El boom de los libros musicales

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Bob Dylan, 1966. Fotografía: Bjorn Larsson / Cordon.

Estamos viviendo un auge de los libros musicales, no solo referidos a la música clásica. La música popular, parte fundamental de la cultura, está en un momento espléndido con obras nacionales de referencia de auténtica calidad a nivel mundial.

Los libros sobre música clásica (ensayos, biografías, memorias) se incorporaron a un panorama dominado por la edición de partituras y lo que podríamos definir como libros de texto sobre las distintas épocas y estilos de la clásica (principalmente manuales de aprendizaje de instrumentos y de formación). La labor editorial iniciada por Alianza fue continuada por Acantilado y Akal, como firmas más destacadas.

Acantilado, fundada en 1999, cuenta con más de treinta y cinco libros editados, entre ensayos y biografías, que abarcan desde Monteverdi hasta el siglo XX. Por su parte Akal (1972) en su colección de Música no solo nos ha descubierto la faceta literaria de Berlioz con la publicación de sus Memorias (2017) y Las tertulias con la orquesta (2015), ambas traducidas por Enrique García Revilla, también nos ha acercado la obra El ciclo de canciones (2016) de la musicóloga Laura Tunbridge (profesora en la Facultad de Música de la Universidad de Oxford), quien desde los primeros Lieder llega hasta el pop y el rock de la segunda mitad del siglo XX (con la aparición del LP y la creación de álbumes conceptuales).

Alex Ross en El ruido eterno (Seix Barral, 2009) construye un apasionante relato sobre la música del siglo XX. Ha sido el gran superventas mundial. Con un lenguaje directo, nada pomposo, se acerca más a conceptos pop en su collage (que incluye al jazz, musicales de Broadway, el rock desde Chuck Berry hasta Roxy Music pasando por Beatles, Dylan o The Who), huyendo de la rigidez tradicionalmente asociada al mundo clásico. De nuestro país hay que destacar la biografía del director Ataúlfo Argenta Música interrumpida (Galaxia Gutemberg) escrita por Ana Arambarri, una de las sorpresas editoriales del 2017.

También hay que reseñar en este breve recorrido histórico a la librería Amadeus de Valencia, la primera especializada en música que hubo en España. De carácter global, con más de treinta mil títulos en stock, abrió sus puertas en 2001. Y supuso un plus a las tiendas de música que además de instrumentos vendían música grabada, partituras y los considerados como libros de texto musicales.

Pongamos el foco, tras este somero repaso a los orígenes, en los libros dedicados a la música popular (en varios estilos y géneros). El actual momento boyante, que al menos lleva un septenio, responde a un creciente aumento del número de ediciones (que incluye traducciones de biografías de artistas y best sellers anglosajones). Lejos quedan los casos de editoriales pioneras como la madrileña Fundamentos, creada en 1970, y la gijonesa Júcar, fundada por Silverio Cañada en 1967 y dirigida por José Manuel Caballero Bonald. Sus colecciones dedicadas al pop, rock y folk nos acercaron a los cancioneros y biografías de las figuras punteras de la música que revolucionó a los jóvenes occidentales de los sesenta en adelante. Hoy en día los libros de Fundamentos, agrupados en su colección Espiral, han sido actualizados y puestos al día. La serie Los Juglares de Júcar, dirigida por Mariano Antolín Rato (Premio Nacional a la Obra de un Traductor 2014) fue la primera en publicar en España un libro sobre Bob Dylan (de Jesús Ordovás). El propio Antolín Rato, premiado novelista además de traductor, publicó Bob Dylan 2 en Los Juglares (tras el de Ordovás).

De esos primeros tiempos nos queda Jesús Ordovás, quien sigue en la brecha con más de una docena de libros publicados. Otros nombres de entonces son Jordi Serra i Fabra, quien pasó de dirigir Disco Expres y Popular 1 a escribir superventas de literatura infantil y juvenil, estrellas mediáticas como el periodista musical Ángel Casas o periodistas de lustre como el desaparecido Manolo Vázquez Montalbán (gran defensor de la música popular y principal reivindicador de la copla o canción española).

Ramón de España también tuvo sus inicios como escritor musical (y estudioso del cómic, tan asociado a la contracultura y el rock). Los Juglares editó dos de sus libros en los ochenta.

El testigo de esa labor inicial de Fundamentos y Júcar fue recogido en Lérida por la Editorial Milenio, creada en 1996 por Lluís Pagès Marigo. Su colección dedicada a la música popular cuenta con noventa títulos. Entre sus autores destacan Xavier Valiño, Luis García Gil (un experto en biografías de nuestros mejores cantautores), Ignacio Faulín Hidalgo, Manuel Román, Alberto Manzano, Edi Clavo (las memorias del baterista de Gabinete Caligari), Javier de Castro, Ignacio Julià, Vicente Fabuel o Juanjo Ordás.

Con el paso del tiempo tanto las editoriales de nueva creación como las de tamaño medio o pequeño han ido ampliando, acorde a sus presupuestos, sus catálogos con libros de biografías, memorias o ensayos (algunos a cargo de los propios artistas). Notable ha sido el éxito de los tres libros del pianista clásico inglés James Rhodes. Editado en España por Blackie Books, fundada en Barcelona el otoño 2009 por Jan Martí, integrante del grupo de pop electrónico Mendetz. Mientras, Malpaso (2013) tiraba la casa por la ventana (es su imagen de marca por otra parte), sobre todo en lo que se refiere a la traducción de obras anglosajonas (Elvis Costello, Paul McCartney, Bruce Springsteen, Bob Dylan, etc.).

Desde 2006 la (ahora) revista digital de música Efe Eme amplió sus actividades a la edición de libros musicales. Son dieciocho obras en las que encontramos las firmas de Julio Valdeón, Igor Paskual, Juanjo Ordás, Luis García Gil, Rafa Cervera, César Campoy, los dos últimos de Jesús Ordovás (Esto no es Hawái y Fiebre de vivir, que cubren la escena nacional de los ochenta y los setenta respectivamente) y los indispensables volúmenes de Luis Lapuente dedicados al soul y al disco (En el muelle de la bahía e Historia de la música disco)

De los libros de memorias hay que señalar algunos del pasado y otros recientes: el de Sabino Méndez, su Corre, rocker: crónica personal de los ochenta (Espasa, 2000); Los Salvajes y yo. Nuestra salvaje historia de Gaby Alegret (Lenoir, 2007); Miguel Ríos con Cosas que siempre quise contarte (Planeta, 2013); ¿Qué fue de los cantautores? (Nórdica, 2017), la autobiografía en octosílabos de Luis Pastor; la biografía de Alejandro Sanz #Vive a cargo de Óscar García Blesa (Aguilar, 2017), o Cuatro millones de golpes. La insólita y emocionante historia del batería de Lagartija Nick y Los Planetas de Eric Jiménez (Plaza y Janés, 2017).

A lo largo de los años escritoras y periodistas como Patricia Godes, Magda Bonet, Sagrario Luna, Grace Morales, Sílvia Grijalba y Arancha Moreno también nos han acercado a la vida y obras de las primeras figuras nacionales e internacionales del pop, el rock y la world music.

Mick Jagger, 1969. Fotografía: Cordon.

Puntos de inflexión

Según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros«Madrid sigue siendo la región con mayor índice de lectores (71,4%), once puntos más que la media nacional». La aparición en Madrid capital de la librería El Argonauta, especializada en música, supuso un antes y un después. Jesús Gil y César Altable, dos amigos amantes de la música y los libros, cambiaron sus vidas y crearon lo que ya es una librería de referencia. Abrieron sus puertas en mayo de 2004. La inversión, que no superó los cincuenta mil euros, ofrece hoy en día más de catorce mil títulos (incluyendo partituras) a través de su web. Y prácticamente la mitad están disponibles en la tienda de la calle Fernández de los Ríos, 50 (donde además se organizan presentaciones y mesas redondas).  

Víctor Lenore representa otro punto de inflexión. Tanto en su faceta de editor como de autor. Como editor fue responsable de la colección Cara B, una serie que estuvo operativa de 2011 a 2014, bajo el paraguas de la editorial Lengua de Trapo (fundada en 1995). La idea de Lenore, adaptada de la inglesa 33 1/3 (en clara alusión a la velocidad de reproducción de los vinilos) de la editorial Continuum, nos acercó a discos importantes de la música española. Cara B nos enseñó el contexto social, creativo y personal de grabaciones claves de nuestra historia. Cara B salió a pelo, sin ningún tipo de subvención. Ni siquiera de la Fundación SGAE, que posee un programa para ello y que además edita excelentes libros sobre música (como los dos de Salvador Domínguez sobre la historia del rock en España y América Latina). Cuando fueron a solicitarla recibieron por respuesta «esto depende de a quién conozcáis aquí».

Las siete obras publicadas por Cara B versaban sobre discos de referencia como el Omega de Enrique Morente con Lagartija Nick (Bruno Galindo), el primer álbum de Mecano (Grace Morales), Los Planetas (Nando Cruz), Alaska (Patricia Godes), Bunbury (Josu Lapresa), Andrés Calamaro (Darío Manrique) y Kortatu (Roberto Herreros e Isidro López). El caótico cierre de Lengua de Trapo (acaba de reaparecer hace unos meses) suspendió la continuidad de este más que interesante proyecto, que nos ofreció una nueva perspectiva respecto a los libros sobre música en España.

Lenore como autor volvió a abrir caminos: esta vez con Indies, hipsters y gafapastas (Captain Swing, 2014). Subtitulado como Crónica de una dominación cultural, en él Lenore aportaba novedades dentro del libro musical español. La más importante era el contexto social que envuelve su relato. Las connotaciones político-sociales del libro, siendo frecuentes en el mundo anglosajón, eran un rara avis en los textos españoles (solo formaban parte de artículos de prensa). Un texto tan alejado de sus libros anteriores —sobre Smashing Pumpkins (1996), Madonna (1996), Lemonheads (1997) y Jim Morrison (1997), todos publicados por La Máscara— como de las tendencias del mercado hasta ese momento, más enfocado a biografías y memorias. También demostró algo muy importante: había negocio. Un ensayo nacional sobre música, que ya lleva cuatro ediciones, podía vender. Era la primera vez que sucedía.

Flamenco

Resulta sorprendente la poca literatura de nivel que hay en nuestro país sobre el flamenco, nuestra música popular más internacional. Aparte de Manuel Barrios (su primera obra al respecto, Ese difícil mundo del flamenco, data de 1972 y fue editada por la Universidad de Sevilla, y en 1989 publicó Gitanos, moriscos y el cante flamenco en RC), la trilogía de Ángel Álvarez Caballero (baile, toque y cante) para Alianza o la enciclopedia en dos volúmenes de Manuel Ríos El gran libro del flamenco (Calambur, 2002), lo que abundan son los métodos de instrucción para tocar o bailar. La obra más reciente de referencia ha sido Historia social del flamenco de Alfredo Grimaldos (colección Atalaya de Ed. Península, 2010), premiado por la crítica en 2011 como el mejor libro sobre el género. El prólogo era de Caballero Bonald (responsable de una antología discográfica del cante flamenco para Discos Vergara en 1965 y que sirvió de semilla para la serie Rito y geografía del cante de TVE). 

En el último cuatrimestre del 2016 la sevillana Athenaica lanzaba El ojo partido: Flamenco, cultura de masas y vanguardias de Pedro G. Romero (director de la colección Flamenco y Cultura Popular, que cuenta con nueve referencias, entre ellas una trilogía de José Manuel Gamboa). Se trata de una recopilación de escritos de Romero sobre flamenco que abarca el periodo comprendido entre 1998 y 2013. Son quince años de transformaciones marcadas por creadores como Enrique Morente, Israel Galván o Niño de Elche. El autor subraya sus vínculos con los trabajos de estos y otros muchos artistas. Aborda el amplio campo de la producción estética del flamenco, sus implicaciones políticas y sociales y su relación con las artes visuales, el arte de vanguardia y otras producciones: «Los vínculos del flamenco con las vanguardias, antes y después de la guerra civil española, centran los estudios que aparecen en este libro».

En 2017, como parte del boom de los libros musicales, aparecieron tres volúmenes dedicados al flamenco: Crónica jonda, de Silvia Cruz Lapeña (Libros del KO), saludado por la crítica como uno de los libros del año y que Lenore definía así: «La autora no mira al flamenco como algo que ocurre sobre un escenario o en una torre de marfil, sino como un arte vivo atravesado por conflictos económicos, sociales y existenciales»; Raúl Rodríguez (el hijo de Martirio y responsable en su día de la excelente formación Son de la Frontera, que debutó en Nuevos Medios) presentaba La raíz eléctrica (Altafonte), un disco-libro, con prólogo de Santiago Auserón, que es un cruce de referencia políticas, sonoras y culturales; Ramo de coplas y caminos (autoeditado) es un texto breve y contundente de Pedro Lópeh, un estudioso extremeño de treinta años, quien no teme romper lugares comunes como cuando señalaba a Víctor Lenore en El Confidencial que la etapa más rompedora de Morente era la primera: «Se puede revolucionar el flamenco sin necesidad de guitarras eléctricas».  

Apurando

2017 nos trajo más referencias de las ya señaladas. Del espectro internacional destacaría las traducciones de los libros de Kim Gordon de Sonic Youth, La chica del grupo (Contra), el Ropa música chicos (Crónicas) de Viv Albertine (Anagrama) y la autobiografía de Françoise Hardy La desesperación de los simios y otras bagatelas (Expediciones polares).

En cuanto a la producción nacional, además de insistir en Fiebre de vivir, de Ordovás, y la Historia de la música disco, de Lapuente, hay que añadir cuatro indispensables antes de echar el cierre: Una vida de jazz, una vida con swing, la espléndida biografía de Juan Claudio Cifuentes Cifu a cargo de Antoni Juan Pastor (autoeditado), y Atardecer en Waterloo, el magnífico tomo sobre The Kinks de Manuel Recio e Iñaki García (Silex, editorial que cuenta con puntales como la biografía de Lennon por Ordovás o Imposible vivir así: The Last Waltz, de Miguel López). Tan bueno es este Atardecer que precisa una urgente traducción al inglés, porque es un libro de referencia para los amantes de los Kinks, que no cuentan con otro libro tan documentado y preciso como este. Ya les decía al principio que este auge de libros musicales en España está produciendo joyas a nivel internacional.

Los dos que faltan son el de Ferrán del Val, que de tesis doctoral paso a ser un libro (una tendencia cada vez más habitual): Rockeros insurgentes, modernos complacientes: un análisis sociológico del rock en la Transición (1975-1985), con prólogo de Patricia Godes y publicado por Fundación SGAE; el heavy siempre ha tenido un público fiel, por eso en esta relación de recomendaciones no podía faltar Inoxidable: formación y cristalización del heavy metal en España (Apache Libros), de Fernando García Poblet, que abarca el periodo entre 1978 y 1985.

La cosecha del 2017 ha recibido veintidós menciones en este artículo (sin contar olvidos ni mi Bikinis, fútbol y rock & roll, que algunos de los autores aquí mencionados no dudan en incluir). Habemus boom!!! Ojalá que la fiesta continúe en 2018.

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3 comentarios

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  2. Olabú

    Yo estoy esperando los libros cocineros.

  3. Carlos Roldán

    Una precisión, Jordi Sierra i Fabra nunca dirigió Disco Expres.

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