Política y Economía

Una tumba para Predrag Koraksić, llamado Corax (I). Andanzas iniciáticas y Homo milosevanus

Predrag Koraksić (Corax). Ilustración de Ibert.
Predrag Koraksić (Corax). Ilustración de Ibert.

«El tiempo de Milošević y el de Vučić son casi exactamente iguales».

(Predrag Koraksić, Corax, dibujante serbio, en Danas, 2021)

Nacido el 15 de junio de 1933 en la localidad rural de Gornja Gorevnica, cerca de Čačak y fallecido el 16 de mayo de 2026 en Belgrado a los noventa y dos años de edad. Publicó su última caricatura el día de su muerte. 

Sección 0. Un reloj in extrema res como comienzo

El 14 de mayo de 2026 aparece en el diario serbio Danas (Hoy), uno de los medios serbios críticos con el poder que escapan como pueden del hachazo a la libertad de prensa del vučićismo. Un Vučić al más puro estilo de su caricaturista atrasa las horas de un reloj cuyo minutero son estrellas amarillas, sobre un fondo azul: el predsednik (presidente, en serbio) atrasa las horas. El ilustrador, claro está, lo desconocía, pero la viñeta fue realizada dos días antes de su muerte, ocurrida de forma inesperada. Estaba convencido de que Vučić era un trasunto de Milošević tras el esperanzador y malogrado paréntesis de Zoran Đinđić y Boris Tadić (2001-2012).

No es la primera vez que plasma esta metáfora. Pero sí la última. Hay otras en las que se otea, desde arriba, al mandatario empujando las manecillas del cronógrafo contra una multitud; al otro lado, el pueblo, que intenta frenar la postergación que pretende el predsednik.

Sección 1. Aquello que los archivos permiten reconstruir de su infancia

Los registros parroquiales de la Iglesia ortodoxa (los civiles se daban en ciudades y, mucho después, en el ámbito rural) indican que Predrag Koraksić nació en la aldea de Gornja Gorevnica, municipio de Čačak, el 15 de junio de 1933, un año y unos meses antes que Danilo Kiš, otro de los grandes críticos frente al poder en el ámbito narrativo, casi cinco meses después de que Hitler ocupara la cancillería en Berlín. Danilo nació doscientos cincuenta kilómetros al norte, en Subotica, en una Vojvodina que, aún hoy, alberga una minoría húngara: todavía en nuestros días es habitual ver en el pasaporte, en el sello de la granica, «Subotica» cuando se ingresa o se deja Serbia a través de Hungría.

No existe constancia documental de su infancia, salvo las respuestas que encontraron los periodistas en las entrevistas que le hicieron, testimonios del propio Corax y libros sobre humor gráfico yugoslavo y el contexto histórico.

A la edad de cuatro años, experimentó complicaciones derivadas de la varicela. La dolencia era, a falta de vacunas y antibióticos, una enfermedad infantil casi ineluctable en toda Europa, que todos los niños pasaban en sus primeros tres o cuatro años de vida. Las vacunas eran por entonces escasas. Como el progreso de la humanidad es imparable, cabe añadir que —sostienen fuentes alternativas— no tenían, al menos, microchips, ya que aún no se habían inventado. Dichos registros, sin que exista razón verificable para que fueran sustraídos al común del pueblo por gente que debería ser garantía de veracidad, serían, de acuerdo con el cuñadismo acientífico de la segunda década de la centuria corriente, autores alternativos que manejarían información que los gobiernos no quieren que conozcas.

Empero, tuvo el niño Predrag especial mala suerte, o esta le persiguió a él, en tanto que, en primer lugar, no era normal que la enfermedad afectara a los ojos y a él sí que le sucedió. Es cierto que podía atacar a la córnea o al nervio óptico o dejar inflamaciones oculares persistentes: a Predrag le pasó. En segundo lugar, el futuro Corax habitaba una zona rural con especial falta de atención médica, contribuyendo a su desgracia que las infecciones oculares no venían acompañadas del progreso científico que presentan ahora. Consecuencia: el pequeño Pera (hoy se usa más «Peđa») cargó durante el resto de su larga vida con una aguda carencia de visión en el ojo izquierdo. No tuvo demasiado tiempo para lamentarse, infiérese de la cascada implacable de acontecimientos.

Sección 1.1. La guerra: hechos consignados

Diversas fuentes —desde narraciones propias y familiares hasta periodismo cultural, pasando por entrevistas, estudios literarios y conferencias— dejan constancia del impacto de la Segunda Guerra Mundial al desplegarse la Unternehmen 25 de la Alemania nazi, acompañada por Italia y Hungría, para acometer la invasión de Yugoslavia: la llamada guerra de Abril, en 1941. Dicen los historiadores que la Jugoslovenska vojska (Ejército Real Yugoslavo) se batió bravamente, aunque, como era de esperar, poco podía oponerse contra la apisonadora de la Wehrmacht y la Luftwaffe.

Durante la contienda, los dos niños —el mencionado Danilo y Predrag— quedaron impregnados por la ubicua violencia y el desmoronamiento del mundo de la primera infancia de ambos. No se conocían, nunca se conocieron al menos de manera asidua, quizá pudieron verse en algún momento, pero en general trazaron dos trayectorias espaciotemporales que coincidieron pero que no intersectaron, no puede hablarse de un contacto verificado.

Corax, en tanto que no existen huellas del futuro en su presente por el asunto de la entropía y la causalidad —asegura la teoría de la relatividad—, no tenía manera alguna de saber que sería así conocido veinticinco años después. En cualquier caso, padeció cómo su padre, partisano, fue asesinado por los chetniks en 1941, mientras su familia se vio obligada a huir de la zona de Čačak y ocultarse cambiando no solo de ubicación geográfica (Zemun, entonces un pueblo —hoy pertenece a Belgrado— donde tenía familia materna), sino incluso de identidad: llegó a llamarse Franjo Božić. De esta guisa logró huir de chetniks, alemanes y ustachas.

Kiš, por su parte, perdió a su padre, judío deportado y asesinado en Auschwitz, lo que lo dejó expuesto desde niño al flagelo del exterminio y la persecución. Ambos vieron sus familias deslavazadas por la guerra, lo que dejó un poso indeleble en su posición con respecto al poder y la violencia.

Sección 1.2. Lo que atestiguan las fuentes tras la posguerra. Las narrativas de poder

Tras la guerra —testimonian los registros—, cada uno afrontaría su ineludible crítica al poder de dos formas distintas: Kiš desde una actitud más reflexiva y filosófica, incluso desde una perspectiva de metaficción documental: tiró de expedientes policiales, documentos históricos o biografías para ponerlos en contacto con personajes ficticios, poniendo de relieve que la historia es más una narración, un relato, una interpretación, especialmente impuesta desde el poder. Porque ambos vivieron el nazismo y el titismo que, por mucho que fuera un socialismo sui generis, autogestionario, lo que se quiera, no era la panacea de la democracia. Agazapado y amenazante, siempre al acecho, se hallaba el estalinismo. Todos, en suma, construían la verdad a su manera. Por eso eran conscientes de que el titismo también manipulaba, como el estalinismo. Stalin y su descontento por la autonomía yugoslava acabaron por generar una conciencia de asedio en la sociedad y la élite yugoslavas, dando lugar a las Teritorijalna odbrana o defensas territoriales, capaces de operar ante un Estado descabezado ante una eventual invasión soviética. Y Kiš y Koraksić también ejercieron su propia defensa.

Sección 2. Expediente sobre el comienzo a temprana edad de las primeras publicaciones (Jež y prensa satírica)

Archivos editoriales y catálogos de prensa yugoslava sí recogen que, cinco años después del fin de la guerra, hacia 1950, con diecisiete años, comenzó a publicar en la revista satírica Jež. Pensó en dedicarse a la arquitectura. Los registros corroboran que empezó la carrera, si bien no llegó a terminarla: la abandonó para dedicarse a lo que ya entonces le conquistaba y ocupaba más: el dibujo. Desde esa fecha hasta su muerte, ya no paró nunca más: setenta y seis años después, no existe ningún período documentado de inactividad, aun cuando los problemas de salud comenzaron a atenazarlo. Es más: en mayo de 2026 uno de sus últimos pensamientos y preocupaciones fuera, quizá, justo antes de apagarse para siempre y pensando que solo sería un susto más en la historia de su salud delicada, el siguiente:

—Buf… esto va a afectar a la viñeta del lunes.

Rápido, directo, sin concesión a lo barroco, aguado en el trazo: un verdadero veredicto político y moral —asegura la prestigiosa publicación semanal serbia Vreme— sobre los políticos en el poder, no ilustra, sino que dicta una sentencia definitiva. Así lo hace en especial con políticos ultranacionalistas como Milošević, uno de los arquitectos de la limpieza étnica en lo que integró el solar yugoslavo, el (absuelto) criminal de guerra Vojislav Šešelj, así como otro Vojislav, el muy decepcionante, contradictorio y tibio Koštunica.

Sección 2.1. Las diversas teorías sobre su cosmovisión gráfica: ¿biología o tradición caricaturesca?

Han ocupado el tiempo y la mente de algunos exégetas variopintas teorías en torno a su particular forma de ilustrar. Sus dificultades de visión suscitan la siguiente pregunta de investigación: ¿predeterminaría su dolencia ocular su visión del mundo? La ciencia dice que el consiguiente estrago de la estereopsis o visión estereoscópica debió de influir en la pérdida de percepción tridimensional. Este atributo, que compartimos con nuestros parientes cercanos de evolución, los primates, pero, del mismo modo, con félidos, gatos, perros, lobos, zorros o aves rapaces, constituye una ventaja evolutiva de primer orden, pues las sombras, la perspectiva, el movimiento o la comparación de tamaños son percibidos con mayor nitidez y facultaron una optimización de la caza o la observación del entorno.

Es por las razones expuestas —dicen algunos— que Predrag Koraksić proyectaba el tipo de dibujos que lo caracterizaron. De acuerdo con la teoría propugnada, el carecer de visión binocular le condujo a conjurar dicha insuficiencia compensando líneas, ángulos y tamaños y estableciendo las distancias mediante cálculos internos; es decir: interpreta más, es más consciente, construye más y es menos automático, lo que es idóneo de cara al análisis y síntesis que precisa toda caricatura política o de cualquier otra esfera de la realidad.

Otros sostienen, por el contrario, que la falta de tridimensionalidad origina una tendencia a resumir rasgos, a hiperbolizar (labios, por ejemplo), a plasmar formas veloces y claras, líneas claras, expresivas, directas, casi manchas de acuarela a veces en el color, lo que define bien el estilo del genial dibujante.

Otro sector, por el contrario, asevera que dichos artilugios teóricos son tonterías vacías, que intentan encontrar una explicación enrevesada a algo que es más bien navaja ockhamiana. La biología tiene poco que decir aquí; más bien puede hablarse del entorno político como combustible que alimenta el estilo. Sus dibujos conforman una réplica directa a la política contemporánea yugoslava y serbia, comentando una realidad política que fue casi siempre tumultuaria en clave satírica, una crítica al poder en especial cuando el contexto aconsejaba usar finas plumas.

En cualquier caso, siguió pautas de la tradición yugoslava, como un humor gráfico contestatario del poder con poca o ninguna participación de texto. Corax lo llevó más allá, más explícitamente, sobre todo cuando llegó a Serbia una democracia que, en realidad, nunca ha terminado de hacerlo.

Sección 3. Lo que establecen las fuentes sobre la Yugoslavia de Tito e influencias tempranas

Medios influyentes en la Serbia de hoy como Blic, a caballo entre el análisis político serio y lo tabloide, dan cuenta de la precoz vocación koraksićiana, siendo así que, buceando en los tiempos, todo indica que la primera caricatura publicada en algún medio, a poco relevante que fuera, tiene lugar durante la etapa de la educación primaria, cuando estaba en séptimo.

Excurso documental: ficha de fuente

Nombre: Pjer Križanić

Nacido en 1890, en Glina (actual Croacia); fallecido en 1962 en Belgrado (actual Serbia).

Profesión: caricaturista, periodista.

Relación con Corax: más que posible influencia en Koraksić.

Poco antes de publicar su primera colaboración con Jež, es muy posible que le afectase un hecho como la muerte de otro caricaturista decisivo: Pjer Križanić (alias Pjer o Pierre, según el caso). Había nacido en 1890 en Croacia, de madre serbia y padre croata, oficial de la frontera militar austriaca. Se dotó del pseudónimo Pierre para conjurar los problemas con las autoridades austrohúngaras en Zagreb, donde comenzó con sus dibujos, antes de la Primera Guerra Mundial (colaboró en el periódico satírico de Zagreb Koprive, plasmando la alianza de serbios y croatas y siendo por ello objeto de las iras de la censura austrohúngara). Así, realizó un viaje a Belgrado en 1912 junto con otros estudiantes polacos para cimentar la alianza. La situación era muy inestable y los atentados llevados a cabo por estudiantes revolucionarios en Croacia decidieron a Viena a expulsar de la universidad a muchos estudiantes.

Cuando estalla la guerra, se alista en el ejército, viendo allí la oportunidad de plasmar con sus dibujos la situación bélica y lo que la rodeaba, pasando a ser caricaturista de trincheras, donde brillará con sus dibujos y despertando su vocación del humor gráfico como medio de lucha social y política. Muy desencaminado no andaba: su representación de unos fascistas «que siempre estaban con una mano en el aire». Sus dibujos provocaron las protestas italianas y hubo una crisis internacional por sus viñetas. Se especializó también en caricaturizar a políticos, escritores y gente de la cultura yugoslava de entreguerras y adquiriendo sus obras renombre a escala yugoslava e internacional, convirtiéndose casi en un símbolo de la revista Politika, donde otros dibujantes también desempeñarán su labor.

Finalizado el conflicto, se trasladó a Belgrado. Destacando, en especial, por su colección de caricaturas Kuku Todore, donde documenta aspectos decisivos de la cultura serbocroata como el contencioso del empleo de los alfabetos cirílico (más usado, aún hoy, en Serbia) y croata, donde predominaba el latino, ante la mirada de unos turcos que se percatan de que anteponen dichas cuestiones menores a la independencia de los turcos.

La Segunda Guerra Mundial le colocó en una comprometida situación: su cualidad de presidente de la Asociación de Periodistas de Belgrado (único caricaturista en alcanzar dicha distinción) y lo punzante de sus dibujos aconsejaban quitarse de en medio, por lo que permaneció oculto de la misma manera que lo hizo Koraksić. En 1944 se unió a los partisanos. Finalizada la guerra, escribió su tercer libro llamado Protiv fašizma («Contra el fascismo», 1948). Parece que la historia se empeñe en andar y desandar ciclos. Muestra de lo consagrado del personaje es la exposición conmemorativa que se celebró en su honor en 1954 con motivo del cincuenta aniversario de su primera caricatura, organizada por la Asociación de Artistas Gráficos de Serbia. Que alguien como Ivo Andrić, mítico escritor serbobosnio o —como él mismo declaró ser llamado— «simplemente yugoslavo», escribiera el prólogo de la inauguración da fe de la relevancia de Pjer. Andrić, por cierto, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1961. Un año después fallecía en 1962, a los setenta años, Križanić, dejando una impronta difícil de olvidar en el mundo del humor gráfico serbio.

Fin del excurso

La Zemunska gimnazija o instituto de educación secundaria de Zemun —atestiguan diversas fuentes— es un hito fundamental en la trayectoria del joven Predrag, además de ser una de las instituciones educativas más prestigiosas y antiguas de toda Serbia. Fue fundado en 1858 en Zemun, hoy parte de Belgrado, pero no entonces; es más: era una ciudad que no formaba parte de Serbia (en aquel momento, un principado autónomo parte del Imperio otomano), sino del Imperio austrohúngaro.

El Belgrado de entonces se hallaba a un tiro de piedra, enfrente, de hecho, de la frontera danubiana. Aunque por ubicación geográfica bien podría haber quedado dentro de los dominios húngaros tras el Ausgleich o Compromiso de 1867 (que dividió el imperio en zonas de influencia de Viena o de Budapest), Zemun era parte de la «frontera militar de Eslavonia» o Slavonska vojna krajina (en alemán, Militär-Gränze), administrada directamente (militar, no civilmente) desde Viena.

El centro de enseñanza, dicen los registros de la institución, comenzó funcionando en alemán, si bien los estudiantes lograron introducir el serbio. Con el tiempo pasó a formar parte del sistema educativo serbio y se convirtió en uno de los mayores institutos del país. Su edificio histórico, de estilo neorrenacentista, es un bien histórico-cultural protegido. Entre sus antiguos alumnos destacan el propio Corax o su rival político y diana de sus dardos, el político Aleksandar Vučić, además de diversos cineastas o escritores.

Predrag Koraksić compartió además centro educativo con ilustradores de la talla de Nikola Rudić y el colaborador de larga trayectoria Dragan Rumenčić «Ruma», quien vivió, como Corax, una larga vida y nació en 1935, dos años después. Allí también se formaron otros caricaturistas como Dušan Petričić, Zoran Jovanović o Jovan Prokopljević (Proko).

Prokopljević, como Koraksić, estudió arquitectura y, a diferencia de este, terminó la carrera. También trabajó con Corax. Fue destinatario de numerosos premios internacionales.

Zoran Jovanović (1942-2016) es de una generación posterior. También de carrera universitaria, su lenguaje visual era más de acompañamiento de textos (grafista editorial) que de viñetas independientes portadoras de significado denso. Su estilo era menos incisivo, menos directo y menos humorístico.

Dušan Petričić (nacido en 1946) es el único que continúa vivo de los mencionados. Tuvo un carácter más internacional: sus dibujos se han podido ver en medios como The New York Times o The Wall Street Journal. También es conocido por la ilustración de libros infantiles.

Todos ellos fueron las figuras fundadoras de la mítica Escuela de Caricatura de Zemun, que era, en realidad, más un círculo de humoristas gráficos con similares intereses e inquietudes. Su museo alberga bastantes dibujos.

Sección 4. Predrag Koraksić: una crítica al poder no siempre neutral (según las fuentes y su recepción crítica)

Los registros periodísticos y las reconstrucciones biográficas permiten verificar que la obra de Predrag Koraksić «Corax» se desarrolla de forma continuada dentro del espacio de la prensa serbia desde mediados-finales de los años ochenta, con participación en publicaciones como Borba, Vreme y, de manera sostenida a partir de finales de los noventa, Danas. Las fuentes ubican su obra como caricaturista político crítico con el poder en paralelo a la crisis del sistema yugoslavo y a la degeneración de la libertad de prensa durante el miloševismo.

En lo relativo a la recepción de figuras políticas posteriores, los registros coinciden en que su producción mantiene una continuidad crítica tras la caída del régimen de Milošević, aunque con intensidad variable según los protagonistas de sus caricaturas, siendo así que durante el periodo de gobierno de europeístas y reformistas como Zoran Đinđić (2001-2003) y Boris Tadić (2004-2012), las tintas se cargan menos contra las personas y más contra el sistema. Infiriéndose por sus viñetas que el problema es más estructural que de liderazgo, una institucionalidad débil que hacía imposible conducirse debido a las estructuras heredadas del antiguo sistema que, de hecho, le costó la vida a Đinđić en 2003: elementos remanentes del estado de cosas que se resistía a irse.

Su sátira, pues, continuará, ahora más focalizada en la representación de la administración estatal y los procesos de transición institucional que alejan a la RFY y a Serbia de Europa, de la promesa de normalización histórica y salida fallida del aislamiento internacional pese a que la UE ya había acogido, caído Milošević, a Serbia como país candidato con todas sus contradicciones.

La crítica al poder no se detiene, simplemente se transforma. Sin embargo, se recrudece al acceder al poder Tomislav Nikolić, compañero de filas de Vučić, quien llega al poder como primer ministro en 2014 y logra defenestrar a Nikolić para las presidenciales de 2017, momento a partir del cual permanece en el poder. Para Corax, se trata de una vuelta del miloševismo con otro rostro, con lecciones aprendidas para retener, concentrar y ejercer el poder de manera caudillista, prometiendo a la UE que hará lo que le ordene, pero manteniendo un contacto con China y Rusia: el día que Serbia entre en la UE, dicho sistema será severamente examinado, analizado y es muy posible que rueden muchas cabezas políticas. Entretanto, y por mucho que la Constitución invalida al actual predsednik para un tercer mandato, Vučić seguía allí cuando Corax se despertó. No obstante, Corax, ahora sí, se durmió, esta vez para siempre.

Sección 4.1. Vida y obras de Koraksić en los tiempos del Homo milosevanus

«Esa bestia salvaje que vive en el hombre y que no se atreve a mostrarse hasta que se han eliminado las barreras de la ley y la costumbre, fue entonces liberada».

Ivo Andrić, Un puente sobre el Drina, escrita durante la guerra, publicada en 1945.

Todos los historiadores coinciden en describir los años noventa, en función de la potencia de carga de la pluma, como turbulentos. Slobodan Milošević gobernó durante esa década y un poco antes, conduciendo a su país a su destrucción. Las guerras de Yugoslavia causaron decenas de miles de víctimas mortales y heridos física y mentalmente. El conflicto edificó un régimen de clientelismo, corrupción y nacionalismo dañino: fueron sus herramientas de gobierno. Del mismo modo que en el momento actual, pero con aún menos estándares democráticos, había pocos medios independientes, una libertad de prensa en estado de shock, con constantes presiones y fabricación de acusaciones falsas contra cabeceras críticas. Danas —constatan las fuentes— fue uno de esos medios. Koraksić fue uno de sus dibujantes.

Podrían referenciarse fuentes históricas que hablan sobre ello, si no fuera porque las sátiras de Corax son documentos históricos en sí mismas. Sus J’accuse gráficos contra Milošević y su esposa, Mira Marković, ejercían una labor de resistencia aglutinante en una población poco crédula por los sucesivos fraudes electorales. La inmediatez y la rapidez de su trazado dicen más que los textos y más rápido en un momento en el que, por añadidura, corrían el riesgo de sufrir el tijeretazo censor en cualquier momento.

Corax incomodaba. Mira, la mujer del presidente, aseguraba que Corax era «el peor dibujante del mundo». Un probable admirador del miloševismo, devenido presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, sintiendo, más de treinta años después, gran vergüenza de tomar alguna lección del pasado, procedió de igual guisa, calificando a los cómicos nocturnos o cantantes que le criticaban como gente «sin talento», «perdedores» o personas a las que nadie veía en la tele. El autoritarismo siempre se las arregla para recomponerse.

Milošević solía ser representado desprovisto de ojos, bebiendo de la tradición serbia y balcánica del líder ciego al que sigue también un pueblo ciego.

Excurso documental: líderes ciegos, pueblos ciegos

«La victoria sobre el enemigo elegido, el otro, es una victoria total. Por eso el nacionalismo es la ideología de la desesperanza, la ideología de la victoria posible, una victoria que está garantizada y una derrota que nunca es definitiva».

Danilo Kiš, «O nacionalizmu» («Sobre el nacionalismo»), 1973.

Ficha historiográfica: factores inspiradores o coadyuvantes en la obra de Corax

Nombre: Radoje Domanović.

Nacido en 1873, en Ovsište (actual Serbia); fallecido en 1908 en Belgrado (actual Serbia).

Profesión: periodista, profesor, escritor.

Obra clave: «Vođa» («El líder»).

Relación con Corax: fuente, influencia simbólica.

Como Corax, nació en la Serbia rural (aunque a finales del siglo XIX), en un territorio que pugnaba por sacudirse de la Sublime Puerta. Estudió en Kragujevac, lugar donde se redacta la primera Constitución serbia y urbe frecuentada por los estudiantes desde las protestas que comenzaron en 2024. Con posterioridad, frecuentó la Gran Escuela de Belgrado (germen de la universidad), donde se formó en historia y filología. Trabajó como profesor universitario en varias ciudades. Sus tiempos fueron también turbulentos y usaba la sátira en su versión más literaria contra el sistema político serbio, lo que lo enemistó con las autoridades, siéndole aplicadas diversas medidas «correctivas» y estando siempre vigilado. Arrastró problemas de salud y no pudo superar una tuberculosis que se lo llevó demasiado joven (treinta y cinco años) en 1908, aunque dejó un relato fundamental para Corax: «Vođa», escrito en 1901.

A grandes trazos, bibliotecas y registros atestiguan que, si bien su obra no pudo ser extensa debido a lo poco extensa que fue su experiencia vital, albergaba rasgos marcados como la crítica sin medias tintas al poder, a la obediencia ciega y a la corrupción política.

«Vođa» constituye un cuento-alegoría satírica en la que Domanović elucubra una situación de gran potencia simbólica: un grupo de ciudadanos pobres y desesperados decide emigrar a un lugar mejor. Como líder es elegido un tipo al que no conocen: casi acaba de presentarse ante ellos. Se trata de un hombre callado (lo que es interpretado por los emigrantes en clave de sabiduría y cautela). El pueblo lo sigue sin plantear cuestión alguna ni contradecir sus decisiones. Finalmente, sus seguidores se dan cuenta, al final, de que el vođa es ciego, los ha guiado sin ver y nadie ha dicho «esta boca es mía», de modo que el pueblo queda perdido, incapaz de orientarse.

Es de recibo, dicen los estudiosos, que no es un simple cuento sino una metáfora muy recurrente: un líder ciego que representa el poder incompetente, irresponsable y/o autoritario y/o corrupto, guiando a un pueblo no menos ciego que lo sigue sin cuestionar nada: obediencia ciega. La sociedad yugoslava (RFY) siguió ciegamente a su líder Slobodan Milošević, quien, como el coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad, metió a yugoslavos y serbios en cuatro guerras (Eslovenia, Croacia, Bosnia, Kosovo). Y las perdió todas, con la diferencia de que Aureliano era un idealista que propugnaba reformas para eliminar los males del país, si bien acabó dudando de él mismo y de lo demencial de las guerras. El «idealismo» de Milošević, en cambio, era más sanguinario: no solo agotó la economía del país y lo convirtió en un paria internacional por las sanciones y aislamiento, sino que además creó una élite corrupta y clientelar que perduró más allá de su abandono del poder, que se lleva por delante a líderes reformistas y que continúa moviendo hacia el pasado los minuteros del reloj serbio. Vučić supondría, de acuerdo con lo dicho, un mal salto temporal que habría llegado para quedarse en tanto se lo permita la Constitución serbia.

Es por dicha razón por lo que Milošević y también Vučić y otros líderes políticos aparecen encarnados en las viñetas sin ojos, o con estos tapados, o vacíos.

Sección 4.2. No todos estaban ciegos, aunque nadie tuvo a bien guiarlos

En realidad, gran parte del pueblo fue ciego, pero no todo. Una nada desdeñable parte de la población siguió por inercia, por irresponsabilidad, por apatía o —en muchos casos— por convicción. No obstante, siempre existieron pulsiones que ansiaban el cambio. En la Yugoslavia (la real) de finales de los años ochenta, los ciudadanos deseaban superar el estado adverso de las cosas, con una crisis económica galopante desde la muerte del mariscal Tito (1980) que tuvo aparejado, además, el terrible efecto de dejar al país sin piloto a bordo: Tito era lo poco que quedaba de consenso. Una población exhausta optó por varias soluciones: desde la independencia a la lucha por transformar el sistema. Muchos, aunque no todos, concluyeron que la forma de escape pasaba por la independencia: Eslovenia y Croacia, que arrastró con el tiempo a Bosnia y Herzegovina. Muchos serbios también querían salir de la crisis y la parálisis institucional sin disolver la federación yugoslava. No solo eran serbios: de igual modo existían las mismas «fuerzas» en otras repúblicas.

Pero Yugoslavia/Serbia tuvo mala suerte: la Comunidad Económica Europea (CEE), en su tránsito hacia la Unión Europea (UE), se focalizó mucho más en la alternativa independentista. Podía ser legítima, pero lo que no fue sensato fue ignorar a los serbios, de ningún modo satisfechos con Yugoslavia. Se les ignoró, como hoy al movimiento estudiantil serbio (2024-). Por otra parte, la recién nacida UE dio al mundo un curso gratuito de miserias humanas cuando, por ejemplo, una Alemania recién unificada pretendió ir por su cuenta para dejar claro que ellos eran potencia mundial, que tenían su propia vida. Ninguneó a la UE y tiró de Alleingang (como con Israel y su genocidio, como con Irán).

Los serbios, lejos de asistir impávidos a la oferta de destrucción del país, racismo y limpieza étnica, muerte y colapso económico: los años noventa-dos mil (era de Slobodan Milošević) fueron testigos de ello, con el surgimiento de movimientos estudiantiles y cívicos contra el régimen, el nacionalismo dominante y la represión política. Hubo focos de resistencia contra el régimen durante toda la década: en 1991, en 1996-1997, en 2000. Así hasta ahora.

Medios nacionales e internacionales (aunque menos) dan cuenta de las grandes protestas masivas de estudiantes y oposición política en 1991 contra el autoritarismo y el control de medios por parte del Estado, o el ultranacionalismo creciente que presagiaba la catástrofe que, finalmente, sobrevino: aunque en 1991 estaba tomando forma: la RFY y sus adláteres en Bosnia o Croacia sembrarían por acción u omisión el terror y la muerte en Croacia y Bosnia, y Sarajevo se convertía en el asedio más largo y cruel de la historia moderna, se reprimió toda disidencia, aunque Corax continuó desplegando su particular resistencia con sus viñetas reprobatorias, conmocionadas por la barbarie bélica.

El poder se manifiesta en Corax encarnándose en lo grotesco, deshumanizado o casi monstruoso, mientras que la población civil suele mostrarse como víctima de tamaño reducido y aplastada por el Estado o la propaganda. Son también personajes recurrentes los «hombres de negro», malencarados, de traje y con gafas de sol y sombrero, como imagen del Estado profundo, que suelen acompañar a los personajes.

En ese periodo crítico, la guerra, el nacionalismo y la represión política son temas centrales, decantándose por el más desnudo blanco y negro, en un estilo muy directo como corresponde a los tiempos, cargado de ironía y simbolismo. Los líderes de otras repúblicas como Franjo Tuđman, que tuvieron su parte de culpa con su actitud irresponsable, ocupan viñetas del humorista gráfico. Sus viñetas plasman muerte, calaveras. Una de ellas muestra a la que parece ser Mira Marković en un campo con flores, sentada en una lujosa silla y escribiendo, posiblemente, poesía, mientras, debajo, las ciudades destruidas humean.

Excurso documental: el tractor y la tormenta

Tema: guerras yugoslavas (Croacia). Operación Oluja (Tormenta).

Fecha: 11 de septiembre de 1995.

Afectados: serbios de Croacia.

Fuente: aparecido en Vreme en 1995, en la prensa serbia (entonces RFY), referido por Danas.

Vinculación con Corax: caricatura.

Descripción: B/N. Columna de civiles desplazados croatoserbios representados sobre o junto a un tractor cargado con pertenencias domésticas. También, élites civiles y militares serbias. Se apea del vehículo Milošević para realizar una pintada en una casa, antes de ser evacuado: «Esto es una casa serbia». La escena remite a desplazamientos masivos de población serbia durante el verano de 1995.

La caricatura despliega una información condenadísima tanto en lo meramente visual como en los hechos que describe. El punto de partida es la mencionada Operación Oluja, implementada entre el 4 y el 7 de agosto de 1995, cuando las fuerzas croatas recuperaron la Krajina. Las Krajinas (¿recuerdan las Militärgrenzen austrohúngaras?) son unos territorios repoblados con serbios étnicos para defender las fronteras del imperio. Eran una especie de colonos-soldados. Al producirse la independencia de Croacia, los serbios que las habitaban decidieron no integrarse en el Estado croata y seguir siendo leales no a Serbia, sino a una Yugoslavia que, en el papel, seguía existiendo. Mucho se podría platicar sobre la imprudencia de Franjo Tuđman al adoptar la bandera croata actual. Una enseña antigua, sí, pero que era la misma que la empleada por los ustachas croatas, al mando de uno de los mayores criminales que haya conocido Europa: Ante Pavelić. Se dedicó con denuedo a exterminar serbios y otras etnias, siendo la estrella del genocidio el terrible campo de exterminio de Jasenovac. Asegura Francisco Veiga en su imprescindible La trampa balcánica que, cuando los serbios más añosos vieron aparecer el lábaro croata, acabaron por pensar que, simplemente, los ustachas habían vuelto. Franjo Tuđman es hoy un líder indiscutible, incriticable a nivel de «razón de Estado» alemana en el contexto del genocidio de Gaza por parte de Israel. Pavelić, por su parte, acabó en un retiro dorado en España, acogido por aquel señor que se hacía llamar caudillo.

La Operación Tormenta, con independencia de los dislates criminales cometidos por los serbios en suelo antiguo-yugoslavo, constituyó una limpieza étnica —esta vez, de serbios— de una población que habitaba esas tierras desde tiempos inmemoriales. Más de doscientos mil refugiados hubieron de abandonar sus casas. El mundo permitió esta operación de limpieza étnica en toda regla, por una llana explicación a tenor de la cual los serbios eran los malos absolutos de la película. Tal es así que, para vencer a los serbobosnios que se habían adueñado de una parte del territorio croata (con sus consiguientes crímenes contra la humanidad, solo faltaba), se acabó expulsando a civiles que no tenían nada que ver con la guerra: total, ya que estamos…

El mundo vio en prime time las carreteras colapsadas por columnas interminables de refugiados que huían con lo puesto, cargando sus pertenencias —muebles, animales, enseres domésticos, personas— en tractores (imagen recurrente en Corax), carros, caballos y bicicletas. La escena que pinta Corax hace referencia, precisamente, a ese episodio. Quizá no es el caricaturista demasiado explícito, pero puede observarse a alguien de uniforme militar que se parece mucho a Ratko Mladić (criminal de guerra serbobosnio) y a un Slobodan Milošević que, en sus delirios del expansionismo vinculado al proyecto de la Gran Serbia, todavía tiene tiempo para salir del tractor donde está parte de la casta militar y política del régimen, que no ha sido capaz de garantizar que los serbios étnicos habitaran sus territorios históricos. Armado con un espray, grafitea con caracteres cirílicos:

«Esto es una casa serbia».

La palabra «casa» queda incompleta, sugiriendo que quizá no le dé tiempo para terminarla.

En eso quedó tanto sufrimiento y tantas guerras. El episodio constituye un verdadero trauma nacional que aún perdura. Serbia tuvo que acoger a cientos de miles de personas: una Megali Katastrofi en miniatura.

Excurso documental: el caso Borba y los ataques a la libertad de prensa

Tema: libertad de prensa.

Afectado: diario Borba.

Fuente: aparecido en The Guardian en 1995, desde 1994 en la prensa serbia (entonces RFY).

Vinculación con Corax: caricatura, colaborador en su momento de dicho periódico.

Descripción: B/N. Slobodan Milošević, caracterizado sin cuencas oculares, araña con su garra de lo que parece ser un oso un ejemplar en blanco del histórico diario yugoslavo Borba (Lucha).

La libertad de prensa sufrió entonces también claros retrocesos y hoy diversos informes aseguran lo mismo.

El prestigioso diario Borba fue fundado en 1922 en Zagreb, lo que da cuenta de su yugoslavicidad, de línea afín al Partido Comunista Yugoslavo y fuerte crítica política. Fue prohibido durante la dictadura del rey Alejandro I por sus ataques al poder. Durante la Segunda Guerra Mundial, resurge vinculado al movimiento partisano comandado por Tito, convirtiéndose en un medio antifascista y propartisano.

Tras la guerra, se muda la redacción a Belgrado, erigiéndose en uno de los componentes más influyentes del ecosistema mediático yugoslavo. Pese a considerarse una cabecera oficialista con el socialismo de Estado, mantuvo siempre cierto prestigio intelectual.

El decenio de los noventa sería decisivo para el periódico. Al acceder Slobodan Milošević al poder, tiene lugar una crisis editorial y el equipo se parte en dos. Una parte se alinea con el poder. Sin embargo, el otro sector convierte a Borba en un rotativo contestatario con el gobierno, lo que lo hará blanco del miloševismo, que intenta atenazarlo con censura y pérdida de independencia. En 1994, el gobierno logra descabezar el medio.

En los años noventa se convirtió en uno de los pocos medios serbios que mantenían cierta independencia frente al régimen de Slobodan Milošević. No se podía consentir «dónde se ha visto», referiría alguien cercano al poder, en una fuente no verificable. En 1994 el gobierno intervino el periódico: expulsó a la dirección crítica y colocó en su lugar a una nueva afín al poder. Resultado: documentan algunos registros como The Washington Post y alguno serbio, que muchos periodistas abandonaron en masa la redacción, lo que afectó irremediablemente a la reputación de Borba. Como pasó en toda guerra civil, caricaturistas y profesionales de la información acabaron ubicándose —y dando brillo— en periódicos más independientes como Naša Borba (una especie de falsa refundación del intervenido Borba) y Danas, una de las casas de Corax.

Aunque Borba siguió existiendo durante años, nunca recuperó su influencia anterior. La presión política, el control estatal y la pérdida de lectores durante la era Milošević fueron factores determinantes en la decadencia que acabaría llevando al cierre definitivo del diario en 2009. Unos años después, una nueva Borba reabrirá, ya como revista cultural mensual, con apoyo estatal y sin vinculación con el histórico periodismo político del proyecto anterior.

Para Corax, el caso Borba es piedra de toque de una prensa bajo la presión del poder que lucha por mantener la independencia informativa y la veracidad, que se ve obligada a encarar un asimétrico choque entre propaganda y crítica.

Sección 4.3. Un humorista gráfico ante los tribunales

Con el tiempo colaboró con varios medios como Večernje novosti, NIN, Borba, Naša Borba, con el portal Peščanik, con Radio Free Europe/Radio Liberty, el medio financiado por Estados Unidos que intentaba proteger la libertad de prensa desde el prisma de sus postulados y/o intereses.

En especial, desde 1993, cuando el miloševismo —reseña Al Jazeera Balkans— lo expulsó de Večernje novosti por razones políticas (zbog političke nepodobnosti; o sea, no idoneidad política). La Yugoslavia de Milošević se caracterizaba, en el marco de un decenio de guerras y de limpieza étnica contra sus vecinos, por la censura y las amenazas a la libertad de prensa, un ecosistema poco propicio para los periodistas. En ese tóxico clima, Corax cargaba contra los líderes políticos, tal y como había procedido incluso en la Yugoslavia de Tito, haciendo su labor tan valiente como peligrosa. Así fue como una de sus caricaturas acabó por llevarlo ante los tribunales. La fiscalía de Novi Sad, de este modo, ordenó abrir una investigación contra Dragoljub Žarković, editor jefe de Vreme, en tanto que la viñeta de Corax representaba una posición indigna e insultante. Los límites del humor: para los apologetas de que lo-de-ahora es-una-dictadura-y-antes-se-vivía-con-más-libertad-y-en-suma-más-mejor.

La viñeta de la discordia

Sientan registro del contencioso, a posteriori, personalidades del mundo académico como Dinko Gruhonjić, de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Novi Sad. Fue en dicha urbe donde se originaron las protestas de los estudiantes serbios que impactaron y aún inspiran y guían a toda la sociedad. La causa: el derrumbe, en noviembre de 2024, de la flamante y reformada estación ferroviaria de la capital de la Vojvodina. Fue reconstruida con capital chino y se caracterizó por la opacidad habitual que caracteriza toda concesión por parte del gobierno serbio. Se saldó el colapso de la infraestructura con dieciséis víctimas mortales y numerosos heridos. Hoy nadie rinde cuentas y los jueces que lo intentan son destituidos.

Volviendo al dibujo, este escenifica de manera grotesca una escena en la que pueden verse varios líderes de la RFY/Serbia como Milošević, Radovan Karadžić, Vojislav Šešelj y Dobrica Ćosić, todos ellos ejecutores o ideólogos de la depuración étnica contra los bosniomusulmanes. El último descrito fue el primer presidente de la RFY (1992-1993) y uno de los doctrinarios de la idea de la Gran Serbia, a la par que voz importante en la teoría del victimismo a tenor de la cual existe un proyecto que tiene como fin la hegemonía de los musulmanes en detrimento de los serbios, pueblo que sería deportado a campos de concentración. El gran reemplazo dirigido contra los WASP por los musulmanes que tanto gusta a Trump y que compra con gusto la ultraderecha europea. Nota: como todos los extremistas, acabaron peleados entre ellos. Ćosić acabó siendo un acérrimo opositor de Milošević: y no, por cierto, porque estuviera en desacuerdo con los crímenes del ejército, milicias, banderías y contingentes armados serbobosnios.

Los cuerpos de los líderes, quienes practican el juego infantil de tirarse al montón (trula kobila, «yegua podrida o muerta» en serbio). Un jugador se agacha y hace de «base» (la «yegua/caballo»), mientras el resto salta encima uno tras otro, formándose una especie de «montón humano». Si alguien falla el salto o el grupo se cae, se reinicia el juego o los jugadores cambian de posición.

Es lo que a Corax le suscitaban los debates estériles en la asamblea srpska (parlamento, asamblea nacional serbobosnia). En este caso, los líderes, reunidos para la negociación y posterior rechazo del (enésimo y fallido) plan de paz —esta vez, Vance-Owen—, aparecen representados sin concesiones durante las guerras de Bosnia.

Los cuerpos de los políticos intentan abrirse paso, saltan unos encima de otros, se empujan, se pisotean en una cruda escena. La ilustración fue acusada de pornográfica, algo habitual cuando se quería eliminar por la censura. En realidad, simbolizaba la lucha descarnada por el poder, la descomposición del Estado y del poder, el caos y el desgobierno, la ausencia de rendición de cuentas, la opacidad de las decisiones. El acusador ha querido ver una felación, aunque lo que se plasma es la humillación de la clase política del régimen. Y no: no estamos hablando —todavía— de Vučić.

Tras varias vistas, se consiguió probar que la intención de la caricatura era crítica con el poder y la demanda fue retirada. Comentó Koraksić que —en sede kafana (café, bar), por supuesto— uno de los antiguos asesores de Ćosić le confesó en Belgrado, detrás de un vaso, que la idea de la demanda partió, efectivamente, de Ćosić, aspecto que Corax siempre sospechó.

La segunda parte de los años noventa y lo que se cuenta de siglo XXI, hasta prácticamente ayer, los transitará Corax con su asidua pluma afilada contra el poder, que irá mutando, a medida que se vaya agotando el miloševismo, hacia unas representaciones más coloridas y menos abigarradas.

La vida y los dibujos de Corax levantan acta de una Serbia condenada a ver cómo sus líderes ciegan al país, fabrican enemigos y llaman destino nacional a la vieja costumbre de empujar al pueblo hacia el desastre.

(Continuará)

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*