Españoles vs. británicos - Jot Down Cultural Magazine

Españoles vs. británicos

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Imagen: Getty.

Los españoles dicen de los españoles que la característica que les define es la envidia. Lo he oído mil veces pero no me convence. No creo que los españoles posean esta universal debilidad en más abundancia que el resto de los ciudadanos de la Tierra. En cambio, cuando mi hijo me sorprendió hace unos días con el comentario de que los británicos envidiaban a los españoles ahí sí me pareció detectar algo que sonaba a verdad.

Él vivió de los cero a los trece años en España y ahora lleva dos, como yo, en Londres. Yo soy de madre española y de padre británico y he vivido quince años en España y quince en Inglaterra. Se supone que tengo más criterio que mi hijo para comparar las virtudes, vicios y vanidades de ambos países pero aquella observación se me había escapado y me impactó por su agudeza.

No es ningún secreto que los británicos, y en particular los ingleses, se consideran una gente aparte. Por el mar que los separa del resto del continente europeo, por su historia imperial, por sus victorias en dos guerras mundiales, por sus inventos durante la Revolución industrial, por los deportes que han exportado a todos los rincones de la tierra, por haber ejecutado a su rey casi ciento cincuenta años antes que los franceses y haber instalado la democracia parlamentaria más antigua del mundo. Pero en el fondo, aunque nunca lo dirían y quizá muchos ni siquiera sean conscientes de ello, creo que quisieran ser más como los españoles.

La envidia de los británicos se basa en la percepción de que en España la gente es más cálida, menos estirada, más alegre (sin alcohol), menos apegada a la tiranía de los horarios; de que los españoles viven más en el momento, que no sienten culpa a la hora de echarse una siesta, que disfrutan con más sosiego de una larga comida, con más espontaneidad de una fiesta, que tratan con más afectuosa naturalidad a los niños y a los ancianos. En resumen, que saben vivir mejor.

Sí, son tópicos, pero los tópicos no salen de la nada y sí, por supuesto, estoy generalizando: cada persona es un mundo, sea española, británica o japonesa. Pero generalizar es lo que toca aquí y creo que los británicos no se equivocan ni en la impresión que tienen de los españoles ni en la envidia sumergida que les provocan, y que creo les deberían provocar. Mi mitad británica envidia a mi mitad española. A no ser que ocurra algo inesperado, como que me me atropelle un camión, o me muera de un infarto, tengo toda la intención de volver a España y vivir la mayor parte de los días que me quedan aquí, donde hoy mismo estoy de vacaciones.

Eso no quiere decir que desprecie a los británicos. Más bien todo lo contrario. Ni significa que ame a España de manera incondicional. Hay cosas de los españoles que me irritan, entre ellas la falta de meritocracia en el trabajo y la naturaleza del debate político.

Muchas veces me viene a la mente la historia de un joven cordobés que conocí en Londres en 2012. Llegó de camarero a un restaurante londinense. Hizo su trabajo con mucho encanto y esmero y a los doce meses fue nombrado gerente del restaurante. Pasaron unos cuantos años y fue ascendido a gerente de la cadena de seis restaurantes al que el suyo pertenecía. Me dijo que echaba de menos el sol y los amigos pero no tenía ninguna intención de volver, al menos a corto plazo. «Si hubiera entrado de camarero en un restaurante de mi tierra hace el mismo tiempo que estoy en Londres seguiría hoy en el mismo puesto, por muy bien que hubiera hecho mi trabajo», me dijo. «A no ser, claro, que hubiera tenido un tío que conocía al dueño…».

La moraleja de la historia es que con demasiada frecuencia en España el mérito en el trabajo no tiene su justa recompensa. Si hay muchos españoles que, llegado un cierto punto en su vida laboral, dejan de dar lo mejor de sí nada tiene que ver con su predisposición biológica y todo que ver con la percepción de que, en cuanto a promociones y sueldo, les va a ir igual de bien independientemente de la calidad de su rendimiento, con lo cual, ¿pa’ qué?

Ahora, tampoco quiero decir que los británicos son como los alemanes (o como supongo que son los alemanes). No son la expresión más elevada de la ética protestante del trabajo. Tengo un buen amigo inglés muy conservador que desprecia la Unión Europea casi tanto como al Partido Laborista. Pero él mismo me ha confesado que cuando tiene necesidad de un fontanero o alguien que le arregle una ventana, busca en las páginas amarillas, llama y si le contesta alguien con voz de inglés cuelga. Solo trata con alguien que hable con acento extranjero, preferentemente polaco, porque sabe que el precio será más justo y la calidad del servicio mejor.

Sin embargo, la historia del joven cordobés no es ninguna anomalía y mi propia experiencia me dice que es mucho más probable que al que trabaja bien en Gran Bretaña se le recompense bien. Como consecuencia, el británico acepta la centralidad del trabajo en la vida no solo con más sana resignación que el español, sino con mayor entrega y entusiasmo. Si tuviera que trabajar en una oficina elegiría hacerlo en Londres antes que en Madrid.

En cuanto al debate político en España, el problema es el hábito mental cerrado, absolutista, de prácticamente todos los que participan en él, desde los líderes de los partidos a los tuiteros, a los que discuten en el bar. Por supuesto que el diálogo de sordos no es una característica exclusiva de la conversación política en España, pero en Gran Bretaña veo una mayor tendencia a aceptar que en algunos casos el antagonista pueda tener una pizca de razón y, también, una mayor amplitud mental en el sentido de que es más común aceptar que una persona pueda tener un cierto punto de vista sobre cierto tema sin que eso tenga que significar que se identifica con un partido, con una tendencia ideológica, o con determinado grupo tribal.

Un ejemplo personal para explicar lo que quiero decir. He escrito más artículos para la prensa británica que para la española, pero en Gran Bretaña nadie me ha acusado de adoptar la posición X o Y debido a que me asocie con una ideología o con un equipo de fútbol, y mucho menos a que esté obedeciendo los dictados de la empresa dueña del medio en cuestión. En España se me ha acusado de escribir lo que escribo por ser un reaccionario de derechas, un culé, un «inglés», de sucumbir como un esclavo a la línea editorial del Grupo Prisa, incluso de ser racista. Lo chistoso es que también se me ha acusado de ser un progre, un rojo, un merengue. La cuestión en España es encasillar a la gente en una tendencia definida, sin aceptar la posibilidad de que uno puede cambiar de opinión cuando cambian los hechos o de que uno adapta su punto de vista según el tema que trata, sin estar maniatado por una visión única de cómo debe ser el mundo.

Si hay una cosa que me atrae de los británicos es su inclinación a sospechar de cualquiera que intente venderles una solución ideológica que pretenda tener la respuesta utópica a los enredos, miserias e injusticias de la vida. Al menos en los últimos tres siglos y medio. Allá, la guerra civil acabó en 1649; en España, en 1939 y en el terreno político de hoy, como muchas veces se comenta, se sigue librando. Me inclino a pensar que tiene que ver con el pensamiento religioso ancestral, que en España penetra el mundo terrenal y contamina los procesos mentales de quienes hablan de política, sean de izquierda o derecha, ateos o creyentes. En Gran Bretaña son más empíricos, más prácticos, son gente menos anclada en la fe.

Por estas razones digo que me irrita la relación que tienen muchos españoles con la política y el trabajo, y por esto mismo creo que el secreto para mí de una feliz estancia en España en el futuro consistirá en involucrarme lo mínimo posible en el ámbito social laboral y pensar en la política española solo cuando sea estrictamente necesario.

Pero, pero… al final, si hay una gran verdad con la que me quedo es la siguiente: que habiendo vivido en ocho países, y visitado decenas más, cada nación tiene sus pros y sus contras y decir que una es superior a otra es una ridiculez. A mí me gusta más España, me caen mejor los españoles. Pero esto, como cualquier opinión que tenga sobre cualquier tema, obedece a la multiplicidad de factores a lo largo de mi vida que me han hecho lo que soy. Quizá porque he vivido más de la mitad de mi vida en países de habla hispana, incluso siete de los primeros diez (en Argentina); o porque mi padre murió cuando yo era muy joven y mi madre ha tenido mayor influencia sobre mí; o porque comer bien es de de central importancia en mi vida; o por quién sabe qué razones relacionadas con mi vida sentimental, el hecho es que yo —como, por cierto, también mi hijo— prefiero la manera de vivir de los españoles. Se trata de eso que mencioné al principio de vivir más en el momento, del trato con los niños y los ancianos, de no tener que estar planeando los momentos de ocio con la agenda en la mano, de disfrutar de la amistad y la comida y las copas de manera más natural que los británicos, demasiadas veces presos de una lamentable necesidad de emborracharse antes de poder liberarse de lo que parece ser una congénita represión emocional. Tal es la inhibición de los británicos que ni siquiera saben cómo saludarse. Me presentan a una mujer en España y nos damos dos besos. Me presentan a una mujer en Gran Bretaña y me entra la duda, y a ella también. ¿Darle la mano, darle un beso, darle dos o quedarnos ahí mirándonos, reconociendo nuestra mutua existencia con, como mucho, leves movimientos de cabeza?

No sé a qué se debe tanta torpeza. Quizá sea que a los británicos les asusta más la intimidad, o quizá sea una cuestión de proteger el espacio personal.

Por otro lado, los británicos son más solidarios con la sociedad en abstracto, tienen más conciencia cívica que los españoles, se apegan más a las leyes. Pero el español es más solidario con sus conocidos, más cariñoso con ellos y ellas e incluso, me atrevería a decir, más generoso.

En fin, un lío. Pero un simpático lío que me conduce a la conclusión de que soy un afortunado por tener la oportunidad de poder reclamar una porción de ambas nacionalidades. Si me apuran, si me obligan a definirme y a resumir por qué prefiero vivir en el país donde nació mi madre, diría lo siguiente: siento más admiración por Gran Bretaña, pero más afecto por España. Y, si me apuran un poco más, haría una confesión: en el fondo envidio un poco a los dos.

39 comentarios

  1. Touche,gran articulo.

  2. No sé, yo esperaba leer más objetividad. No difiere mucho de lo que escucho en las calles.

    Salut.

  3. Democracia parlamentaria más antigua del mundo se dio en el Reino de León.

  4. John, pienso que cuando te refieres al camarero que se hizo director-general, no te paras a considerar la diferencia de percepción social de este ramo en ambos países, que es muy diferente. ¿Te has planteado la misma comparación en el oficio de actor en España y el RU y cómo se considera socialmente en cada uno de ellos?
    Pero no generalicemos porque tienes muchísima razón es eso de, y no te cito, “en todas partes cuecen habas”.
    Saludos.

    • No veo qué importancia tiene la percepción social del ramo cuando este hombre ascendió dentro de su mismo ramo, la percepción externa no tiene mucho peso ya que la gente con quien trabajaba y que evaluaba su esfuerzo y dedicación era gente de su mismo ramo, tanto aquí como allí.

  5. Me ha llamado la atención lo de los besos con mujeres a las que acabas de conocer porque precisamente hace muy poco, coincidí con una mujer inglesa que está casada con un español y vive aquí desde hace muchos años. Es totalmente bilingue y habla el castellano como cualquiera de nosotros o por lo menos, yo no sé detectarle el menor acento. Pues bien, se dio la circunstancia de que al abrir la puerta del despacho y darle paso, yo, que iba a estrecharle la mano, percibí su instintivo gesto de inclinar la cabeza buscando los famosos “dos besos” lo que me “obligó” a rectificar con rapidez para no desentonar con esa inglesa tan españolizada y afectuosa que hubiera pensado que había topado con un español desabrido y “britanizado”.

    • Normalmente asumo que la persona que lleva años en un país se adapta a las costumbres del país, así que si me presentan a una mujer extranjera que lleva años en España espero primero un segundo para ver si ella tiene la iniciativa de o dar la mano o inclinar la cabeza, y si no la suelo saludar con los dos besos yo mismo. Al contrario, cuando yo vivía en UK jamás lo hacía, ni con británicas ni con mujeres de cualquier otro país, siempre saludaba por defecto dando la mano.

      • besar o dar la mano, interesante dilema, a resolver con un plus de percepción no exento de riesgos, en España, Inglaterra o dónde se tercie (los usos ya son universales)

        En el ámbito laboral y con desconocimiento previo, yo ofrezco la mano y a verlas venir… entre amigos beso o doy la mano dependiendo la tendencia sexual adivinada sin apriorismo de género

    • Mi única vez en Inglaterra:en un pub mi amigo inglés me presentó a una amiga suya que estaba sentada en un taburete, le doy dos besos y golpeandose los muslos con las Palmas de las manos me dice ‘wow! Sit here!’, tirando de ironía para dejarme claro que le parecía un exceso de confianza que la besara sin conocerme de nada.

  6. Ah, recuerdo también que tuve hace casi cincuenta años, una profesora del idioma inglés nativa, que me soltó sin venir a cuento que una de las cosas que más le habían llamado la atención en España, ¡era la gran cantidad de tullidos e impedidos que circulaban por la calle! Me dio rabia -19 añitos- y le dije que los españoles pensábamos que todos los ingleses eran maricones lo que hizo que me mirara como si estuviera loco, pero acabó con sus comentarios extemporáneos.

    • Si el encuentro es con una alemana no hay lugar a dudas: darle la mano. Aún conservo el traumático recuerdo de la espantada que pegó una chica alemana que me acababan de presentar en el momento en que pretendí darle un beso. Caso aparte son las extranjeras residentes en España, que ya se han tenido tiempo de adaptarse a las costumbres locales

      • A mí me parece más lógico. Esto de lanzarse a los mofletes de un desconocido o desconocida para estampar dos besazos así, de buenas a primeras, lo encuentro delirante. Y que conste que soy de León, no de Manchester ni de Hamburgo.

    • Bueno, es que también usted… ¡lo que le dijo! No tenía noticia de que los ingleses fueran todos homosexuales, en serio.

  7. Creo recordar que este artículo ya se publicó hace años en elpais o elmundo (sino recuerdo mal). No digo que no deba publicarse, pero una NOTA (con fecha de origen) que lo indique no estaría mal… Eso de “reciclar” columnas de opinión, aprovechando la coyuntura geopolítica y sin informar al lector,,, no es muy de recibo a priori… Por lo demás, en su día cuando lo leí (sin Brexit de por medio) y me pareció interesante.
    Un saludo!

  8. Fantastico!! Como espanol que vive en RU, secundo absolutamente tu postura…

  9. Muy bueno, sí señor.

  10. los españoles y los ingleses son gilipollas a partes iguales,Vive la France.

  11. Supongo que será el clima, el calorcito, el sol, la luz, los colores hacen que el “vago” sur le de por sentarse y pensar. No envidio en absoluto a los anglosajones, son eficaces sí pero eficaces dentro de un sistema que va camino del colapso, si no lo está, convirtiendo todas las facetas de la vida en simple mercadería, quizá esa sea la diferencia unos viven y entiende la vida en su conjunto y otros solo quieren hacer dinero.

    Por otro lado, sacando vena patriotica, ni el Imperio Britanico en sus mejores momentos hizo, y el idioma es la herencia, lo que El Imperio Español. Siempre se habla de los ingleses y Africa bla bla bla, muchos siglos antes Portugal ya estaba dando vueltas por alli y que yo sepa America no tenía manual de usuario.

    Conclusión, que me da igual ca uno es ca uno y ca uno con sus caunas, fueron son y serán una Isla (por culera) pero una Isla.

  12. Sr./Mr. Carlin, le sigo desde hace tiempo en diferentes medios, siempre me gusta leerle aunque a veces no comparta su opinión. Como español residente en el “country side” británico, no puedo decir más que “Gracias” por este artículo, ha serigrafiado mi pensamiento al respecto.

  13. Como espanyola q lleva varios anyos viviendo en el Reino Unido, me identifico totalmente con este articulo.

    La principal razon de haberme mudado de Espanya al RU es q efectivamente, es verdad q aqui el merito se reconoce independientemente de enchufismos (a diferencia de lo q vivi en Espanya). Asi q lo profesional es mi principal motivo para desarrollar mi vida profesional en el RU. Aqui tengo reconocimiento profesional, un sueldo infinitamente mejor de lo q tenia en Espanya, y seguridad laboral -funcionaria- conseguida por meritos en un tiempo relativamente corto. Este es un pais donde si sabes ingles y tienes la experiencia y habilidades necesarias y ganas de trabajar bien puedes progresar muchisimo independientemente de como empieces.

    Pero tambien es verdad todo lo q el autor escribe sobre el estilo de vida. Lo de ir con la agenda en la mano para compromisos sociales es agotador (lo de ‘nos tomamos algo?’ al salir de currar es impensable – los eventos sociales se planean con semanas/ meses de antelacion). A lo del mal tiempo y la comida te acostumbras y en realidad los nativos son bastante majos cuando te cogen confianza (en particular los escoceses -donde vivo- q tienen un sentido del humor y del cachondeo -the banter- bastante peculiar).

    Tambien es cierto lo de la relacion peculiar q tienen con el alcohol y su forma de socializar. Es impresionante como cambia su forma de comportarse cuando estan sobrios (impecablemente educados y reservados) a cuando empiezan a beber (creo q lo q mas me impresiona es lo rapido q se les va de las manos – algunos te dicen con naturalidad q el sabado han decidido no salir porq el lunes tienen una reunion importante y si salen la resaca les impedira estar al 100%).

    Casi el 100% de britanicos q conozco han estado de vacaciones en Espanya y se les ilumina la cara cuando hablan del pais, el clima o su comida. Bromean un poco con el topico de la siesta pero tambien admiran nuestra resistencia o capacidad para improvisar y resolver problemas (improvisar no es parte de la cultura britanica – necesitan tener un plan y un plan de contingencia por si algo falla y los revisan y prueban cada poco – cuando pasa un imprevisto se bloquean salvo q alguien sea capaz de desarrollar otro plan).

    Lo del discurso politico es verdad tambien. Habiendo estado en Escocia durante el referendum de independencia y el Brexit siempre he alucinado con la madurez con la q la gente intercambia argumentos, de forma educada y de verdad intentando entender otros puntos de vista. Y sin demonizar a los q tienen visions o prioridades diferentes.

    De momento me compensa seguir aqui. Probablemente vuelva a Espanya cuando me jubile (por eso del clima, la comida, la familia) pero estoy bien.

    Pero sip, me siento como el autor. Mis dos identidades, espanyola y escocesa, admiran cosas la una de la otra e intentan sacar el mejor partido de la vida.

  14. Muy buen artículo, he disfrutado leyéndolo… felicidades

  15. en todos los mas subdesarrollados la gente es mas cálida y a la vez se padece más el incivismo, el nepotismo y desorganización.

    A usted le gusta España si tiene dinero para disfrutarla y poder pagar por evitar toda una serie de cosas que en otros sitios se perciben como establecidas, derechos y organización social

    Nada nuevo

    • Claro, por eso los australianos son más calidos que los britanicos… a no, que los australianos son más ricos que los britanicos. Creo que la calidez tiene que ver con la cultura. Le recuerdo que el Imperio Romano era todo menos subdesarrollado comparado con las tribus sajonas, celtas, etc… y eran más calidos.

  16. Totalmente de acuerdo en cuanto al trabajo, me fui de España porque se reían de mí dándome prácticas de trabajo estupidas, cuatro años después lidero projectos de IT, mi equipo alemán me respeta y aprecia.

    No quiero volver a España, porque me parece que perdería productividad y no aguantaría con jefes puestos a dedos y totalmente inútiles.

    Sin embargo, si todos los eurepos les encanta España, es por algo…

  17. Me ha encantado, como siempre John. Te he puesto tantas veces como ejemplo en mis clases de la Facultad de CC de la Información de la UCM que ya todo lo que escribes me resulta familiar y es bienvenido.
    (Un cero al “comentarista que diz que tu artículo le recuerda a uno tuyo que ya había leído no sé donde… ¿No recuerda la respuesta de Flaubert a quien le preguntó quién era Enma Bovary? Madame Bovary c’est moi¡ Como Macondo, Aureliano Buendía etc etc son/es Gabo
    Un cordial saludo

  18. ya lo han dicho varias veces pero el parlamento mas antiguo del mundo es el de León en España
    http://www.aytoleon.es/es/ayuntamiento/cunadelparlamentarismo/Paginas/home.aspx

  19. Gracias por el articulo. Supongo que lo mejor es ser ciudadanos del mundo.
    Pero que “viva la siesta”.

  20. Gran artículo de opinión. Soy anglófila y admiro Gran Bretaña. Me produce cierta risa que un británico pueda sentir envidida de un español, aunque entiendo que sucederá, al igual que yo envidio muchas cosas del Reino Unido. Eso no impide, ni mucho menos, que sea capaz de ver otros tantos defectos. Hay un problema de insularidad y ensimismamiento, que ha llegado a límites insospechados con el dichoso Brexit. Yo mi me conmigo, hacia dentro en mi búnker y la influencia de fuera, muy controlada y mirada con recelo. Lo de ahora alcanza proporciones épicas.

    Últimamente, estoy muy interesada en que algún británico me explique qué es lo continental, por ejemplo en el terreno del teatro. Ahora hay un bochornoso debate abierto por David Hare (ya le vale) y Michael Billington sobre la influencia tóxica del susodicho teatro continental radical. A mí es que Europa me parece muy grande y no tengo ni la más puñetera idea de qué es el teatro “continental” porque me da la sensación de que meter el teatro que se hace en Escandinavia, centro de Europa, Este de Europa o Sur de Europa dentro de un marco es algo harto complicado. Curiosamente, los nombres europeos que surgen para hablar de la “toxicidad” son los de Ivo van Hove or Thomas Ostermeier que, ironías de la vida, yo conozco gracias a Gran Bretaña.

    Está muy de moda ahora eso de lo “continental”, lo que significa es ya otra historia que solo ellos entienden porque un continente es algo inabarcable. Por otro lado, uno puede sentirse todo lo especial e insular que desee, pero estamos entrando en el terreno de las emociones y ahí la discusión es bastante estéril. Usted no se siente europeo, pero un irlandés sí y los escoceses ya sabemos todos en qué punto se encuentran. El problema de abrir la caja de Pandora del nacionalismo, es que los demás tienen el mismo derecho a sentirse tan nacionalistas y tan independientes de ti como deseen. Yo soy española y la ciudad del mundo en la que más he estado se llama Londres y allí me siento estupendamente, con esa sensación de lugar con el que te identificas y te sientes un poco como en casa. Feelings.

    España es el segundo país del mundo tras Australia donde más británicos viven. Las cifras oficiales engañan, pero se habla de unos 800.000. Da la sensación de que es un país en el que algo a gusto se sienten, con sus millones de defectos.

    Sobre el tema España, no sé si entrar, porque sería un no parar y las cosas mencionadas por Carlin son acertadas. El mercado de trabajo español es el famoso “coño de la Bernarda”, es el paradigma del absurdo, la ineficacia, la ineficiencia y el más bochornoso fracaso, fruto de 40 años de dictadura y moderneces para contrarrestar el legado franquista. Con dinero y con un buen trabajo, aquí se puede vivir divinamente. Pero como no seas rico, pertenezcas a la red de tráfico de influencias o estés en el lado estable y no te hayan tocado, estás jodido hasta el infinito y más allá. El mercado laboral español ha creado clases sociales dentro de las propias clases sociales. Si eres estable, mientras te dure, aprovecha porque es tu lotería nacional. Luego están los precarios, esos trabajadores sin derechos, a los que sus compañeros ven como pringados (mientras que no les toque para qué les va a importar) y que básicamente se están comiendo el 80% de la mierda de este sistema laboral con la connivencia de toda la sociedad española que, para colmo, considera que el problema es suyo porque no saben emprender, deben ser algo estúpidos o qué se yo. Eso sí, no hay nada como presenciar el cambio de discurso de un estable cuando la mierda también le salpica. Descubren que, efectivamente, el mundo es injusto y no es porque no estés hecho un “self-made man” sino porque el sistema laboral ni social es exactamente el mismo en el que tuvieron la ganga de entrar.

    El funcionamiento estándar del mercado laboral español son todos los defectos que no deberían estar presentes en el mercado laboral británico, pero tienen ligera presencia. Las excepciones son la meritocracia, la eficacia, la eficiencia, los incentivos, las promociones, etc. Nuestro estándar laboral es lo que debería ser estirpado. Las mafias y las dictaduras se llevan mal (una dictadura no permite poderes paralelos al Estado). Aquí la mafia está dentro del Estado, no fuera. Y les va bastante bien porque siguen contando con el apoyo y los votos de millones de personas a los que la corrupción, el desmantelamiento de lo público y el robo sistemático al Estado y su ciudadanía resbala completamente.

    En cuanto al cainismo, me duele tener que admitirlo, pero así es. No vivimos en el franquismo, pero el significarse sigue saliendo muy caro. Síntoma inequívoco de la escasa cultura democrática y cívica. Nadie dejaría de ver una película de Sean Penn, Eastwood o Clooney por sus opiniones políticas, pero se hacen boicots al trabajo de los artistas porque no me gusta como piensa y me cae mal, y es inadmisible que no piense como yo. Ojo, si es español, la misma opinión en un extranjero es irrelevante para valor su enorme trabajo.

  21. Nunca vi a John Carlin, un hombre mesurado, tan enfafado o exaltado como tras el Brexit. Cuéntanos cómo es que no estás viviendo aquí ya. Sospecho que después de la que ha caído y cae en España, que el PP volviera a ganar las elecciones y el PSOE se haga el seppuku con alegría ha debido dejar un regusto no tan amargo como el del Brexit, pero bastante inaceptable. En mayor o menor medida, las ciudadanías actuales parecen empeñadas en demostrar aquello del “rebaño desconcertado” de Lippmann.

  22. Pingback: Volver  | The Wish Quarter

  23. John: como escribió uno de tus paisanos ingleses (no recuerdo si fue Lennon o McCartney) “all you need is love”… no tiene caso las comparaciones o generalizaciones… nosotros los americanos no-anglos encontramos a los españoles un poco distantes, medio amargados e incluso es común la opinión por estos lares de que son racistas (yo, que viví en USA por años nunca fui objeto de comentarios tan agresivos y despectivos como los que he recibido en España por mi condición de “hispanoamericano”)… en todas partes hay gente buena/tolerante y otras todo lo contrario… admiro el respeto que por las reglas y por el otro cultivan los ingleses y sus derivados (USA, Canada, Australia, etc.) y celebro cuanto los españoles han mejorado en esa actitud frente a las reglas y el orden (a pesar de que ellos mismos no lo han notado)… en Latinoamérica estamos a años luz de eso…

  24. Resido en Inglaterra y para mi la cuestion laboral es primordial para resolver el dilema. Obviando el clima, aqui puedo ser espontaneo, calido y vivir en el momento pero tambien ganarme la vida con un trabajo mas o menos bien pagado donde se me trata justamente. Tanto si haces bien o mal las cosas, tu jefe te va a valorar objetivamente y con educacion, en tu propio interes y el de la empresa. Muy distinto al ambiente toxico de los lugares de trabajo espanyoles con jefes incompetentes y maleducados puestos a dedo y el salvese quien pueda como filosofia laboral. Asi que por muy abiertos que seamos los espanyoles, Espanya ha llegado a un punto donde es imposible ganarse la vida sin que le hagan a uno miserable. Es mas facil llevar una vida mediterranea en este islote que en la propia Espanya.

  25. Los trabajadores de hoteles prefieren a los clientes Británicos, es una cuestión práctica, no una identitaria. Los Británicos se quejan pero no te montan “un pollo” por una tontería. Por norma general están felices de estar de vacaciones, muchas veces con una sonrisa y dando propinas.
    A grandes rasgos puede que sean más individualistas (un poco más gilipollas e idotas), pero viven más ordenadamente, con menos roce. No se dejan llevar tanto por las pasiones y son menos “salaos”, ésto último tiene que ver con la conductividad.

    Discutiendo sobre el tema con unas birras uno de Leon dijo… Los Británicos tienen una concepción diferente del individuo frente a la sociedad.

  26. Los ingleses en general son lo más falso, hipócrita y traidor que existe. Llevo viviendo y trabajando en UK por mucho tiempo y estoy decidido a volver a España. Estoy muy en desacuerdo con ciertas cosas como que tuvieran el parlamento más antiguo de Europa, cosa que no es verdad es el de León y y está documentado porque había tres poderes nada de medieval, el parlamentarismo lo inventamos nosotros cuando ellos vivían absorbidos de feudalismo, eso de llamar “imperio” a Inglaterra es muy discutible y no duró apenas más de un siglo, recomiendo leer a María Elvira Roca Barea para comprender que es un imperio! En su libro Imperiofobia y leyenda negra que se está vendiendo como churros…
    El imperio es un cuerpo legislativo verdaderamente complejo que integra a las poblaciones nativas y se fusionan dando lugar a un imperio DE VERDAD que dura siglos como el Romano o el Español… los ingleses se limitaron con su racismo a exterminar poblaciones indígenas e imponer su cultura, nada de mezclarse… mientras tanto a echar la culpa de todo a España que siempre le ha llevado la delantera en casi todo. como hipócritas que son con el fomento de la leyenda negra que muchos se siguen tragando dentro y fuera de España… Los Españoles vamos DE FRENTE! a veces un poco demasiado.. pero los ingleses fingen escucharte y parecen muy tolerantes pero en cuanto te des la vuelta te clavan mil puñales, hablan mal de ti y te hacen la guerra pero por detrás mientras ponen carita y te sonríen a la cara falsamente… Los ingleses son más envidiosos y celosos que nosotros, lo que pasa que no te lo hacen saber! No lo airean tanto como nosotros… hay gente maja pero ellos creen que son lo mejor del mundo con su complejo de superioridad “nórdico”, que son lo más avanzado en todo cuando en España les damos mil vueltas en muchas cosas, nos miran por encima del hombro pero luego bien que envidian nuestro sol y la maravilla que es España, no os dejéis engañar, tenemos un país que hay que valorar mucho y quitarnos de una vez ese complejo de inferioridad.

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