“Oooh! I’m gonna need to make some room”
Bender en A Bicyclops Built for Two; Futurama SE2E09; 2000.
Sostiene Jon Lekue, bilbaíno de Bilbao, librero anticuario y consumado matador (del donqueo y la volcada, no de la suerte suprema), que los chistes no se explican. Y cuando le preguntas que por qué no se explican, claro, no te lo explica.
Pero como de consideración en alta estima es llevar la contraria a un amigo, me dispongo a intentar explicar de manera más o menos (más bien menos) pormenorizada lo cómos y los porqués de las cosas que nos hacen risa, al menos en el ámbito de la cultura occidental. Así que les recomiendo que se pongan la gorra de concentrarse porque vamos a pasar un rato entretenidísimo.
¡Esto es un jolgorio, un pitorreo!
Estado de la cuestión graciosa. Extrañeza-realidad
En el desarrollo emocional, la transformación desde la infancia a la edad adulta es sin duda el factor más importante a considerar. El trasiego por la adolescencia, con lo que tiene de descubrimiento personal, tanto de manera ensimismada como en la lógica conciencia de pertenencia grupal va a marcar el estado de madurez, o al menos la consistencia de las emociones.
En lo concerniente a la materia del artículo, vamos a establecer una diferencia significativa. Obviando las reacciones anteriores a la edad preescolar (la risa del bebé suele estar asociada al reconocimiento y a la imitación), el niño, posiblemente en sus primeras experiencias de clan, tiende a reírse de cualquier cosa que considere diferente a él, sea esta por extrañeza, por superioridad o incluso por inferioridad (tal y como la aprecie el niño). Sin embargo, el adulto que ha desarrollado una madurez emocional necesita de una información extra en el sujeto humorístico para encontrarlo divertido o risible.
El adulto emocionalmente maduro normalmente no se reirá de la realidad cruda, sino de esta realidad extra-cualificada.
Por ejemplo, si nos encontramos un texto con múltiples faltas de ortografía, es difícil que nos despierte ninguna emoción más allá de la mera sorpresa. De igual manera, si conocemos que dicho texto ha sido escrito por una persona analfabeta o iletrada, lo más posible es que nos parezca normal (o como mucho nos mueva a la compasión). En cambio, si resulta que el texto está redactado por un ministro, un intelectual o un alto directivo, es perfectamente probable que sea considerado como objeto humorístico, debido precisamente a esa información añadida, a esa cualificación externa a la propia realidad del texto, y que aporta el componente de extrañeza que es parte esencial de lo que consideramos gracioso.
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Pingback: Apuntes sobre mecánica (I): El mejor chiste del mundo y el mejor chiste del mundo
Interesante, muy interesante. Preveo un (II), y expectante aquí quedo.
Bastantes tonterías dice ya Ramos, como para atribuirle una de otro genio, Lukas Podolski.
Pecera-pecera-tostadora-pecera es una secuencia lógica de chiste. Pero la secuencia verdadera, que a mí me parece más genial es: Pecera-tostadora-pecera y… pecera!!
Pecera!!
Me ha gustado, sí, porque es cierto que el humor tiene cauces conocidos y me parece que tanto la exposición como el análisis son acertados.
Tampoco soy yo experto en profundizar sobre los pormenores del humor ya que soy más intuitivo que analítico. Pero me resulta interesante esta parada en seco y vista atrás con lupa.
¿La siguiente entrega irá sobre lo distintos que son los caudales de cada persona?
Eso sí, no tiene ni puta gracia.
Gracias.
Tostadora!!
Pedir explicaciones de un chiste es como pedir una receta detallada a tu abuela.
Voy a intentar contestar a todos:
Marquitus: sí, habrá un (ii), si bien no versará sobre lo mismo, tampoco sobre los caudales de cada persona, aunque creo que es un tema interesante.
Jorge: el macro no es mío, y sinceramente desconocía si la frase era real o inventada. No obstante, creo que el ejemplo sigue siendo válido, ¿no cree?
stom: tiene usted razón, intentaré corregirlo.
Diego: también tiene usted razón, pero creo que ya no van a querer borrar todo el artículo.
Un saludo.
Felicidades por el artículo, queremos más…
(hagan click aquí, no es una pipa, es verdadero spam).
Lo de como echar la leche al té no tiene gracia, me han estafado 30 segundos de vida.
No importa, estoy acostumbrado.
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DEl gag del te y la leche no me hizo gracia.
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