Star Wars (I): A la vejez, precuelas - Jot Down Cultural Magazine

Star Wars (I): A la vejez, precuelas

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Hay momentos en que la inocencia de un niño queda hecha añicos para siempre. Como cuando descubrimos que los reyes Magos no existen, momento duro en que entramos en la ingrata y decepcionante edad adulta, una edad en la que los regalos no vienen en camello, sino que se compran en un centro comercial a golpe de tarjeta de crédito. Estos momentos se repiten una y otra vez durante la larga agonía de la infancia. Pero nuestro niño interior se resiste a morir y contra viento y marea sobrevive en nuestro corazoncito, agarrándose a pequeños salvavidas, islotes de candidez en forma de recuerdos dulces de una época perdida. Estos recuerdos, irreales pero intactos en su inmaterialidad, alimentan a nuestro niño interior para que siga habitando en un rinconcito de nuestra alma. Qué bonito. Pero ni ahí, parapetado en la trinchera de la nostalgia, está ese niño a salvo de los embates de este mundo cruel. Incluso flotando entre algodones de morriña corre el riesgo de ser alcanzado por el Lado Oscuro de la Vida Real y quedar también hecho añicos. Y efectivamente, el niño interior de muchos de nosotros quedó reducido a cenizas aquel día infausto, el día en que descubrimos que George Lucas sólo nos quería por nuestro dinero.

¿Cuál de los dos es el más idiota? Respuesta: el que pagó una entrada por verlos. O sea, yo.

La trilogía original de Star Wars —un afortunado refrito de westerns, leyendas medievales, películas japonesas y “space operas” de aventuras cósmicas— secuestró la infancia de muchos de nosotros hasta el punto de que la sola mención de Darth Vader o del Halcón Milenario despierta recónditos deseos de aparcar la pose adulta y ponerse a jugar con un AT-AT de plástico del tamaño de un perro. Cosa que no hacemos, claro, por el qué dirán… porque no se me ocurre otro motivo para no montar una buena batalla entre tropas de asalto imperiales y rebeldes atrincherados en los pliegues de una “montaña” (léase manta), excepto el que se supone que uno no debe hacer algo así una vez ha cumplido los ocho años. Pero que levante la mano el que no desearía plantar ahora mismo un majestuoso AT-AT en mitad del salón de su casa. En un par de generaciones, por lo menos, resulta difícil encontrar a un individuo que tuviese acceso a una televisión o a una sala de cine y que no haya crecido bajo la omnipresente influencia de Star Wars.

Muchos años después todavía podíamos recordar que la primera de las películas de la trilogía original estaba misteriosamente subtitulada como “episodio IV”, lo cual nos hacía soñar con los tres episodios perdidos, aquellos filmes que nunca se habían rodado pero que en nuestras mentes infantiles estaban repletos de misteriosas posibilidades: ¿averiguaríamos qué sucedió entre Darth Vader y Obi Wan Kenobi? ¿Se nos explicarían aquellas misteriosas “guerras clon” que Luke Skywalker mencionaba de pasada? ¿De dónde había salido el Emperador? ¿Cómo era la madre de Luke?¿En qué preciso momento sucumbió Anakin Skywalker al Lado Oscuro y por qué? ¡Necesitábamos saber todo aquello!

¿…lo necesitábamos?

Así que, cuando tras años y años de nebulosa leyenda en torno a la “trilogía perdida” George Lucas anunció finalmente que iba a rodar los tres primeros episodios fantasma de Star Wars, fuimos legión quienes nos sentimos arrebatados por un sentimiento de epifanía: finalmente íbamos a contemplar con nuestros propios ojos todos aquellos acontecimientos legendarios. Antes del estreno del Episodio I, era tal el gozo de la anticipación que ni siquiera nos molestamos en buscarle pegas al posible reparto o a ningún otro aspecto de la producción que se fuese filtrando al público. Aunque los primeros motivos de inquietud, al menos para mí, se produjeron con la visión de las primeras secuencias difundidas a modo de avance: mucho paisaje computerizado, mucho CGI y poca maqueta, una estética muy poco Star Wars… pero no me dejé llevar por el escepticismo. Todos sabíamos ya que la principal actividad de Lucas no era la dirección de películas, sino los efectos especiales así que resultaba lógico esperar un aluvión de tecnología visual en sus nuevas películas. De acuerdo, los FX serían los nuevos Ewoks: un precio a pagar por disfrutar de una dosis más de magia espacial. Resultaba absurdo —pensé entonces, aunque ahora ya no me parece tan absurdo— haber esperado encontrar una estética similar a la de las viejas películas. Sí, me intranquilicé un poco cuando vi aquellos primeros avances, pero decidí que los efectos por ordenador no nos iban a arruinar la culminación de un viejo sueño infantil. Estaba dispuesto a disfrutar. Escepticismo y actitud crítica = 0.

Natalie Portman

El valor artístico de la trilogía se resume en dos palabras: Natalie Portman. En realidad esta imagen pertenece a otra película, pero dudo que ningún lector masculino se hubiera percatado si no lo digo, lo cual refuerza mi teoría.

Pero cómo podía uno suponer lo que se le venía encima. Puedo decir, sin rubor, que el momento en que me levanté de mi butaca tras haber visto Star Wars Episodio I: La amenaza fantasma fue la única ocasión en que he salido verdaderamente cabreado de una sala de cine. Verdaderamente cabreado. Acababan de escupirme en la cara, a mí y a mi niño interior, que estaba agarrándose tembloroso a mi esternón entre sollozos de pánico. Sí, otras veces me han estafado con una entrada de cine, pero uno no puede enfadarse por ello. No siempre se acierta al elegir qué película ver, así que cuando uno ha de tragarse un bodrio, se lo traga, se encoge de hombros y se marcha a su casa manteniendo la calma y la dignidad. “La próxima vez intentaré tener más ojo”, se dice uno. Eso, cuando uno se equivoca eligiendo qué película ver. Pero es que yo no elegí ver La amenaza fantasma, sino que La amenaza fantasma me eligió a mí. Uno nunca es lo bastante adulto como para decir “no, no voy a ver la precuela de Star Wars, prefiero no arriesgarme a que no me guste”. Es imposible. Uno tiene que ir a verla. George Lucas sabía que yo iba a ir a verla. Él lo sabía. Mi entrada estaba vendida de antemano desde que yo era un mocoso y discutía en el patio del recreo sobre el material del que estaban hechas las espadas Jedi, sobre la funcionalidad de la mano robótica de Luke Skywalker o acerca de quiénes podían entender los ladridos de Chewbacca. Mi entrada para el Episodio I —la mía y la de millones de otros espectadores cautivos— estaba vendida desde la primera vez en que, siendo un mocoso, había visto aparecer el crucero imperial en la pantalla al inicio del Episodio IV.

Pero puedo entender que todo esto es problema mío. Se supone. O eso es lo que suelen argüir los defensores —que los hay, sabe Dios por qué motivo— de la segunda trilogía de Star Wars: al parecer, los antiguos fans nos sentimos decepcionados porque no encontramos lo que esperábamos encontrar, habíamos creado unas expectativas irrazonables sobre lo que difícilmente podía igualar el original y los sentimientos que nos había despertado en su día, y por eso los fans descontentos nos empeñamos en que las tres precuelas son un desastre. Cuando, nos decían algunos, “no estaban tan mal”. Pero yo no estoy tan seguro de que esa fuese la única causa.

Para empezar, no sé qué tiene de malo sentirse decepcionado: la segunda trilogía se nos vendió como la prolongación de un antiguo mundo de fantasía y eso es lo que los antiguos seguidores compramos. Bien es cierto que algunos antiguos fans expresaron comentarios positivos hacia la nueva trilogía, pero supongo que se debió a que no estaban psicológicamente preparados para admitir que George Lucas había perpetrado sobre ellos el mayor “mindfuck” de la historia del cine. Michael Haneke, ese aprendiz de psicópata, intenta incomodar al espectador con sus truculencias, pero jamás logrará causar un 1% del daño que nos hizo Lucas con sus abominables precuelas-pastiche. Los episodios I, II y III de Star Wars fueron como patear Rosebud ante la horrorizada mirada de Charles Foster Kane. Admitámoslo, la mitad de nosotros diremos algo así como “que la fuerza te acompañe” cuando muramos, así que difícilmente nos podíamos tomar bien la afrenta. La segunda trilogía Star Wars se convirtió en un sádico recordatorio de que el mundo es un lugar verdaderamente retorcido, donde no puedes confiar ni siquiera en los Jedi.

Anakin

No sé vosotros, pero yo no imaginaba así a Darth Vader. Y apaga ya la dichosa espadita, que la usas hasta para pelar naranjas.

Pero el tiempo ha pasado y el trauma inicial se ha ido diluyendo. Por una parte, los detractores ya no ponemos tanta pasión ni queremos linchar a Lucas en mitad de una nave industrial forrada de “blue screen”. Por otra parte, la incomprensiblemente buena recepción que muchos críticos hicieron de las precuelas en su día se ha transformado en un desprecio casi generalizado hacia la ominosa segunda trilogía. El tiempo ha ido poniendo los tres episodios en su lugar, y la escandalosa actitud de Lucas —que retoca una y otra vez la trilogía original para aminorar las diferencias tecnológicas, como intentando justificarse a sí mismo— se lo ha puesto bastante difícil a los defensores de su trabajo.

Pero ¿realmente quienes criticamos ferozmente la nueva trilogía estábamos impulsados únicamente por la rabieta inmadura del niño cuya bicicleta nueva no era del color que esperaba? Con el tiempo volví a ver las películas, dispuesto a apreciar mejor lo que de bueno tenían que ofrecerme. Hice dos descubrimientos: una, que las precuelas eran bastante deficientes no ya como extensión de la trilogía original, sino como películas consideradas aisladamente. Eran muy malas, francamente. Y dos, que George Lucas tomó mil y un elementos icónicos de las películas originales y los metió con calzador para contentar a los viejos fans. Él jugó con nuestra nostalgia, porque nuestra nostalgia le haría vender más entradas. Así que el argumento de que “deberíamos ver la nueva trilogía con una mirada limpia para apreciarla por sí misma” carece de sentido. Son tantos los elementos de la trilogía original que Lucas introdujo de manera artificial en la nueva, incluso en muchos momentos donde no sólo resultaba innecesario sino que cantaba a relleno barato, que me parece perfectamente justificado que los viejos fans censuremos el defectuoso enlace con las películas que vimos en nuestra infancia.

Pero, más allá de eso… ¿qué nos ofrecían las películas de la nueva trilogía?

¿La historia? Creo que podría concederse la medalla Fields a quien sea capaz de resumir de manera ordenada y coherente de qué demonios trataban los episodios I, II y III. Es decir, podemos percibir tres líneas argumentales más o menos definidas: la “evolución” (es un decir) de Anakin Skywalker, su romance con Padmé/Amidala y una especie de golpe de estado del senador Palpatine, el futuro Emperador.

Pero por ejemplo la evolución de Anakin no existe: casi desde el principio es un individuo egocéntrico, irascible, celoso, envidioso, quejica… lo que viene a decirse, con perdón, un auténtico gilipollas. No vemos a aquel Anakin Skywalker del que Obi Wan Kenobi hablaba a Luke y al que recordaba con nostalgia como “un buen amigo”, un Anakin teóricamente admirable que no pudo evitar sucumbir finalmente a las tentaciones del Lado Oscuro. No es este el proceso que contemplamos en las precuelas. No hay una “caída” de un hombre admirable, sino que vemos más bien cómo los visibles defectos de fábrica de un irritante Anakin se van exacerbando hasta convertirlo en un personaje verdaderamente detestable, que para colmo ni siquiera tiene mucho que ver con el futuro Darth Vader. Así, Lucas dedica tres películas a un eje central, la transformación de Anakin en Darth Vader, que en términos prácticos, ¡apenas existe! Comparemos esto con la evolución de Luke Skywalker en la trilogía original: primero el idealismo e inocencia de sus inicios, después la ambición, las decepciones y las dudas respecto a sí mismo, y finalmente intentar superar el dolor de sus heridas para alcanzar la madurez.

Lucas

—”Y ahora estaría bien que yo le apuntara así y le dijera; me ha decepcionado usted por última vez, almirante. ¿Eh, George?” —”Mmmm, no, no, mejor metemos otro diálogo sobre el senado. No sé si lo del tratado comercial había quedado bastante claro.”

Tampoco queda muy bien parado en la comparación el argumento romántico. Si recordamos el romance entre la princesa Leia y Han Solo, todo resultaba bastante creíble o al menos muy verosímil en pantalla: dos personas opuestas —la chica formalita y educada de buena familia y el solitario desordenado— que terminan siendo complementarios y que además tienen algo en común: la necesidad de cariño. Los vemos atravesar por diferentes etapas, desde el rechazo mutuo hasta un largo cortejo de idas y venidas repleto de discusiones que cada vez se parecían más a discusiones de pareja, momentos de fugaz flirteo, y finalmente la aceptación de que no podían seguir negando que se querían. Una subtrama en la que podíamos señalar un inicio, un desenlace y un final marcados por las motivaciones y las personalidades de sus protagonistas. ¿Qué hay de todo eso en el romance entre Anakin y Padmé? Pues bien: nada. No sabemos por qué son complementarios o si lo son en absoluto. Los espectadores masculinos podemos entender que Anakin, impulsado más por su entrepierna que por su cabeza, quede obnubilado por los encantos de Natalie Portman. De acuerdo, quién no. Pero, ¿qué demonios ve ella en él? La verdad es que resulta imposible leer algún trasfondo en la historia de amor entre ambos pese a tanta escenita de postal y tanto diálogo que va de lo insoportablemente cursi a lo directamente embarazoso.

Y en cuanto a la trama política… bueno, es tan difusa, incoherente, repleta de inconsistencias y sobre todo tan, tan aburrida, que difícilmente podemos decir que funcione como argumento cinematográfico. De la sencillez épica de las películas originales, donde los malos construían la Estrella de la Muerte para pulverizar planetas y los buenos tenían que neutralizarla (una trama sencilla y fácil de seguir) pasamos a un laberinto de tratados comerciales, discusiones en el senado e intrigas palaciegas que resultan más y más absurdas cuanta más atención le prestamos. La falta de una historia fue el principal problema de la segunda trilogía. Da la impresión de que Lucas escribió el guión apuntando a la vez a diferentes dianas y eso hizo que las películas careciesen de consistencia alguna. Mezclaba secuencias descorazonadoramente pueriles dirigidas a niños de tres años con diálogos de una solemnidad más bien risible, teóricamente pensados para un público más adulto. O escenas completamente estáticas que eran repentinamente sucedidas por secuencias de atropelladísima y confusa acción. Es bastante probable que el origen de todo residiera en el enorme poder de Lucas en la industria, y en el hecho de que no hubiese nadie en su equipo que fuese capaz de decirle qué estaba marchando mal —algo que puede verse claramente en los documentales sobre la preparación y rodaje de los filmes—, así que cualquier cosa que pasara por su cabeza, por estúpida que fuese, terminaba en las películas. No había nadie en posición de devolverle un guión diciendo “George, esto es infumable”, así que los guiones terminaron siendo efectivamente infumables, que es lo que suele suceder cuando alguien se convierte en su propio jefe.

Padme

Natalie Portman recordando su próxima línea de diálogo. Es una línea cómica.

Como todo el mundo, tras el estreno de las precuelas y durante algunos años pensé que a Lucas sólo le había importado la taquilla y la venta de merchandising. El director pensaba que cualquier cosa con el logo de Star Wars vendería y tenía razón, así que, ¿para qué esforzarse?

Sin embargo, ahora creo que el padre de la franquicia se siente realmente preocupado por la integridad de su legado. A veces nos centramos tanto en su faceta de hombre de negocios que olvidamos que Lucas, como todo el mundo, tiene un ego. Veámoslo así: tras la trilogía original, se retiró de la dirección y se dedicó a desarrollar la industria de los efectos especiales. Pero seguía siendo un icono cultural de primer orden, venerado por millones de personas en todo el mundo, y la importancia de Star Wars en el imaginario colectivo jamás disminuyó un ápice. Su trilogía espacial aparecía en prácticamente todas las listas de hitos cinematográficos que podamos imaginar.

Pero la segunda trilogía ha cambiado la percepción que el mundo tiene de él. La gente lo respetaba por su talento pero ahora no sólo se duda de ese talento (incluso hay quien se pregunta, ¿cuánto de Lucas hubo en la trilogía original realmente? Porque no se percibe ni traza en los nuevos filmes) sino que además se ha convertido en un popular objeto de chanza. Las tres precuelas han sido diseccionadas en diversas revisiones tan despiadadas como sistemáticas, revisiones que han paseado las vergüenzas de Lucas ante el mundo (el culmen probablemente sea la estrafalaria pero demoledora crítica de Harvey Plinkett, a quien no me extrañaría que Lucas haya considerado eliminar de la faz de la Tierra, porque pulveriza los nuevos filmes ladrillo a ladrillo, de manera incontestable). Y el director se ha sentido tocado en su orgullo. ¿Cómo lo sabemos? Lucas suele ser tan inexpresivo como si fuese un producto de sus propios CGI, pero los hechos hablan por sí solos. Con cada reedición de las antiguas películas, las originales, se han incluido retoques destinados a ir modificando el recuerdo que el mundo tiene de la trilogía original. En vez de admitir públicamente sus errores y aferrarse al menos a la grandeza de la primera trilogía, Lucas ha decidido contaminar aquella con los defectos de la nueva, confiando en que las futuras oleadas de espectadores ya no puedan entender por qué los viejos fans estábamos tan soliviantados. Pongámonos en el lugar de Lucas: el tipo no trabaja en una ferretería ni se contenta con llegar a fin de mes. Él es una figura mundial y está pensando ya en cuál será su lugar en la posteridad, un papel que podría haber quedado definitivamente dañado por la insensata superficialidad avariciosa de los episodios I, II y III. Está haciendo todo lo posible por prevenir que su figura pase a la historia como la del manazas que jodió un referente cultural de toda una generación que él mismo había creado, y lo está haciendo, cómo no, del modo equivocado.

Uno de los síntomas más evidentes —e hilarante a la par que triste— de la preocupación de Lucas por el “qué dirán” fue la edición Blu-Ray de El retorno del Jedi. Después de que medio mundo se haya cachondeado durante años del infame “¡noooo!” de Darth Vader en La venganza de los Sith, una exclamación que destruía en segundos y para siempre el aura de uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine, Lucas decidió contraatacar de la peor manera posible. Lejos de tomarse las cosas con humor o al menos con resignación y admitir que había metido la pata, ha incluido una exclamación parecida en la nueva versión de El retorno del Jedi, en la que Vader vuelve a decir “¡noooo!” defenestrando una de las escenas cumbre de la trilogía original. Evidentemente, George Lucas confía en que la gente termine olvidando cómo fueron las películas originales, modificando el pasado al mejor estilo del 1984 de George Orwell. Cuando vi esta secuencia retocada, entendí que no se trataba ya de incluir efectos especiales o de promocionar a los nuevos actores, sino de algo más. El autor de Star Wars quiere que olvidemos lo que Star Wars realmente era, remaquillando una y otra vez las antiguas películas. Pues bien, qué mejor excusa para contraatacar por nuestra parte y dedicar la segunda parte de este artículo a recopilar esos momentos de las precuelas que nos irritaron, nos entristecieron, nos causaron vergüenza ajena (sobre todo), nos dejaron perplejos o sencillamente nos hicieron pensar que las nuevas películas habían sido concebidas, escritas y dirigidas por un chimpancé. Una lista ominosa de momentos en los que George Lucas nos rompió el corazón. Entretanto, que la Fuerza sea con nosotros. Falta nos va a hacer.

Sólo hay que ver a los Jedis: estaban tan aburridos como nosotros.

68 comentarios

  1. Es curioso, precisamente anteayer leía un artículo (http://www.nomachetejuggling.com/2011/11/11/the-star-wars-saga-suggested-viewing-order/) en el que se proponen un par de «órdenes alternativos» de las películas para mitigar el mal sabor de boca que dejan los episodios I, II y III, de forma que al mismo tiempo se tenga el trasfondo que añaden éstos… Lo más curioso es que el orden que finalmente propone el autor del post obvia totalmente el Episodio I. Cosa que, por cierto, considero acertada.

    Pero lo que más me ha gustado es el enlace que hay en a unas ediciones «desespecializadas» (sin los extras de las ediciones «especiales» en las que Lucas pretende borrar las trazas del metraje original de la trilogía clásica) que un grupo de gente ha estado editando por su cuenta: http://originaltrilogy.com/forum/topic.cfm/Harmys-STAR-WARS-Despecialized-Edition-HD-AVCHD-DVD9-and-NTSC-DVD5-AVAILABLE-see-1st-post/topic/12713/

    Y si, George Lucas nos ha estado timando de lo lindo :-(

    • El artículo que citas es interesante y está muy bien razonado, gracias por enlazarlo. No es que coincida con su tesis, para nada, pero me ha gustado mucho leerlo y reconozco que defiende bien su postura. Y además intenta hacer un servicio a quienes ya no pueden acceder a la trilogía original sin añadidos ni retoques. Lo aplaudo.

      Para mí, sin ambargo, es más simple: mientras exista una copia en VHS de los films originales sin retocar y un cacharro donde reproducirlo, el mundo de “Star Wars” estará a salvo. Excepto para escribir estos artículos, suelo hacer como que las precuelas no han existido y que nunca he visto a Darth Vader retozando por la hierba. Manías mías.

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  3. Alarma de fan de palo activada al escribir: “Muchos años después todavía podíamos recordar que la primera de las películas de la trilogía original estaba misteriosamente subtitulada como “episodio IV”, lo cual nos hacía soñar con los tres episodios perdidos”.

    A no ser que tengas veinte años, de pequeño es imposible que vieras el letrero ese de “Episodio IV” en el cine y que por tanto soñaras en absoluto con episodios perdidos, dado que esa m*erda se añadió en la versión retocada, colorida y con bichos de cgi de los 90.

    • Jaime, lo de que la primera película era el episodio IV de la saga se sabía desde hacía un buen carro de años, muchos antes del estreno de las precuelas, y no porque se incluyesen o se dejasen de incluir letreros al respecto. Lo sabíamos todos aunque sólo fuera porque el propio Lucas había expresado esta idea en varias de sus dispares declaraciones sobre cómo había desarrollado la historia. Por ese motivo los viejos fans acogieron las precuelas con cero escepticismo, y más conociendo como conocíamos la visión del negocio que ya tenía Lucas cuando “El retorno del Jedi”.

    • Me temo que antes de ponerse gafapasta y llamar fan de palo a alguien, hay que saber lo que se dice.

      El cartelito de episodio IV ya aparecio en el año 81, cuando se reestreno la pelicula en USA. Las sucesivas peliculas, empezando por el imperio, siempre han llevado el cartelito.

      De todas formas, aunque la pelicula original que se estreno en españa no tenia el cartelito, ya por las declaraciones de prensa que llegaban con cuentagotas a España los fans infantiles sabiamos que Lucas tenia planes de hacer una trilogia previa y una posterior casi desde el principio.

    • No es cierto, en la version original proyectada en cines en 1981 ya constaba el famoso Episode IV. Lo vi y me mosqueo en su dia.

    • Aquí has patinao…

  4. Si quieres profundidad argumental, y completar las lagunas de la historia que las peliculas no pueden mostrar por razón de ritmo y duración, debes ver las Guerras Clon (animación producida por Lucasfilm); ahí podrás ver los cimientos de la relación de amistada de Obi-wan con Anakin, los matices de la evolución de éste, especialmente sazonado por la previsible desaparición de su Padawan Ashoka.

    La precuela de Star Wars es una interesante trilogía de aventuras. Con aciertos, y desaciertos. Pero sospecho que más que cambiar Lucas, lo que ha cambiado hemos sido nosotros. Ya no somos tan inocentes, tan cándidos. Ni tan jóvenes.

    • Gracias por el apunte, no me suelen interesar las precuelas animadas (ni en general, el material Star Wars ajeno a los largometrajes originales) pero tomo nota de tu recomendación. En cuanto a las precuelas, me temo que no coincido contigo: no me parecen nada interesantes ni siquiera como aventuras aisladas que no tuviesen nada que ver con la saga. Pero eso ya es la opinión de cada cual.
      Y cierto, Lucas no ha cambiado… ahora. Lucas ya había cambiado, como muy tarde, antes de “El retorno del Jedi”… película que casi consiguió cargarse también. Si hacemos caso a Richard Marquand, claro.

      • Discrepo con kike, me he chupado todo el tema de guerras clon, y de profundidad argumental nada.

        Se supone, pero es un suponer, que en sucesivas temporadas la desaparacion o el sacrificio de Asuoka encabronara sobremanera a Anakin.

        De momento, los episodios son sobre todo autoconclusivos, son sobre todo “pildoras” de accion pura, que quitando series de 2-3 episodios enlazados, se pueden ver en cualquier orden.

    • Yo también discrepo con Kike. Un primo mío, muy fan de los cómics tenía en los ochenta unos de Star Wars donde contaban toda la historia de previa al Capítulo IV.

      Y hoy, me tragaría felizmente la primera versión de La Guerra de las Galaxias y secuelas (aunque, en efecto, Lucas casi se carga El retorno del Jedi), pero nunca se me ocurriría volver a ver las otras tres. Y diría lo que pienso de ellas, pero Emilio lo ha bordado así que, para qué.

  5. Bueno, bueno. Calma. No todo fue malo. De los episodios I, II y III, sin pensarlo mucho destacaría como aciertos los siguientes:

    – Darth Maul.
    – No salen Ewoks.
    – Samuel L. Jackson y Christopher Lee.
    – Bichos generados por CGI que no parecen gente en carnaval con resaca.
    – Padme envasada al vacío en mallas blancas.
    – Se evitó mancillar la imagen de Darth Vader otorgando el papel a un Leonardo DiCaprio post-Titanic y pre-Scorsese.
    – Yoda no parece una de las hormigas de Pablo Motos.
    – Natalie Portman y que no salen los putos Ewoks. Es que esa puntúa doble.

    • Añado:

      – Las peleas jedis molan más.
      – Natalie Portam disfrazada de geisha.
      – Las hilarantes declaraciones de Lucas tratando de justificar ciertas cosas “… quería que los diálogos románticos adolescentes quedaran en tono Shakesperiano al estilo Romeo y Julieta, pero ej que me echaron droga en el colacao”
      – Natalie Portan enseñando la espalda.
      – Que volvieran a comercializar los juguetes, y sujetos ya más viejos que Sanson y que perdimos nuestro Halcón Milenario en la infancia pudiéramos tenerlo de nuevo, más grande ¡y con sonidos y luces!
      – Natalie Portman con la camiseta desgarrada y encadenada a una columna.
      – Natalie Portman.

      Podría estar de acuerdo con casi todo el fantástico artículo, pero es que tomas estos puntos y la conclusión es que París bien vale una misa.

    • -Darth Maul es un pedazo de [inserte término poco políticamente correcto aquí]
      -No salen Ewoks pero sale jar Jar.
      -A Jackson y Lee parece que les hayan metido valium en la bebida. Como al resto del reparto, por otra parte. Así que el problema estaba en el catering… o en el guión. Hayden Christensen, o no bebía agua del catering, o no se leyó el guión, porque es el único que parece haberse pasado la trilogía atizándose.
      -Soy fan de los monigotes de “El cristal oscuro” y “Dentro del laberinto”… imaginarás que los bichos CGI me emocionan tanto como la pérdida de peso de Jennifer Connelly.
      -Con Natalie Portman es imposible no coincidir. En opiniones, quiero decir, porque por mi barrio no se pasea nunca.
      -No veo en qué es mejor Christensen que Di Caprio. No lo veo.
      -Lo de Yoda pegando volteretas parece una ocurrencia de Pablo Motos. Es más, hubiese dicho que era cosa de Pablo Motos de no ser porque sé que fue idea de George Lucas. Pero la posibilidad está ahí.
      -Natalie Portman puntúa doble. Pero Jar Jar hace que los Ewoks parezcan Chewbacca. Algo meritorio, ya que en las precuelas es Chewbacca quien termina pareciendo un ewok.

      Nunca estaremos de acuerdo, pero siempre nos quedará la Portman. Podía haber sido peor, Lucas podría haber elegido a Drew Barrymore.

      Drew Barrymore + Hayden Christensen = Pocholo Martínez Bordiu.

      • – Odio visceralmente a los ewoks. Ni Jar Jar Binks disfrazado de tuno lo supera. Como bien decís, puntos de vista.
        – Jackson sí parece tranquilo porque no dice madafaca, pero a Lee le han echado de todo menos valium cuando luchar con el sable láser y la mandíbula desencajada, mientras con los ojos sigue el ritmo de algún temazo de Chimo Bayo.
        – El CGI mola. Soy de esos raros que prefieren los dinosaurios de Parque Jurásico a los que aparecían en King Kong (en la versión del 33, claro, que parece que están bailando el Robocop).
        – Me declaro también muy en contra de la pérdida de peso de Jennifer Connelly.
        – Con Christensen no sabíamos a lo que nos exponíamos (ignorancia, divino tesoro); con DiCaprio (en esa época), aunque sea vestido con túnica de esparto, todas las escenas estaban bajo amenaza de que saltase con un: “Soy el rey del Imperio, yuhhuuu!”. Muerte. E imagino los cines inundados de sollozos y lloros cuando le dejan el flequillo a la barbacoa en el Episodio III.
        – El combate del Episodio IV entre Obi Wan y Darth Vader parece que está rodado en un autobús del Inserso camino a Benidorm. Es cierto que entre eso y Yoda centrifugando podría haber un punto medio, pero joder, que son Jedis, que tienen reflejos de Jedi, que batean los disparos láser… ¡tienen que moverse rápidos de cojones cuando luchan! Y sobre todo Yoda, que era el más poderoso de la Orden Jedi… hasta la llegada de Anakin.

        Bueno, en otros artículos de JD la gente discute sobre banalidades como el futuro del periodismo, el mourinhismo y el urdangarismo. Ya era hora que hubiera un debate serio aquí. Felicidades por vuestra revista y eso.

  6. El Episodio I es completamente prescindible, sí. Eso creo que lo aceptarán los fans de la serie de todo el planeta. Pero los Episodios II y III… de acuerdo, Anakin es un personaje de mierda (y encima le interpreta Hayden Christensen, que para mí es un actor entre horrible e insufrible, y en la versión en castellano le dobla una voz en consonancia); de acuerdo, a veces la acción es un algo desmedida y sin demasiada explicación lógica; de acuerdo, nadie puede explicar por qué Padmé se siente atraída por el capullo de “Ani” (Dios mío, matadme y me ahorraréis el sufrimiento); pero…

    …pero qué queréis que os diga, la trama de fondo de las precuelas me parece bastante más interesante que la de las películas originales. Al menos potencialmente, no digo que esté perfectamente explotada, ojo. Pero el hundimiento de un régimen bajo el poder tiránico de un dictador aparentemente elegido por el pueblo… hombre, eso tira. Sí, vale, es muy “Alemania 1933”, de acuerdo, pero tiene su qué de todos modos.

    Puede que todo lo demás sobre, pero partiendo de esa base se puede intuir un universo mucho más complejo -e interesante- que el “buenos muy buenos vs. malos tremendamente malos” de las películas originales (muy “guerra fría” y muy poco “mundo post-11S”, por cierto).

    Puntos de vista.

    • Efectivamente, puntos de vista.

      Pero aun así, ¿has visto la película “Cromwell”, con Richard Harris y Alec “Obi Wan” Guiness? Te lo pregunto porque después de verla, quizá cambies de opinión en cuanto a lo de la intriga política de las precuelas. “Cromwell” es la precuela que George Lucas quiso hacer y no supo cómo. La evolución del personaje de Cromwell (hablo de la película, no hace falta ponerse a estudiar historia) es mucho más Anakin Skywalker que la del propio Anakin Skywalker.

      Cuando pienso en Anakin cayendo en el Lado Oscuro, a quien veo es a Richard Harris, no a Hayden Christensen, ¿No te parece curioso? Dale una oportunidad porque creo que quizá también termines viendo a Cromwell como el auténtico Anakin pre-Vader.

      • Mi primera premisa es que el personaje de Anakin es un buñuelo, así que podría estar de acuerdo contigo si no fuese por una segunda (pero no menos importante) cuestión que me afecta: soy un auténtico pazguato en lo que se refiere a cine, así que desgraciadamente no he visto “Cromwell”. Seguiré tu consejo, pues, a ver si encuentro allí al Skywalker Senior que cabría esperar…

        • Por lo que has comentado, creo que es posible que “Cromwell” te guste. Yo me lo paso en grande con ella, aunque no es una película para todos los paladares, lo admito, y a mucha gente le aburre. Pero sólo por ver los momentos de gloria de Alec Guiness interpretando al rey de Inglaterra merece la pena, y Harris está fantástico también.

  7. ‘Pero es que yo no elegí ver La amenaza fantasma, sino que La amenaza fantasma me eligió a mí. Uno nunca es lo bastante adulto como para decir “no, no voy a ver la precuela de Star Wars, prefiero no arriesgarme a que no me guste”. Es imposible. Uno tiene que ir a verla. George Lucas sabía que yo iba a ir a verla. Él lo sabía. Mi entrada estaba vendida de antemano’.

    Enorme.

  8. Creo recordar, Jaime, que en las versiones en vídeo VHS que yo tenía, las originales sin los retoques posteriores, digamos que me las regalaron en torno a 1992-93, muy aproximadamente, sí que salía lo del Episodio IV

  9. Recuerdo estar en el cine con los amigos viendo el episodio dos y de repente exclamar todos a la vez “Pero…¡¿que mierda?!…Son bucles!”. No se si alguno se dio cuenta o si en la edición DVD lo arreglaron…pero los paisajes de fondo que se veían a través de las ventanas eran bucles…”nave grande, nave pequeña, nave pequeña, nave mediana….nave grande, nave pequeña…” y así hasta el infinito…Y cuando ya estabamos flipando con el genio de los efectos especiales aka Lucas…resulta que habían bucles hasta en las escenas con marcianitos…en la guarida del final…bicho con alas se mueve y sale volando…a los 3 segundos lo mismo…y eso…y eso…
    Ahí, ahí dejé de respetar a Lucas.
    Genial articúlo, por cierto!

  10. Mmmmm ocurre, al menos a mi (que no vi la saga en sus estreno pero creci con sus ediciones en VHS) que la saga original me parece….perfecta. La historia es, perfecta. La primera pelicula, Una nueva esperanza, es una aventura con mucho humor y un tono mistico, desenfadada y optimista.
    El imperio contrataca es inapelable, tanto que nos pasamos por el arco que el duelo de sables entre Luke y Darth Vadder sea mas bien raquitico (igual que hicimos en el anterior duelo entre Obi Wan y Vadder)
    El retorno del jedi, es un retorno a la primera película, pero con un tono mas oscuro. La climática batalla final, con 3 escenarios perfectamente coordinados me parece una obra maestra, mucho mas exigente que la recordada batalla de Hoth, y mucho mas lograda que la batalla identica de La Amenaza fantasma.
    Lo defendere la Amenaza fantasma, pero si salvaré algunas cosas.
    Liam Neeson es un dignisimo caballero Jedi, Ewan Mcgregor mantiene la dignidad en un personaje algo errático.
    Jake Lloyd es repelente insulso y apalizable.
    Jar Jard Binks es tan estupido que los Ewoks me gustan mas despues de verlo.
    Solo se salva un villano….que villano, Darth Maul da miedor, no se porque no huyo, me gustaba bastante mas que Grevious.
    Natalie Portman lo hace de fabula, es guapa, es buena actriz y ademas se parece mucho a Keira Knightley, asi que tenemos a dos chicas guapas por el precio de una en esta película (sino recuerdo mal)
    El duelo de sables entre Maul y los dos caballeros jedis es el mejor de la saga, y el unico punto de la batalla final que sobrevive al naufragio.

    El ataque de los clones es un desastre, solo un poco mejor que la primera pelicula, hasta que en su ultima media hora se desata. Obi Wan sigue un camino de investigador mas o menos interesante, Samuel L Jackson gana algo de peso.
    La batalla final, satisface a los que nos habiamos preguntado toda la vida como sería ver a LOS jedis en acción, ademas Christopher Lee, lo hace bien, es un genio haciendo de malo, logra parecer apacible y al instante cruel.
    El error de Lucas fue que Anakin no es que vea tambalearse sus valores (valores que presuponemos en un Jedi) es que nunca los tiene, podemos aceptar que sea arrogante, pero no que su idea de un sistema justo sea el dominio del mas fuerte, menudo Jedi, eso tendría que haber surgido, primero tras la muerte (spoiler) de su madre, y luego con las manipulaciones de Palpatine (que es muy poco sutil para haber llegado donde ha llegado con el bueno de Skywalker)
    En cuanto al episodio 3 me parece una buena pelicula dura de ver (me vengo abajo cada vez que se produce la purga)
    Grevious es un desastre, Anakyn pasa de dudar pero ser bueno a ser abiertamente malo en un segundo (vaya cambio mas conseguido) los robots del ejercito clon son de chiste…pero el ritmo es trepidante Samuel L Jackson y Mcgregor lo hacen mejor que nunca, la atmosfera es oscura y atractiva y la traición esta genialmente orquestada, el duelo a dos bandas, al final de la película esta a la altura del primero, odiamos al emperador, odiamos a Anakin, y Lucas cierra el círculo con una despedida digna, en la que si, quiza sobre el no de Vadder pero que por lo demas esta muy logrado.
    La venganza de los sith, es tan buena, como Una nueva Esperanza, solo que esperabamos que todas llegasen a ese minimo, y eso era dificil.

  11. Un comentario en Youtube sobre el ¡Nooo! de Darth Vader para Blue Ray lo resume bastante bien:

    George Lucas: Hi James, I just wanted to see if you could record some lines for the Blu-Ray edition of Return of the Jedi.

    James Earl Jones: No.

    Lucas: I might use that.

    Jones: Nooo!

    Lucas: Thank you James. Bye.

  12. Cuando Lucas hizo el Episodio IV era una promesa del cine como director, pero desde entonces hasta el Episodio I no hizo absolutamente nada más que regodearse en su éxito, así que veo muy normal que para cuando le tocó volver a currar no hubiese evolucionado absolutamente nada desde entonces. Eso, y que nos la quería dar con queso.

  13. Supero por poco los 35 y ciertamente, no puedo decir que fuese un fan devoto de Star Wars de niño. La primera peli que vi en el cine fue El Retorno del Jedi… quizá eso lo explique pues no fue hasta algo después que pude ver en VHS y tele de tubo las otras pelis. Sí tenía, no obstante, la colección de cómics originales con toda la historia del Episodio IV y los devoraba con pasión, en ellos no se veían las máscaras de feria ni los efectos que algunos critican.

    Retomando la saga ya en los 90s pude analizarla en profundidad y, para mí los Episodios IV y V son dos pelis “adultas” bien desarrolladas mientras que, revisionando El Retorno del Jedi con veintipico años ya me pareció que estropeaba el resto por hacer un giro hacia el público infantil con la sola idea de monetizar el merchandising. Ésa fue la misma sensación, elevada a la máxima potencia, cuando vi el Episodio I: pura bazofia para captar la atención de niños menores de 6 años descuidando por completo, cuando no arruinando, la historia adulta (algo que, por el contrario, hace magistralmente Pixar).

    Ahora tengo un hijo de 5 años que se ha enganchado recientemente de manera casual (a través de los Lego) al universo Star Wars y puedo decir que el Episodio I cumple su objetivo: es una introducción y vehículo de captación para niños. Cierto es, no es cine, es otra cosa.

    Tenía mis dudas sobre cómo presentar el resto de la saga a mi hijo, pues pienso reservarle las otras para más adelante para mantener la profundidad de la historia y no arruinarle las sorpresas más impotantes. Agradezco a Adrián el enlace que propuso en su primer comentario que me ha resuelto las dudas: dejaré este Espisodio I como “aquello que vio un día” y plantearé la historia completa evitándolo.

  14. Gran artículo, a mi también me decepcionaron las precuelas, sobre todo, la aburrida y pedanet “La amenaza fantasma”.

    Pero debo aclarar algo, para mi Lucas nos empezó a engañar con “El retorno del Jedi” que es una porquería directamente. Recuerden:
    – Están los Ewoks, lejos los peores personajes de Star Wars, mucho peores que el insoportable Jar Jar Binks.
    – La idea que el imperio cree una nueva estrella de la muerte es por demás idiota. Injustificable, para peor tiene una entrada por la que cabe el Halcón milenario, que no es chico.
    – Sabemos que la actuación de Hayden Christensen es una mierda pero Mark Hamill estuvo cerca de alcanzarlo. Es un pésimo actor y en el “Retorno…” demuestra un cambio de personalidad total comparada con el Episodio V, poco creíble. Se hace el sabio, el tipo tranquilo pero demuestra tener poco talento para demostrarlo.
    – El momento que Darth Vader se saca el casco y vemos a un pálido Sebastián Shaw fue un WTF? grande como una casa. Tanto miedo daba el viejo éste? si le hubiésemos visto la cara antes hubiésemos derrotado antes al Imperio habrá pensado Luke.
    – La idea de que Leia y Luke son hermanos… por favor, una historia estúpida metida con calzador.
    – La pelea entre el imperio y los rebeldes + los ewoks. Patética, con los “ositos cariñosos” tirando piedras a los mejores vehículos imperiales de combate… y derrotándolos!

    Recuerden bien, la estafa de Lucas comenzó en 1983.

  15. “Pero, ¿qué demonios ve ella en él? La verdad es que resulta imposible leer algún trasfondo en la historia de amor entre ambos pese a tanta escenita de postal y tanto diálogo que va de lo insoportablemente cursi a lo directamente embarazoso.” Genial.
    Para mi que vi el estreno, no reposiciones, de la trilogía original las películas de la precuela van de lo “cursi a lo directamente embarazoso”.
    No se que es peor si Anakín de niño, el muñeco de goma con la lengua larga, o la “profunda” evolución a malvado de Darth Vader que consiste en que se pone la capucha de la capa. Hay tanto donde escoger. Hasta Darth Maul, al que se le nota que los cuernecitos están pegados (fijarse), parece bobo cuando se entretiene con la espadita en lugar de matar a Obi Wan….
    Solo salvo la música de Williams que, por primera vez introduce coros y es, como siempre, soberbia.

  16. La trilogía original es muy superior… para nosotros que vimos la original en cines cuando se estrenó (en mi caso, al menos) y que marcó nuestra infancia y juventud. Mi hijo de siete años me arrastró al cine a ver La Amenaza Fantasma después de meses de acoso y derribo.

    Lo que quiero decir es que para él las dos trilogías están a la misma altura, y probablemente lo sigan estando dentro de diez o veinte años. Es un terreno en el que, independientemente de la factura técnica, el terreno emocional juega un papel enorme. Me gustaría saber qué habría ocurrido si Lucas hubiese rodado las trilogías en su orden natural en lugar de en el inverso.

    • Yo soy de 1984. Por lo tanto nací dsp de la trilogía original, es más, recién las vi en el 2001. Por lo tanto, vi las 2 trilogías casi a la par y sin duda pienso que la original es superior a las precuelas.

      Para mi gusto, tienen un aura de aventura y fantasía que las precuelas no lo consiguen. Yo le veo mil defectos tanto a las nuevas como a las viejas (sobretodo al Retorno del Jedi) pero aún así el universo Star Wars tiene algo, no sé explicarlo, pero es lo q me lleva a amarlo como un nene aún a mis 27 años.

  17. Yo veo la trilogia original al menos una vez al año.Las precuelas nunca las he visto y es mejor asi.Para mi,sencillamente no existen.

  18. Recuerdo el impacto q me causó la trilogía original de Star Wars, aunq por edad sólo alcancé a ver la última en cine. Recuerdo muchos pases por televisión (cuando había poco donde escoger, hay una generación q todos hemos visto las mismas películas), y las navidades q me trajeron la trilogía en VHS. Recuerdo estos momentos con alegría y nostalgia, de los mejores momentos de mi vida. Me brillan los ojitos de pensar en la pasión con q devoraba estas películas.

    Y por supuesto, creo q mi criterio a medio formar, mitificó todo el asunto.

    Creo q muchos de nosotros q crecimos babeando con Star Wars, si lo hubiéramos visto de treintañeros, con una mirada más crítica, no adoraríamos la obra como la adoramos. También hay que tener en cuenta el efecto sorpresa de los efectos especiales, en aquellos tiempos Espectaculares, insólitos. Y aunque nadie podrá jamás negar q la ILM fue obra de un genio, ahora q estamos más acostumbrados a lásers y naves espaciales, aquello no parece tan fascinante.

    Con esto quiero decir q Lucas como director no fue para tanto. Como comentan por arriba, la lista de “errores” de la trilogía original es extensísima: Mark Hamil, 2da estrella de la muerte, Ewoks, etc.

    Y las precuelas, pues no podían ser mejores. Yo tb las detesto.

    Pero creo q mitificamos las primeras. Tampoco fue para tanto. Pero… benditos mitos.

  19. Sencillamente enorme tu artículo, Emilio. Gracias!.

    Algunas de los primeras imágenes que tengo de la televisión son las de dos robots en un desierto. Nunca me interesaron hasta que, a los 9 años vi en el cine El retorno del jedi. Dos años después, la Guerra de las Galaxias (posterior Episodio IV) me robó directamente el corazón.

    En mi humilde opinión, no creo que los Ewoks (lo peor, sin duda, de toda la saga original) permitan comparar el Episodio VI con cualquier película de la precuela:

    Como puedes crear sin apenas recursos una historia tan mágica, tan sencilla y a la vez tan llena de diálogos brillantes para machacarla a los veinte años a base de efectos especiales, argumentos ininteligibles y conversaciones idiotas?
    cómo se puede convertir a la Fuerza, “ese campo de energía que nos rodea, penetra en nosotros y mantiene unida a la galaxia” en una acumulación de células?
    cómo se puede idear al mejor villano del cine para después pisotear su historia? Darth Vader evoluciona mucho más a lo largo de la trilogía original siendo ya Darth Vader que en todo su pretendido viaje al lado oscuro.

    En fin, sólo al final de la Venganza de los sith, cuando Obi Wan lleva al niño a la granja de los Lars y se ven los dos soles de Tatooine y suena la melodía suave que acompaña a Luke en su primera aparición en el año 1977 me di cuenta de que lo que estaba viendo era Star Wars. En El retorno del Jedi ni siquiera los Ewoks hacen que te olvides de eso.

  20. Muy bueno el artículo, quería llorar cuando salí del cine de ver “La amenaza fantasma”. El episodio III no lo he llegado a ver entero de lo malísima que me ponía Anakin.

    Por otro lado… ¡Siempre me han encantado los Ewoks! No sabía que había tanta aversión hacia ellos. :(

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  23. Pues debo ser el único al que le encantan los ewoks, ¿quizá sea porque la primera película que vi fue El Retorno del Jedi?

  24. Hablando de nostalgia:
    La trilogía original nos molaba porque éramos críos. Si ves las pelis de forma objetiva, son bastante malas (y además, ewoks).

    Y hablando de modificar el pasado:
    El “IV” se lo añadieron a la primera peli a posteriori. Originalmente se titulaba “Star Wars” y punto. La idea de que el Lucas tenía pensada toda la historia desde el principio es irrisoria.

  25. Lamento tener que desmentirte,Daniel, pero, tengo edad suficiente para haber visto la trilogía original en cine cuando se estrenó. Desafortunadamente, no puedo confirmar ni desmentir lo de si los rótulos en castellano ya tenían lo del IV, porque no lo recuerdo. Pero lo que recuerdo perfectamente, son las repetidas declaraciones de Lucas hablando de que tenía pensadas tres trilogías, y que si a la gente le gustaba lo suficiente las iría rodando, y hablando de que la siguiente trilogía hablaría de lo que pasó antes de la Guerra…, y la tercera y última trilogía, de lo que pasaría después de la última película de la primera.Algunas cosas que vendrían después de 1977 Lucas sí las tenía en mente.Cuando hablo de este tema siempre recuerdo que en el borrador que Coppola hizo de El Padrino I, ya tenía material que usaría en la II.
    Totalmente de acuerdo con quienes hablan sobre la captación de niños, sobre lo abominable de los Ewoks y Jar Jar, sobre la “genial” repetición de la trama de la destrucción de la Estrella de la Muerte,y,sobre todo, de cómo se nota con qué poca gana ha metido Lucas con calzador en la segunda trilogía los detalles que sabía que los fans esperábamos ver.
    A mí, por ejemplo, una de tantas cosas que me decepcionan, es la diferencia de edad y apariencia entre los “mellizos” Luke y Leia.

  26. Bueno, pues felicitar al autor del articulo ya que ha expresado de maravilla lo que yo tenia en mente pero nunca me he molestado en decir ni escribirm, aparte de que lo hubiese hecho bastante peor y con mas exhabruptos.

    Mi padre me dejaba en el cine con el bocata de nocilla y propina al acomodador “para que me echase un ojo” y me tragaba las sesiones de las 2 primeras dia si y dia tambien. Y me quede dormido en “La amenaza fantasma”, una de las peores peliculas que he visto en mi vida, sea precuela o no.

    Voy a leer el segundo articulo.

    Por cierto, hace un par de meses estuve jugando a baloncesto en un parque de londres con un tio vestido de Darth Vader de las botas a la mascara. La mitad de las veces no llegaba al aro, asi que le dije “Use the force” y se reia a carcajadas. Mas majete y menos siniestro que el original

  27. Sólo puedo decir que parece la pataleta de un niño que se esperaba una trilogía original versión 2.

    Es cierto que la trilogía original le pega mil y una patadas, pero tampoco es que sea una bazofia. Star Wars revolucionó en su momento por los efectos especiales que usó y porque en aquel momento no se veían películas por el estilo. Hoy día lo hemos visto todo y de todos los colores. Nos soltaron una nueva trilogía de Star Wars y esperábamos que revolucionara, no sólo el cine, sino el mundo entero nuevamente, pero no fue así.

    Es cierto que cada uno tiene su opinión, pero hay algunas como la aquí expuesta que es realmente indefendible en la mayoría de casos. Es como el que defiende la tortura, la violación, el uso de piel animal… Por más que eso esté bien en opinión de alguien, no quita que sea indefendible y que no se sostenga por ninguna parte. Este artículo entra en la lista.

    • Las opiniones son como los culos, cada uno tiene una.

      Que las precuelas son una puta bazofia intragable y que a Lucas tendrían que hostiarle por perpetrarlas no es una opinión. Es UN HECHO.

      Partiendo de ahí, hablamos lo que quieras.

  28. Antes de empezar una reflexión – Para quién se hacen las películas, para el público o para uno mismo?

    Nadie se ha planteado que a Lucas no le gustase su primera version por mucho que fuese aclamada y que decidiese en cuanto la tecnología mejorase lo suficiente, hacer las películas que faltan de la manera adecuada. Y que pudiendo editar las antiguas las retocase como a el le gustaría que fuesen?

    Por otro lado como bien se ha comentado ahí arriba, el momento en el que viste la trilogía inicial dista mucho del actual, tu concepto y percepción eran diferentes. Tu mente actual es más crítica y está más atenta a fallos o a la trama de lo que podría haber estado antes.

    Por último, invito a la reflexión sobre el mundo 2.0 en el que vivimos y esa capacidad descubierta de que todos tenemos voz y voto en todas las cosas. Nos sentimos ultrajados como fans y lo soltamos a los cuatros vientos mediante videos en youtube (como la porquería infumable que linkabas como la perfecta crítica) o artículos en blogs. Y lo peor de todo es que nos sentimos poseedores de la verdad absoluta cuando no conocemosni un 10% del total (los documentales y noticias no lo son todo).

    En cuanto a la calidad de los guiones de la Segunda Trilogía, objetivamente, distan mucho de seguir una trama hilada, perfecta y con giros inesperados. Es más bien lineal y ñoña en las partes del romance. Pero si son un atentado contra la saga de Star Wars es algo subjetivo. Que cada uno juzgue las películas como quiera, pero que no olvide que se trata de su valoración personal.

    Y ya se que en Jor Down sois muy dados a los textos largos y pausados, pero pensad que cuando se puede decir lo mismo de manera armoniosa y con estilo, para que alargar?

    Saludos desde La Guarida

  29. Tengo 26 años y mi padres me puso Star Wars siendo un niño. Me encantaron. Cuando salio La amenaza fantasma fui con el al cine. Bofeton en toda la cara. No he visto ni pienso ver las otras dos. Para mi solo existen 3 peliculas de Star Wars, y las tres son buenisimas! Y que pasa con los Ewoks, fueron de gran ayuda a los rebeldes!

  30. Creo que la principal diferencia entre la trilogía original y la precuela es que en la primera existía algo absolutamente ausente en la segunda: humor. Lo aportaban principalmente Carrie Fisher, que personalmente parece ser una tía divertidísima, y Harrison Ford, perfecto en su papel de canalla simpático, como poco después demostró en la saga de Indiana Jones. Ha sido un digno sucesor de Burt Lancaster como saltimbanqui heroico y me parece que no ha tenido heredero en eso. Hamill es un actor limitadito aunque no tanto como el pavo este Christensen que parece escapado de un anuncio de Hugo Boss. Lo de incluir a Natalie Portman es como atar al portero al poste antes de los penalties: a esa criatura celeste la devoraría ocularmente aunque retransmitiese “Parlamento”.
    Por lo demás, Lucas fue un principiante correcto en American Graffitti pero como director no ha hecho nada de enjundia. Tiene 70 años y diabetes así que no le veo perpetrando la tercera trilogía. Con su pan se lo coma.
    Por cierto, aprendí a creer en la marcialidad de los ewoks el día en que ví una foto de los ochenta de un muyahidin que parecía el abuelo de Heidi con turbante encaramado encima del helicóptero soviético que acababa de derribar con un arma (?) parecida al trabuco del Algarrobo. Para que te fíes de la insurgencia.
    Por lo demás, muy atinado el artículo, me he reído un huevo.

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  32. Este artículo y foro es sólo para los que odiaron las precuelas ¿cierto? Si yo soy un fan viejo (es decir, de los que creció adorando las viejas películas) y encuentro las nuevas tan fascinantes y buenas como las originales… Soy un imbécil que no sabe lo que dice ¿Cierto?

    • sin lugar a dudas… ¿acaso necesitas que te lo confirmen? ¿leer el articulo no te lo dejo claro?

  33. A mí la trilogía me valió la pena, con las escenas finales de La Venganza de los Sith. La entrada de Anakin en la Academia Jedy es impagable….

  34. Pingback: Anónimo

  35. Como fan de 39 tacos, que aun conserva su Halcon milenario de los 80, completamente de acuerdo con todo lo dicho aqui. Lo de darle patadas a “rosebud” es genial

  36. Pingback: Anónimo

  37. Completamente de acuerdo con el artículo. Lo siento si alguien se ofende, pero para hablar de Star Wars en condiciones, hay que haber visto la trilogia en su momento en el cine, cuando era La Guerra de las Galaxias. Y salías del cine con la boca abierta. Lucas quiso volver a hacer algo así, y en cuanto a tecnología estaba cerca, pero majete, el guión…….la historia importa y mucho.

  38. Pingback: Defensa en cinco puntos de The Matrix Reloaded

  39. La fuerza va y viene a través de todo, y todo lo compone; sin ella no hay nada y nada existe más que ella. ¿Si el lado de obscuridad de dicha fuerza fuera más fuerte solo existiría un lado?
    La fuerza no tiene opuesto, todo es luz. Anakin que es quien cae en el lado opuesto, se nombra como el obscuro y pasa a ser Darth Vader. Sin embargo no existe realmente nada que pueda oponerse al Amor y la fuerza es el Amor.

    Anakin teme que su esposa Padmé muera en los últimos momentos del parto en el que dará a luz a Look. Anakin sueña con ese momento antes de que suceda. Al final llevado por el temor termina pasando al odio y el lado que llaman obscuro. No es consciente de que el mismo movido por esa fuerza hace que su esposa fallezca.

    En nuestro mundo, fuera de las leyendas de las obras artísticas sucede lo mismo. A ese manejo de la fuerza y esa ley de atracción le dan los dos opuestos: Amor y Temor.

    Pero tú eres siempre UNO. http://www.youtube.com/watch?v=sdRFirRIZF4

  40. Buenas Emilio,
    En primer lugar, felicidades por el artículo. Acertado, preciso y bien escrito, un placer leerte. Coincido con todo lo expuesto sobre la nueva trilogia, un desastre cinematográfico decepcionante como pocos. Creo que la clave está en los guiones. Lucas no sabe escribir para la gran pantalla, mal que nos pese (ay Lawrence Kasdan, como te echamos de menos). No se si la has (habéis) leído, pero recomiendo esta crítica sobre los Episodios I-III del Diario de Venusville. Tan divertida como clarividente: http://www.diariodevenusville.com/?q=Star-Wars-Episodios-I-II-III-reportaje-George-Lucas
    Un saludo!

  41. Tengo 21 años.
    Será el salto generacional o lo que quieras, pero el Episodio I fue el primer contacto con Star Wars que tuve en mi vida y me impactó profundamente. La vi siendo un mico con mi padre en el cine. Tendría la misma edad que Anakin entonces, me identificaba fácilmente con él.

    Qui-Gon Jinn siempre ha sido para mi una figura especial, me encantaba su filosofía.

    Para mi la más floja es el Episodio II, pero me gustan todas. Cuando veo la trilogía original (en general cuando veo cualquier película antigua) me intento poner en la piel del espectador de esa época, intento valorarlas como si las estuviera viendo en aquellos años y lo que suponía entonces. Y las disfruto. He visto películas que son patadas en los cojones de malas, y Star Wars no lo es, de ninguna manera.

    Nota: no tiene perdón que no reconozcas que “Duel of Fates” (Ep I) y “Battle of the Heroes” (sobre todo la 2ª mitad) (Ep III) son la caña y son algo bueno de la nueva trilogía.

    Nota 2: me he hecho con la remasterización en Blu-Ray. Es acojonante la calidad de imagen de la trilogía original. Me refiero al nivel de definición de lo “físico”, de las caras, del pelo, de la ropa. Me quedé flipando, parece que la rodaron ayer.

  42. Me encantaría saber qué opinas sobre la nueva trilogía que se prepara o si ya directamente descartas hacerle caso porque JJ Abrahams te merece aun menos confianza que Lucas…me ha gustado mucho el artículo, tienes toda la puñetera razón y me identifico completamente con la decepción que supuso La Amenaza Fantasma en el cine…vaya forma de cargarse un mito!!

  43. Personalmente tengo que decir que me encantan las dos trilogias, la primera que fui a ver fue la amenaza fantasma con 4 años. Y claro, la nueva trilogia es mi infancia porque he crecido con ellas. Pero, ahora que e crecido me gustan más las antiguas, pero sin dejar de lado las precuelas. Puede que George Lucas la cago al igual que Peter Jackson la cagó con el Hobbit, pero por eso no me tendran que dejar de gustar y de fascinar. Pero lo que no entiendo es como algunas personas tratan de inmaduros, de gente rara y de idiotas solo por que les guste las precuelas. Cada persona tiene sus gustos y no veo porque algunas personas odian una pelicula, y esas personas traten de idiotas a las que les gustan, no lo entiendo la verdad.

    • La putada de todo esto es que es imposible ver las originales en este momento. Yo las tengo en VHS claro, pero a saber donde. Circulaba un rumor que decía que iban a editar en Bluray la trilogía original SIN retocar nada. Ojalá sea así. Entonces La Guerra de las Galaxias se quedará en lo que era. Y todo lo demás una horrible pesadilla.

  44. Pingback: Elegía a las dos muertes de Darth Vader - Jot Down Cultural Magazine

  45. Gran artículo. Solo os voy a decir una cosa: me casé vestido de Vader y entre al salón con la Marcha Imperial. El oficiante era un Stormtrooper. Lucas mató a mi alter ego. Hay alguna cosa que se salva de los el. I, II y II… pero pocas. Y el El.. VII pinta mal. Kilo Ren me da que no es ni cuarto de Vader.

  46. El Episodio III le mete un buen repaso al ‘Retorno del jedi’

  47. Me gustaría poder escribir de forma tan acertada lo que siento acerca de Star Wars. Subscribo cada palabra escrita.

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