Jot Down Cultural Magazine – Las trampas de la memoria

Las trampas de la memoria

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Imagen: Universal Pictures.

Imagen: Universal Pictures.

La idealización de los recuerdos de infancia y juventud es inherente a todas las generaciones, pero si hay un caso extraordinario es el de aquellos que nacieron en los setenta, coincidiendo con la implantación de la EGB, y disfrutaron de los míticos ochenta en la primavera de sus vidas. La fiebre abarca la radio, colonizada por emisoras temáticas; los libros, la televisión, los musicales y las redes sociales. Sin duda la existencia de internet ha contribuido a difundir en primera persona la nostalgia de esta generación con más eficacia que otras anteriores que no disponían de un arma tan potente para contar batallas —pese a que fueran de mayor calado— mientras que las posteriores, al tener referentes más diversos, son menos proclives a los aquelarres costumbristas. En un futuro será difícil recordar con tanta unanimidad a una madre poniendo una tirita, de acuerdo con los nuevos modelos de familia.

Además de la oportunidad de publicar sus reliquias y unos fuertes vínculos comunes, ¿qué circunstancias excepcionales se han dado para mitificar esta generación? Si sus abuelos sufrieron una guerra y sus padres una dictadura, los niños de la EGB vivieron la Transición. Y en la transición. Entre lo rural y lo cosmopolita, entre lo artesano y el fast food, entre la censura y la era digital. Un estado que ha marcado su temperamento y ha generado una colección de fetiches mediocres: la bollería industrial, el plástico y la televisión en blanco y negro. Ni tuvieron que jugar con un palo ni pudieron disfrutar de una consola, pero perciben que los juguetes mecánicos o los muñecos arquetípicos desarrollaban su imaginación y contribuyeron a convertirlos en una quinta especial. Quizás muchos de los juguetes de aquella época se siguen fabricando hoy debido a esa nostalgia quimérica que quiere contagiarse como legado y que ha propiciado una de las principales virtudes de la generación EGB: perpetuarse. Así han llegado algunas muñecas al portal del siglo XXI, con sus pertinaces pasitos mecánicos, para devolver un reflejo anacrónico en el espejo de los escaparates. La misma suerte han corrido series de dibujos animados que aguantan el tipo, después de haber vivido en todos los formatos, y otras que piden a gritos que respeten su memoria distorsionada.

Otro de los motivos de orgullo de la generación posfranquista es la calidad de sus estudios primarios. Las generaciones posteriores tienen, además de unos referentes muchos más amplios, más información gracias a la Red, saben más idiomas, han viajado más y son menos; pero la idea de la vigencia de lo que les enseñaron y cómo se lo enseñaron hace cuarenta años prevalece para reafirmar la identidad de los «egeberos». Era una enseñanza tan revolucionaria que incluía el aparato reproductor, no puede haber mejorado. La LOGSE les has servido ya de adultos para concebir la idea de que el suyo era el mejor sistema educativo en el mejor de los mundos posibles y mirar por encima del hombro a los más jóvenes. Un cliché interiorizado incluso en aquellos que desconocen el funcionamiento de otros planes de estudio posteriores al suyo y que podría ser un pretexto del subconsciente para no sentirse vapuleados por el agravio comparativo que supone haber conocido el mundo a través de un globo terráqueo cuando estaba a punto de suceder el hecho que marcaría un antes y un después: el nacimiento de internet.

La generación del presunto retroceso educativo venía al mundo mientras se fraguaba uno de los fenómenos más evocados: la Movida, un movimiento cuya trascendencia se ha magnificado hasta abrumar a sus protagonistas: un reducido grupo de amigos que lo único que tenían en común con sus coetáneos era pasárselo muy bien y proporcionarles la banda sonora para aquella juerga. Y habría sido suficiente. Para añorar algo es necesaria su ausencia, pero la primera generación en negarse a envejecer y lograrlo con cierto éxito ocupa ahora los despachos y no está dispuesta a dejar que sus iconos se extingan. Los cuarentañeros incombustibles se mimetizan vistiéndose en las mismas tiendas que los de veinte y pueblan las redes compitiendo con los nativos de internet, pero no olvidan.

Jóvenes aunque sobradamente hipotecados, los niños acunados al son de «Libertad sin ira», ven, sin ira, cómo se desmorona hoy el castillo de naipes construido durante toda su vida. «Gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz» decía la letra de la canción de Jarcha. Afortunadamente la hembra ya no forma parte del kit y ha pasado a ser persona, seguramente el avance más destacable de esta generación adiestrada en la contención que requería el momento y que en su madurez, cuando vivir estaba por encima de sus posibilidades se adaptó, sin ira, a los engranajes de un sistema a punto de estallar.

Evocando un tiempo de libertad regalada, los hijos de la democracia contemplan cómo el estado de bienestar se les muere en la cama sin haber hecho más ruido que el del eco de la misma música.

49 comentarios

  1. Dos temas: (1) no termino de entender la finalidad del texto. No sé qué quiere transmitir. Probablemente sea mi error pero además acostumbrado a un jot down de textos amplios, se me ha quedado manifiestamente corto. Casi diría que truncado. (2) soy del ’76. Viví y recuerdo los 80’s pero no los disfruté propiamente dicho – de hecho, la movida fue de gente de los 60’s y tal vez por eso puedo decir que estoy ABURRIDO de la movida. Vale ya! 30 años después seguimos pensando que fueron los únicos modernos de este país y los únicos transgresores. De hecho, creo que aprovecharon una coyuntura que favoreció la libertad de expresión, no la crearon (y que no se considere como una crítica a los promotores de la movida, simplemente que vale de idealizaciones, no fueron ellos los que en el golpe de estado salieron a la calle, para entendernos). Y quiero aclarar, no tengo nada contra la movida, me parece interesante conceptualmente y suelo ver-leer lo que se dice de ellos, pero hay una beatificación que aburre.

    • De acuerdo contigo.
      Y respecto de la movida, el otro día vi la pelicula Que hace una chica como tú en un sitio como éste, con banda sonora de Burning, una canción, y un grupo, sencillamente de juzgado de guardia: malos hasta decir basta.
      Si eso y Almodóvar – que no me gusta nada, me parece un hortera – son lo mejor de la movida, me alegro mucho de habérmela perdido.

      • Burning fue un buen grupo madrileño de rock surgido a mediados de los setenta y, por tanto, nada representativo de la movida; al contrario: la movida les dejó un poco fuera de plano, al igual que a buena parte del llamado rock urbano. El muy deficiente sonido directo de la película de Colomo no les hace ninguna justicia.

        • Bien, reconozco no ser un especialista enn la dichosa moviida, de ahí mis errores.
          Será como dices, pero a mi la canción Que hace… me ´parece sencilllamente infumable, sin ritmo, ni melodía, ni ná de ná, por no hlar de sus pintas, con gafas de sol hasta para mear, pantalones ajustados, en fn, repelentes.

          • Bueno, con ese criterio imagino que descartará a casi todo el rock de los setenta. Menudas pintas todos, no?

            • Tampoco es eso, pero sí es cierto que en los 70 dejó de interesarme el rock y me puse a escuchar clásica, jazz, y otros géneros. Aunque,por poner un ej., me gustaban mucho Pink Floyd ( si es que lo que hacen es rock, que puede ser discutible ).
              Sí me reconocerás que la canción Que hace… es una auténtica caca.

    • Hola, Ikan.
      Lo que quiere transmitir el texto es lo que expones en el punto dos.

  2. La memoria tiene trampas, de acuerdo, pero a poco que uno sea lúcido se dá cuenta que todas las generaciones tienen su parte buena y su parte mala.
    Yo nací en los 50, ¿ soy, o fuí, mas infeliz que los niños de ahora ? no lo creo. Vale, no teníamos internet, ni tv , pero podíamos salir a la calle a jugar sin miedo ( no había coches apenas ), el aire era mucho más limpio, la ciudad no era tan ruidosa como ahora, no todo estaba asfaltado – a los niños les encantan la tierra, las piedras, y el agua – , había mas solidaridad y cercanía con los vecinos, etc.
    Ah, y además, en mi adolescencia estaban los Beatles, ¿ Se puede superar eso ?

  3. Pues yo sí soy de esa generación, concretamente nacido en el 69. Y, siendo lo demás meramente anecdótico (nacer antes o despúes, en un lugar u otro es una casualidad), es cierto que yo soy de los que están orgullosos de la educación PUBLICA que recibieron. A lo mejor es por que fuimos la primera generación de hijos de obreros que pudo acceder de forma masiva a la enseñanza superior (esos misma que ese está hurtando ahora mismo sin ninguna vergüenza).
    La alusión a internet me parece una pijada supina. No deja de ser otra casualidad temporal y ahora está ahí para el que la quiera usar, tenga la edad que tenga. Y sí, yo sí conozco otros sistemas educativos (tengo hijas en edad de estudiar). Y el de ahora da la puta risa.

    • Tu generación no es la primera en haber recibido una educación de calidad prácticamente gratuita ( la matrícula de 1º de Ingeniería Tecnica me costó 1600 pts, lo mismo que dos gin tonics ahora ), fué la mía.

    • Yo me eduqué una pequeña parte en EGB y resto en la LOGSE; y he conocido y trabajo tanto con gente de EGB y de la LOGSE que no sabe hacer ni la U con un canuto; conclusión la nostalgia es muy perra.
      Dicho esto, huelga decir que ahora no es que sea una cosa inherente al sistema educativo actual, es decir, los jóvenes que la reciben, sino que la sociedad en su conjunto se está “infantilizando” por memeces y chorradas.

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  5. Yo tampoco entiendo muy bien adónde pretende llegar la autora.
    Comparto su crítica pero no sus formas. Creo que se expresa de una manera tremendamente injusta y cargando las tintas en exceso.
    Los pecados que atribuye a este generación pueden ser perfectamente achacables a todas las demás sin forzar demasiado la argumentación.

    No sé qué edad tendrá, pero yo recuerdo de niño la adoración absoluta que mis padres tenían por la década de los 60. Una década que a mí, qué quieren que les diga, me pareció un quiero y no puedo. Muchas ideas nuevas que fracasaron luego y un par de avances, sobre todo en materia de derechos civiles, y poco más.

    Sobre la educación me gustaría ver datos sobre resultados académicos de la generación de la EGB y la de ahora, no opiniones.
    Sí, la de ahora sabe más idiomas, pero para usarlos todos mal y no decir nada interesante en ninguno de ellos.
    La autora confunde acceso a la información con acceso a la sabiduría.

    Y sí, es cierto, los de mi generación (era evidente que yo pertenezco a ella ¿verdad?) nos encontramos la libertad y la democracia regaladas, y ahora les dejamos a nuestros hijos un mundo menos libre y menos democrático (aunque eso es matizable), pero no es menos cierto que también estamos poniendo la semilla para mejorar esta situación.
    ¿O se piensa la autora que 15-M y demás iniciativas las han desarrollado los milennials?

    Es cierto, caímos como tontos en la trampa de laa hipotecas. Pero vimos a nuestros abuelos y a nuestros padres comprarse un piso y vivir confortablemente. ¿Tan malo fue que nosotros también lo intentáramos?

    Sobre todo hay que preguntarse: ¿Qué habría hecho la generación anterior en nuestro pellejo?
    ¿Qué habrían hecho los babyboomers, los que ahora votan en masa a PP y PSOE, los que de verdad dirigen el cotarro?
    ¿Qué harán los milennials, con un mundo de comodidades en donde todo está a un clic de distancia y todo se consigue sin esfuerzo?
    Así que, repito, comparto la crítica y soy el primero en asumirla, pero creo que la autora nos impone una carga excesiva.

    • Hola, Aventurero.
      Que todas las generaciones pecan de nostálgicas lo digo al principio, lo que distingue a esta es la medida.
      Es normal que tus padres adoraran los 60, pero su generación no dedicó emisoras de radio, musicales, libros, programas, etc que no permitieran que nunca acabarán. Porque los 80 nunca han pasado al recuerdo; puedes salir a tomar una copa y seguir oyendo tú música, nunca han faltado locales en treinta años. Incluso te puedes encontrar con gente que salió a tomar una copa en los 80 y sigue apostado en la barra de algún bar.
      Y eso no es solo porque haya una demanda lógica, es porque al llegar a desempeñar labores profesionales aquellos jóvenes, hoy viejos, han perpetuado su instante.

      Y sí, soy de esa generación, pero en mi defensa diré que nací demasiado pronto.

      • Tienes razón, Yolanda. Ya te digo que comparto tu crítica.
        Creo (y eso también lo dejas entrever en tu artículo) que esta generación ha tenido mejores herramientas y oportunidades para perpetuarse. Y sí, es tal como lo dices lo de gente que se ha quedado anclada en el 87 y de ahí no sale :)
        Pero no solo mis padres adoraban los 60 ¡Era todo el mundo!
        La “década prodigiosa” la llamaban. Había programas de TV, de radio y mil publicaciones glosando las maravillas de esa generación.
        Pero bueno, eso es anecdótico. Creo sinceramente que la gran mayoría estamos hartos ya de nostalgia barata. Esa oferta de material cultural basado en los 80 caerá por su propio peso muy pronto. Ya responde más, de hecho, a intereses comerciales que a una verdadera demanda. Tu artículo no es la primera voz que se le pone a este hartazgo. Ya es un clamor, casi.

        Lo que más me chirría es esa carga política que pones sobre la espalda de nuestra generación. Parece que tenemos más culpa que nadie de que las cosas estén como están.
        La Transición la orquestaron nuestros padres, no nosotros. Nosotros nos hemos tenido que comer con patatas este sistema que hemos heredado.
        ¿Hemos hecho algo para cambiarlo? Pues sí, aunque acabamos de empezar. El legado de una generación es algo que no puede analizarse durante el apogeo de esta, sino más tarde.
        Los que crecimos en los 80 estamos AHORA empezando a ocupar puestos de responsabilidad.

        Heredamos una democracia y una libertad ¿pero de quienes? ¿De los que dejaron a Franco morir de viejo en una cama?
        ¿Y nosotros somos la generación tibia que deja morir al estado del bienestar sin más ruido que la propia música, según tus palabras?
        A mí me parece al contrario: somos la primera generación con verdadera cultura democrática. No somos los “EGBeros” los que votamos en masa a las potencias políticas herederas de la Transición.

        Un saludo y gracias, Yolanda

        • Aventurero, ponerse a empezar a hacer cosas a partir de los cuarenta es bastante tibio.
          Tienes razón en que la generación anterior dejó morir a Franco en la cama, de hecho eso es lo que quería reflejar en el juego de palabras, pero es que nosotros teníamos algo que salvar, no dejar morir, era más fácil que acabar con un dictador.

          Gracias a ti por dedicar tiempo a la lectura y el comentario.

        • Aventurero: lamento el spoiler pero no me puedo resistir; La Transición no la hicieron tus padres. Fueron los Borbones, o sea, ¡los reyes!

  6. Uf, es un tema que da para mucho. Pero solo (advervio ya sin tilde, era post EGB) un apunte: La autora ha hablado con los profesores universitarios? Ha escuchado a los milenials en entrevistas de trabajo? Sí que hay agravio comparativo, pero en sentido inverso. Ya nos lo dice la comunidad internacional con todo tipo de informes y avisos: ¿por qué queremos formar a tantos camareros en España?

    • Hola, Faithnomore.

      Precisamente la tilde que ten enseñaron a poner en el adverbio es un ejemplo de algo que te enseñaron mal, porque la norma es de 1959, y de empecinamiento de los egeberos.

      http://www.jotdown.es/2012/10/yolanda-gandara-en-defensa-de-ortografia/

      • Gracias Yolanda. Leí este artículo suyo en su momento. A mí me enseñaron a sangre y fuego el sólo con tilde cuando era adverbio, y exclusivamente en ese caso. El cambio, según leí, consiste en que ahira no debe ponerse tilde nunca, en ningún caso. Pero ya no sé…

        • Según he leído, lo de no poner la tilde en “solo” de solamente es una recomendación de la RAE, pero no una falta de ortografía. Aún.

  7. Salvo traumas, ¿no recuerda todo el mundo el pasado con nostalgia? Y siendo adulto, ¿quién no idealiza su infancia? ¿Y a quién no se le graba a fuego todas las experiencias que vives en la adolescencia, etapa en la que te empiezas a asentar como persona?
    Al final de lo que se trata es de explotar todo ese mercado (muy grande) de “egeberos” que miran hacia atrás, porque no les gusta lo que ven ahora y mucho menos lo que creen viene en el futuro.
    Pero ya vendrán otras generaciones con su propia nostalgia de su propio pasado.

  8. Si consideramos que la gente que en los 80 (desde primeros hasta 87 o así…) era adolescente hoy está en lo alto de su nivel profesional y salarial, es lógico que se fomente una mítología de unos tiempos que sirven para facturar productos a una generación de personas relativamente pudientes. Ayudado por el sentimiento grupal ante un mundo que se (nos) va de las manos y nos resulta hostil.

    • Efectivamente, Bender, esa es una de las claves.
      Y desde el pequeño poder que me da generar un contenido, quería romper una lanza por el olvido, así tal vez pueda sentir nostalgia cuando tenga setenta años.

  9. A mi ha gustado. Es un buen sopapo de respuesta a tanta nostalgia complaciente. Apunto una idea, quizá irrelevante, quizá con algún sentido. Es la primera generación que llega en masa a la universidad, sí. Pero eso significa también una cosa: que en la edad de mayor energía para emprender cualquier cosa esta generación ha pasado horas y horas y horas con el culo sentado atendiendo pasivamente en clase. Desde los cuatro años de edad. No es una experiencia traumática como fue la guerra para nuestros abuelos, está claro, ni el empezar a currar con catorce o dieciseis con cargas de trabajo de adulto, pero es algo que igualmente te va amoldando, muy poco a poco pero de una manera constante. Llegas a los 25, y en tu vida no has conocido otra cosa, ¿cómo rompes con las inercias adquiridas?

  10. ¡Qué panda de necios los nacidos en los 70, madre mía! Estudiaron una EGB patética en la que no aprendieron idiomas y les enseñaron mal la ortografía, luego se pasaron la juventud con el culo en una silla cogiendo apuntes en la universidad, llegaron a la madurez hipotecados hasta las cejas, les dieron gato por liebre en la movida (en la que no estuvieron porque esa es la generacion de sus hermanos mayores), se han dejado robar las últimas migajas del estado de bienestar y, para colmo, hay unos listos que les están metiendo la mano en la cartera con el cuento de la nostalgia de los 80. ¡Y encima carecieron de internet y de becas Erasmus! ¡Pobres desgraciados!

  11. en los 80 habia consolas, ordenadores personales y maquinas recreativas; no se muy bien exactamente de que habla la autora

  12. Como decía Gustavo Bueno de las generaciones actuales y las nuevas tecnologías:” Tanto para hablar y tampoco que decir”.
    De todas formas, los romanos ya hablaban mal de su juventud y anhelaban tiempos pasados; empleando mi latín de bachiller : o tempora o mores.

  13. Coincido bastante. Que el artículo sea corto no deja de ser un reflejo de lo poco que da de sí el tema. Me parece que lo clavas en el hecho que los referentes culturales eran los mismos. Con el televisor en todas las casas pero con solo dos canales, la cosa no daba para más.
    Pero sí, una pesadez considerable el lloriqueo nostálgico.

  14. Una parte que no se trata es la capacidad para reproducirse y perpetuarse de ese “nostalgismo”. Yo he nacido en el 86, creo que tarde para los ejemplos que cita este artículo, y sin embargo veo esos planteamientos en muchísimos compañeros de quinta. Lo que es peor, también en gente del 90-92, y empiezan a atisbarse en los nacidos después del 95, que fingen acordarse de como sonaba un módem de 56kbps

  15. Jolines, sigo sin ver claro el propósito ni objetivo ¿Porqué es un caso extraordinario el de la nostalgia de los que nacieron en los 70? Muchos de esos nacidos estamos ya hasta el gorro de “la movida” y eso que ni la vivimos directamente por nuestra juventud del momento, pero eso no es algo que nos hayamos empeñado en imponer a los demás con tanta vehemencia y quizá esa morriña se deba a otros muchos factores no considerados en el artículo.
    ¿Puede que quizá se oiga esa música aún cuando sales porque somos (quizá) la primer generación que a estas edades seguimos saliendo y nos gusta oir la música que conocemos? Quizá… me consta que el que salía haciendo la ruta del bacalao va a sitios de similar índole hoy día, por poner un ejemplo. O quizá sea porque “la movida” ha sido unas de las pocas oportunidades que se ofreció en España de dar a conocer las inquietudes culturales de la gente del momento. Así salió lo que salió, porque salió de todo sin intermediarios ni patrocinadores de etiquetas verdes. Y en este aspecto me parece que deberíamos estar muy agradecidos porque sin grandes capitales ni productoras salieron cosas y grupos muy buenos (Por ejemplo: Radio Futura, Kiko Veneno, la desaparecida Bola de Cristal, Mecano, hay tantos muchos).
    O quizá sea porque en estos tiempos donde imperan los números y la productividad sería una lástima que caigan en el olvido acontecimientos que se merecen su espacio en la historia de la cultura de un país. Y en nuestro país quizá merece mención aunque sólo sea por el alto grado de manipulación de la información que hay y ha habido siempre.
    Pero vale, es cierto que estamos muy pesados y que habría que hacer hueco a las nuevas generaciones que tan decepcionadas han acabado de “nuestro legado” y que tienen mucho que decir, ofrecer y bastante más que mejorar y reivindicar…. para eso está internet.

    Lo de la E.G.B. es nuestro legado en igual medida que lo es la LOGSE, la LOMCE, la LOE, o la que esté ahora… son tan volátiles. Lo que parece claro es que lo que no funciona en España es algo que va más allá de las generaciones, porque si echáis un vistazo, nuestros padres se quejaron de la dictadura, nosotros de la “transición” y ellos de la “democracia” heredada (e hipotecas que arrastramos)… a ver qué les queda a aquéllos del futuro (muy próximo) para quejarse y, mientras tanto, lo único que no ha cambiado en este país a lo largo de los tiempos inmemoriables son la clase “aristocrática” que maneja los recursos de este país. A todos, entre ellos los materiales, los económicos, los referentes culturales, los educativos y por supuesto incluidos los de opinión. Una clase muy entrecomillada que es a la vez heredada y elegida en democracia… o algo así que dicen por ahí.

    En todo caso, a mí me gustaría saber qué tenéis pensado las próximas generaciones ¿alguien piensa hacer algo o la mejor preparación académica será invertida en el extranjero? ¿Hay un plan B? Desde luego que nuestra generación en lo que tardamos en formarnos y “labrarnos” un futuro y darnos cuenta que nos han timado, hemos llegado a este presente que no valemos ni para chufas.

  16. Inevitable cuando uno se hace mayor:

    Contar batallitas cada vez con mayor frecuencia.
    Pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, aunque si te pones a evaluar la situación desde un punto de vista objetivo y razonado, ni es mejor ni es peor, es diferente, pero…..¿quién quiere ser objetivo?
    Por otra parte, yo lo hubiera flipado siendo adolescente en esta época, como hubiera disfrutado las pelis de superheroes!!!!

  17. Pues no se que decir pero a mi me parece que la autora desbarra bastante con las matemáticas. Yo nací en el 74 lo cual quiere decir que entre en lo 80 con seis añitos y los despedí con dieciséis. Vamos, que la movida ni la olí, ni la sufrí. Los 80 fueron más bien la época de los que nacieron entre finales de los 50 y los 60 o, dicho de otro modo, la de mis hermanos mayores. Basta echar un vistazo a documentales y programas del tipo “Ochéntame otra vez” y ver la edad media de los que por ahí pululan, en sus cincuenta y sesenta bien pasados, camino del geriátrico. Es verdad que uno guarda memoria de programas infantiles de calidad como ¨La bola de cristal” pero también recuerdo los “looks” horteras llenos de cardados y hombreras XXL, el desmantelamiento de la industria mal llamada reconversión, el terrorismo de ETA en su apogeo y la heroína llevándose a mas de uno hasta en el pueblo más recóndito. Vamos, que visto en retrospectiva y con desapasionamiento una época bastante mediocre y mierdosa que si se machaca constantemente es porque esos cincuentones están muy bien situados y tienen que dejar claro al resto, día si y día también, que ELLOS trajeron la democracia y la modernidad (como si fueran sinónimas) al país. Y ya no hablo del supuesto buque insignia de aquellos tiempos en forma de explosión musical autóctona porque al margen de cuatro grupos el resto – radiado de continuo y sin misericordia por los 40 principales – era para echar la pota. Creo que con decir que el mayor superventas nacional en aquella década era Mecano ya esta dicho todo. Los 90 fueron igual de insulsos en lo político y social (al fin y al cabo una prolongación natural de lo que venia pasando en los 80) pero al menos la música que podías escuchar era infinitamente mejor. Conclusión: enterrad los 80 de una puta vez y no nos intentéis cargar ese pestilente mochuelo a quienes estamos hoy día en nuestros cuarenta que ya bastante tenemos con lo nuestro. Sin acritud.

    • Me he situado en los setenta porque es la primera generación que o nació o al menos tuvo uso de razón y fue al colegio ya después de la dictadura, hecho que desde luego marca una diferencia. Aunque los márgenes no sean tan claros como para elegir un año. Una persona nacida a principios de los 60 tuvo una educación distinta y una nacida a finales de los setenta también. En cuanto a la juventud, considero el límite en los veinte años por no incurrir en lo que critico.

      • Lo siento Yolanda si he sido un poco brusco. Entiendo el punto de partida desde donde montas toda tu teoría aunque, insisto, sigo sin verlo claro. Mira, como representante setentero te puedo decir que en mi juventud (años 90) no recuerdo que yo o mis compañer@s tuviéramos algo parecido a una conciencia grupal de pertenecer a una generación especial o algo parecido. Más bien dominaba una gran apatía, mezclada con mucho de escepticismo y una miajica de pulsión hedonista fruto, a su vez, de los restos del banquete y tremenda resaca que sucedió a aquella supuesta “edad de oro” (guiño a la Chamorro) que a lo que parece fueron los 80 aunque muchos no nos enteramos. Lo que si tengo son amigos cincuentones que si vivieron esa época (dato importante: concentrada en la primera mitad de aquella década) y en general sacas la conclusión de que los que más idealizan aquel momento fueron los más golf@s que se encontraron de repente con una ventana de oportunidad para desfasar quemando la noche. Según me cuentan te lo podías pasar pipa con cuatro duros, las reglamentaciones con respecto a horarios o niveles de ruido en los locales de marcha eran muy laxas o directamente inexistentes y el folleteo, eso si, era bastante más accesible que para las generaciones precedentes marcadas muy de cerca por el asfixiante nacionalcatolicismo. Si a eso añadimos el deterioro físico que con el paso del tiempo ves en esos cuerpos antes lozanos y ahora calvos, tripones y llenos de arrugas más el constante martilleo por tierra mar y aire de los medios diciéndoles lo especiales que ellos fueron pues normal que se agarren a ese ultimo tren como a un clavo ardiendo y lleven tan mal el paso del tiempo. En cierta medida tú misma lo dices: la grandeza de una época también se mide por la calidad de sus símbolos y si de los 80 solo atinamos a recordar los phoskitos (muy ricos por otra parte) o parvadas parecidas pues tan especiales no debieron ser. En fin, saludos.

        • No te preocupes por la brusquedad. Me parece que en lo único que no estamos de acuerdo es en las fechas y probablemente sea porque tenemos distintos márgenes para delimitar la juventud.

  18. Estoy con Max, se trata más bien de la generación de los nacidos en los 60.
    Por lo demás, dotar de carácter instruido y sesgo intelectual un artículo como este, y de paso polemizar sobre sus contenidos, me parece un exceso poco edificante.
    Como diría el lúcido Pedro Reyes, Jotdown, Jotdown…….pues bueno.

  19. Algunas aseveraciones del artículo y el toque de reproche me sorprenden. Pertenezco a esa generación pero no me reconozco en el texto. Nací en la primero mitad de los 70, fui a EGB, merendé bocadillos de Nocilla y de Tulipán y francamente no tengo nostalgia de esto. Ni tengo hipoteca ni crío descendencia y hasta hace pocos meses compartía clase con estos jóvenes que tú consideras tan sobradamente preparados porque en contra de lo que afirmas, no creo que a esta generación nos lo hayan dado todo hecho. Con más de 40 much@s continuamos reinventándonos… Cuando la generación nacida en los 70 estudiaba una carrera universitaria en los 90 se hablaba de la Generación X, la generación perdida, no? pasábamos por la universidad sin ninguna perspectiva de futuro. No disfrutamos con plenitud la década de los 80 y cuando llegamos a la mayoría de edad en los 90 yo sentía nostalgia de esos 80 que nos contaban primas, amigos y amigas mayores…y que vivimos a través de la radio, la televisión y desde la ventana… hace ya un tiempo que tuve que reconocer que la denominación de generación X es acertada porque en cierta forma se nos ha tachado. Somos una generación que no íbamos a ninguna parte y ahora somos ” demasiado mayores” para… vestirnos como queramos? seguir estudiando? participar o no ? lo que nos dé la gana? para tener nostalgia de lo que nos apetezca? parece que se nos considerase competencia desleal…El revival de los ’80 es comercial y en gran parte consumido por generaciones posteriores. No creo que deba confundirse con el sentimiento de pertenencia a una generación ni única ni mejor.

    • Tocaya yo soy Núria con acento a lo catalán porque soy catalana…No llegué a sacarme el BUP porque empecé a hacer campanas ( pellas que les dicen por Madrid ) y NO me arrepiento en absoluto…la universidad estaba y está sobrevalorada…me arrejunté con 24 años y me casé con 25, tampoco tengo hipoteca, no nos duró ni 10 años, tengo dos hijos de 11 y casi 15, fuí madre joven por voluntad propia y dejé de trabajar voluntariamente para quedarme en casa y criarles…mi marido tampoco fue a la uni y se puso a kurrar con 16 y, hoy día, afortunadamente, sigue trabajando de lo que le gusta, es informático…Soy del 75 y él del 72…Yo no tengo nostalgia de los 80´s en sí salvo por la música de entonces…y sigue estando de moda…lo que yo entiendo en este artículo es que algunos, no toda esa generación afortunadamente, añoran aquellos años y quieren seguir vistiendo como jóvenes ( eso si lo intento hacer en la medida de lo posible aunque al contrario de los 80´s ahora mi peso sea mayor ) porque se RESISTEN A VERSE COMO SEÑORES/RAS MAYORES…cosa más que patética…Hay que vivir el presente y aceptar que ya somos cuarentañeros…Otra cosa que entiendo en el artículo y es una GRAN VERDAD es que hemos sigo una generación que hemos vivido sobradamente bien gracias en gran medida no por haber cambiado de régimen político, ya que seguimos viviendo en una falsa democracia, sino por la lucha obrera que hubo antaño y, malamente, estamos dejando morir y perdiendo todos los derechos por los que nuestros padres lucharon: educadión de calidad, salud de calidad, etc…Tu NO tienes hijos tocaya…pero los que SÍ los tenemos o espavilamos o ellos van a vivir muy por debajo de nuestras posibilidades de antaño…

  20. Parece que ahora es obligatorio renegar de la Transición y de la movida y toda esa época, véase por ejemplo este texto de algún podemita de Canino: http://www.caninomag.es/critica-la-movida-modernosa-a-vueltas-con-la-paparrucha-cultural/

    Mira tú qué pena, que nos quiten lo bailado a los que disfrutamos las juergas de los ochenta. Serán amargados los ahora! Quieren imponer una memoria histórica como hizo el franquismo. Anda y que espabilen y luchen por la libertad y la disfruten como hicimos nosotros.

    Y el que ha juzgado la movida por una película petarda (qué hace una chica como tú…) Ni p… idea de lo que se cocía. Si es que hablan de lo que no conocen y creen que han descubierto el mundo.

    • Luchasteis por la libertad??. Anda yo pensaba que Franco murió placidamente en su cama. Si, supongo que cuando el 23F ahí estabas tú y los tuyos delante de los tanques de Milans del Bosch cual chino en la Plaza de Tiananmén. Mira de lo demás hasta puedo estar de acuerdo contigo pero de que fuisteis unos “freedom fighters” mejor no hablar que caéis en el peor de los ridiculos. A no ser que creas que alternar en la noche cubata en mano sea una forma de lucha política. En fin, que por mucho que queráis resultasteis mas un bluff posmoderno – eso si, muy publicitado – que una nueva generación del 27. Se siente abuelo

  21. Nací en el 72. La movida la protagonizaron nuestros hermanos mayores. Burning nunca perteneció a eso, el rock urbano era otra cosa (Leño, Asfalto, Barón Rojo, Obús, Ramoncín… nada que ver) Otras bandas sonaban por entonces y no eran de la movida, que manía de pensar que todo era la movida, qué tenían que ver con la movida Tino Casal, Mecano, Miguel Bosé, Ivan, Sabina, Rocío Jurado, Miguel Rios (por citar palos distintos) y tantos otros que ya sonaban. No hay más nostalgia que la que tenían mis padres con el Duo Dinámico, Marisol, Los Sirex, Los Bravos o Raphael. Me llevan encasillando toda la vida, generación de la Movida, generación de la litrona, generación X, JASP, venga ya a tomar por saco con todas las etiquetas!!!

    • No has debido leer bien: que me quiten lo bailado, y el que venga detrás que espabile, amargado

      • “Que el que venga detrás que espabile”. ¿Pero quien se expresa hoy en día así?. Madre mía que expresión más demodé. Tranquilo abuelo, no te sulfures que se te puede salir el braguero ortopédico y eso a tú edad puede ser fatal. XDDDDDDDDDDD

  22. Todo este artículo para decir que la nostalgia es muy mala, que tener toda la información al alcance equivale a tener conocimiento, que deberían pedir el DNI a los cuarentones que pretenden entrar en las tiendas de ropa para jóvenes y que nuestra sociedad debería ser como la Fuga de Logan. Qué poca capacidad de síntesis

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