Cómo acabar de una vez por todas con el FICXixón

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Durante estos días ha tenido lugar un hecho extraordinario que supera toda explicación científica racional y que probablemente sea fruto de una serie de acontecimientos no menos sorprendentes que trataré de relatar con cierto orden antes de hacer mención al suceso en sí.

Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

Hace algunas semanas, un servidor finiquitaba una insana crónica del FICXixón 49 celebrando con toneladas de confeti y vítores velados el buen pulso del certamen y deseando por otro lado que el festival no corriese la misma suerte que otros eventos patrios de menor interés, que comenzaban a vaporizarse de golpe por la península. Así de bueno era el regusto que la pasada edición del certamen cinematográfico dejaba en el paladar.

De repente, este pasado miércoles 11 de enero de 2012, en una rueda de prensa el concejal de Cultura de Gijón, Carlos Rubiera, anunciaba el cese de José Luis Cienfuegos como director del Festival Internacional de Cine de Gijón y adornaba el comunicado señalando que la 50º edición sería la ocasión propicia para abrir un nuevo ciclo en la historia del evento. Lo que viene a traducirse como “unas cuantas eminentes cabezas de la organización rodarán patio de butacas abajo mientras 75.000 aficionados al séptimo arte contraerán sus gónadas al emitir un chillido ultrasónico de pánico”.

Y es que no sólo es más que reivindicable la figura de Cienfuegos, sino la de todo el equipo (al que el ex-director siempre ha hecho referencia para evitar endiosamientos absurdos) que él mismo ha comandado durante estos dieciséis años, un mes y dieciséis días. Un equipo que respiraba pasión por el cine, aquel que las leyendas cuentan que se hacía miles de kilómetros en coche para asistir a maratones en los más granados festivales y volver con una selección personal de cintas en el maletero, y que a fin de cuentas son ese grupo de personas que rescataron del coma en 1995 a un festival cinematográfico que tras la gestión de Juan José Plans —al que precedieron Isaac del Rivero y Aladino Cordero— aún esputaba demasiada moqueta roja, pandereta y fanfarria al mismo tiempo que carecía de lustre en la programación.

Y a partir de ahí el resto es historia, los nuevos responsables adoptaron el sano espíritu de las unidades de ataque Shinpû al lanzarse de cabeza y sin casco a una empresa arriesgada: apostar por el cine más interesante y menos convencional, aquel que difícilmente llegaría a las grandes pantallas, alejarse al otro extremo de la industria más mainstream y mongolizada. Acertaron de pleno: Gijón se consolidó como el refugio del celuloide independiente más estimulante, la prensa siempre dada a los sensacionalismos comenzó a referirse al evento con la ligeramente tontorrona etiqueta de “el Sundance español”, se rebautizó como FICXixón y se pintó en el mapa la ciudad como una importante cita cinéfila anual.

Ocurrió lo impensable: a la urbe llega invitado Todd Solonz junto con sus incomodidades, Tsai Ming-liang, Abbas Kiarostami, Lukas Moodysson, un malogrado y ya desaparecido Guillaume Dépardieu que destroza una habitación de hotel y da una rueda de prensa completamente borracho para acabar siendo expulsado del festival y días después ser galardonado con el premio al mejor actor, Paul Schrader, Aki Kaurismäki, Tom DiCillo, Bruno Dumond, Fatih Akin, el cine sociopsicópata de Larry Clark, Lisandro Alonso, Claire Denis, una locura de movimiento llamado Dogma hallando hueco en la pantalla grande, Seijun Suzuki, Jem Cohen, Pedro Costa, Aleksei Balabanov, Bertrand Bonello, y una lista épica por notoria de autores interesantes. Se muestran retrospectivas de cineastas que, con una carrera envidiable a sus espaldas, jamás habían encontrado sitio para sus obras en ninguna sala española. Se proponen alternativas musicales fiesteras divertidísimas. Se considera que el público infantil no es —contra toda creencia popular— gilipollas y se le dedica un ciclo especializado que los trata como a espectadores con cerebro.

Y el público asiste con ganas a una reunión que no se corta en ninguna de sus propuestas. Por las pantallas de plata circularían cosas tan dispares como la locura de I’m still here con ese Joaquin Phoenix en versión homeless-rapera, Ultranova, C.R.A.Z.Y., Tout est pardonné, la curiosidad animada de Vals con Bashir, Darrat, Everything is Illuminated, Como un avión estrellado, el porno explícito y sin tabúes de Shortbus o Nine songs, Juno, En construcción, Sueño invernal (Winterschläfer), Todas las canciones hablan de mí, Les Geants, Eagle vs shark, Play, La pivelllina, Tucker y Dale vs evil, Cargo 200, Asfixia, Pola X, Lilja 4-ever, Welcome, Metallica: Some kind of monster, Vento di terra, Thirteen, Anvil, Dog days, La vida sublime, Schultze Gets the Blues, Boys don’t cry, El regreso, No controles, Help me Eros, Party monster, La guerrilla de la memoria, Hedwig and the Angry Inch y centenares de films que no se parecían entre sí pero de un modo u otro llamaban la atención del público curioso que habita más allá de las costas de pirate bay y el multicine del Carrefour.

Y en general en la cita gijonesa se podía respirar cada noviembre un ambiente de amor por el séptimo arte que los que destituyen a Cienfuegos parecen no haber experimentado. Sin ir más lejos, durante la pasada entrega, vimos en la sala a gente emocionarse sin vergüenza alguna hasta la lágrima con La guerre est déclarèe, Arrugas o Walk away Renèe, tuvimos que recoger los testículos de la planta baja con la cara de WTF que nos dejó Rubber, nos lo pasamos teta con Attack the block y los chungos británicos pateando culos peludos extraterrestres, nos reímos lo nuestro con Vampires, alucinamos con el casting infante de Play, Tomboy y Les Geants, nos pusimos a discutir en la misma salida de la sala sobre lo admirable o detestable de las moderneces de The Future y Submarine, y flipamos viendo a la gente —hoy en día, atención— haciendo una cola interminable para pagar por ver una película de Aleksandr Sokúrov, un director tan transparente y ligero como unas gafas con cristales de plomo, o intentando adquirir butaca para aquella cinta macedonia sobre punkis acabados. Todo esto no pasa en ningún otro lugar de este país. Y salas llenas, y aforos completos. Y, mal que pese a los que tildan a FICXixón de estar construido sobre los cimientos del gafapastismo, frente a la pantalla nos encontramos con todo tipo de público: de octogenarias a adolescentes festivos pasando por parejas con los niños a cuestas, cinéfilos de libro o modernillos curiosos. Llegando en general más allá del estereotipo de cuatro gatos selectos y convirtiéndose simplemente en gente compartiendo una pasión por (re)descubrir el cine. Que al fin y al cabo es lo que da razón de ser al FICXixón: la ciudad en las salas.

Cienfuegos, quien por lo visto conoció la noticia de su despido media hora antes de la rueda de prensa oficial, aclara en una carta abierta que el balance de cuentas del pasado festival ha sido favorable: un aumento de espectadores del 10% (preocupaba que los años anteriores habían comenzado a perder público) y más ingresos de los previstos a partir de menos gastos. Recordemos que el festival tira de uno de los presupuestos más bajos (850 000 euros) del panorama de festivales patrios, y los exprime de forma tan sobresaliente como para ganarse títulos meritorios en cuanto a todo lo referente a la calidad de sus contenidos.

La pregunta inmediata es ¿por qué destituir del mando a quienes le han dado una señal de identidad propia y sobre todo convertido al FICXixon en lo que es hoy en día? Más aún cuando la cosa funcionaba y contaba con un respaldo ciudadano de fidelidad respetable.

Si las cosas se hacen bien y con cierta pasión no debería de menospreciarse lo logrado de manera tan poco elegante. Si tienes un barco imponente que es la envidia de la flota no lo pintas de amarillo, lo renombras como Titanic y decides zarpar en martes 13 porque estás invocando un puto iceberg. Y cuando te comas el hielo no tendrás derecho a quejarte.

Y es que si hay algo que da más miedo que el despido del alma mater del certamen, eso es la naturaleza de las declaraciones realizadas durante aquel fatídico anuncio del miércoles: «No quiero sólo al público inteligente, sino a todo el mundo en las salas y volver a llenarlas. Con el máximo respeto, quiero a todo el público de Gijón y Asturias, no sólo a los inteligentes», «No es incompatible un festival independiente y tener una alfombra roja, es muy importante que venga gente conocida, porque es una manera de rentabilizar el festival», “Es la ocasión propicia para abrir un nuevo ciclo para rentabilizar de la mejor manera el merecido prestigio del certamen, abriéndolo a Asturias y de manera que actúe de catalizador de la incipiente industria cinematográfica asturiana».

Al encontrarme con tales afirmaciones comienzo a intuir que el objetivo es vestir al festival de meretriz, asignarle una esquina y dejarlo haciendo lazos con el bolso a ver qué tal le va.

Pero mientras divago torpemente, caigo en la cuenta de que me he saltado un dato importantísimo entre tanta información, y releo las noticias en busca del mismo; era tan obvio que estaba justo al principio:

“El cineasta gijonés Nacho Carballo ha asumido este miércoles la dirección del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICXixón)”

¿Quién es Nacho Carballo?

Los hombres que hablaban a las paredes

El primer sentimiento que se me viene a la cabeza es de compasión, pienso que la que se le viene encima al caballero Carballo no tiene que ser una tormenta fácil de torear y que, pese a la torpísima decisión de echar del mando al hombre que mejor lo ha hecho en el puesto, el recién llegado siempre ha de gozar del beneficio de la duda. Al fin y al cabo cuando Cienfuegos llegó también era un desconocido.

Lo siguiente que me azota es la curiosidad, pero rebuscando se sacia rápidamente: Nacho Carballo es un realizador gijonés, ha dirigido cortometrajes, ha estado al frente del Festival de Cine con el Móvil de Avilés, ha trabajado como ayudante de José Luis Garci, y se ha dedicado a la producción/dirección teatral y televisiva. Alguna cosa más dicen los de La Nueva España que ha hecho.

Y luego llega el revuelo en la red: trending topics latentes, la noticia expuesta con saña , Mauro Entrialgo, Nacho Vigalondo, Tom Fernández, Montxo Armendariz, Pepe Colubi y unas cuantas personalidades más lamentando el cese de las funciones de Cienfuegos, una petición online para devolver el puesto al ex-director, convocatorias para una manifestación en Gijón, homenajes escritos y el notorio cabreo de la gente en las redes sociales.

Y sobre todo las inevitables acusaciones y quejas (más o menos veladas según el medio o lo anónimo del autor) de que Foro Asturias y por tanto Álvarez Cascos ha forzado la marcha de José Luis Cienfuegos a favor de alguien más cercano a ellos. Y yo, como de política sé más bien poco, pues considero a la raza “políticos” algo así como un conjunto de barrigas con corbata que eventualmente se dedican al humor, prefiero ignorar por ahora tanta flecha llameante disparada a tejados. Para, de todos modos, acabar llegando a un artículo de La Voz de Asturias que data del 20 de agosto del año pasado donde ya se profetizaba el nombramiento del nuevo director: “Dicen que el sello que le ha dado al certamen no resulta grato al gobierno municipal, y en el aire está el nombre del cineasta Nacho Carballo.” Artículo que ahora goza de continuación y que como toda secuela que se precie resulta más cañera y en ella el autor descarga lo suyo.

Ciertas declaraciones mencionadas en estos artículos logran despertar mi curiosidad y, poseído por la literatura nórdica y más concretamente activando el chip Mikael Blomkvist, decido aventurarme en ese mundo indómito de las redes sociales para descubrir por esos parajes unos párrafos del señor Carballo dedicados al FICXixón allá por julio, en los que el hombre, tras haber merendado unos cuantas cucharadas de rencor acumulado, se ensaña con Cienfuegos a lo grande: lo acusa de ser un “elemento” que la ciudad no se merece tener al frente del festival, señala sus “malas artes” (en mayúsculas en el original), un supuesto caciquismo y un operativo cuasi-mafioso que ejerce “el poder en la sombra del poder”, le desea que desaparezca pronto para que el festival siga creciendo al calificarlo de “estancado”, menciona que bajo el mandato del ex-director robaron el Premio Nacho Martínez, que tiende a despreciar a los directores asturianos, le acusa de jugar con el dinero público para sus propios intereses e intuye que alrededor de todo existe una “ley de silencio” encubierta, remarca que los “festivales de cine se crearon para dar proyección turística a las ciudades” y se queja de que los únicos medios que hacen eco del Festival de Gijón sean sólo aquellos que ven la gente a la que les interesa el cine.

Confuso por el exceso de información, desisto por completo de entender nada en las aguas turbulentas del facebook, aunque me apeteciese apuntar que Variety se ha hecho eco de la noticia y que al fin y al cabo no me parece tan malo que un festival de cine sea referenciado en medios que ven solo la gente a la que le interesa el cine.

Porque de no ser así mal vamos.

Para finalizar decido echar un último vistazo a la entrevista más reciente:

“- ¿Algo que decir a los que vinculan su nombramiento con su amistad con el hijo de Cascos?

– No hablo con ellos desde hace casi diez años. ¿Un hijo de Cascos, con la que le está cayendo y los problemas que tiene, va a ir a su padre a decirle que tienen un amigo que quiere ser director del festival? Seamos un poco serios.”

E inmediatamente dos flashbacks espontáneos me azotan. Por un lado aquel momentazo encontrado en los reinos de Zuckenberg, consistente en una pequeña entradilla en la que un tal Pablo Alvarez-Cascos le invita a echar un órdago a la grande a través de uno de esos gadgets tecnológicos absurdos que abundan en las redes sociales. Es lo que tiene Facebook, que personas con las que no te tratas desde hace años te fusilan a invitaciones de Farmville y The Sims Social. Y entonces pienso que cualquiera con cierta malicia encontraría en esa imagen una metáfora muy cachonda.

Por el otro lado rebobino de golpe hasta Carballo declarando “A los pájaros de mal agüero que saldrán diciendo estos días que es el fin del festival, les digo que no venimos a romper, sino a potenciarlo, a darle un nuevo impulso, con nuevas secciones y temáticas. ”

Y es entonces cuando para sorpresa de un servidor, y remitiéndome al hecho extraordinario con el que iniciaba este texto, descubro que algo sobrenatural e inexplicable y que va contra toda lógica biológica me está ocurriendo:

Esta misma tarde me han empezado a crecer plumas.

Suerte, Nacho.

 

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10 comentarios

  1. Genial, Diego, enhorabuena por tus acerados comentarios, difíciles de rebatir. Y ojalá que el motivo de tu artículo deje de serlo porque quien lo puede hacer ponga fin a este estúpido desaguisado. Aunque me temo que no soy optimista…

  2. estos dos últimos días han salido varias entrevistas al nuevo director, no dejéis de leerlas porque no tienen desperdicio, el personaje utiliza un tono prepotente y macarra que dice mucho de sus métodos, carente de cualquier tipo de educación o respeto.

    Mas información sobre el número dos del cuarteto gestor en tinyurl.com/7kng7ah un antifascista declarado y valedor de las nobles causas, hasta hace cuatro días cuando vendió su alma al diablo.

    El número tres, de profesión barrendero y hastiado de la escoba y la mugre, se presentó a las ultimas elecciones municipales como número 19 del partido de Cascos y Moriyón. No ha tardado ni un año en recoger sus frutos.

    Esta información y mucha mas en el grupo de Facebook «Apoyo al FICXixón»

  3. David Navarro

    Muy valiente y necesario. Lo del órdago, una imagen preciosa. Enhorabuena }:-)

  4. Antonio

    Para empezar en el cargo este hombre la ha cagado de manera monumental, sus rabietas no tienen precio y cda vez que habla sube el pan…. Atención a las lindezas de fb:
    http://pedraz.wordpress.com/2012/01/12/nacho-carballo-dixit/
    Que alguien me diga quien querria a este hombre a cargo de nada.

  5. Silvia

    Maravillosa entrada. Felicidades

  6. Pingback: Cómo acabar de una vez por todas con el Festival Internacional de Cine de Gijón [Opinión]

  7. sombrereraloca

    Esto del FICXixon es una demostración más de que a los políticos les importa una mi…, con perdón, lo que se hace bien. Si no eres de los suyos, carretera y manta. En Gijón era un secreto a voces este «quítate tú para poner a uno de los míos». Lo están haciendo en esto, y en todo. Hace apenas dos semanas se montó la misma movilización en el área de proteccionismo animal, y lo sorprendente es que es exactamente el mismo sistema: en Gijón una asociación llevaba el tema de perros abandonados y todo eran felicitaciones a lo bien que lo hacían. Sale uno del gobierno diciendo que son muy malos y que lo hacen muy mal, que hay que cambiarlo para hacerlo mejor. Se monta la de Dios… manifestaciones, recogida de firmas… Al final, como no es un puesto de confianza sino un concurso público, esa asociación se queda a base de ganar el concurso por las buenas… pero de todos era sabido que si llega a ser a dedo como lo de Nacho Carballo, estarían fuera los que lo hacían excelentemente y habían puesto a Gijón de referente, y entrarían los amigos, que también se presentaron al concurso, pero que perdieron por creerse muy listos.
    Con Cienfuegos se ha repetido el patrón. Y más que vendrán. La política del arrasar con la anterior porque no lo hicieron los míos da asco.

  8. bruno s.

    excelente artículo, Diego. ni perdón ni olvido para la ignominia y el arribismo sin escrúpulos de Nacho Carballo y el concejal Rubiera

  9. Resacas varias del asunto:

    Manifiesto de cineastas asturianos que han decidido que el FICX ya no es su hogar:
    http://ficxixon.wordpress.com/2012/01/17/manifiesto-de-cineastas-asturianos/

    Presencia astur en programaciones pasadas:
    http://www.lavozdeasturias.es/culturas/avalancha-asturiana-Gijon_0_628737182.html

    Cotilleo, Pepe Colubi señala en las redes sociales:
    «El director Tom DiCillo me acaba de enviar este mensaje al enterarse de la destitución de Cienfuegos al frente del Festival de Cine de Gijón:
    ‘This is very bad news, Pepe. Jose was such a great director, a great man and a great friend. He made that festival what it was.'»

  10. Pues sí, «getting even» y a este paso «fahrenheit 451»
    Excelente artículo.

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