Librerías con encanto: Hojablanca (Toledo)

Publicado por

En el Alcaná de Toledo —por donde Cervantes escribió que había encontrado los “cartapacios y  papeles” que contenían “la Historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo”—  se encuentra la Librería Hojablanca, a la que hay que llegar a pie, forzosamente, andando las intrincadas calles del casco antiguo de la capital que acabarán conduciendo al paseante  hasta este número 8 de Martín Gamero, un precioso edificio árabe de cuatro plantas, cada una de ellas repleta de libros, con su aljibe y su cueva, y aún con el característico patio central de aquellas típicas edificaciones.

La que en tiempos fuera la taberna “Ambos mundos” —el rótulo original puede todavía verse desde dentro— y  vivienda de los mesoneros que la regentaban es reformada ya en el año 2.000 por los dueños actuales, los libreros, Demetrio y las hermanas Petri, Mila y Pilar, para convertirla en este lugar único, sin el que sería harto difícil contar la historia reciente de la vida literaria y cultural de Toledo.

Son ya 23 años de Hojablanca como tal, primero en la calle Santa Fé, desde donde se mudaron, según leemos en las crónicas de aquellos días, haciendo una cadena humana para trasladar los libros, acompañados por música de violines, todos a una. “Parte de las chicas trabajaban en una librería antes de crear ésta, Fuenteovejuna, que se gestó en un colectivo cultural de la época”, nos cuenta Demetrio. Abren los siete días de la semana, “por la prensa”, dirá Petri, “le da vida a esto estar abiertos también los domingos, así que nos turnamos” Nos dirá luego también Demetrio que tienen repartidos los quehaceres; su compañera Pilar, que no ha venido hoy, se ocupa más de la contabilidad, de la parte administrativa.

Es  Mila quien se encarga de coordinar todas las actividades culturales que promueven desde aquí, “el próximo jueves tenemos un taller de poesía, abajo donde el aljibe tenemos una exposición de artesanía, en la escalera una muestra de la pintura de Luis Ramirez…” El taller de cine durante el verano no se hace, “es infantil; hay un profesor, y cada fin de semana se dedica a un tema, a la fotografía, o al sonido… se lo explica a los niños; los críos la verdad es que se están volviendo adictos al cine porque después les proyecta una película y ven en qué se traduce lo que les ha explicado… se lo pasan muy bien” “Somos obreros de la cultura, nos encanta, hacemos militancia pura y dura”, concluye Demetrio, satisfecho, orgulloso de lo que hacen, de lo que aportan a la ciudad.

Cuando le preguntamos a Petri qué piensa acerca del futuro de librerías como ésta se muestra pesimista, “yo  creo que habría ahora que cambiar el planteamiento de las librerías, ya no son viables las librerías de este tipo. (…) Gente de nuestra edad que ya no compra libros, que antes compraba, y se han pasado al digital los primeros, fíjate” Ahora bien, cuando hablamos de los libros, de literatura, de las historias que se publican, todo cambia, a Petri se le ilumina la cara, “Hay un autor, Arto Passilinna, finlandés, del que yo te recomiendo El año de la liebre; sus personajes son siempre gente que cambia, que sufre una transformación; caracteres un poco disparatados, pero que al final resulta que te lo pasas bien, que es muy entretenido, esa vuelta a la naturaleza donde suelen acabar” Ahora anda leyendo una novela por recomendación de una clienta; el autor es escritor canadiense, Andrew Davidson, y la novela es La Gárgola . “Me lo estoy pasando muy bien”

Mila es la experta en novela negra; “Chandler, Hammett… es que son los Sócrates del género” nos dice cuando salen a cuento de lo que hablamos El sueño eterno y La llave de Cristal. Su puesto está abajo, en la planta a pie de calle, atendiendo a gente de lo más variopinta —hoy llega un joven preguntando por Juego de Tronos y a ver si tienen Desmontando al progresismo; ya no les queda, van a pedir más— y que hoy sábado abarrota este espacio, el dedicado a prensa y revistas y a los libros que más tirón comercial tienen, por donde hoy también aparece un señor que trae unos tomates con una pinta estupenda, de La puebla de Montalbán, “sin abonos ni cosas químicas, cómete uno, ya verás qué rico”, nos ofrece. Qué difícil es decir que no, qué tomates, y qué agusto. Qué pena el tener que marcharnos, tan acogedor resulta el lugar…

 Fotografía: Andrea Cudeiro

3 comentarios

  • Hola busco un cuento sobre don quijote para niños , es posibles , tengais alguno?
    Gracias

  • muchas gracias sois jeniales me encanta esta libreria no canbieis nunca

  • Llevo visitando esa libreria desde que era niño y la verdad es que coincido en todo lo que decis.
    De hecho, es la unica libreria de Toledo donde he encontrado los ejemplares de jotdown.
    Un abrazo

Responder

— required *

— required *