
Los que seguimos defendiendo que el vinilo suena infinitamente mejor y con más matices que el CD debemos sin embargo admitir que hay una ventaja insoslayable en los formatos digitales: la posibilidad de programar los discos a tu antojo, pudiendo así evitar los temas que uno no quiere escuchar (los más largos, los más plasta) sin tener que moverte del sillón. No tengo estadísticas contrastables pero me atrevería a afirmar que desde que lo digital ha invadido nuestras vidas un tema tan abrupto (por no decir otra cosa) como «Revolution 9» (8:22) de The Beatles ha dejado radicalmente de sonar en nuestros hogares.
No tengo nada en contra de las canciones generosas o experimentales. Hay de hecho muchas de ellas que me parecen fascinantes. Pienso ahora en «Desolation Row» (11:21) de Bob Dylan, que fue además de los primeros músicos en cuestionar la duración estándar que seguían hasta entonces todas las canciones rock. Esto permitió que muchos grupos del momento se atrevieran a extender sus textos y sus pasajes sonoros más allá de ese límite invisible que parecían ser los tres-cuatro minutos de duración, y así las canciones de seis-siete minutos pronto comenzaron a popularizarse durante la segunda década de los sesenta. Como prueba, unos cuantos botones: «Like a Rolling Stone» (6:13), «Light My Fire» (7:05), «Sympathy for the Devil» (6:18), «Hey Jude» (7:11)… El éxito del formato fue tal, que esa nueva duración terminaría convirtiéndose en un nuevo estándar para muchos de los clásicos de la década siguiente: «American Pie» (8:33), «Stairway To Heaven» (8:02), «Layla» (7:02), «Hotel California» (6:30)…
Quizás, hoy día, que una canción dure más o menos diez minutos no llame la atención de casi nadie. No obstante, para finales de los años sesenta (y a pesar de que la mayoría de los grandes nombres del rock terminarían coqueteando con el formato), la duración de una composición era un elemento bien llamativo, sobre todo cuando el resultado final terminaba pareciendo excesivo. Esto, como casi todo, es bastante subjetivo. Quiero pensar que toda canción pop que exceda los diez minutos de duración (por poner un límite holgado y tolerable) está jugando con la paciencia del oyente. No es fácil salir airoso de ese minutaje, pero como ejemplo de éxito citaré el «Cowgirl In The Sand» (10:06) de Neil Young o el «Voodoo Chile» (15:02) de Jimi Hendrix.
Los motivos por los que una canción «puede» durar tanto son variados: recordemos que durante la segunda mitad de los años sesenta la cultura de la droga vivió su máximo esplendor. La mente se expande y también las composiciones, lo que llevó a muchos músicos a mimetizar con sus sonidos las experiencias psicodélicas vividas con el ácido y otros alucinógenos. También el jazz, que comenzaba a ganar adeptos entre los roqueros, con su aparente libertad de formas, influyó enormemente en las nuevas creaciones. Todo junto dio lugar a una moda por las improvisaciones, las jam sessions y los solos instrumentales, que pudo ser puesta en práctica gracias a los numerosos directos que se celebraron en la época y que se convirtieron en lugares perfectos para la experimentación. Ahí tenemos, como ejemplo de jam de éxito, el hipnótico e influyente «East-West» (13:10) de la Butterfield Blues Band. Lo único malo es que estos excesos quedaron registrados para la posteridad y, escuchados en perspectiva, no todos han envejecido demasiado bien, que es la forma fina de decir que la mayoría son un coñazo impresionante.
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Pingback: Algunos atentados musicales cometidos en los sesenta en nombre de la experimentación sonora
Precisamente estaba escuchando el primer disco de los Stooges cuando me he topado con este artículo… Y es digno de mención el We Will Fall de ese disco. Severo coñazo. No es casualidad que el colega John Cale también estuviese implicado en ese ‘temazo’….
mira amigo,es tu opinión y me parece respetable,pero si dices eso de ese tema de los Stooges,te aconsejo que te fumes un canutazo de marihuana,(yo no lo necesito,para alucinar con él),bien cargadito y luego te relajes en tu sofá,te tumbes,mejor de noche,y ESCUCHES…a lo mejor entendías el tema de otro modo a las 12:27 de la mañana que te cogió preparando el papeo?,normal…determinada música,(y más si es psicodélica),como bien deberías saber, tiene que escucharse en determinado ambiente y situación,no hable por hablar…y porque tenga duración…Stooges son más grandes que Jesucristo,y este de haber existido en su época hubiese sido fan de ellos incondicional.
Muy bueno el artículo, hay demasiadas canciones a las que se le va la mano con la duración y artistas que no saben cuando terminar las cosas. Por añadir otra canción más (y aunque no cumple todos los requisitos) he de decir que el outro de piano de «Layla» de Derek and the dominos me parece un coñazo brutal. Con lo buenos que son los tres minutos iniciales…
Me parece estupendo que al autor no le gusten los solos de batería, pero calificarlos como aberración musical, me parece un insulto. ¿Sabes que nivel de coordinación y musicalidad hace falta tener para currarse un solo de batería? ¿Sabes que eso sirve de referencia para que los que disfrutamos tocando este instrumento, aprendamos más?
Seguramente no lo sepas, porque calificar como atentado musical Toad, que es todo un clásico, no puede deberse a otra cosa que a la ignorancia, que es la madre del atrevimiento.
Nadie duda de lo que dices. Pero que haga falta coordinación, práctica, talento y forma física para hacerlos, y que a los bateristas os sirvan para aprender, no impide que sean horrorosos para el que simplemente quiere escuchar música.
No hay que olvidar que el consumo masivo y generalizado de estupefacientes en esa época hacían estos tostones más llevaderos…
Primero comentar que tienes un error con el Canned Heat.
Un poco duro con tus palabras, pero en el fondo tienes parte de razón. Salvo que como dice mi tocayo para mi un buen solo de batería puede ser una maravilla.
Si te soy sincero pocos temas de más de 7 minutos me gustan, a no ser que sean obras conceptuales (hablando de rock/pop, por supuesto). Pero de los ejemplos que has puesto a «American Pie» le sobran unas cuantas estrofas, «Layla» es en realidad dos canciones (en este caso discrepo con mi tocayo, a mí me encanta la finalización con piano, pero para gustos…), «Hotel California» se salva porque tiene para mi uno de los mejores solos de guitarra(s) de la historia, y «Stairway to Heaven» porque va progesando a nivel instrumental hasta hacer un cambio radical con el espléndido solo de Page.
Y un apunte, yo siempre he defendido la calidad del vinilo, de su calidez… hasta que trabajé en una tienda de equipos de alta gama y escuché el «Unplugged» de Clapton en una de las salas de audición en un equipo de 10 millones de pesetas (hace años). Con cables de plata (uno de los mejores conductores) y… sinceramente, era como si estuvieran tocando delante de mis narices. Ni vinilo ni leches.
A partir de ese momento vi que lo que fallaba no era el CD, es el equipo en el que lo reproduces. Pero claro… ¿Quién se puede permitir gastarse 10 millones de pesetas en un equipo de música? En cambio con el vinilo todo suena maravilloso.
Para escuchar el vinilo bien también necesitas un equipo de 120000€ (y un vinilo nuevo cada vez). La apreciación de lo «maravilloso» que suena el vinilo es puramente subjetiva y los «matices» que se escuchan son en su mayoría debidos a imperfecciones producidas durante el proceso de grabación y agravadas por el uso – el roce de la aguja en el surco va desgastando las marcas.
No es que necesites un equipo de 120 000€ ni eso, pero es que cuando tenías un tocadiscos, quien más o quien menos tenía su ampli por un lado (algunoa afortunados de válvulas), su etapa de potencia por otro y unos buffles como Dios manda.
Ahora la gente se compra una minicadena de 100€ con unos altavoces de 20 cm y esperan que suene como el Liceu. Vamos, es de cajón.
El daño no lo ha hecho los Cd’s, si no la minicadena.
No os mateis que no merece la pena. El vinilo es analogico y el CD digital. Lo digital nunca sera igual que el analogico porque no se puede samplear tanto….pero el oido humano no puede apreciar la diferencia (Y esto se puede transponer a los mp3, que si estan bien ripeados no hay Dios que los diferencie).
No es la calidad del sonido, si no las imperfecciones del vinilo lo que NOS (asi con mayusculas, que me incluyo) atrae y nos da una experiencia diferente.
Salud/OS y eso.
No nos estamos matando, estamos dialogando xkarcha.
Yo nací con la suerte de que mi padre era disckjokey en la época y en casa escuché a los grandes en un tocata. Y el calor y los graves que dan un buen ampli, una buena etapa de potencia y unos buenos altavoces no los da una minicadena de 100€. Creo que el problema es ese, ya te digo, después de escuchar en sala de audición un buen equipo con CD. Pero nos hemos acostumbrado a comprar equipos baratos y pedir que suene como los ángeles. Y como no lo hace, le echamos la culpa al formato CD.
Un saludo.
Menos mal que el autor se centra en las segunda mirad de los 60, porque, sólo un poquito después se habría topado con joyas como Thick as a Brick, de Jethro Tull, y entonces ¿qué hubiera podido decir? Ahí lo dejo…
¿Y el «A Passion Play» que? Coñazo de disco (Y mira que me gustan los Jethro) De los pocos que no han merecido ni una simple segunda escucha. Me supera. Empieza en la primera cara y sigue por la segunda. Y que ahora me lo desgranen por tiempos, no me vale. Es un coñazo-conceptual digno de figurar en esta antologia. Ante este, el que citas es muica ligera de ascensor.
Eso si, los vinilos como nadie, porque la «portada» del Thick as a Brick es para llevarse (si lo hubiera-hubiese) el Nobel a la mejor portada de todos los tiempos. (Incluso el dibujo por puntos tengo hecho en mi LP)
Efectivamente, “A Passion Play” no es, ni mucho menos, un buen disco, y por eso no lo he citado, claro. De los discos que he escuchado de Jethro Tull, el que más me gusta, con gran diferencia, es el ya mencionado «Thick as a brick». Después, (pero ya a distancia) «Songs of the wood», «Acqualung» y «Minstrel in the gallery». Todos los demás, o no me han gustado o no los conozco, pero «Thick as a brick» es la hostia de bueno, de bonito y de inspirado de principio a fin. Y sí, coincido contigo en la calidad y originalidad del diseño del antiguo LP de «Thick as a brick», aunque, en este aspecto, me gusta más el tono y el aspecto de «Acqualung».
El vídeo de Canned Heat está equivocado. Se repite de nuevo la de los Iron Butterfly…
¡Ja, ja, ja! ¡Me lo he pasado bomba con el artículo, divertidísimo! Tengo que darle bastante la razón aunque como siempre, si te gusta lo que está sonando, puede durar todo lo que haga falta como el fantástico «Thick as a brick», mencionado más arriba por Procol Rarum. A mí por ejemplo, me chifla el «Do what you like» de Blind Faith y a usted le da diarrea, ¡ja, ja, ja! Ahora mismo, mientras escribo este rollo, estoy escuchando ÍNTEGRA la «Get ready» de Rare Earth que ha tenido a bien facilitarnos y tan pancho, ni me duele la cabeza ni ná…
Pasando a otro tema, ¿puede ser que sea yo la única persona en el mundo que recibiera la llegada de los CD en sustitución de mi odiado vinilo como los franceses en París a los aliados? Yo no digo que no se oigan peor que los vinilos en primera audición, pero a la segunda vez que se ponía la aguja al vinilo (hablo ya de finales de los setenta y sobre todo los ochenta porque los primeros LP de The Beatles los machaqué durante años sin problemas) ya la cosa sonaba a fritura.
Interesante la aportación técnica de Alex Bolea sobre el tema y que quizá contribuya a desmitificar algo al vinilo de la hostia, ¡YA…!
Realmente, a gustos colores, porque cuando a los 17 años escuché por primera vez Sister Ray de la Velvet el mundo se me giró del revés y tuve una especie de trance -escuchado en vinilo y con los altavoces viejunos pero fabulosos del tocadiscos de mi padre-. Me encantaba aquel ruido, aquella mierda, aquel caos. Joder, imposible de explicar.
El artículo es tan largo y pretencioso como algunas de las composiciones que critica; no entiendo la crítica que se hace única y exclusivamente desde los gustos personalísimos del que escribe.
¿A quién le importa que no te guste In a Gadda da Vida cuando es un himno del rock progresivo?
Qué poco respeto joder.
Todo el rato que si «porqué PEPE es el mejor» «porqué lo que yo escucho es lo mejor» o «porqué estabais equivocados antes de leerme».
Coincido contigo, me parece una crítica lamentable, pretenciosa y sumamente infantil. Respeto que al autor mo le gusten este tipo de composiciones, pero al menos podría dar algún argumento mínimamente desarrollado. Tanto chascarrillo fácil no hace más que evidenciar una tremenda arrogancia por parte del autor a la vez que una completa falta de humildad por parte del mismo. No entiendo por qué para hacer una reflexión acerca de algo que no le gusta a uno hay que caer en el insulto o la burla. Una pena.
Jaime:
Hola, saludos. Coincido totalmente contigo y con Álvaro. Creo que muchas de las canciones incluidas allí, son verdaderos himnos y son, literalmente, hermosas, obras de arte ya inmortales. Tú mencionas In a Gadda da Vida: coincido en que es genial; cuanto más analizas la composición, la estructura, le melodía y el ritmo, sin contar el particularísimo timbre del órgano que es aplastante. Por supuesto, cuando no estás familiarizado con piezas musicales tan densas y tan extensas, no puedes entenderlas, pero eso no quiere decir que no sean buenas. Así, por ejemplo, nadie osaría decir, a menos que se esté loco de remate y se carezca de profunda cultura musical -otra cosa es el gusto personal, que se respeta, pero que no se debe erigir en regla universal e incólume- que la pasión según San Mateo de Bach, la Sinfonía Fantástica de Berlioz, la música de gamelán balinés o la del teatro Kabuki japonés son estupideces y que es mejor el tema de Bob Esponja y lo que chapurrean los Lunis. ¿No crees? Saludos,
Paco.
Que lastima! Pensaba que una pieza como Dark Star,nunca podria estar en un
indice de palizones musicales , la he escuchado de todas las maneras alteradas
posibles,y aún hoy a palo seco ,me parece de las más inspiradoras a la meditación y el vuelo contemplativo sin mencionar lo poetico del texto de R,Hunter
Para mi un tema basico de la atemporalidad de los sesenta y un clasico moderno
Por lo demas enhorabuena por la generalidad del texto.
The Doors, la banda más sobrevalorada de la historia. Velvert Underground, la segunda.
La pregunta es ¿has escuchado sus discos?
Siempre me ha resultado absurda la crítica destructiva y gratuíta, si te parecen un coñazo no los escuches. Creo que el único atentado que se comete es el tuyo, un atentado a la pluralidad y la libertad musical. Gracias por hacerme perder tiempo.
Atentado musical?esa gente se lo podía permitir.pero para atentado la «musica» de los ochenta en España ,esa movida tan aplaudida por tanto critico pelota periodistas conchabaos y políticos interesados en ocultar la verdadera «movida» que fue la muerte de tantos chavales por la puta droga que el mismo estado permitía su trafico
Comparto que «en nombre de la experimentación sonora» se han cometido atrocidades musicales. Pero con esta lista de supuestos atentados musicales el autor demuestra tener muy poco conocimiento musical, ni de grupos musicales ni del funcionamiento de la música.
Autor deja claro que no sabe disfrutar de un solo de batería (Toad e in a gadda da vida) o de una fantástica improvisación (Dark Star) y decir que una de las canciones más importantes de la historia como es in a gadda da vida le parece «una de las peores y más feas canciones de la historia[…] todo en ella me parece ridículo.»
Me hace mucha gracia lo que comenta al principio del artículo «No tengo nada en contra de las canciones generosas o experimentales.» o «hay una ventaja insoslayable en los formatos digitales: la posibilidad de programar los discos a tu antojo, pudiendo así evitar los temas que uno no quiere escuchar (los más largos, los más plasta) sin tener que moverte del sillón.» Usted es seguro de los que se compra un disco de grandes éxitos o que se «programa» uno de esos discos con las canciones que le gustan y lo escucha en mp3… para luego decir que el vinilo tiene más detalles.
En resumen, hacer críticas absurdas se le da de puta madre.
Metal Machine Music de Lou Reed es peor aún.
Son unos coñazos. Yo prefiero Can , Neu! Harmonia…
Artículo muy divertido, aunque no estoy de acuerdo en, prácticamente, nada.
No voy a opinar sobre los temas largos, aunque de pasada mencionaría dos soberbios temas largos de Neil Young (6:59 y 8:56 min.) que abren y cierran respectivamente la cara B del disco On the beach.
En cuanto al vinilo y los aparatos que lo reproducen, dos apuntes: 1. En media y alta gama se necesita más presupuesto para hacer sonar un cd/mp3 tan bien como un vinilo. 2. En cambio, en la gama baja, es más sencillo hacer sonar mejor un cd/mp3 que un vinilo. De ahí la popularidad de este último formato.
Qué buena la primera fotografía de los doors!
Con este artículo, Fran G. Matute, deja claro que no tiene ningún criterio.
Comparar duración con calidad musical es como decidir la calidad de un libro por el tamaño. Fran, eres un mentecato musical.
No estoy de acuerdo en nada de lo que dice este artículo. No sé quién lo ha escrito, pero se nota que no tiene ni idea de lo que habla. El artículo es un disparate de principio a fin. Con la cantidad de basura que hay por ahí y me viene con estos. Es típico de gente mediocre que quiere ir de enteradillos y polemizar, pero no dice más que bobadas.
Muy mal artículo. Un coñazo lleno de memeces y sin ninguna justificación.
Lo siento pero yo estoy muy feliz de que existan estas canciones y otras muchas que no han salido como por ejemplo Shine on your Crazy diamond 13:30
o Atom Heart Mother 23:44 Echoes 23:28 de Pink Floyd Heart of sunshine de Yes 11.27 o in the cage de 8:46 de Genesis y miles mas que podria poner, la cuestion es que todo depende de tu estado de animo, yo no me pondria el the Final cut de Pink Floyd para ir the marcha, ni el concierto de hammersmith de Motorhead para relajarme y por cierto cuantas canciones de 2, 3 y 4 minutos son absoluta basura, cuantas canciones oyes que te suenan igual parecen clones
JGB:
Hola, saludos. Absolutamente de acuerdo. Los ejemplos que das son, sencillamente sublimes. Saludos,
Paco.
«Gypsy woman» es un aquelarre que aúna jazz con folk en formas libres (parece una especie de flamenco celta) que sólo tiene un problema: la versión en directo del «Live at the Trobadour» (que salió a mediados de los noventa) que es mucho mejor que la toma de estudio, con un Tim salido de madre haciendo cosas increíbles con la voz. «When the music´s over» chana mogollón.
Eso si, los solos de bateria son un coñazo, siempre.
El vinilo tiene más matices! lol. Si los crackles indiscriminados son matices claro que si.
El otro día leíamos que el 25% de los españoles creen que el Sol gira alrededor de la Tierra, supongo que también existe ese 25% que cree que el vinilo tiene más matices.
Acepto todos los insultos y exabruptos a cambio de una cosa: que leáis el artículo con un poquito más de sentido del humor… ;)
Gracias.
Pues si se trataba de un artículo en clave irónica o de chiste yo no le he he pillado la gracia, seré así de cortito, la verdad que diciendo eso de «instrumentistas limitados» en referencia a Iron Butterfly..¡debí darme cuenta de que estaba hablando en clave humorística!:P nada nada, en cualquier caso disculpe los insultos si los ha habido, los rockeros a veces somos así de sectarios…
Sentido del humor? Fran , en España nos reimos de todo dios, pero basta leer los comentarios a CUALQUIER COSA, para darte cuenta que no tenemos lo mas mínimo de eso. Bin laden es un puto mediador internacional al lado de los fundamentalistas que aparecen por cualquier foro patrio.
Fran:
Hola, saludos. Entiendo bien lo que dices. De todos modos, este tipo de canciones, deben entenderse en el contexto psicodélico en el cual surgen, que reclamaba repetición, hasta el cansancio, muchas veces de lo mismo. Pero sí. quizá no estaría de acuerdo en poner en tu lista a In-A-Gadda-Da-Vida; creo que esta es una canción pesada, difícil de escuchar, pero en la cual existe una progresión del tema fundamental interesante y la voz principal no creo que desmerezca. En fin, que comparto tu sentir general, pero debe contemplarse la estética de la época…
Saludos,
Paco.
Falta el blues improvisado de la segunda cara de Da Capo de Love y el Goin’ Home de los Stones, que además que yo sepa es una de las primeras improvisaciones en formato rock que se editase. Me sobran When The Music’s Over (y mira que no soy muy fan de los Doors, quizás por eso la prefiera con mucho al tostonazo de The End) y, hasta cierto punto, Dark Star, en la que se mezcla lo sublime con lo esteril, como sucedía en muchas ocasiones con este tipo de temas. Luego hay varias que ni conozco ni deseo conocer :D
Cuidao, hay versiones de dark Star de 40 minutos, todas geniales. Si no le gusta al que ha escrito el artículo es que es un simple.
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Cuando tienes diecitantos o veintipoco y descubres el rock y los solos de guitarra (no menciono los de batería, que me parecen el culmen del aburrimiento), pues vas algo de especialillo y pedantillo y te mola todo eso (o te lo crees), pero con los años y la música escuchada te das cuenta un día que la mayoría de los sesenta y setenta son un fucking peñazo, por muy sobrevaloradas que estén las bandas de esa época. Incluyo la mayoría del jazz, sobre todo finales de los 50 y años 60. Por eso nunca agradeceré suficiente a mis amados Beatles que nunca compusiesen temas de esos (Hey Jude es entretenido, no entra en los temas interminables y con montón de relleno sin inventiva musical, y la paranoia de Revolution 9 es un experimiento y excepción).
Ah, el blues tomado «prestado» por la mayoría de los grupos de la época tuvo mucha culpa… ahí cualquier espabilado te metía un solo de guitar de 5 minutos y se quedaba tan ancho, jajajaja!
Fran G Matute: te aconsejo que escuches a taburete, canciones limpias y ligeritas.
No puedo creer lo que estoy leyendo… Leí la introducción, luego la «crítica» a Sister Ray de TVU y,obviamente, dejé de leer…
Por mi parte la página va a favoritos, no obvaimente por la crítica, si no por las canciones y bandas que no conocía.
La «crítica» no amerita ningún tipo de comentario de mi parte, más que el siguiente y breve mensaje: el rock (más el de esa época) es arte y del complejo. Si no te gusta el arte, podés escuchar tranquilamente las tonterías actuales.
Es como criticar al Quijote de la Mancha, o a Crimen y Castigo por ser demasiado largos. O a las integrales porque sean difíciles de resolver. Ejemplos hay muchos.
El arte, la ciencia y la cultura no son para todos, suelen tener bastante nivel de complejidad para el normal de la gente. Pero, como todo en la vida, solo se necesita esfuerzo (entiéndase horas de «escucha», «práctica» o «lectura») .Y si no estás dispuesto a hacer el esfuerzo, entonces te perderás de las mejores expresiones de la historia humana.