Jot Down Cultural Magazine – Carlos Sánchez Almeida: Hechos notorios

Carlos Sánchez Almeida: Hechos notorios

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“No será necesario probar los hechos que gocen de notoriedad absoluta y general”, dispone el vigente artículo 281, apartado 4, de la vigente Ley de Enjuiciamiento Civil. En el mismo sentido, y en el ámbito de la jurisprudencia penal, pueden encontrarse distintas sentencias del Tribunal Supremo, como por ejemplo la de 11 de octubre de 1991, que fundamenta una condena penal en “un hecho notorio, de todos conocido, que no necesita prueba”.

Decir que el agua moja no es una opinión: es un hecho notorio. Y también es un hecho notorio que el prestigio de la clase política española ha tocado fondo: lo llevan diciendo todas las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas desde hace años, sin necesidad de acudir al mapa de casos de corrupción que puede encontrarse en la página Nolesvotes.com, una de las raíces del movimiento 15-M.

La convenida decadencia de la clase política española no es una opinión “obiter dicta”, ni la extralimitación de un juez estrella. Es un hecho notorio, tan notorio como la crisis económica, de valores y de legitimidad democrática que padece este país. Pero que un magistrado lo escriba, negro sobre blanco, es motivo suficiente para que gobierno, oposición y marcas blancas intenten el linchamiento mediático de Su Señoría. Señale usted la decadencia, y los necios se quedarán mirando el dedo.

Con tanta cortina de humo, lo que deberíamos lamentar es que el juez Pedraz se quedó corto, muy corto. El montaje policial orquestado en torno a la preparación de la manifestación del #25S debería dar lugar, por sí mismo, a deducir testimonio de particulares y abrir un nuevo proceso judicial por presuntos delitos contra derechos fundamentales. No es de recibo que un cuerpo policial de élite, encargado de la represión de delitos tecnológicos, abra de oficio una investigación contra activistas mediante la que se pone en cuarentena la libertad de expresión y el derecho de reunión. Elaborar perfiles ideológicos y hacer seguimientos de asistentes a una asamblea pública no es labor de una policía democrática.

De lo que tendríamos que estar hablando es de la decadencia del sistema al completo, y no de una clase política que perdió hace tiempo el control de su propia policía. Tanto Mariano Rajoy como Alfredo Pérez Rubalcaba han sido ministros del Interior, y deberían saber por experiencia propia qué se cuece dentro de los cuerpos policiales. Deberían saber, por ejemplo, que los mejores investigadores de delitos tecnológicos han pedido la excedencia para ser fichados por empresas multinacionales y banca privada. Y también deberían saber, si hubiesen estado atentos a los motivos profundos de la oposición ciudadana a la Ley Sinde, que múltiples intentos de criminalización de Internet se han estrellado con un poder judicial que no tolera que se ponga la red en estado de excepción.

Estamos tocando fondo, en todos los sentidos. La situación económica solo es un parvo reflejo de una crisis más profunda, la del sistema de libertades. La justicia española está en situación de emergencia porque así lo ha querido la clase política. Evitar su deterioro absoluto es una cuestión de supervivencia: fuera del Estado de Derecho solo nos queda la barbarie.

8 comentarios

  1. Fuera del Estado de Derecho solo nos queda la barbarie.

    “Convocamos a la ciudadanía el día 25 de Septiembre de 2012 a manifestarse de forma indefinida en las puertas del Congreso hasta conseguir la dimisión del Gobierno y la apertura de un Proceso Constituyente”.

  2. Sólo la llaman barbarie cuando el pueblo responde a la agresión.

    • ¿Estado de Derecho? En el paraíso de la corrupción, malversación, prevaricación, estafa y violencia estructural impune, ¿de qué Derecho estamos hablando? Seguimos esperando a que uno solo de los responsables de esta estafa mal llamada crisis sea condenado. El pacto social se ha roto y no lo ha roto la ciudadanía precisamente. ¿Hay que esperar a ser uno de los que pasan a hambre para ver lo que es obvio? ¿Tiene que surgir un nuevo Reich para que se empiece a clamar al cielo?

  3. Pingback: Carlos Sánchez Almeida: "De lo que tendríamos que estar hablando es de la decadencia del sistema al completo"

  4. Un teoría alternativa a la de que se “cocía algo” en la policía. Yo creo que fue el PP el que alimentó el fuego. Se trata sólo de pensar en aritméticas de votos y votantes. Me explico.

    ¿Por qué durante las semanas del 15M, con muchas más gente en las calles de Madrid no hubo incidentes similares a los del 25S?

    Por que estaba Rubalcaba. ¿Cómo afectó? En que sabía que cualquier intervención violenta les perjudicaría mucho entre sus votantes.

    Mientras que en Barcelona, los mossos dieron duro. ¿Por qué? Porque los de CiU lo tenían claro que eso les beneficiaría entre sus votantes. La derecha quiere orden y mano dura para mantenerlo.

    El 25S siguió la misma lógica, quizás errada, pero lo esperado: la mayoría de votantes del PP no aprueban las manifestaciones, que están mayormente identificadas como de “izquierdas”. Y también apoyarían mano dura contra ellos. Además, es una forma de mostrar lo típico: tenemos autoridad, tenemos la fuerza, tenemos decisión.

    La violencia, o incluso conflictos, contra manifestantes ¿beneficia a la policía? ¿les sale “gratis”? (también se exponen físicamente). Es dudoso que quieran por sí mismos, aunque si les dan cuerda y órdenes, no dudarían en usar lo “aprendido”, y en seguir la cadena de mando.

    Para cambiar la actitud de la policía sólo basta cambiar las ordenes superiores. No es lo mismo lo que desencadena un “no queremos conflictos” con “un mano dura con cualquiera que se pase”. Si además en el útimo caso, le sumas miles de policías venidos de todo el estado, les da más confianza, en sí mismos, y en que están cumpliendo las órdenes de forma eficaz.

    Por lo tanto, creo que los principales responsables de la violencia ha sido el gobierno.

  5. Para mi el problema base del 15M es que siete días despues, el 22M, elecciones autonómicas en muchas CCAA, millones de personas votaron a los partidos políticos tradicionales, en especial al PP.

    A pesar de las asambleas locales y demás iniciativas micropolíticas queda mucho por recorrer para que haya cambios de verdad.

  6. El día que entendamos que la única manera de cambiar algo es conocer bien las normas, participar y mancharse las manos con ello, cambiaremos las cosas.

    Anda que no hay partidillos pequeñajos que han ganado sillas de concejal en ayuntamientos nada despreciables y se han convertido en llave del poder. De ahí viene lo del PP de dar más poder a las diputaciones —que no elige nadie— o cambiar el número de diputados y concejales: le están empezando a ver las orejas al lobo y no toleran que cuatro “pelagatos” les compliquen el poder.

    ¿Os imagináis lo que pueden hacer 100 nuevos afiliados al PP en un pueblo pequeño? Darle la vuelta a la tortilla desde debajo, desde la sartén.

  7. Pingback: Internet vuelve a organizarse para rodear el Congreso el #23O - Bit Actual

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