Pepe Colubi: «La reflexión a través del humor me parece una actitud vital, filosófica»

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Pepe Colubi nació en 1966 en Madrid, ejerce de asturiano y para completar el tour nacional y atender a todas las sensibilidades nos encontramos con él en Barcelona. Es complicado encuadrarlo en alguna rama laboral pues él mismo se desmarca de cualquier calificativo, aunque por su labor como guionista, crítico o periodista en programas y medios como Ilustres Ignorantes, El Jueves, y muchos otros, y su faceta de escritor bien podría aplicársele el tópico «un profesional como la copa de un pino» así, en general. Profesional en muchas vertientes, no solo dentro del humor cerdo que acostumbra compartir en Ilustres Ignorantes o su cuenta de Twitter. Tanto que cuando nos reunimos con él en el hotel Barceló Raval, y enterado de que venimos directos de las oficinas de una productora pornográfica, se muestra dispuesto a superar la situación dejándose fotografiar mientras lame el ano de una escultura ecuestre, para regocijo de unos serios empresarios alemanes que allí orbitaban, entre cata de vino y expolio de riqueza patria, y no dudaron en unirse. Y además de todo esto, fue capaz de atendernos en la larga conversación que sigue.

Las notas que se escriben sobre ti te califican como periodista y escritor. ¿Qué te consideras más?

No lo digo por epatar, pero realmente no me considero nada. Todos los trabajos que he hecho en la vida han venido por casualidades no buscadas. Yo nunca pensé en ser periodista ni en escribir; hago muchas cosas porque hay que hacerlas, pero mi ansia y mi anhelo es no hacer nada.

No hacer nada de una manera activa.

Sí, yo relleno la Bonoloto con una fe casi ciega. En la Primitiva pongo mi edad. Empecé poniendo 18, que es cuando en España salió la Primitiva, ahora pongo 46… y se me acaban ya los números, porque son 49. Me quedan tres años para hacerme millonario. Empecé en la radio de casualidad, el primer libro fue un encargo, empecé a escribir en periódicos por mucha casualidad… de hecho, el primer reportaje que hice en un periódico fue porque quería ir a los campamentos del Polisario en Tinduf, en el Sáhara, y hacía falta un periodista para poder entrar en esa caravana de ayuda. Entonces me puse en contacto con un periódico asturiano y aceptaron. Y luego resultó que les gustó lo que hice. Pero no iba más allá, tengo memoria de pez, no tengo un plan… y así me va. Pero a raíz de eso que escribí me pidieron que les enviara algo más. En esos años lo que tenía hecho era un reportaje de opinión sobre la Teletienda, que todavía entraba por parabólica. Y entonces ese periódico me propuso escribir algo sobre la tele, de ahí vino ese primer libro. Como ya he dicho, no tengo un plan, por lo que me daría mucha cosa denominarme como escritor y, ni mucho menos, periodista. Me gustaría decir que soy periodista, pero no tengo el don. Toco mucho la guitarra, pero muy mal y jamás me pagarán por ello. Entonces… podemos decir escritor, pero lo matizo mucho porque luego ves gente con el pánico al folio en blanco, la necesidad de expresar, el trabajo constante… y ahí yo no encajo. Tengo la suerte inmensa de haber publicado libros y de tener más o menos una continuidad, pero no ha sido buscada, por eso no me atrevo a decirlo abiertamente.

Dices que el primer libro que publicaste fue de casualidad, pero para California 83, la novela, sí tenías una idea e intención. Estuviste cinco años con ella de un lado a otro.

Sí, pero también fue todo un poco casual. Hay un amigo, Enrique Bueres, que fue fundamental porque, como cuento en los agradecimientos de la novela, un día de mayo del año 2000 empecé a contar unas historietas que realmente me habían pasado en California, donde estuve en el año académico 1983-84. Y Enrique me dijo que eso podía ser una novela. Y, en ese proceso impetuoso mío, dejé pasar dos años hasta que empecé a escribir. Cuando acabé estuve cinco años enviándola y hablando con distintas editoriales. Finalmente, y de nuevo de una manera muy casual, me llamó Espasa para un encargo, que sería lo que luego salió como Pechos fuera, y aproveché para ofrecerles mi novela. Quiero dejar de decir la palabra casualidad, pero la editora de ficción, por pura casualidad, acabó leyéndola en el momento adecuado y se decidió a lanzarla. Todo es como parte de un plan imprevisible. El feedback que he recibido después de su publicación me ha hinchado el pecho. Por eso ahora debería seguir la senda de la novela, pero aquí estoy, viendo la vida pasar.

¿Quizá una segunda parte?

Pues desde que salió, en 2008, la idea está ahí. Si alguna vez me decido será la continuación de este personaje en España. Hace muy poco empecé una especie de intento, pero como todo lo mío: sin ningún plan ni estructura, todo lo antiescritor que se pueda ser, porque quería ver por dónde tira. De manera natural me sale continuar con el mismo personaje y, como veo que de manera constante —aunque minoritaria— los que han leído la novela me piden una continuación, podríamos decir que estuve en ello. El mismo personaje, igual de patoso, despistado y fantasioso pero en la España de los 90.

Y supongo que con menos problemas para conseguir cerveza.

Cerveza toda la que quiera. Los mismos problemas para follar, eso sí lo tengo claro.

En diez años la cosa debería haber mejorado.

Tendría más pericia, pero… bueno, la primera escena de la continuación es sexual. La segunda palabra de la novela es “chorromoco”. Por cierto, siempre que la cito aprovecho para reivindicar a Federico Corriente, que es el traductor de Irvine Welsh en Anagrama, porque lo considero el descubridor y difusor de la palabra “chorromoco”. Como hallazgo lingüístico me parece fascinante que mezcle el tipo de sustancia y el tipo de eyección, porque es chorro y es moco, para describir el semen. La primera palabra de este inicio es un artículo, y la segunda es “chorromoco”.

Se dice que en la ficción es muy importante el arranque: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…” Creo que «chorromoco» tiene incluso un futuro mayor como inicio de novela.

Mira, tal y como lo dices me está apeteciendo quitar el artículo. “Chorromoco”, punto y ya seguir.

¿Sacaste algo en claro de estar en California en 1983, aparte de aprender inglés, conseguir alcohol e ir a un concierto de The Clash?

De hecho fui a dos. Hice más cosas de las que salen en la novela, igual que hay cosas en la novela que no me ocurrieron.

¿La “novela del chorromoco” será ficción o ahora también te ocurren cosas extrañas?

No lo tengo claro, porque escribir California 83 cuando decidí cómo era fue muy fácil. Tenía una estructura muy clara y una serie de acontecimientos que pude espaciar entre los diez meses, porque tampoco es cronológicamente exacta. Eso sí, cuando nombro algo está muy datado. Por ejemplo, el concierto de Police al que fui o al de The Clash. También fui a uno de David Bowie, pero ya me parecía demasiado para Pipi. El concierto de cierre de la gira Serious moonlight, brutal, pero fue a la semana de llegar a California, y era demasiado espabilado para Pipi. En los 90… pasaron muchas cosas musicales. Uno de los puntos vitales en el camino es el Nevermind de Nirvana o la irrupción de Rage Against The Machine. Pero luego tuve la suerte de que trabajé en el Festival de Cine de Gijón y conocí a mucha gente muy interesante que además trabajaba en rollos de música, por lo que es muchísima más información y mucho más difusa. Entonces, o abarco toda la década de los 90 o ficciono cosas que he vivido… Pero es que tampoco tengo claro ni en qué ciudad va a ocurrir. California 83 sucede en San José, pero es totalmente falso, las calles que nombro no existen. No se puede hacer un tour de la novela.

Ahí has perdido mercado.

De eso me di cuenta luego, pero da igual, era una forma de situarlo.

Ahora que has mencionado los 90 y Nirvana, vamos a hablar un poco de música. ¿Fueron los 90 el último momento de gran éxito comercial del rock?

Es que estamos hablando de la época preinternet. Igual que hay que hablar de otros movimientos pre-MTV y de qué manera el vídeo mató a la estrella de la radio. De hecho, la primera vez que oí a Nirvana fue en la MTV, el Smells like teen spirit. E hice algo que ahora suena obsoleto y viejuno, pero era la que podía hacer: fue a mi tienda de discos habitual y les pedí el Nervemind. Todavía no había llegado y a los pocos días me llamaron por teléfono para avisarme de que ya lo tenían. Esto ahora mismo suena prácticamente a Atapuerca, pero es que el consumo de música tiene que ver con la repercusión de cualquier movimiento. Respecto al grunge soy muy fan. En 1995 o 1996 tuvimos de invitado en el FICX a Doug Pray, que dirigió el documental Hype!, sobre el grunge. En su día me impresionó mucho y el tío me cayó de puta madre. Se dedica a desmitificar un poco. Claro, hablar ahora de mito con Kurt Cobain muerto y lo que pueda quedar de Soundgarden y todos estos… hay una distancia desde la que se puede hablar, pero en esa época… Por eso, hablar del grunge como último gran movimiento…

Más que el grunge me refiero a la década de los 90, porque aparte de Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y los grandes del grunge, también fue el momento de la gira del Use Your Illusion de Guns ‘n Roses o del negro de Metallica… grupos que llenaban estadios, los chavales se compraban las camisetas y se los querían follar, y que eran un fenómeno social. Ahora hay nuevos grupos de rock, pero ya no son fenómenos sociales.

Lo que echo en falta ahora es un recambio generacional de espectadores. Hay muchos factores, pero uno de ellos y que no se puede negar es la mala influencia de los “reality-shows” musicales. Hablo de gente muy joven. Recuerdo cuando yo tenía catorce o quince años,  teníamos otra forma de consumir porque era lo que había. No digo que sea ni mejor ni peor, pero te especializaba de otra manera. No me gusta llegar a axiomas ni sé llegar a verdades absolutas, pero cuando de pronto tienes acceso a los 13 LPs de un grupo de golpe… tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y uno de los inconvenientes es que no lo valoras de la misma manera. No quiero sonar a batallitas, pero cuando alguien iba a Londres y le encargabas vinilos, a ese vinilo le dabas unas oportunidades que ahora no le das. Recuerdo LPs sobre los que pensaba que, como me habían costado 800 pesetas, tenía que tener algo y lo escuchaba y lo escuchaba hasta que lo desechaba, pero ya con un juicio crítico tremendo. Pero me da la impresión de que no hay un recambio generacional y los grupos que triunfan absolutamente duran muy poco. No sé si es bueno, malo o, simplemente, un nuevo hábito de consumo. Ahora las grupos que llenan son Muse, Coldplay, siguen siendo U2… me parecen fans muy válidos, pero creo que tienen otra manera de relación con la música. Antes la música era un ocio más absorbente, ahora está muy relacionada con otras cosas, y ahí hay una parte positiva. Por ejemplo: sale el nuevo videojuego de Call of duty y es una revelación absoluta. El Grand Theft Auto 5, por ejemplo, para mí también es música. A mí me gusta mucho mucho el reggae y me llama mucho la atención cómo hay gente que, sin darse cuenta, tiene una cultura de reggae gracias a la emisora de reggae del GTA. Pedro Vera, el dibujante, es muy amigo mío, y a él no le interesa el reggae en absoluto, pero un día le enseñé una portada de Scientist, que es un artista mítico de dub en los 80, porque quería enseñarle el dibujo que había. Le gustó la portada y no le hizo más caso, pero luego puse el disco y se quedó flipando. Me dijo que esas canciones él las oía en la emisora del GTA. No sabía quién era, pero conocías las canciones. Y eso dice mucho a favor de la investigación musical que han hecho en el GTA y del buen gusto que tienen.

Los videojuegos son ya superproducciones. Hay un grupo ruso que apenas conocería nadie, Kinó, pero una canción suya salía en el GTA y se hizo famosísima.

Yo no soy fan del GTA, pero comentándolo con Pedro y animados por unas cervezas me puse casi místico y resulta que ese LP me lo compré en 1983 en California y, unos años más tarde, el CD en Londres; y lo he escuchado hasta la saciedad. Yo lo consideraba muy minoritario, pero paralelamente había millones de jugadores de GTA que tenían las canciones perfectamente localizadas. Puede que no hubieran investigado de quién eran, pero las conocían y apreciaban tanto como yo. Por eso, volviendo al tema, el consumo de música ahora está mucho más difuso, es otro tipo. Estamos viendo cómo se venden menos discos. Es obvio, evidente y comprensible. Estamos en el proceso de adaptarnos a otro tipo de consumo musical.

Supongo que lo que más tocarás con la guitarra y pincharás es reggae.

Quiero dejar claro que soy un fraude en todo lo que hago. Cuando pincho discos me gusta decir que soy “pinjahdiscos” (Jah es el dios rasta). Y tengo otra faceta, si se puede decir así, que también es un fraude, que es que pincho brasileño. No es que sea una maravilla, pero si me llaman para pinchar otro tipo de música diré que no, aunque con gran dolor porque me gusta. Cuando pincho reggae suelen ser vinilos porque tengo una colección que me da para pinchar unas cuantas horas. No hago grandes virguerías, pero como hobby lo gozo muchísimo.

Es decir, que así como en el programa Ilustrres Ignorantes habláis de lo que no sabéis, en música te gusta pinchar solo lo que conoces.

Sí, pero sin grandes alardes. Para dar un ejemplo: pincho reggae y pongo muchísimo a Bob Marley. Hay gente muy purista que no lo aprobará porque le parecerá que está muy oído, pero a mí me sigue pareciendo grandioso. Luego, hago una cosa que está muy mal vista, y es que si alguien me pide una canción y la tengo, la pongo. Queda fatal, pero si alguien me pide una canción, yo la tengo y encaja con el momento, qué más quiero que esa persona disfrute. Además yo soy mucho de dar la vara a los disk-jockeys.

Empatizas con el que te la pide.

Sí, sí. Es más, si tengo la canción y me encaja soy capaz de quitar la que tengo ya preparada. Y si la que me lo pide está buena ya no te digo nada.

Ese tipo de cosas suelen influir.

Hombre… ¿y a quién no? No, fuera bromas: si es un feto malayo pero la canción encaja la pondré igualmente.

¿Los DJ te hacen caso cuando les pides cosas?

Tampoco me arriesgo mucho, porque más o menos sabes quién te escuchará. Si es un DJ de esos profesionales ni llegas a la cabina, pero no me quejo del caso que me hacen. Suelo enviar a amigas que estén buenas a que pidan ellas, y si lo pide una tía buena puede entrar hasta Camela.

Varias veces has dicho que donde más cómodo te sientes es en Ilustres Ignorantes. ¿Qué es lo que hace que sea así?

Que no se parece a nada. Tampoco tengo un currículo tremendo en televisión, pero he estado en Channel nº4, que era un programa “mainstream” en las tardes de Cuatro, he estado en Paramount comedy con Ricardo Castella, con el que también tenía libertad absoluta… pero en Ilustres hay varios elementos que lo convierten en algo insólito. Para empezar estoy con Cansado y Coronas. Si en los años 80, cuando veía con una admiración absoluta El orgullo del tercer mundo, me hubieran dicho que yo compartiría programa o incluso escenario como estamos haciendo con la gira, con Cansado, me hubiera tumbado para esperar ese momento, porque es una especie de cumbre en la vida. Pero es que encima estoy con Coronas, con el que llevo años trabajando en guiones, colaboraciones y mesas redondas… que entre los tres haya esta cosa tan hortera que se llama química, pero que la hay, y luego oyes hablar a Cansado, que tiene el culo pelado de experiencias televisivas y teatrales de todo tipo, y entiendes por qué a él le motiva tanto algunas cosas que compartes honestamente, como el buen rollo que tenemos, la preparación… llevamos cinco años haciendo Ilustres, y parte de la preparación son estos cinco años de rodaje que llevamos. Pero estamos hablando de un programa básicamente improvisado en el cual tenemos muy pocas pautas previas. Sabemos alguna pregunta, pero no todas las que va a hacer Coronas. Es muy importante el apoyo, porque puedes arriesgar muchísimo, cosa que no me ha pasado jamás en la tele. A veces hago chistes y luego, cuando los oigo, me dan ganas de pegarme un tartazo en la cara, pero es una prueba de ese relax que permite que te arriesgues sin ningún tipo de compromiso con un chiste arriesgado, elevado, absurdo, una broma privada o incluso malo porque ahí están Coronas o Cansado —o incluso los invitados— que en seguida van a coger el testigo y tirar hacia otro lado. No hay esa presión que puede tener un monologuista, aunque estoy hablando sin tener ni puta idea porque no hago monólogos. Pero esa presión del chiste que no funciona se me antoja como una pesadilla tremenda. En Ilustres además contamos con la libertad absoluta que nos da Canal +, que es un lujazo en la televisión actual. Por eso creo que es un buque insignia de Canal +, porque esto jamás podría estar en un canal generalista.

Viendo el programa es la sensación que uno se lleva. En un canal generalista has de pensar muy bien lo que vas a decir, mientras que en Ilustres parece que si se os ocurre algo lo dejáis ir.

O, en un generalista, quizá si te dejas llevar para el siguiente programa ya no te llaman, porque los límites están mucho más marcados. Pero ya no solo lo que puedas o no decir, tampoco vamos a vender que vivimos en un estado represor, sino simplemente el formato: cinco tíos sentados a una mesa hablando, sin SMS ni piezas fuera de la mesa, con tiempo para expresarse… es un formato que ya es llamativo que sea tan novedoso con toda la oferta de canales que hay. Resulta distinto y original.

Además del formato, el mismo humor. ¿Crees que cada vez está peor visto tocar ciertos temas o decir ciertas palabras? ¿Dónde crees que está el límite si es que lo hay? Parece que el rey, por ejemplo, ya no es tan intocable.

El caso del rey me encanta porque, aunque no es mérito de Ilustres, hay que recordar que hace unos años secuestraron una portada de El jueves. Todo ese proceso me pareció fabuloso. Yo estoy en la revista, y lo viví muy de cerca. Un detalle curiosísimo, que lo cuenta Manel Fontdevila —que es el autor del dibujo con guion de Guillermo—, es que la postura en la que el príncipe y Letizia están en la portada mucha gente la asociaba a un anal. Que ya es curioso, porque hay maneras de penetrar vaginalmente desde atrás. Eso de entrada. Y segundo, decían que era una postura vejatoria, y la explicación de Manel, que es el dibujante, me parece fantástica: es la única postura en la que puedo dibujar los dos rostros de frente. Y eso anula todas las pajas mentales que gente muy ofendida pudo hacerse. Es una simple cuestión práctica. Pero tampoco es mérito exclusivo de El jueves. Recuerdo que fue muy llamativo cuando en Crónicas marcianas Manel Fuentes comenzó a imitar al rey. Simplemente se ponía una banda e imitaba la voz. Pues eso fue un pequeño peldaño que nos sorprendió a todos. Era humor blanco, pero nos llamó la atención. Esto ahora se nos olvida porque el rey mismo ha dinamitado la poca credibilidad que tenía y todos los humoristas de España le agradecen que sea una persona tan sumamente torpe, engreída y cochambrosa. El rey parece una factoría de crear chistes para humoristas.

Parece que haya estado retenido durante un tiempo y ahora, de repente…

Pero ha sido un proceso muy natural. En España hay cosas que han ido muy despacio, y esta era una de ellas. Siempre se nombra con envidia el ejemplo de la monarquía inglesa, pero aquí hay una diferencia muy importante porque la monarquía inglesa en general es querida en Inglaterra, pero la de aquí cada vez menos. Además, el tipo de manipulación que propugnan desde la misma Casa Real, como el programa Audiencia abierta que hacen en Televisión Española los sábados por la mañana, es demencial. Es como un retroceso. Les hace más daño que el presunto beneficio que puedan sacar de un ejercicio de lameculismo tan llamativo, obsoleto y rancio.

Ni Peñafiel en sus tiempos.

Pero ahora Jaime Peñafiel, al fin y al cabo y a su manera, también les mete caña. Como está resentido con Letizia y con la reina es un palaciego incómodo. Son ellos mismos, con esa especie de escudo protector tan absurdo que han intentado crear a lo largo de los años alrededor de la figura del rey. Yo me imagino al propio rey dentro de ese escudo haciéndolo añicos con un pico: la cacería en Botsuana, las disculpas que pide, el ojo morado, las caídas frecuentes… y luego cosas más serias, como los tejemanejes económicos que hay detrás. Un rey que empezó con una mano delante y otra detrás y ahora tiene una fortuna respecto a la cual nadie se pone de acuerdo en cuántos miles de millones son, con asuntos muy turbios por ahí metidos y una píldora dorada por los empresarios más nefastos del país… no se sostiene por ningún lado. Es bueno recordar que hace no tanto tiempo, unos quince años, aunque por la constitución es una figura inviolable, había gente que se sujetaba mucho y tenía mucho cuidado con decir según qué cosas. Esa veda se ha abierto y, volviendo a la pregunta del límite, yo creo que los límites se los tiene que poner cada uno. Yo sé qué cosas no me hacen gracia, pero es que el humor funciona así. Siempre lo comparo con un portero de fútbol que chuta el balón. Él sabe cómo coge el balón y cómo lo patea, pero el balón cae muy lejos y puede caer entre jugadores enemigos igual que puede recogerlo un jugador de su propio equipo. Pero tú lanzas el balón: sabes lo que quieres decir, cómo lo dices y de qué te estás riendo. Twitter es un ejemplo magnífico. Haces un chiste que para ti está muy claro y definido y, de repente, es alucinante por dónde te sale la gente. Esto es algo muy obvio del lenguaje escrito, que es una fuente continua de errores de interpretación. Si nos pasa con los whatsapp con nuestros amigos o pareja y se monta una bola tremenda, en el humor es todavía más evidente. En Ilustres me pasa a menudo con los chistes guarros. Cuando se sacan de contexto son una cerdada sin más, pero mucha gente que ha visto el programa habitualmente sabe que cuando digo alguna cerdada evidente es, simplemente, eso: un chiste cerdo. Y no tiene más recorrido. Otras veces puede tener algo detrás, pero hay gente que a veces se escandaliza sin más. Y no he tenido ninguna queja, pero quizá hay gente que me identifica demasiado con eso.

Encadenar chistes cerdos para crear tensión escénica esperando el siguiente es un arte.

Lo mío no ha sido buscado ni es premeditado. Pero si te fijas en la televisión es curioso. Hablamos, por ejemplo, de las cadenas “mainstream”: se permite todo tipo de violencia, no hay límite: degollar, descuartizar, violar… se permite todo tipo de sangre y de violencia, se permite el sexo sugerido y las palabrotas están mal vistas. Una blasfemia no se permite. Un sexo sugerido y sin mostrar la polla en erección es posible, pero con la violencia no hay problemas. Por favor, que venga un sociólogo y saque conclusiones. Es decir, sí que hay un tabú que me resulta muy llamativo. Hace muchos años en un artículo yo proponía que, igual que hay Ciencias Sociales o Ciencias Naturales, se estudiaran las Ciencias Marrones. La escatología está presenta en la vida de todos cada día. Y si no está presente tienes un problema que puede ir desde el estreñimiento hasta dolencias más graves. Yo no digo que hablemos todo el rato de eso, pero me llama la atención que una mención escatológica o sexual, por educada o cortés que resulte… porque se puede ser cortés, puedes usar la palabra “secreción”…

O chorromoco.

O chorromoco, o zumo del amor si quieres ponerte cursi, o lo que sea. Pero sigue llamando la atención. Yo no tengo una teoría muy formada de por qué, pero a mí me viene muy bien, porque uno de los aciertos de Ilustres creo que es que hablamos de estos temas con naturalidad. Es decir, no hay voluntad de epatar, de llamar la atención o transgredir, es naturalidad. Y si dentro del acto sexual existe el flujo vaginal y el semen, pues nombrémoslo igual que hablamos de las mariposas en el estómago para hablar del amor. Para mí, una de las claves del éxito de Louis C.K., el monologuista, es que trata estos temas con absoluta naturalidad. Podemos hablar de las comidas en los aviones y del aparcamiento del Ikea, pero la polla también tiene un mundo muy natural y de andar por casa. Hay más gente tocándose la polla que en Ikea. Mucha más.

Ahí tenemos un aforismo.

Hostia, pues sí, me tengo que hacer una camiseta. Lo del chiste de la gente que no sabe salir de Ikea… hay mucha más gente que no sabe entrar en un coño.

Me he acordado de Bill Hicks, cuando en sus monólogos decía: “Tranquilos, va a haber chistes de pollas”.

Es que Bill Hicks era indispensable. Es todo ese punto de más que tiene la stand up americana. Está muy bien que haya una base costumbrista, pero cuando hablas de George Carlin o Bill Hicks y ves que tienen ese punto más que es reflexión a través del humor, me parece ya una actitud vital, filosófica. Y me pongo muy serio, me parece la manera de entender y vivir la vida, de saber que hay ciertas cosas que nos están intentando imponer. Todo lo que decía Carlin sobre la religión me parece axioma. Recientemente lo vi y puse en Twitter lo que decía Bill Hicks sobre las banderas, esa relación casi obsesiva del patriota con la bandera… y además lo hacen desde el humor. Y es que el humor es eso, es una manera de tamizarlo todo. Me gustaría que en los momentos realmente crudos de mi vida me siguiera saliendo la vena humorística, como así ha sido cuando he tenido alguno. Mira, te voy a contar uno: mi madre era muy fan de Muchachada Nui, y entre mis tres hermanos y yo decidimos poner encima de su féretro una chapa de Enjuto Mojamuto. Y en el tanatorio asistimos gozosos a la escena de la gente que se acercaba a presentar sus respetos y veía a Enjuto Mojamuto. Pues el “reconfort” que los cuatro hallamos en la idea de nuestra madre viendo ese momento fue una manera de aliviar el duelo, que era enorme, y no era más que una manera de suavizar a través del humor.

En España hay una gran cultura humorística desde hace siglos, pero está menospreciada frente a otros géneros. ¿Por qué es así?

Es que creo que la comedia está minusvalorada en todo el mundo. En los Oscar, por ejemplo, una película de coña no se lleva premio así lo maten. A mí me encantó Resacón en Las Vegas. Sin perder el horizonte de que la pareja y la familia tienen un valor, hay un canto a la juerga como actitud vital y necesaria absolutamente fascinante. Luego, todo el desarrollo de la película me gustó mucho. Y los títulos de crédito son ya míticos, son parte de la historia del cine. Y, por supuesto, no fue ni nominada. En los Globos de Oro sí rascaron algo, pero es otra cosa. Otro caso aplicado a la tele: House. Es un drama cuya mayor virtud parece ser la actitud cínica, distante y humorística de House. Pues para mí aún era más cabrón el doctor Becker, en la serie de Ted Danson. ¡Es que fumaba! Y eso es peor que la vicodina. Pero lo que pasaba es que era una sitcom. Entonces, automáticamente el mensaje se diluye. Ves a House sufriendo con su adicción mientras que Becker era positivo. Pues al ser sitcom parece que no cuenta. Y esto pasa continuamente con el ejercicio artístico de la comedia. Si sabes que es comedia parece que el mensaje pierde fuerza y valor. No voy a decir que hacer llorar me parezca fácil, pero sí es mucho más fácil que hacer reír de una manera sincera y honesta, no hablo de un tartazo en la cara. Veo muchísimo más mérito en cualquier capítulo de Rockefeller Plaza que en Mujeres desesperadas, que tiene ese tono de “dramedy”. Está pasando en Hollywood, pues en España también se aplica.

Me refería más a la literatura: la cultura anglosajona, por ejemplo, valora muchísimo a los escritores humorísticos, hablo del ámbito académico. Nosotros sin embargo los tenemos, parece, en un escalón inferior.

Un gran ejemplo de eso es Eduardo Mendoza. Las novelas de ese detective raro están consideradas por la crítica como obras menores. En cambio, parece que el Mendoza trascendente de La ciudad de los prodigios es el que cuenta. Pues lo siento mucho, pero para mí no, yo me quedo con el otro Mendoza. Y no es por hacer de menos a su parte más seria. A veces me parece que el propio Mendoza, que es tan humilde y educado, en su discurso habla de sus novelas cómicas en un sentido menor.

El propio Mendoza, en el prólogo de El misterio de la cripta embrujada, explica que aunque se lo pasó en grande escribiéndola fue una especie de descanso entre dos novelas serias.

Y esa es la impresión que da en muchas de las entrevistas promocionales. Mauricio y las elecciones primarias, por ejemplo, reconociendo que está muy bien escrita, no me interesa tanto como otras. La última humorística, sin embargo, reconociendo que la intriga al final se le va un poco, la manera de escribir y los hallazgos literarios y lingüísticos que tiene en cada frase, de qué manera le da la vuelta a una situación que ya es absurda de por sí… es una gozada. Puede que la trama argumental no te interese tanto pero la forma es impecable. Sin embargo, no está valorada, ni siquiera por el propio Mendoza. Y en televisión pasa lo mismo, de repente ha habido una eclosión de humor que se ha ido diluyendo y que ya va por géneros, sobre todo a las series. Pero acuérdate de que estaba Vaya semanita, Agitación + IVA, Corriente alterna, Splunge, El informal… esto se concentró en un período de unos diez años y, de pronto, parece que las cadenas creen que no hace falta humor. O el caso insólito y llamativo de Neox, que tiene en la nevera la tercera temporada de Museo coconut desde hace mucho tiempo y no la emite. Yo creo que había un remanente de espectadores que venían de la segunda de Coconut y hay un grupo de fans del “grupo de Albacete”, alrededor de Joaquín Reyesy compañía… En nuestra historia hay otra carencia importante que es la ausencia de sitcoms. Y ya no digo de producción propia, que es evidente, sino de importación. En su día triunfó Cheers. Es verdad que no había muchas más opciones de televisión, pero las grandes sitcoms americanas de los últimos años han pasado por España con más pena que gloria. Y me refiero a Seinfield, a FrasierFriends tuvo su momento, eso sí. Y no es que no haya hueco, me acuerdo de que a mediados de los 90 El príncipe de Bel-Air tenía millones de espectadores a las 2 de la tarde, esa franja tan rarísima donde también han funcionado Los Simpsons. Hay un público para consumir series americanas de 23 minutos. Antena 3 lo intentó muy vagamente con Seinfield en prime time.

Aquí en España se hizo el remake de Cheers.

Para que veas el trato que se le da a las series. Y cuando digo sitcom son 23 minutos, no el pecado que hicieron con Siete vidas, por ejemplo, que duraba 50 y eso, para los guionistas, es lo peor. Ala… Dina creo que duraba media hora, o 24 horas, con Pilar Bardem; en Cataluña estaba Plats bruts… pero no hay una tradición. Farmacia de guardia podría haber sido nuestro I love Lucy, era un buen punto de partida: una serie familiar, blanca… pero de allí se pasó directamente a Médico de familia. Cuando la estrenaron, a principio de los 90, al ver las promos, pensé que era un poco Padres forzosos, y con ese convencimiento vi el primer capítulo, pero comprobé que no era eso, que era un drama con tintes familiares con una duración excesiva. En la educación audiovisual tenemos ese hueco tremendo. Incluso en la producción. Estoy seguro de que los guionistas, actores y demás han visto y conocen sitcoms, pero desde el punto de vista de educación audiovisual del espectador… Tengo una teoría de que a mediados de los 90 alguien compró un contenedor de series para La 2 de Televisión Española. Durante un período muy gozoso de mi vida la madrugada de La 2 era todo sitcoms. Quizá había cuatro capítulos de cuatros sitcoms distintas cada madrugada. Creo que las compraron a pedo pero luego ningún ejecutivo o programador les encontró el hueco que merecían. En América Los Simpsons están en horario de prime time, y aquí están a las dos de la tarde.

Recuerdo que, si no simultáneamente a Farmacia de guardia, casi, estaba Los ladrones van a la oficina.

No sé si esa sí era de media hora, pero fíjate qué reparto. Era la polla. Creo que la reponen en Neox o Nova.

¿Qué sitcoms americanas estás siguiendo ahora?

Estoy encantado con la reposición de Frasier en La 2. Hasta tengo una alarma en el móvil, porque si estoy en casa me pilla currando. La interrumpieron en verano para emitir Curro Jiménez en su lugar…

Es muy de verano: o eso o Verano azul.

Y al poco se murió Sancho Gracia… no estoy relacionándolo, pero bueno. También fui muy feliz cuando hace dos años Neox emitía Scrubs, tres o cuatro capítulos diarios. Fue una manera de ponerme al día con la serie, que me parece fantástica. Acabé siendo muy fan. Ahora mismo lo soy de Rockefeller Plaza, por decir una que se esté emitiendo. Creo que llevan seis temporadas y hablan ya de acabar. Me parece espectacular. El personaje de Alec Baldwin me deja boquiabierto. Además tiene este componente añadido que me interesa de metatelevisión: los entresijos de un supuesto Saturday night live en el que Tina Fey es coordinadora de guion, como era en el SNL original, los cameos… me sorprende constantemente. Otra de la que soy muy fan y veo que me estoy quedando solo es Episodes, que está ahora emitiendo Canal + su segunda temporada. Es Matt LeBlanc, el de Friends, haciendo de sí mismo. También es metatelevisión. Son unos guionistas ingleses que tienen una serie de éxito en Inglaterra y un productor americano los contrata para que hagan la versión americana. La versión británica es un viejo profesor en un internado británico pero para la americana el productor les impone a Matt LeBlanc para que haga de profesor de un equipo de hockey. De hecho LeBlanc se llevó el Globo de oro. Me gusta pillar series. También pongo DVDs, pero me gusta pillarlas en directo, por eso estoy muy atento a Neox o Fox, que ahora está con Cómo conocí a vuestra madre o The big bang theory, de la que creo que ya estoy en el punto de que no me gusta.

¿Culpa de Sheldon?

Sí, Sheldon en la vida real sería insoportable. Es la ventaja de las sitcoms respecto a otros géneros, da igual que te pierdas quince capítulos que puedes retomarlo en cualquier momento. Por eso cada vez me cuesta más engancharme a un drama actual.

Volviendo al asunto: ¿en que te apoyas para hacer humor?

Insisto en que no me considero humorista y no lo digo para epatar o hacerme el guay.

¿Entonces es involuntario?

Tiene mucho que ver con la actitud vital. A mí siempre me sale un comentario humorístico, irónico, cínico o absurdo. Por eso me identifico mucho con Chandler [el personaje interpretado por Matthew Perry en Friends]. Chandler es un poco irritante en la vida real. Tiene un humor que viene del siglo XIX, es el humor por la contraposición con lo normal. En la revista MAD, revista satírica norteamericana, durante años hubo una sección que era algo así como “Respuestas idiotas a preguntas obvias”. Y ese es el humor de Chandler. Recuerdo un ejemplo en la revista MAD en el que había un avión en vuelo y una cola para el baño. Llegaba una persona y le preguntaba al último si eso era la cola para el baño, a lo que este respondía que no, que los que estaban de pie era porque tenían una fobia que les impedía volar mirando hacia delante. Pues eso es Chandler: “No sé si cocinar cordero o pato. Pues los corderos son más miedosos porque si no la película habría sido El silencio de los patos”. Hace gracia, pero en la vida real es irritante. Cuando alguien te hace una pregunta que es obvia y tópica pero que tiene un sentido porque es una manera retórica de hacer avanzar la conversación y tú sales por peteneras es porque te hace gracia, pero solo a ti. Yo esto lo uso mucho. En la serie Sigue soñando, que es también de Kaufman y Crane, hay una escena que me encanta y que resume mi infancia: el hijo de Martin Tupper está en casa y se pone la cazadora y se carga la mochila y el padre le pregunta si se va. Y el niño le contesta que no, que acaba de llegar y lo está haciendo todo al revés. Pues eso era mi infancia: un continuo gilipollas contestando siempre lo que no tocaba. Por cierto, se me está yendo la olla… ¿a qué venía esto?

A tus referentes.

Cierto. Por eso, hablando de esta actitud vital, hay una generación anterior de humoristas que dividían su faceta de humorista de su faceta cotidiana. Lo típico que conoces a un humorista y es muy serio. Hay una nueva generación —Javier Coronas, Raúl Cimas… los humoristas de nuestra generación— que tienen una actitud vital de coña y que la aplican a su trabajo con la suerte de poder vivir de ello. En mi caso no tengo un referente claro. Sí sé a quién me gustaría parecerme. Me gustaría tener la profundidad de Carlin o Hicks, pero lo mío es mucho más espontáneo y absurdo. En cualquier tema, por serio que sea, hablo con un tono irónico. Me gusta más decir irónico que humorístico, porque no siempre busca la risa algo que se dice en ese tono, a veces busca la reflexión. Yo escribo mucho, libros y artículos, y siempre intento lograr esa distancia irónica. Si tuviera que citar un referente quizá citaría a Mendoza más que a Jerry Seinfield, que también tiene su miga. Hablando de Seinfield, lo que está haciendo ahora me parece… Seinfield siempre había sido el que peor me caía de los cuatro en la serie. Me parecía el más fácil y obvio, el apoyo para que los otros se lucieran, pero ahora me ha cambiado totalmente el chip. Hace una cosa que se llama Comedians in car getting coffee, que cuelga gratis en Internet y de las que debe de llevar ocho o nueve entregas. Es una entrevista muy bien montada en la que él va en un coche de su colección a buscar a un cómico y van a tomar un café; y mientras van hablando de la vida. Son quince o veinte minutos, pero es alucinante. El capítulo que le dedicó a Kramer ya lo he visto varias veces y no deja de asombrarme, porque en 17 minutos hablan de todo: del rodaje de Seinfield, de una crisis que tuvo Kramer hace unos años cuando empezó a lanzar insultos racistas hacia unos espectadores negros que le reventaron el show… Hay otro capítulo con Alec Baldwin, otro con Rick Gervais, con Larry David… El formato ni siquiera es original, ya lo hacía un cómico inglés, pero te permite descubrir cositas muy divertidas y, a la vez, interesantes. Y ese es el tipo de humor que me interesa más. O el humor que descubrió Rick Gervais con The office, ese humor incómodo, anticómico, esa risa por vergüenza ajena… y fíjate, en España lo emitió Cuatro, en verano y a las dos de la mañana. Además el primer capítulo lo vi sin referentes, sin saber quién era Gervais, y dije: “¡Pero si esto es la polla!” Pasó sin pena ni gloria pero es un referente para los humoristas de todo el mundo. Es un tipo de humor que no es tan obvio ni evidente, es más incomodidad, pero del que puedes sacar mucha más enseñanza que de un tartazo en la cara, del que también soy defensor. Me puedo pasar horas viendo vídeos caseros de banquetes de boda. Me parece tan llamativo que haya gente que haya estado meses preparando el momento más importante de su vida y, de pronto, queden inmortalizados resbalando en un baile mientras se agarran a las cortinas y se rompen el vestido…. tiene una gran fuerza de parodia y vergüenza ajena. Reconozco que a veces los busco por Youtube.

Hablando del humor y el absurdo, y volviendo a Ilustres Ignorantes, se ve claramente que el estilo de humor de cada uno se acopla con el de los otros. ¿Cómo crees que encaja el tuyo con el de Coronas y el de Cansado?

Para el espectador menos atento Coronas hace una labor invisible, pero es muy importante. De entrada, repartir juego. Está pendiente de muchas cosas, y en el directo se encarga de que todo el mundo hable más o menos por igual de tiempo, si quieren o no. Evidentemente yo no hablo lo mismo que Cansado, pero no es algo que esté preparado, yo soy más de hachazo y Cansado tiene un humor que desarrolla.

Esa especie de erudición absurda tan suya.

Exactamente. Pero además notas que realmente hay una erudición detrás. Él es un gran estudioso de la historia y juega a juegos de guerra con soldaditos, que requieren una gran preparación histórica. Y además tiene una curiosidad insaciable. Y todo eso lo aplica. Además tiene unas tablas, una manera de contar, un tempo, unos giros radicales que, aunque yo quisiera, no sabría, porque es un don, un arte. A mí me sale más el comentario breve y, cuanto más pueda condensarlo, mejor.

Humor minimalista.

O quizá es pura vagancia, para no extenderme. Si alguna vez el cuerpo me pide extenderme yo noto que no es mi medio natural. Y tengo la suerte de que esto haya encajado así, porque nos compensamos genial. Luego está Coronas, que mete sus puntualizaciones y hace sus juegos de palabras; ya no solo con nosotros dos, con los invitados también. Coronas es como el bosón de Higgs que está uniendo a un electrón —mi caso— con el núcleo del átomo, que es Cansado. No sé de dónde he sacado esta comparación, pero ahora que lo pienso está bien. El núcleo del átomo creo que es Cansado.

Aunque solo sea por el peso atómico del tiempo que pasa hilvanando esos discursos.

Incluso hay esta regla no escrita de que la primera respuesta la da Cansado. Javi plantea la pregunta y le pide la opinión a Javier. Y es como un fractal, abre temas para aburrir. Cansado tiene más ojo analítico que yo porque lleva más años y porque tiene mejor interiorizado el método. Él se da cuenta de que no hay competencia, siempre estamos a favor. Incluso los invitados que vienen, que suele ser gente que ya conoce el programa o que son afines, hay una especie de respeto entre todos. Lo que decía antes de una broma que puede fallar. Las dos primeras temporadas, que grabábamos en un estudio por la mañana, se notaba, en mi caso sobre todo, lo que Coronas llama “capitanas”. En Aragón se llama así a los matojos secos que bajan rodando por Los Monegros. Yo era un experto en capitanas, había chistes que ya no solo el público del estudio sino la propia mesa me miraba como diciendo “What the fuck?” Y ahí no me quedaba más que encoger los dedos dentro de los zapatos y que pase. Eso me vino muy bien como proceso para que ahora sea totalmente inmune. Ahora me da igual, no tengo filtro ni para bien ni para mal, lo suelto y más de una vez ocurre que no funciona. Pero siempre noto que entre los tres se ha creado buen rollo. Que no siempre tiene que haberlo entre humoristas, me acuerdo de la película Muertos de risa, de Álex de la Iglesia. Y aquí todos vamos a favor, incluso reforzados por la experiencia que está siendo la gira. Llevamos alrededor de año y medio haciendo una gira muy puntual y hacemos quizá un bolo al mes, pero esa experiencia ha reforzado esa especie de lazo entre nosotros que hace que cada uno estemos muy cómodo con el papel que juega.

¿Es fácil integrar a los invitados en esa dinámica?

Nosotros contamos con que el invitado haya visto el programa y eso siempre ayuda. También invitamos siempre a gente afín, que nos caiga bien y que esté un poco por la labor. Supongo que habrá gente que diga que no, pero a poco que veas los 23 minutos de un programa pillas el timing. Te llevas sorpresas fantásticas. Recuerdo a Pedro Vera. Era una incógnita, porque no es una persona acostumbrada a estar frente a las cámaras. Resultó que es un gran seguidor del programa y pilló perfectamente el timing. Además los chistes que dijo eran buenísimos. Y fue un descubrimiento de tal magnitud que va a ser nuestro invitado para el bolo que hacemos próximamente en Murcia. Creo que no es tan difícil encajar. Puede crear algo de respeto, porque cualquiera que vea el programa verá a tres tíos que van de la mano y que están muy engrasados, pero también, y nos ha pasado con todos los que han pasado por allí, todos los invitados acaban sintiéndose cómodos porque todos remamos a favor de obra, y ese es el papel de un programa amable que no busca quedar por encima de nadie.

Lo que comentabas antes de que Cansado es el primero en responder ayuda a que se cree la tensión que entonces permite tu comentario.

Sí, es que si la primera respuesta fuera el hachazo… De hecho, si yo fuera el primero en contestar me vería obligado a desarrollar un poco más, sería más incómodo. Lo de Cansado es muy meritorio, es como ver un buen gol, que parece fácil, pero no; él lo hace parecer fácil, pero está creando una expectación. Recuerdo uno que era sobre qué inventarías que no esté en el mercado. Se tiró un buen rato y dijo que en su familia todos eran calvos, así a su manera, con esas iteraciones: «En mi familia son todos calvos, ¿eh?, pero todos, no hay nadie que no sea calvo, nacemos con pelo y tal pero en seguida nos quedamos calvos, yo no sé si pasa en otras familias pero en la mía todos calvos…» y que no inventaría un crecepelo para sus hijos, sino que todo el mundo fuera calvo. Te prepara para una cosa y de repente te abre otra puerta. Es un mérito fantástico, por eso lleva tantos años haciéndolo con Faemino.

Dijiste en Twitter que cuando llegaras a cierto número de seguidores ibas a ser chica en un bukkake. 

Cada vez que voy a alcanzar un número redondo hago una promesa. También dije que iba a follarme un cerdo delante de las cámaras de Telecinco y, en el último, dije que me iba a vestir. Pero como en Twitter no hay notarios ni nadie que te exija hacer una webcam con eso, lo voy haciendo en privado.

Hablando de cámaras, has escrito que la televisión ya tocó fondo.

Yo escribí Planeta rosa, que es sobre el mundo del corazón, y el libro acababa con dos premisas contrapuestas y explicaba que ambas eran validas. Una era que había tocado fondo y otra que no. Y en ambos casos explicaba por qué. De una manera muy poco rigurosa, pero daba dos opciones para que cada lector escogiera la que más le gustara. Y esto lo mantengo. No soy tan negativo con la visión de la tele. Hay una frase que me indigna mucho, y es esa de que pones la tele y no dan nada. Es mentira. Todavía tenemos la idea esa de que como la televisión no se paga, en cualquier momento que enciendas la tele tiene que haber algo que te guste, a diferencia de cuando eliges un libro, un videojuego, un partido de fútbol o una película en el cine, que te lo piensas y escoges. Pues no funciona así y hay que cambiar ese chip. La mala tele es muy subjetiva. Cada uno tiene la opción de elegir y ver la tele que le guste o de no verla. Cuando hablas de un programa abiertamente malo y pernicioso, con la alegría que se usa la palabra “telebasura”… por ejemplo Sálvame, que es el blanco de todas las críticas. Pongamos que tiene tres millones de espectadores. Eso significa que 42 millones de españoles no lo ven. Me encanta este juego del espejo porque no sé por qué se le da tanta importancia a tres millones de personas frente a 42 millones que no lo están viendo. Me gustaría que funcionara mejor un canal como Canal +, TNT o Neox, que hace tanto caso a la sitcom extranjera pero no es así. Hay una audiencia cautiva de la tele generalista que tiene que ver eso porque no tiene tele de pago o porque no le interesan otros programas, pero yo defiendo que haya una tele para todo el mundo. Y todo el mundo incluye que haya gente que quiera ver prensa del corazón. Otro motivo para el optimismo, si quieres llamarlo así, es que hay muchos más realities que han fracasado que los que han triunfado. Un reality que haya triunfado de verdad porque se mantenga es Gran hermano. Es el único. Ahora ponte a mirar la lista de realities fracasados incluso en la primera temporada: Escuela de actores, El bus

Pero Confianza ciega fracasó y era muy grande.

Confianza ciega yo lo considero un reality de culto.

Nube es un personaje mítico.

Por cierto, que allí trabajaba Borja Cobeaga, seguro que tiene muchas anécdotas que contar. Incluso hay otros realities que han fracasado al cabo del tiempo, como La casa de tu vida, El número uno… Cuando salió Gran hermano recuerdo a muchos agoreros diciendo que era el fin de la tele. A mí no me interesa para nada el uso que las cadenas hacen de los realities. Es decir, toda la invasión de Gran hermano cuando se está emitiendo: Ana Rosa Quintana por la mañana, Tania Llasera por la noche, los de Sálvame por la tarde… están todos hablando de Gran hermano. Y eso no es que sea bueno o malo, es que es cansino. A mí no me interesa, y no lo veo, pero el formato en sí lo veo válido. Y más cuando tantísimos realities han fracasado por el camino. Yo soy mucho más optimista, creo que por poco dinero tienes una opción muy amplia de canales. Además yo defiendo mucho el zapping como manera de ver la tele. Es decir, todo el tiempo que tardo en ver qué hay en cada canal para mí ya es una manera de ver tele. Muy fragmentada, pero me parece válida. Aunque para eso hay que vivir solo. Bueno, y para tocar la guitarra todo el día también. Y para masturbarte en el sofá.

Fotografía: Alberto Gamazo

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28 comentarios

  1. Qué grande es Colubi. Tiene una cultura televisiva inmensa para lo que es España. Recuerdo en una entrevista online donde dijo que su personaje favorito de TV era…Seymour Skinner! Me sorpredió porque a mi tambien me encanta y porque a nadie se le ocurriría, es todo lo contrario a la obviedad.

  2. karpov

    osea, genial ¿no?

  3. kilgore

    Yo tendría 14 años. Pepe pinchaba en la emisora de los 40 principales de Oviedo. Y ponía lo que tenía que poner. Pero el jodío opinaba. Un día se arranca con una canción de Modern Talking (alemanes con el pelo cardado famosos de aquella), y suelta el comentario:» Esto es lo que pasa cuando no los matas de pequeñitos». Sigue siendo igual de grande.

  4. sencillez creativa.magnífico.

  5. fueradejuego

    100% de acuerdo con lo de House y Becker y eso que a House como personaje me gusta. No obstante,sí quiero decir que no concuerdo con Colubi en su comparación risa-llanto aunque sí en lo del menosprecio sistemático a la comedia (bueno,y al fantástico,sci-fi,…) Yo no tengo la risa floja (últimamente más,eso sí) pero me río con bastante más facilidad que la que pueda tener al llorar. Ahí creo que falla. Hacer llorar de verdad me parece muy muy jodido. De Mendoza sólo decir que leí siendo algo chico «Sin noticias de Gurb» y aunque no recuerdo gran cosa sí recuerdo que me dejó una sensación muy grata. Eso también tiene un valor añadido. Por cierto,Colubi crack,me ha entrado la risa floja con el relato de los vídeos de boda. No sé si esto ya es metahumor,protohumor o qué mierda…

  6. Fulgencio Barrado

    Colubi es un puntazo. Tiene esa pinta de formal, con ese ingenio de maquiavelo. Y luego te sorprende lo mucho que conoce de cine, televisión, música….
    Es un gustazo ver programas de este hombre, siempre tiene cosas divertidas que contar.
    Gran entrevista.

  7. Ignatius

    Gran entrevista. Gervais en The Office UK, bien. Porque es un genio. Pero me gusta mucho mas la versión USA con Steve Carell (continuan con la serie, aunque Carell la dejó hará un par de temporadas). Y lo de Chorromoco… genial.

  8. Sarrià

    Es de esas entrevistas que te hacen pasar un buen rato antes de ir al sofá a masturbarte.

  9. Llanes 83

    Pepe, amparándose en su «ligereza», en su elegante manera de «no tirarse el rollo» y no darse ningún tipo de importancia (y sí dársela a los amigos), es un escritor de ALTURA, aunque él no quiera creérselo. Quién no querría conocerlo y tomarse con él unas cervezas o unas sidras o unas cajas de sidra mientras se conversa sobre libros, música y mujeres y hombres y viceversa. Pero dicho esto, a ver si de una p**a vez termina esa novela que lleva un par de años prometiéndonos: «La extraordinaria vida sexual de Pepe Colubi». Como he leído que prepara la continuación o segunda parte de «California 83», creo que podría hacer un mix atómico, una fusión termodinámica, y apostar por «La extraordinaria vida sexual de Pepe Colubi83».
    Ah!, y esta revista está genial. Con Alfa y Omega es mi favorita.

  10. Buena entrevista. Me ha sorprendido sobre todo, y porque estoy totalmente de acuerdo, lo de Eduardo Mendoza. Los libros sobre el detective loco son GENIALES. Tengo que decir que mientras los leía me sentía feliz, simplemente feliz, me descojonaba vivo en el metro, con la gente mirando, y me daba igual (una sensación similar me pasaba cuando escuchaba a Gomaespuma, por cierto).
    Otro por cierto, ¿aún se puede comprar el libro de Colubi «La tele que nos parió»? Abrazos.

  11. Genial Colubi. Muy buena entrevista.
    ¿Alguien sabe si las actuaciones del tour de «Ilustres Ignorantes» se están grabando y se piensan emitir o algo así?

  12. Pingback: Pepe Colubi: “La reflexión a través del humor me parece una actitud vital, filosófica”

  13. viruela

    estos señores tan circunspectos que se dedican al cachondeo desde un púlpito me revuelven las tripas… para cuando los Morancos en Jotdown?

    • Olga Vilches

      No lo has podido sintetizar mejor.

      Si Colubi es un genio, ¿qué fue Groucho, por poner un ejemplo entre cientos?

      Me dicen que dice que sus salidas son más del «hachazo», no del comentario desarrollado. Venga, hombre.

  14. THE FIRM

    Colubi es un crack y un cachondo pero debajo de eso hay un tío con un talento increíble para escribir y hacer reír y con un gran conocimiento del cine, la cultura y la televisión….. y por cierto el Bar de la azotea del Hotel Barceló del Raval, donde estan tomadas la primera y la última foto tiene una de las mejores vistas panorámicas de Barcelona….lugar inperdible!

  15. diestro

    Me ha gustado bastante la entrevista a Colubi. Muy simple hay que ser para afirmar rotundamente que Colubi es un simple humorista. Este hombre,como bien dicen arriba también, ha sido locutor en los 40, ha escrito varios libros, dirige la sección de crítica de televisión de El Jueves, colabora en la presentación de la gala de los EMMY y de los OSCAR… Se ve que es un tio que ha visto mucha tele,muchas series,y ha oido bastante música. Estoy muy de acuerdo en lo que comenta sobre los GTA:la música que contienen estos videojuegos es francamente buena, lo mismo diría de otros títulos, pero GTA destaca entre todos al traer,entre todos las versiones que han lanzado,más de 700 temas distintos. Ahí es nada. Aunque quizás lo del tema de la música y la accesibilidad…no estoy del todo de acuerdo. Precisamente internet ha dado la oportunidad de que muchas bandas de altísima calidad y que resultaría casi imposible ya no oirlas en radios como Radio 3, sino el simple hecho de encontrarlos en tiendas para su compra, puedan oirse en España sin problema alguno gracias a «inventos» como iTunes, Spotify o Youtube. Otra cosa es que mucha gente se aburra facilmente de los discos y/o artistas que oyen y estén cambiando constantemente de favoritismos, amen de que emisoras como la propia 40 principales no atienda a criterios cualitativos, sino a lo que el populacho quiere. Solo hay que comparar una lista de Del 40 al 1 de hace 20 años con la de esta semana para darse cuenta de lo que ha cambiado la cosa (para peor). Justo en el momento en el que decidieron que preguntar a la gente por la música que prefieren antes que gente que tiene más conocimiento del tema se encargaran de la realización de las emisoras musicales en España.
    Sobre el tema de las sitcoms,si que es cierto que se han maltratado en España,pero porque también las cadenas han preferido realizar adaptaciones o plagios descarados antes que optar por ofrecer los originales. Eso si, comete un pequeño error al mencionar lo de scrubs: siguen emitiéndola en neox por las mañanas, antes de ofrecer la enésima repetición de Aquí no hay quien viva.
    Y sobre ilustres, me parece un programa bastante simpático. Muy básico,pero muy simpático. Al menos no es el típico humor absurdo que abunda en muchas comedietas españolas, o en personajes tan patéticos como Los Morancos o como Juan Muñoz (dijo que iba a hacer un programa para TVE. Back to the 90s)

  16. Debian LX

    Con entrevistas como esta, yo sinceramente espero algún día que entrevisten a Los del Río.

  17. Smerdiakov

    El típico humorista bohemio y criticón que se cree el mejor por que es muy intelectual y culto, aún así, buena entrevista.

    • Agapito

      Cierto, recuerda bastante al típico lector envidioso y criticón que se cree mejor que el entrevistado por que es muy intelectual y culto y utiliza de nick el apellido de un personaje de Dostoyevski.

  18. El tío es una crack. Es perspicaz e ingenioso. Y lo sabe

  19. FranJCoVi

    Imprescindible Colubi en el humor y en la televisión de este país. Tengo más en común con él de lo que pensaba. Tengo miedo.

  20. Pingback: La inmediatez musical (usar y tirar) | Hablatumusica

  21. Jon Secada

    El único humorista capaz de joderle los chistes a cualquier humorista diciendo caca-culo-pedo-pis. Lamentable.

  22. Zaldívar

    Esta bien que haya personajes así en el mundo, en los medios, en la sub-cultura en general… Me gusta su perspectiva desestructurada de la realidad en la que vivimos. Me gusta que mencione al GTA y a la investigación musical de sus creadores, que lo mismo meten un tema chileno de los 70 como uno australiano de los 90… Me parece un poco obsceno por momentos, pero es que también me gusta que se pueda ser obsceno sin tapujos ni falsos eufemismos, en fin, me parece bien que se pueda ganar la vida honradamente!!

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