Hay gente que ve el vaso medio lleno. Otros lo ven medio vacío. Yo soy más del tipo “me da asco beber de ese vaso”. Creo que tiene que ver con la infancia, quizá con que mis padres cantaban demasiadas sevillanas en los viajes Huelva – Sevilla cada fin de semana, con que fui un niño gafotas o con la muerte de mi primer gato, no lo sé. Por suerte no hablamos de nada grave, pero sí diría que para dedicarse a la comedia es bueno tener un punto de intolerante inadaptado, algo muy común en cualquiera que escriba, o que desarrolle alguna actividad más o menos creativa en soledad. No hace falta estar postrado en una cama, ser esquizofrénico, drogadicto ni “maldito” para tener una época en la que no “encajas”. Basta con haber sido muy tímido, tener un pequeño defecto físico, ser más sensible de la cuenta, que no te pillasen en el equipo de fútbol, o que simplemente fueras un “bicho raro”. Vale cualquier cosa que te hiciese preferir estar solo que aguantar a los demás. Una vez situado en ese punto externo, todo se enfoca de otra manera. Después, tienen que pasar muchas cosas, claro. Si no, todo el mundo sería cómico, o escritor, o artista contemporáneo, o imbécil, y tampoco es así. Pero el caldo de cultivo es que, durante un tiempo al menos, beber de ese vaso te diese asco, y que tu ego se permitiese reírse de ello sin sentirse culpable.
A veces, el vaso está lleno de cerveza. El cómico es, por regla general, buen bebedor, aunque raramente alcohólico. Salir al escenario borracho termina siendo contraproducente, sin mencionar la cantidad de horas de coche que conlleva este trabajo. Hay muy pocos casos de cómicos que suban muy bebidos o colocados al escenario, y a todos les pasa factura. El mismo Toni Moog cuenta siempre cómo tuvo que elegir entre la comedia y el vicio, porque las dos cosas no eran compatibles. Hoy es un tipo que además de llevar tattoos, acaba de ser padre y no bebe más que redbulls.
Precisamente Lenny Bruce, el cómico cuya foto ilustra este portal, era un gran “pasado de rosca”. Para ser exactos, la foto es de Dustin Hoffman, protagonista de Lenny, la película sobre la vida de este cómico excesivo que marcó una época y una tendencia: la de tener problemas adultos, en gran parte marginales, y contarlos de forma explícita.
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Gran artículo, sí señor. Les invito a leer un post sobre Jim Jeffries, Bill Hicks y George Carlin, tres gigantes de la comedia de épocas diferentes.
Un saludo y felicidades a la revista Jot Down por la calidad de sus contenidos.
Un aplauso…
Muy buenos los monólogos de W.Allen, curioso eso que remarcas, el ver a Woody casi titubeante, algo nervioso. Resulta incluso extraño el ver a ese hombre en su juventud.
Salú!
Un muy necesario artículo sobre el señor Bruce, pero creo que es necesario hacer una puntualización: Si la gente se ríe con los chistes de Woody Allen sobre la Generación Perdida es porque no todo el mundo en Estados Unidos es un paleto gorderas, pero sobre todo porque el material que enlaza procede del único disco que grabó durante la época en la que, con todo el dolor de su corazón, intentaron hacer de él un cómico de stand-up. Aunque la casa disquera que lo editó no estaba especializada en el género al menos sabían que no puedes vender comedia si no hay gente riéndose al final de cada chiste, de ahí que el público esté tan a tope.
Por otra parte, y aunque hizo apariciones en programas de máxima audiencia de la época, a Woody Allen nunca le fue del todo bien como cómico de escenario. Durante un tiempo fue el favorito en los clubs de comedia alternativa de la época y se granjeó las simpatías de los modernos, pero no fue una etapa que durara demasiado y de hecho culmina cuando, harto de que no le rían las gracias, empieza a actuar de espaldas al público como la tía aquella que tocaba con los Planetas al principio.
Y nada más. Un aplauso para el señor Iríbar y que siga escribiendo sobre el tema, que lo hace muy bien.
Gran artículo. La introducción me ha matado y he estallado definitivamente de risa con la frase «vale cualquier cosa que te hiciese preferir estar solo que aguantar a los demás».
Muy bueno también el monólogo del alce de Woody Allen. Lo desconocía y ha sido muy gratificante escucharlo.
Me despido con otra frase del artículo que me ha gustado bastante. De nuevo, de la introducción:
«Para dedicarse a la comedia es bueno tener un punto de intolerante inadaptado».
¡Un saludo!