable vuelta. El sueño americano tiene fecha de caducidad, y dichas prestigiosas becas están sujetas a la condición de regresar al país de origen.
    Esos padres míos sin estudios universitarios pero con sueldos que les dan para vivir no se creen que mi beca esté sirviendo para nada. No les falta razón, con suerte podré a optar a más becas cuando vuelva. Sí, de esas que no sirven ni para cobrar el paro pero que cubren puestos de trabajo que hacen funcionar muchas instituciones culturales.
    Sin embargo no me voy a rendir. Pienso que a nuestra generación no sólo nos están faltando oportunidades sino también optimismo. Las noticias y los hechos son los que son, pero lamentarse con dramatismo de la situación no hace más que alimentar la angustia de los que estamos metidos en ella. Me sorprende ver en este periódico un artículo así, más propio del alarmismo que ha invadido los mass media, y además escrito por alguien de mi edad. Pensaba que eso era cosa de periodistas hechos y derechos, a los que les es muy fácil llenarse la boca con la palabra crisis desde sus puestos de trabajo fijo. Con esto no quiero decir que no haya que denunciar la situación actual. Quiero decir que no vale de nada lamentarnos. Rubén, obviamente desconozco tu situación, pero leyendo tu artículo entiendo que aunque perteneces a esta generación a la que pintas tan desgraciada, tienes algo muy valioso: estás escribiendo en uno de los mejores medios de comunicación del panorama actual. Tú y todos los comunicadores tenéis la gran oportunidad de poder influir para cambiar las cosas.Podemos cabrearnos por ver cómo están las cosas y podemos estar tristes, pero pienso que debemos de asumir que habitamos un mundo totalmente distinto al de nuestros padres igual que en su día ellos habitaron un mundo distinto al de los suyos. De nada nos sirve lamentarnos por ello sino aprovechar y valorar lo poco o lo mucho que nosotros hemos conseguido tener hasta ahora. Pienso que desde el periodismo tenéis una gran oportunidad de luchar contra las injusticias, de denunciarlas, de ejercer presión contra los culpables de todo esto, y pienso que actuar así podría hacernos mucho más bien a todos que repetir una y otra vez retahílas de lamentos.

  • unos trabajan por 600 pavos al mes y otros consumen sin esos 600 pavos, que viven a todo trapo (en paro o estudiando) tomando cafés a 6 euros, apples, iphones y demás y sosteniendo a concejales de cultura que no han ido a la escuela y que se ponen de sueldo 50.000 mortadelos.
    claro, yo también de esa generación y al menos le empiezo a ver el sentido a esta mierda de “crisis”: desintoxicarme de la educación en tiempos de “bonanza” (material).

  • Tiene usted razón, su generación lo tiene muy jodido. Lo que no sé es si, a la larga, tendrán que agradecer no haber pertenecido a la siguientes, porque no tengo nada claro eso de que estemos en el post-apocalipsis. Más bien creo que estamos en pleno apocalipsis, y que las futuras generaciones harían bien en no nacer.

    En cuanto a mi generación, lo hemos tenido algo mejor que ustedes, pero a mí el TT no me ha tocado. De hecho, no me ha tocado ningún Audi. Ni ningún coche. Ni piso. Debo ser un pringao. Pero al menos soy un pringao del 78 y curro sí tengo.

  • Aquí una del ’83. Estoy bastante de acuerdo con el artículo, pero también creo que hay que luchar, no darnos por vencidos nunca, para que las generaciones que vengan lo tengan mejor. De todas formas la historia nos enseña que pocas deben de ser las afortunadas que durante toda su vida lo tuvieron fácil, fuese al principio fuese al final…

    Por otro lado, pero sin dejar atrás el artículo, quiero exponer unas ideas. No sé muy bien como se establece lo de las generaciones, cómo se decide el punto de cambio de una a otra, pero yo haría una modificación, ampliaría el rango, por lo que la generación Y empezaría sobre el 79. Es decir, la primera generación de la “democracia”.

    Y siguiendo en la misma línea nos encontramos que la generación dulcemente llamada del baby boom, nuestros padres y madres, es la generación que nació, creció y se educó en una época en que las libertades estaban limitadas, y que había que “arreglárselas” para sobrevivir. Así cuarenta años después, por mucho que a algunos no les guste, seguimos sufriendo las consecuencias de ese periodo de la historia de España, al ser dirigidos por esa generación. Necesitamos savia nueva. Ojalá no tengamos que esperar a la generación Z.

  • Pues yo no tengo ya ni coche y por no tener no tengo ni trabajo desde hace ya ni se cuanto, mi crisis es diez años anterior a la crisis por lo que ya estoy como más acostumbrada pero si que tengo tres hijas del 84, el 86 y el 91 y ya no sé ni que decirles ni menos que aconsejarles sino es la emigración a las antipodas por lo menos.
    Su articulo es amargo pero muy bien escrito y real como la vida misma y estoy de acuerdo que parte de mi generación, la del 55, es la culpable de lo que tenemos, pero me temo que siempre es así, es una cuestión de tiempos, los que nos toca vivir.
    Habrá que hacer algo.

    • De acuerdo con ella. Más que una cuestión generacional parece una cuestión de principios. Hay generaciones que tienen unos principios que la mayoría de ellos siguen y otras con otros principios diferentes, dependiendo de lo que han tenido que vivir y del imaginario colectivo que comparten. Hay generaciones donde sus componentes se desmarcan más rápidamente de ese imaginario que otras, etc. Siempre el primer paso consiste en pensar en lo que han hecho generaciones anteriores, porque el imaginario colectivo cambiar más lentamente que las cosas en el mundo. Así podemos culparles del desastre ecológico, por no haber tenido un criterio con respecto a ello -que puede que otra generación sí tenga. Pero al final se trata de lo mismo en cada generación: lo que tardan algunos elementos de cada generación en perder los escrúpulos para hacer alguna cosa, en corromperse, y lo que las otras generaciones les permiten hacer esas cosas. Unavecina es una persona con escrúpulos y los buenos valores los ha transmitido a sus hijas. Nada es nunca totalmente blanco ni totalmente negro

  • Acostumbrada a sonreír mientras leo sus entradas, acabar llorando con la de hoy no hace más que demostrar lo jodidos que estamos.

  • Coincido plenamente con tu artículo, ya está bien de entonar el meaculpa ante aquellos que ahora nos dicen: -es que lo que teníais que hacer era…- Y qué hay de lo que teníais que h aber hecho vosotros? Yo no he tenido la suerte de vivir esas comodidades de las que hablas ya que llevo currando desde los 15 años para poder pagarme los libros con los que estudiaba por amor al conocimiento y por algo que tenía dentro que me obligaba a demostrar que podía hacerlo mejor que ellos a pesar de no tener las facilidades que ellos disfrutaron y ahora estudio doce horas al día y vivo con 400 euros en un piso de alquiler. Que recapaciten y que nos valoren de una vez.

  • Hola,
    El artículo es gracioso, esta bien redactado, y parcialmente simpatizo con él. Ni todo es culpa vuestra, ni sois unos malcriados.
    Pero la manera en la que se dicen algunas cosas da a entender datos históricos incorrectos (lo puedes comprobar tras analizar cualquier registro estadístico fiable):
    1) El baby boom en España no empezó en el 46, y de ninguna manera acabo en el 60, sino bien entrados los 70.
    2) El porcentaje y número de universitarios en la primera decena del siglo XXI en España es menor que en los años 80 y 90.
    De cualquier manera, habiendo nacido en el 71, yo solo conozco una manera de salir de la crisis: trabajando. Y que nadie diga que no hay trabajo. El que quiere trabajar, trabaja. Otra cosa es que te paguen lo que consideres digno.
    Peor lo pasaron los nacidos antes de la guerra, no había trabajo ni comida, y hasta bien entrado los años 40 la gente si se moría de hambre.
    Y peor lo pasan ahora los que tienen hijos pequeños que sacar adelante, sean de la generación que sean.
    Seamos sinceros, no se trata de generaciones, el que tiene problema los tiene, no importa la edad ni cuando nació.
    Primero trabajemos honradamente, en lo que sea sí en lo que sea. Y por muy malo que sean los que nos gobiernan (que siempre serán malos) saldremos de esta.
    Gracias a Dios, en España podemos decir que muy poca gente pasa hambre o no tiene donde vivir, siempre habrá un sitio donde te den comida y techo. A partir de ahí, a tirar para adelante.
    Lo demás es victimismo.

    • Pedro, contestando brevemente:

      La acotación de las generaciones responde con frecuencia a criterios técnicos, pero su nombre a criterios convencionales reñidos en parte, en muchas ocasiones, con las diferentes singularidades nacionales. Por ceñirme a uno en lugar de a varios he utilizado la taxonomía a la que se suele recurrir con más frecuencia, que si bien tiene más de anglosajona que de nacional, no deja de ser la convencionalmente aceptada.

      Con lo de la afluencia universitaria ya contaba, aunque desconozco el dato preciso. La sobrecualificación es un problema antiguo del mercado laboral español. En todo caso, y si se fija, creo no haber dicho lo contrario.

      El país, en todo caso, tiene una tasa de desempleo superior al 21% y de más del 46% cuando se trata de jóvenes. No creo que haga usted justicia a la situación al decir que “el que quiere trabajar, trabaja”. Ni negándole a nadie el derecho a quejarse acusándolo entonces de victimismo. Me parecen dos sofismas más de un discurso sesgado e interesado que pretende apear a los que nos llevaron a esta situación de sus responsabilidades, culpando con retórica y apelaciones al polivalente “seamos honestos” al consumidor y la clase trabajadora en lugar de a quien corresponde. Aquel discurso al que hacíamos referencia cuando hablábamos de la armazón abstracta y decíamos que “nos echamos la culpa a nosotros mismos”. Aunque en esto es posible y de hecho muy probable que no vayamos a estar de acuerdo. Gracias por su aportación, en todo caso, y reciba un saludo.

  • @ Pedro

    “quien quiere trabajar, trabaja”

    Pues , amigo mío, yo quiero y no puedo. Tengo la mala suerte de tener un currículum que asusta por el dominio de lenguas, los lugares en los que he cursado… y que por ello mismo me está dando bastantes problemas. Me los dió cuando las cosas no iban mal, porque se suponía que no debía ser fijo, y me los da ahora. Porque claro, eso de ser del 86 y no tener bastante experiencia laboral en el 2012 como que queda raro. En el mejor de los casos he tenido ofertas que no han fructificado por la crisis o me han planteado trabajar muy au jpur pour le jour. Y la segunda opción no me sirve absolutamente de nada, me es gravosa, ya que no me reporta sustento y al mismo tiempo tiene costes de oportunidad.

  • Sin ánimo de corregir, más bien de completar, te voy a contar una historia muy cortita.

    La generación anterior a la tuya, yo nací en el 79, vivimos una cosa que todo el mundo ha parecido olvidar y que no era sino la antesala, la pastilla de caldito avecrem, de lo que os habéis comido vosotros: el mileurismo.

    A mi también me dijeron que fuera a la universidad y que aprendiera idiomas porque así me iba a ir divinamente. Y porque ¡es lo que hay qué hacer, cojones!. Acabé mi carrera, mis dos master y encontré un trabajo, de hecho cometí esa hazaña antes de acabar todo esa retaila de títulos. Eso sí, un curro genial de 950€ netitos al mes. Nada de pagas, que eso es un lujo que ya vendrá con los años.

    Es cierto que yo llegué a pensar que los BMW los regalaban con las tapas de los yogures, todo el mundo tenía uno y yo con mis 800€ mensuales obviamente no podía pagarme ni el alquiler de mi nido de amor. Pero la gente los tenía y es cierto que los bancos daban pasta a ochocientoseuristas así como el que reparte cromos.

    En aquella época yo siempre decía que la siguiente revolución sería la de los mileuristas y tócate los pies, que ahora por mil euros nos damos de hostias.
    ¿Qué antes estábamos mejor porque teníamos trabajo? Ejem… y una mierda. Yo, desde el día que me fui de casa de mis padres estoy en crisis, y de esto hace ya 10 años, ains.

    Y eso es todo amigo, que puede que no te cuente nada nuevo, pero me he quedado más a gusto que un arbusto. Voy a echar un vistazo a infojobs.

  • Seremos chaqueteros y desalmados los que pensamos que aquí se emigra sin mirar hacia atrás y punto. Pero qué pasa, ¿que lo de emigrar si por aquí todo va bien a un lugar mejor es bueno y muy global y muy moderno, pero hacerlo cuando aquí la cosa va mal a un lugar que no vaya tan mal es de traidores?

    Algunos nos metimos a estudiar sabiendo que en este país no había nada decente de lo nuestro y en su momento nadie se preocupó por ello, las cañas, los hoteles y el ladrillo daban para casi todos. Ahora que la gran mayoría se ve en esa situación, me refiero a titulados superiores, parece que el drama es nuevo, y no, sólo que se ha generalizado un poco más y yo lo que hago es sonreír y decirles a los demás: bienvenidos a mi mundo, bienvenido al mundo real y ahora ¡dispersémonos para buscar trabajo! El problema de concepto viene de atrás pero se miraba a otro lado. Yo, lo siento mucho, no tengo más que decir cuando leo algo así (aunque me guste, tenga razones y esté bien escrito): me jodo, os jodéis, nos jodemos, eso sí, el que llore sorprendido es que es gilipollas.

  • Menos quejarse, que yo soy del 86 y veo mucho universitario en plan “no sé qué haré cuando acabe la carrera”. Si tantas dudas tienes, deja la p*** carrera y búscate la vida, no retrases como un cobarde el momento de enfrentarte a la realidad. Menos “ayayay, qué jodidos estamos, acabaremos todos en un Starbucks, oh dolor” y pírate a otro país o búscate las castañas en este mientras aún tienes el techo de tus papis. Que luego te independizarás y tus años de vampiro habrán sido de eso, de vampiro.

  • Con poco más de 25 tacos de edad y sólo sabéis que llorar como plañideras, en vez de estar apechugando como paisanos para salir adelante en la vida, que os queda un rato.

    Llorad, llorad, que os va a servir de mucho.

  • Muy de acuerdo. En este sentido, este artículo de un célebre economista inglés nacido en pleno baby boom, y asesor de David Cameron… Es demoledor y debe llevar a la reflexión para la generación que ahora manda.

    Solo un párrafo a modo de introducción, os invito a leerlo

    “La realidad no es que no podamos pagar, sino que no queremos pagar. Mucha gente siente nostálgia de su experiencia universitaria, pero no quiere dar fondos a la universidad. Miembros de mi generación que tuvieron seguridad laboral para sí mismos les dicen ahora a sus sucesores que no pueden esperar esa seguridad ni en el empleo ni en la jubilación. Las compañías que controla mi generación no quieren asumir los riesgos asociados con determinados esquemas de beneficios sociales, en gran parte porque hicimos las normas para asegurar nuestras propias expectativas”

    Y una conclusión ilustrativa: “el único consuelo financiero para las siguientes generaciones es que les dejaremos nuestras casas”.

    http://www.eleconomista.es/economia/noticias/3857026/03/12/El-unico-consuelo-para-las-nuevas-generaciones-es-que-les-vamos-a-dejar-una-casa.html

    Saludos de un compañero de la generación Y (83`)

  • Al, con respecto a tu primera intervención aquí se ve cómo la falta de productividad española es un mito: http://blogs.cincodias.com/el_economista_observador/2012/04/si-pinchas-aqu%C3%AD-podr%C3%A1s-acceder-a-un-art%C3%ADculo-de-lo-que-en-alemania-denominan-un-sabio-econ%C3%B3mico-el-art%C3%ADculo-es-un-panfl.html

    Pedro, eso de “quién quiere trabaja” es la segunda en el ránking del parroquiano de taberna acodado en la barra tras “esto lo arreglo yo en dos patás”.

  • 1982 y en la misma situación. A mí tampoco me gusta lloriquear, ni protestar, si puedo hacer algo lo hago, y si no, me callo. Protestar no me soluciona. Es mejor hacer algo por salir adelante, pero ya no se me ocurre donde ni como. Si se os ocurre, avisad, por favor.

    Al que dijo “quien quiere trabajar, trabaja” que diga donde, para mandar un cv. Porque aquí, no.
    Licenciada, idiomas (en plural), informática (office, diseño gráfico, etc.). ¿Qué consigo? Unas prácticas NO remuneradas, y tres o cuatro trabajos temporales (de menos de un mes o de fin de semana).
    En vista de que “la universidad no da trabajo, es mejor un fp, algo útil”, y que como dice Postmoe, quizá mi cv asuste, aprovecho un curso AFD para sacarme un certificado de profesionalidad de auxiliar administrativo. Ok, cv de auxiliar, con mis idiomas y mis informáticas. Tampoco.
    Al borde de la treintena, y no consigo trabajar, ni de una cosa ni de otra. En toda mi vida, no he llegado a cotizar ni un mes. Os aseguro que soy una persona sensata, discreta, con mis dos ojos y mis dos orejas. Sé estar en los sitios y si no, disimulo.
    ¿Qué opción me queda? Emigrar. Perfecto, me encantaría. Mandando cvs desde aquí no me llaman, tendría que irme allí un tiempo a buscar. Para sobrevivir mientras no tenga trabajo necesitaré unos mínimos ahorros, vale. Buscaré un trab…OH WAIT.
    El que quiere trabajar, trabaja? JA! No. Que me cuente algún caso real que conozca de primera mano. Porque yo solo conozco ejemplos de economía sumergida y me sobra una mano.
    P.D. y el ser becario… en mi campo están de becarios los que tenían trabajo cuando yo estaba de prácticas.

    Perdón por la biblia esta, pero es que cuanto más oigo teorizar del tema, más me hierve la sangre. Intentar ser una persona “de bien” y ser una mosca dándose con el cristal.

  • Dejadme que me sume a esta terapia colectiva (no solucionaré nada, pero me sentiré mejor)

    Generación de Naranjito. Me licencié en Humanidades/Geografía e Historia porque mi ilusión era dedicarme a la investigación. Doctorado en Historia Contemporánea. Ya antes de la crisis lo tenía muy difícil para encontrar trabajo en lo que quería; pero pensaba: “Soy trabajadora, tengo un expediente muy bueno; sé que en el sector privado no hay nada para mí, pero las investigaciones históricas siempre han corrido a cargo de instituciones públicas: proyectos de investigación del CSIC, de las Universidades…” Porque todas las becas internacionales que consultaba, estaban dirigidas preferentemente a Economía o Tecnología. Y si la vía de la investigación no daba más de sí, siempre me quedaban las Oposiciones a Secundaria, o Museología…

    Una serie de problemas de salud me hicieron apartarme durante dos años de los estudios. Cuando regresé, hacia 2008, la burbuja había estallado. Me dijeron que la crisis duraría seis años, que todo estaba parado, y que lo mejor que podía hacer era continuar formándome. Seguí centrándome en la tesis doctoral, haciendo cursillos de otras cosas, solicitando becas y prácticas; y en todas me rechazaban, porque se presentaban 200 personas para 20 plazas, y se le daba preferencia a los más jóvenes y con más experiencia. Sí: hasta para cursos y prácticas que sirven para proporcionar a los jóvenes experiencia laboral (y romper el famoso círculo vicioso), se exige experiencia laboral previa.

    Al borde de la treintena. No he cotizado en mi vida. En caso de que cotizase, no tendría derecho a cobrar una pensión íntegra al retirarme. Acabo de enterarme de que he perdido el derecho a la asistencia sanitaria; y de que, aunque lo conservase, en caso de enfermar de gravedad, dejaría arruinada a mi familia para poder pagar el tratamiento. Y con todo, aún puedo considerarme privilegiada, porque puedo apelar a la falta total de ingresos. Peor deben de tener el cuerpo los becarios que, ni pueden apelar a la Beneficencia, por estar cobrando un salario de 400 euros; ni a la Seguridad Social, por no haber cotizado; el poquito dinero que ganen, se les esfumará en un pispas a poco que pillen un constipado.

    Tengo una Licenciatura, un Doctorado, dos idiomas, Informática bastante avanzada, varios cursillos, pero en la práctica, soy como esos obreros en paro que se marchaban a Noruega sin cualificación, y terminaban durmiendo en las calles sobre la nieve: muy poca experiencia laboral, y un perfil académico que no interesa a nadie. Si intento reciclarme profesionalmente, tendré que pagar 2500 euros por la matrícula mínimo (porque los precios se ajustarán a la demanda), y si deciden sustituir las becas por los famosos préstamos ingleses, me arriesgo a perder lo único que hacía de mi situación envidiable: la libertad de no deberle nada a un banco. De soñar con dedicarme a la investigación, a hacerme el cuerpo a que aceptaré un trabajo no cualificado en el que, a la vista de la última Reforma Laboral, trabajaré 10 horas al día por un salario que no me permitirá ni emanciparme. Y en el que los incentivos positivos serán sustituidos por la estimulante motivación de la amenaza y el miedo.

    Las principales salidas que me ofrecía mi carrera, dependían de instituciones públicas que ahora están en liquidación. Si los recortes en investigación y Ciencia han dejado el I+D en ruinas, os podéis imaginar lo que habrá ocurrido con los proyectos de investigación relacionados con las Humanidades. Se han dejado de convocar oposiciones a Secundaria, Museología o Archivística; y por lo que veo, nos podemos dar un canto en los dientes si la mitad de los funcionarios que hoy trabajan en institutos y Museos conservan su trabajo dentro de cuatro años (en una Terapia de Choque tan “de libro” como la que están aplicando a España, lo normal es que terminen despidiendo a medio sector público). SI presento mi currículo en Institutos privados, me encontraré con que la mayoría de ellos está cerrando sus bachilleratos, porque la mitad de su alumnado, arruinado por la crisis, no puede asumir los gastos de esos centros, y se pasa a las aulas de 40 alumnos de la Pública, donde no piensan contratar a nadie más así tengan que apilar los pupitres para caber todos en clase. Lógicamente, con el anuncio de que los institutos podrán suprimir los Bachilleratos menos rentables, y que las carreras universitarias se ofertarán en función de su demanda, ya nos podemos imaginar cuáles serán los profesores que tienen todas las papeletas de irse a la calle. ¿Qué alumnos van a escoger Letras, viendo que las pocas salidas que ofrecía están siendo reducidas a la nada?

    Si me aventuro a montar mi propio negocio, me enfrentaré a la competencia de las grandes multinacionales en los bienes de primera necesidad; y con una bajada de demanda brutal en el sector servicios.

    Pero lo peor a lo que tenemos que enfrentarnos los de Humanidades, es que nos aprendimos de memoria eso de los derechos del hombre. De que la humanidad llevaba dos siglos luchando a sangre y lágrimas por establecer unos derechos que le permitieran vivir con dignidad, y todo eso que sonaba tan bonito. Ahora resulta que exigir una jornada de 8 horas, un salario mínimo que permita vivir decentemente, algo de tiempo libre para dedicárselo a la familia y a las aficiones personales… son gañanadas de una partida de vagos que “quieren cobrar sin dar un palo al agua”, y que “nos han tenido demasiado protegidos”. Ahora resulta que preguntar en una entrevista de trabajo cuál va a ser nuestro sueldo, o cómo es la jornada laboral, es señal de que “queremos cobrar, y no trabajar”; y que en las entrevistas de trabajo descartan a los licenciados porque son “demasiado señoritos”. Ahora resulta que tengo que resignarme a que “te tienen que explotar”, y que los jóvenes nos hemos vuelto demasiado comodones con eso de exigir derecho a sindicatos y a huelga. Ahora resulta que el derecho a la sanidad, que equiparaba al derecho a la vida, es una “fanfarronada de nuevos ricos que no nos podemos permitir”. Ahora resulta que la historia se hizo quedándose en la casa a esperar que los derechos viniesen caídos del cielo, porque dejar el cuerpo muerto cuando un policía dice que te retires, es visto como un acto de folloneros antisistema y marginales, que no representan a la gente de bien, y todo eso. Y que los periodistas repiten todo el rato “¡os habéis manifestado sin autorización previa!” sin que nadie se lleve la mano a la cabeza, ni se moleste en leer la Constitución y recordar que el derecho a la reunión es una auténtica farsa si hay que pedirle permiso al Gobierno. Y lo más triste de todo, es que estas frases no las he copiado de ninguna declaración cínica de un político; las dicen mis amigos y familiares. Es como si estos felices 30 años de derecho a la educación que hemos podido disfrutar, no hubieran servido para convencer a los españoles de que tienen derechos.

  • Lo siento mucho pero no estoy para nada de acuerdo contigo, aunque vaya a contracorriente. No entiendo como se pueden decir tantas chorradas juntas en un blog, de manera muy bonita, pero chorradas al fin y al cabo. ¿Que sabemos ingles? Date un paseo por Alemania, Francia, Belgica, Estonia, etc a ver que nivel de ingles tenemos. En mi epoca de buscar practicas en la universidad me canse de ir a entrevistas en transporte publico a poligonos industriales mientras mis compañeros iban en TTs, Alfas 147, etc comprados por sus padres. He viajado al extranjero para formarme, he pagado mis prestamos y he roto relaciones para poder tener un futuro, ahora soy de los que se lo han currado y digo se lo han currado porque estoy cansadisimo de que la gente me diga la suerte que tengo de tener un techo, trabajo y futuro. Solo creo que hemos vivido muy comodos con el amparo de nuestros padres y de un gobierno que tiene que solucionarnos todo, darnos becas y pagarnos cursos de ingles.

  • Vale, estoy muy de acuerdo con el artículo. Pero reconozcamos también una cosa sobre nuestra generación (soy de 1986): hemos sido los NIÑOS MIMADOS del siglo XX. Eso, obviamente, no nos hace culpables de todo lo que está pasando. Pero… ¿lo son acaso nuestros padres?

  • 1982 queda bien con 2012, pero para ser más exactos puedes abarcar hasta 1981. Igual hasta 1979.
    Buen artículo.

  • Nadie os ha dicho nunca que tenéis que hacer los cv según el sitio donde lo vais a dejar? Si vas a un supermercado no pongas que sabes 4 idiomas y tienes un máster del universo, quita eso, y deja si quieres que sabes ingles…
    Yo también pienso que quien quiere trabajar lo hace, aunque sea en algo que no le gusta o por lo que le pagan una miseria. ¿Es mejor no tener trabajo? Para mi no, y aunque empecé trabajando en telepizzas y jugueterías ahora trabajo, desde septiembre (plena crisis) en lo que estudié.
    Es que no entiendo a los que dicen que no trabajaran con un contrato en prácticas no remuneradas… Al menos eso te da experiencia y quien sabe, si eres bueno puede que un buen contrato. Pero claro… es mas cómo pasarse el día a la bartola y viviendo de tus padres mientras te quejas de las nulas oportunidades que tienes.

  • PD: Mucha crisis pero sales de fiesta y los sitios están a tope, y pasta para ir a ver los partidos del mundial y todo loq ue sea juerga no nos falta

  • Un artículo impecablemente escrito, pero falaz y plañidero. Son ustedes la generación más afortunada del último siglo. Olvídense de cvs y cursos de formación. Dejen de pedir empleos, contratos, condiciones. Dejen de pedir. Se enfrentan al mundo tal cuál es en realidad. Tienen la oportunidad de conocer la verdadera medida de sus capacidades. Sólo su talento y su arrojo marcarán su camino. No han empezado bien, pero yo confío en ustedes. Buena suerte.

    • Y olé. No le falta parte de razón, pero este proceso de despertar al mundo tal cual es y no como nos lo vendieron lleva su tiempo. Confíe, pero espere.

  • Yo soy de la generacion inglesa “baby boomer” pero soy optimista eternal. Lo que yo veo es que la GenY esta mucho mas preparada (en todos los sentidos) que la mia o la GenX. Estamos viviendo por una epoca dificil pero tambien hay muchas posibilildades. Estamos viviendo por una verdadera revolucion tecnologica – cuando en la historia pudimos conectar con billiones de personas con un simple aparato como el mobil. Aqui una entrevista con la GenY joven de Espana – un poco comica

    http://www.wsionlinebiz.co.uk/thoughts-from-the-gen-y-generation/

  • Hombre, yo habría puesto del 84 para aprovechar las implicaciones culturales en el imaginario colectivo, pero por lo demás, de acuerdo en todo. Bravo.

  • No pasa nada, los mayas nos salvarán el mes que viene.

  • Enhoramala a ti también. Gracias por ponernos voz, de veras. Es todo lo que muchos quisiéramos escribir en una revista de máxima difusión.

  • Siento mucho coincidir en tan pocas cosas…pero de verdad pensais que a alguna generacion le han regalado algo? Que no tienen o han tenido trabajos de MIERDA? De verdad? Soy del 72 y he trabajado de lo que ha hecho falta, mucho y por poco, y NUNCA dejaré de luchar, sin embargo si que he dejado de quejarme (sometimes) , en fin! lo único que quiero decir es que encuentro a faltar más lucha personal, la comunitària viene después, un saludo y animo a todos

  • me parece que estereotipar generaciones es de lo mas desacertado, además de ridículo.

  • Soy de la generación del 83 y sí, si considero que somos la generación perdida. Oímos constantemente que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, pero yo todavía no se donde aparqué el Audi. Llevo tres años de trabajo en trabajo por ínfimos sueldos y jornadas agotadoras. Cuando te han exprimido como a una naranja, te mandan a “la puta calle”. Sé que todas las generaciones lo han tenido jodido pero, mis padres pagaron su piso en 4 años, mi padre tenía un trabajo de esos “para toda la vida” y con un sueldo viviamos toda la familia sin pasar demasiados apuros. Hoy, necesitas tres vidas para pagar el piso, no llegas ni a mitad de mes con dos sueldos y tu contrato no vale ni para limpiarte “el ojete”.

  • Demasiado pesimismo para levantar un paisanaje. Las lágrimas no hacen crecer a los árboles.

  • ¿Que el presente es el post apocalipsis? Si la película no ha hecho más que comenzar!

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