
Los presos gritaban ¡otra, otra!, Jero se adelantó y les preguntó: ¿Qué queréis? Y todos a una contestaron a coro: ¡Co-ca-í-na!. (Concierto de Los Chichos en la cárcel Ocaña I de Toledo, 1985).
Emilio, el más largo de Los Chichos, apoyándose en un pelotazo de whisky para coger fuerza, me preguntaba cosas de mi contrato y me pedía consejos para sus reuniones, que siempre eran de pelas. También me contaba entre indignado y confuso que a pesar de estar en todas las gasolineras del país, y por lo tanto de vender muchas casetes, nunca estaban en las listas. Era verdad. (Miguel Ríos).
En el programa de Radio Exterior de España Gitanos, dirigido por Manuel Moraga y Joaquín López Bustamante, dieron el año pasado la última cifra de venta de discos de Los Chichos en toda su carrera: veintidós millones de copias. Un número mareante y logrado, además, sin operaciones de marketing, con reticencias de los medios para radiar sus canciones y sin ni siquiera aparecer en las listas de los más vendidos, aunque lo fueron en muchas ocasiones.
Pero en realidad no les hacía falta. Les bastaba con el boca a boca para mantenerse en la cresta de la ola y, por supuesto, con un don, una cualidad que conquistaba los corazones de sus seguidores: Los Chichos tenían verdad.
En los barrios de aluvión, en los extrarradios, la juventud de los años setenta había visto a sus padres matarse a trabajar y pluriemplearse malamente para terminar con la espalda rota y poco más. Como explica el imprescindible artículo «Nos matan con heroína» de Juan Carlos Usó en La Web Sense Nom, esta generación no quería ganarse la vida como sus padres, prefería buscársela. Un espíritu sesentayochista pero a la española. Creció la delincuencia y a los pocos años todos ellos caían de lleno en el boom de la heroína. Este fue el público de Los Chichos.
Por supuesto, también los de su raza, los gitanos. Por aquel entonces confinados en barrios chabolistas en los que no entraba alegremente un payo si no era acompañado de uno de ellos. La mayoría no tenía ni DNI. La escolarización brillaba por su ausencia. Los Chichos fueron solo seis meses al colegio, lo justo para aprender a leer y escribir. Eran familias que tenían pocas opciones: o la venta ambulante o la delincuencia. Este también era el público de Los Chichos.
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Pingback: Anónimo
En el próximo post, la meteórica carrera como cineasta de Santiago Segura, el Francis Ford Coppola español. Otro artista «del pueblo», como nos gustan en este país. Pues qué ganas tengo de perder de vista a este «pueblo», joder…
Pues nada, ya sabes dónde esta la salida. En el pueblo tampoco te íbamos a echar mucho de menos.
Jesús, qué verdad era aquello de que…
Oyendo hablar un hombre, fácil es
saber donde vio la luz del sol.
Si alaba Inglaterra, será inglés,
Si os habla mal de Prusia, es un francés,
y si habla mal de España… es español.
Bueno señor, eso supondría dar por sentado que los españoles tienen la humildad suficiente como para reconocer errores propios y no creo que sea ése el caso. Tampoco lo creo de otras nacionalidades ni del ser humano en general a pesar de las excepciones.
Ay, perilla, perilla, ¡perillán! Que seguro que tú eres de esos que mucho darle a la sin hueso pero luego, los gitanos bien lejitos de donde tú vives. Me recuerdas a Manuel Vázquez Montalbán -que en gloria esté- que se fue pitando en cuanto empezó a forrarse, del mismo barrio donde hacían mucha vida Peret y sus compadres. Sí, sí, eran vecinos calle con calle. Pues a lo que iba, Vázquez se pasaba la vida despotricando por los cambios que se impulsaban para cambiar Barcelona y en concreto los barrios donde él nació. Lo que pasaba era que el tío se había comprado un casoplón en Vallvidrera, un barrio en lo alto desde donde se divisa el skyline de toda la ciudad con el mar al fondo. Para que te hagas una idea, debe ser lo más parecido a ver Los Angeles desde Mulholland Drive salvando todas las distancias. Pues desde su chalet en las alturas escribía sus románticos panfletos y se quedaba tan pancho. No quiero ni pensar lo que hubiera dicho si le hubieran llegado a la puerta unos colegas gitanos de la calle de La Cera para rememorar viejos tiempos en las calles sin sol…
¿Te vale si comparto piso con un murciano? :D
A ver, ahora bromas aparte. No digo que vivir en una barriada de gitanos no sea una cosa chunga de cojones. Ya sé que lo es. Mi caso no viene al caso, pero te diré que en mi barrio, cuando era pequeño, había unos cuantos con sus burros y sus caballos sueltos, por lo demás bastante «civilizados» si los comparabas con lo que te podías encontrar en otros sitios, y aunque nunca me llegaron a robar el bocadillo sí que me tocó correr de los vaquillas, en plan San Fermines, más de una vez.
Lo cual tampoco es razón, digo yo, para meterse con la música de los Chichos. ¡Que eso sí que tiene delito!
Un «pueblo» en el que la «princesa» es Belén Esteban… pues eso
O sea, que ahora el pueblo son los delincuentes, los drogadictos y los gitanos. Acojonante
No te olvides de las meretrices ;D
Ni de los socios del Real Madrid.
Pero por qué hay tanta maldad en el mundo.
Eso precisamente, es lo que haré poner en mi lápida:
«¡Cuánta maldad hubo conmigo!»
Jero Vive!!
No me esperaba un articulo de este gran grupo aqui en JD …JD no dejes de sorprenderme (y este no fue la unica vez…)
http://www.youtube.com/watch?v=kZBzFOd9nwI
He echado en falta más música, más menciones a los discos y menos anécdotas de pasones y desgracias. Pero gracias por escribir sobre Los Chichos.
Curioso que no se haga referencia a la peli DE PRISA DE PRISA de Carlos Saura., donde yo los eschuché por 1era vez.
esos son los chunguitos
y qué guapa era la chica, vaya. Una pena que acabara como acabó
«Los Chichos son a la vida lo que el metal alemán a la muerte». O algo así. La cita creo que es de Heidegger
Te olvidas del final de la cita: «o lo que Ayn Rand al nuncafollismo».
Muy bien todo y tal. Idealización, inelectualización expost…
Pero cuando era un chacho y los chichos eran los chichos…simbolizaban lumpen, vida sin horizontes. Y prisión claro. Y ná mas.
Sí, como el blues. Pero como es americano pues es cultura y tal, y te puedes pajear con él si eres gafapasta.
Ese ZASCA ha sido de un kungfu perfecto, si me permite decirlo
¡Gracias, mami!
Me ha gustado bastante el artículo aunque también habría agradecido que se hubiese tratado un poco más la propia discografía que el anecdotario.
Creo que si Los Chichos hubiesen sido unos negros de Harlem hoy los tendríamos sonando todos los días en VH1 y M80, pero como en España no somos nada racistas y clasistas (como bien lo ejemplifica el Sr. Prats) pues no somos capaces de valorarlos objetivamente.
No tenía ninguna duda de que al llegar a los comentarios aparecerían los clásicos elitistas indignados por el mal gusto de traer a JotDown a gente tan ordinaria… y los comentarios que aún vendrán.
Mi enhorabuena a JotDown por hacer un poco de justicia y larga vida a Los Chichos!
El comentario que me precede lo dice todo. Suscrito y aplaudido.
Articulo sencillamente GRAN-DIO-SO sobre Los Chichos. Nunca olvidare el impacto al oir las canciones de los chichos. «Enamorado de Ti» me parece a la altura de Aretha Franklin, y «Quiero Ser Libre», a la de Bob Dylan y Leonard Cohen.
Comparar a Los Chichos con Bob Dylan… Madre mía, qué atrevida es la ignorancia.
Exactamente, la ignorancia es muy atrevida. A un servidor, que se dedica profesionalmente a la música, y a esa que suena en la ópera, teatros, y demás «templos oficiales de la cultura», los Chichos le parecen semi dioses, con una producción musical y una verdad lírica que ya le gustaría al coñazo de Dylan…
Pero claro, toda una vida lobotomizados por la música anglosajona, hace a los gafapastas incapaces de discernir entre sus dioses anglosajones y la grandeza del soul gitano de los Chichos, la salsa de la Fania, o el rock andaluz de Gualberto, por poner algunos ejemplos…
El redactor podría poner alguna fecha con más frecuencia, que no cuesta un huevo y queda de p(…) madre. No sabes si los guardias civiles de los que habla son franquistas, suaristas, calvosotelistas o felipistas, ni si Vigo pertenece entonces a la Movida o a la Removida. Sin una puñetera referencia temporal, te sientes como un cerebro sumergido en formol: no sabes de dónde vienes, dónde estás ni a dónde vas.
Para cualquiera que dude de la calidad de las producciones de Los Chichos, que se escuche el arranque de «Esto sí que tiene guasa», que levanta a un muerto.
Debían ser canela fina, todo el mundo decía que sus conciertos eran lo peorcito porque andaban pasados de rosca…pero su producción tiene un nivel que le mete un repaso al mainstream actual a varios niveles.
Muchos de los comentarios sobre el hecho de que fueran pura pobreza me parecen tan irrelevantes ante una música tan real y tan bien hecha….
Joder, aquí no cambia nada nunca. Os lo explico otra vez: recomienda lo que te gusta y no toques los co…es con lo que no te gusta. Que da igual. Que no eres tan importante, joder.
Ah, ya entiendo, que para explicar lo que a uno le gusta hay que saber de lo que habla…Claro, eso es un problema. Es mejor criticar.
Por otra parte, y sin intentar parecer un pedante, aunque el contexto es importante (diferenciar los estilos musicales, las épocas, etc.) al fin y al cabo, son ondas sonoras, vibraciones, que tu órgano auditivo transforma en impulsos eléctricos y tu cerebro los «descodifica». Lo que pretendo decir con esta soplapollez es que lo que hay que hacer es escuchar la música y punto. No es necesario más. Si te gusta y disfrutas escuchando a Mari Trini, La Trinca o la Orquesta Mondragón, fantástico. Serías un verdadero cretino (snob) si decidieras no hacerlo por que no se lleva o por cualquier otro motivo.
honomusic.com
¿Y…? Pero Fran, si esto que dices lo sabe hasta Isobel Pantoha… Ya que tú vienes aquí a decirnos lo que tenemos que pensar, hacer y decir, yo te digo a ti que aquí no intervengas si no es para aportar nuevos conceptos que nadie haya propuesto previamente.
He dicho.
Pues lamento que hayas entendido eso que dices, pero no era mi intención. Y, disculpa, no sabía que tenía que pedirte permiso para expresarme por aquí…
¿Pero qué dices, chalao? ¡Si todo va de broma, hombre! ¡Tú aquí puedes venir y decir lo que te pase por los cojones! ¡Así, como suena!
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Hombre, ya está bien que publiquéis sobre Los Chichos, pero un poquito más de investigación además de leerte el libro del niño de Valderrama no hubiera estado mal…
Estupendo artículo, gracias por compartirlo.