El resurgir del vinilo

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El resurgir del vinilo.

Luis Beltza es el propietario de Beltza Records, una mítica tienda de discos donostiarra especializada en la compraventa de vinilos. Hablamos con él con motivo del renovado interés de coleccionistas y DJ’s por este formato clásico, que no hace tantos años parecía destinado a una extinción fulminante. Sin embargo, según Beltza, esta renovada afección por el vinilo es relativa: «el interés se centra, por el momento, en los medios de comunicación». Las tiendas especializadas no parecen estar beneficiándose de ello, ya que «no repercute nada en las ventas, éstas siguen siendo cada vez menores hasta límites que pueden llevar a más de uno a cerrar nuestras pequeñas tiendas de discos. La situación es más que preocupante». Paradójicamente, una renovada demanda perjudica al sector tradicional porque «el vinilo vuelve a estar en las estanterías de los poderosos y las grandes superficies, por lo que hay que añadir más competencia».

El coleccionismo es uno de los últimos bastiones de resistencia para las tiendas especializadas, pero «es algo muy serio, que cuesta mucho esfuerzo y sobre todo un desembolso económico muy importante. Los coleccionistas han sido, son y serán siempre los mismos».  Es una minoría de compradores que, por sí misma, no basta para sostener la viabilidad de estos negocios. Hay productos que siempre tendrán atractivo para el comprador de vinilos, como los Beatles, ya que «cualquier ítem relacionado con los chicos de Liverpool es objeto de coleccionismo», pero el público en general sigue decantándose por formatos más cómodos, los formatos digitales.

El MP3 es el gran enemigo, dado que «la gente lo quiere todo barato y rápido, a ese ‘precio’: más barato que gratis es imposible», y al consumidor de MP3 parece importarle poco que «la calidad tiene que ser infinitamente inferior, ¡pero es gratis!». Para Beltza, el MP3 es un ejemplo «de lo que la gente demanda» y no sólo en música, sino respondiendo a un patrón general de superficialidad cultural en una sociedad en la que «esto se puede aplicar desde la política a los medios de comunicación: los contenidos y el arte de calidad brillan por su ausencia». El oyente medio no parece apreciar los matices sonoros de lo que escucha, porque falta educación musical y «tal vez la capacidad auditiva del individuo no esté preparada», lo que explica que se acepte «un MP3 al que le faltan cientos de frecuencias».

Beltza asume que el disco de vinilo sólo es apreciado por una minoría selecta y bien formada de oyentes, porque para apreciar plenamente sus cualidades sonoras «hay que tener una sensibilidad particular, un interés importante y un buen oído: con estos requisitos puedes llegar a diferenciar un abanico mucho mayor de sensaciones auditivas». Y aunque el CD comercial —no el MP3—tiene una muy buena calidad de sonido, para el melómano exigente el vinilo sigue siendo una perfectamente válida opción: «Escuchar un CD es como viajar en línea recta por una estupenda autopista sin ningún riesgo, mientras que pinchar un LP es recorrer viejas carreteras comarcales plagadas de curvas sin ninguna prisa por terminar el viaje. A partir de aquí el conductor elige el camino que más le interesa».

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5 Comentarios

  1. Cuando estamos hablando de MP3 frente a vinilo, ‘el oyente medio no parece apreciar los matices sonoros de lo que escucha, porque falta educación musical y “tal vez la capacidad auditiva del individuo no esté preparada”, lo que explica que se acepte “un MP3 al que le faltan cientos de frecuencias”.’
    Sin embargo, si hablamos de CD frente a vinilo “Escuchar un CD es como viajar en línea recta por una estupenda autopista sin ningún riesgo, mientras que pinchar un LP es recorrer viejas carreteras comarcales plagadas de curvas sin ninguna prisa por terminar el viaje. A partir de aquí el conductor elige el camino que más le interesa”.
    En fin, que las opiniones son como los culos. Pero no nos las hagan pasar por verdades absolutas, por favor, caballeros.

  2. He ido a cientos de tiendas de discos en mi vida en muchas ciudades diferentes y pocas veces me he sentido más tonto que en esa. Efectivamente, piensan que el vinilo «sólo es apreciado por una minoría selecta» y parece que de un vistazo deciden si perteneces a ella o no. Mi experiencia me recordó una anécdota similar que contaba Javier Marías de un librero vienés que no vendía sus libros sino que los exponía para dar envidia o maltratar a los potenciales clientes.

  3. Que sigan pudiendo encontrarse discos de vinilo, es bueno por dos razones: Primera. Los discos que nos son más queridos (y abundantes, porque han sido selectivamente adquiridos con el correr de los años), seguirán pudiendo reproducirse en un tocadiscos, sin que debamos tirarlos a ningún sitio, y en muchos casos, sin poder reponerlos. Segunda. Porque el aparato reproductor citado no tiene botones miniaturizados, que hacen dificultoso no sólo el manejo, sino incluso reconocerlos.

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