
Esta es mi apuesta: en veinte años, Jeff Nichols será considerado uno de los maestros del cine estadounidense contemporáneo. Habrá ganado algún Óscar como director y seguramente también como guionista. Varias de sus películas se contarán en el panteón de clásicos de primera mitad del siglo XXI. Gente que hoy desconoce o ignora su trabajo terminará comparándolo con algunos grandes nombres del pasado. Gozará de superior reputación artística que algunos directores de esta generación que son mucho más famosos que él (lo del éxito en taquilla ya lo veremos).
Soy tan bueno haciendo predicciones como patinando sobre hielo (¡no pregunten!), así que no acostumbro a intentar anticipar el futuro, pero en el caso de Nichols hay muchos motivos para albergar el convencimiento de que nos hallamos ante un coloso en ciernes. Primero, por la pericia que ha demostrado en sus cinco primeras (y por ahora únicas) películas. Pero también por todo lo que explica sobre su cine en entrevistas y conferencias. Es un buen director, pero además demuestra una y otra vez que sabe por qué hace lo que hace. Hasta el momento, cada vez que le han preguntado sobre cada una de sus decisiones artísticas, se ha destapado con respuestas inesperadamente elaboradas y clarividentes. Es un tipo muy inteligente, pero cuando habla de cine no se anda por las ramas con elaboraciones abstractas; su discurso es llano, directo y pragmático; como dirían en su país, no bullshit. Cuando habla recuerda, pese a su juventud y salvando las distancias, a aquellas esclarecedoras lecciones magistrales que en su día dieron Hitchcock o Billy Wilder en sendas entrevistas célebres convertidas en libros. Por descontado, Nichols es todavía un director que está en la fase inicial de su carrera. Pero sus cinco primeros largometrajes son todos buenos y pensar en su futura evolución es como para ir encargando toneladas de palomitas (aunque, ya que hablamos de palomitas, no es un director cuyo cine vaya a agradar a todo el mundo). Nadie es infalible y supongo que en algún momento de su carrera tropezará y dirigirá alguna película mediocre. Pero eso es lo de menos. Lo impactante es ponerse a pensar que sus mejores obras podrían estar todavía por llegar.
Sé que es tentador ponerse a anticipar, pero no siempre el futuro trae lo que esperábamos. Que levante la mano quien después de ver El sexto sentido no creyó que, a estas alturas del siglo XXI M. Night Shyamalan habría acumulado ya varias obras maestras en su repertorio. Todo el mundo lo pensó, porque a final de los noventa nadie en su sano juicio hubiese negado que Shyamalan era un director de gran talento con un potencial infinito. Sigue siendo talentoso, porque el talento no es algo que desaparece. Pero la inspiración sí puede desaparecer. Durante los tres lustros transcurridos desde El sexto sentido Shyamalan nunca ha dirigido esas películas que el mundo esperaba de él. Sigue ahí, porque pese a las malas críticas que han plagado su carrera, es un cineasta rentable y casi nunca ha dejado de funcionar en taquilla. Shyamalan todavía es lo bastante joven —cuarenta y seis años mientras escribo estas líneas— como para permitirnos mantener la esperanza, y quién sabe, su gran película podría llegar en cualquier momento, pero también es cierto que nadie la espera. Si llega, bien estará. Si no, ya nos habíamos hecho a la idea.
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¡¡Amén, hermano!!
Creo que Nichols es interesante, pero está lejos del más versátil y talentoso que hay en mi opinión: Denis Villeneuve.
Tanto Nichols como Villeneuve son dos de los directores más talentosos del panorama actual, si bien el primero ha transitado de momento por sendas independientes y el segundo se ha dejado seducir por Hollywood, manteniendo, eso si (y esto es toda una proeza) un sello personal en sus magníficas «Prisioneros», «Sicario» y «La llegada» y tengo mucha curiosidad por ver la ¿innecesaria? (¡ay, los remakes, que daño hacen al cine!) «Blade Runner 2049», cuyo original de Scott me ha parecido siempre una película cautivadora.
Cabe destacar que hay una importante diferencia de edad a favor de Nichols, quién tiene ante si un futuro espléndido si sigue abordando sus próximos proyectos con la misma honestidad: he visto sus tres primeras películas, de largo la más redonda es «Helter Skelter» aunque todas ellas poseen una mirada y un pulso muy personal y he disfrutado con la lectura del artículo del Sr. Gorgot, al que agradezco su trabajado texto.
Me apunto tanto «Midnight Special» como «Loving» para seguir disfrutando del tipo de cine que me hace gozar.
Saludos,
Blade Runner 2049 no es un remake, sino una secuela.
Y «Helter Skelter» no es una película de Nichols sino una canción de los Beatles
;)
Suscribo tu comentario. Villeneuve es un mini Kubrick. Ha tocado géneros diferentes en sus películas y casi todas ellas son notables, con alguna genialidad. Y siempre con la personalidad suficiente como para saber que dirige él.
Pingback: El futuro de Hollywood se llama Jeff Nichols – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE
Junto con el canadiense Villenueve es obvio que Jeff Nichols es el director joven estadounidense más destacado del hollywood actual, lo más cercano que tenemos a un Scorsese o Eastwood, aunque sus referentes cinematográficos sean otros, más cercanos al cine europeo, lo cual haga que su cine vaya calando poco a poco, sin el reconocimiento inmediato de premios que tienen otros mediocres cuyo cine todo es fuego de artificios (y no diré nombres por no herir sensibilidades pero todos sabéis de quienes estoy hablando, sus vitrinas están adornadas con los últimos oscars).
Tan solo el maravilloso e incomprendido en su genialidad Paul Thomas Anderson (un trasunto del mejor Kubrick) les hace sombra aún, pero tienen margen de sobra y potencial ambos para alcanzar su grandeza.
Pero como Villeneuve a lo pronto va a estar ocupado en un par de grandes superproducciones a lo Nolan, Nichols es quien nos queda para desarrolar historias más personales y cercanas.
Yo no tengo queja alguna, les deseo la mayor de las suertes y que nos sigan haciendo disfrutar tanto con su arte.
Sí, va a estar ocupado con la ya rematada secuela de Blade Runner, y con el reboot de Dune. Pero si algo ha demostrado el quebequés es que independientemente de la pasta que le den, imprime su sello en cualquier encargo que recibe, y ahí está su currículo para demostrarlo.
Me encanta el cine de Jeff Nichols y su narrativa cercana a los personajes de sus peliculas, empatizando con ellos bien se trate en un contexto de violencia (Shotgun stories), entorno opresivo sureño (Mud), la esquizofrenia (Take Shelter), la ciencia ficción (Midnight Special) o el racismo (Loving). Nada que ver con con las artificiosidades sin sustancia de Wes Anderson y directores sobrevalorados similares.
Nichols, villenueve,david robert mitchell,robert egger. Lo bueno es que hay cine de calidad para rato
Nunca me canso de recomendar Take Shelter.
Sin duda, de los mejores directores nuevos. Sus películas que coquetean con la ciencia ficción con increíbles y muy recomendables.
He visto las tres primeras y me ha quedado la misma sensación: Grandes películas a las que les falta un algo para llegar a su plenitud. Nichols me parece un gran director, pero nunca me ha llevado al goce absoluto. Ese que hace que tengas ganas de aplaudir. Es tan aséptico con las emociones, tan perfecto en su narración, tan formal en la composición que, para mi gusto, le falta ese «toque» genial que le vista de maestro.
Por otra parte, comparto la opinión del autor por el arte interpretativo de Michael Shannon. De lo mejorcito.
Me parece una paradoja que el autor del artículo hable de Jeff Nichols como el futuro de Hollywood porque cuando hablamos de Hollywood entendemos por tal a esa industria o máquina de hacer dinero, por lo que el titular se contrapone al contenido del artículo, en donde habla de Jeff Nichols como un autor al margen del sistema y cuya obra es apenas rentable. Estaría más de acuerdo si el titular rezara «El futuro del cine americano se llama Jeff Nichols».
Con lo que estoy en desacuerdo es con la infravaloración del cine de Shyamalan. El indio sí que ha dado grandes películas desde El Sexto Sentido. Tantas, por lo menos, como Nichols (El Bosque, El Protegido, Señales, Múltiple…)
Me quedo con todas las demás, pero lo de Midnight Special merece un bucle de tortura, muerte y resurrección para el director, para sus padres, hermanos, hijos, hijos de sus hijos, para las personas que le deben dinero y para el señor que le vende el pan. Y todos ellos caminan por ahí como si tal cosa, como si semejante desfachatez pudiera quedar impune. Ya en serio, o sea, película muy fallida y mucho fallida por mucho que Jeff Nichols sea maravilloso (lo cortés no quita lo galante).