Las cuatro finales del Arma-K

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k gun

Hoy es 4 de febrero de 2013.

Esta madrugada se ha disputado la Super Bowl XLVII entre los Baltimore Ravens y los San Francisco 49ers.

Durante unas dos horas de juego efectivo, una hora exacta de juego real y algo más de cuatro si le sumamos el prepartido, las interrupciones publicitarias y el espectáculo del medio tiempo, el Mercedes-Benz Superdome de Nueva Orleans se ha llenado con más de 70.000 espectadores, la voz y los contundentes balanceos de Beyoncé Knowles y con 11 hombres acorazados intentando hacer pasar un balón oblongo tras una línea mientras otros 11 hombres igualmente blindados trataban de evitarlo.

Me pregunto cuántos de esos 70.000 espectadores estuvieron en el mismo estadio —cuando aún se llamaba Louisiana Superdome tras ver sus hogares destruidos por el huracán Katrina. Cuántos, hasta ayer, no habían vuelto a mirar a ese techo que fue su “último refugioen agosto y septiembre de 2005. Cuántos habrían podido ir al partido y decidieron no asistir para no dar una coartada a sus recuerdos.

Pero esa es una historia que quizá deba ser contada en otra ocasión. Hoy vamos a hablar de fútbol americano.

La curiosidad más evidente del partido, aparte del apagón de más de media hora, ha sido que los entrenadores de ambos equipos eran los hermanos Harbaugh: John a cargo de los Ravens y Jim al de los 49ers. Un partido que finalmente se han llevado los de Baltimore por 34 a 31.

La segunda final que ganan los Ravens en dos apariciones.

La primera final que pierden los 49ers. Antes habían ganado en cada una de sus anteriores cinco apariciones, dos de ellas consecutivas (1989 y 1990).

La historia de la NFL cuenta con no pocos equipos que han participado en dos finales consecutivas, e incluso que las han ganado. De hecho, los Miami Dolphins del 72 al 74 la alcanzaron tres veces, si bien solo pudieron ganar las dos últimas.

Pero hubo una vez un equipo que consiguió algo que no se había conseguido antes, y que nadie volvería a conseguir después. Un equipo que llegó a cuatro Super Bowls consecutivas.

Y que perdió las cuatro.

Apertura Italiana

Espero que los lectores no se enfaden por ser tan taxativo pero, créanme, el fútbol americano es el deporte más complejo que existe. El único juego —no sé si tiene consideración de deporte— practicado en occidente que puede equiparársele es el ajedrez.

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No se trata tan solo de la evidente homoeidolia que les presento en la imagen anterior; la riqueza táctica y estratégica del fútbol americano convierte el visionado de un partido en un verdadero disfrute a poco que se conozcan —incluso por encima— las reglas y las pautas de este deporte.

Aunque hay varias maneras de anotar en el fútbol americano, como el field goal (patear el balón entre palos, lo cual suma tres puntos al marcador), el tipo de anotación primaria es el touchdown. Este consiste en llevar el balón a la zona de anotación —end zone— contraria bien sea atravesando la línea de gol con la posesión del mismo, bien recibiendo un pase en dicha end zone. El touchdown proporciona seis puntos al equipo que lo consigue más la posibilidad de sumar un punto más —extra point— pateando el balón entre palos desde corta distancia o incluso dos puntos más si se vuelve a llegar con el balón controlado a la end zone.

Para avanzar por las 100 yardas que delimitan el largo del campo entre ambas end zones, el equipo atacante dispone de un máximo de cuatro oportunidades —llamados downs— para recorrer un mínimo de diez yardas. Si consigue avanzar esas diez yardas, consigue un first down y dispone de otras cuatro oportunidades para adelantarse otras diez yardas o más.

En el caso de que tras estos cuatro downs, el equipo atacante no haya conseguido el first down, la posesión del balón pasa al equipo contrario. Sin embargo, un equipo no suele agotar los cuatro downs, y en el caso de que tras el tercero no hayan conseguido avanzar esas diez yardas a menudo prefieren ceder la posesión alejando el balón lo máximo posible de su propia end zone con una patada, denominada punt.


Principales anotaciones: un field goal, un touchdown de pase con extra point, un touchdown de pase y carrera con conversión de 2 puntos y un touchdown de carrera)

Cada uno de los downs se inicia con las dos escuadras frente a frente a lo largo de una línea imaginaria —la línea de scrimmage— situada en el lugar donde se detuvo el anterior avance. A partir de ahí, las jugadas que realiza el equipo atacante abarcan prácticamente todos los grados de complejidad que puedan imaginarse, intentando engañar al equipo que defiende y así conseguir las mejores opciones de pase o carrera. Pero incluso el equipo que defiende, cuyo comportamiento inicialmente se limita a responder al ataque contrario, muchas veces intentará prever o adivinar la jugada que va a realizar el mencionado ataque.

Por eso, el fútbol americano es también el deporte más especializado que existe. Salvo contadas excepciones, cada uno de los más de 40 jugadores que forman un equipo (y piensen que en el campo solo hay 11) tiene una única función en el terreno de juego, sea esta pasar, recibir, correr con el balón, intentar placar al quarterback contrario, patear entre palos, etc.

Y aún más, siendo la mayoría de las jugadas de enorme complejidad táctica, también es fundamental la estrategia a desarrollar a lo largo del partido, saber elegir qué jugada realizar en cada preciso momento. Por eso, la capacidad de decisión de los jugadores es extraordinariamente limitada.

Imaginen la comprensión y la perspectiva global de una partida de ajedrez si se pusiesen en los ojos de un peón o un alfil; pues esa es la que tiene un jugador en el campo.

Los jugadores de fútbol americano son peones de una partida que, en realidad, juegan los coordinadores ofensivos y defensivos de cada equipo y cuyas decisiones están a su vez supeditadas a la jerarquía del head coach, el entrenador principal. Es el coordinador quien decide qué jugada realizar en cada momento atendiendo a un planteamiento estratégico del partido o adaptándose a las condiciones variables del mismo. De ahí los aparatosos intercomunicadores que se ven en la banda y los muy diminutos que llevan dentro del casco los jugadores principales del ataque y la defensa (el quarterback y el middle linebacker respectivamente).

Por supuesto hay excepciones a este encorsetamiento, pero por regla general, cada jugada (o a lo sumo una serie de dos o tres jugadas) se dicta previamente desde la banda. El quarterback o el middle linebacker se la canta al resto de los jugadores reunidos en corrillo —el huddle— y estos obedecen con la mejor actitud militar, porque en esa cadena de mando, quien lleva los galones es el coordinador.

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Sin embargo, a principios de los 90, un coordinador se quitó parte de estos galones para entregárselos al quarterback. El resultado fue uno de los monstruos ofensivos más dominantes que se han visto nunca en la NFL: los Buffalo Bills de Jim Kelly y la K-Gun.

Gambito Evans

Cuando Ted Marchibroda se unió a los Bills en 1987 lo hizo como entrenador de quarterbacks. Él mismo lo había sido, y con brillantez, durante su etapa universitaria, aunque su carrera profesional, cortada por una larga estancia en el ejército, fue más bien mediocre.

Posiblemente viese en Jim Kelly, incorporado a la disciplina del equipo un año antes, una oportunidad de desarrollar definitivamente el tipo ataque que llevaba estudiando desde que empezó a entrenar a principios de los 70.

Kelly, oriundo de Pennsylvania, pero que había tenido una formidable carrera universitaria en Miami, fue elegido por los Bills en el draft de la NFL de 1983. Sin embargo, la escasa asistencia al estadio y el glacial clima del invierno en Buffalo hizo que declinase la oferta y firmase por los Houston Gamblers de la USFL (liga rival a la NFL). Allí jugó durante tres temporadas como quarterback titular batiendo récords de yardas de pase y porcentaje de pases completados, siendo elegido como MVP de la liga en 1984.

No obstante, cuando los Gamblers desaparecieron en 1986, Kelly prácticamente no tuvo más remedio que incorporarse a los Bills que acababan de firmar a un sesentón Marv Levy como entrenador principal.

Tras dos temporadas y media en las que los Bills mejoraron ostensiblemente e incluso se asomaron a los play-offs, Levy abogó por colocar a Marchibroda como coordinador ofensivo; su inmediato segundo en las acciones de ataque y ejecutor de facto de la estrategia anotadora.

Era 1990 y los Bills acababan de perder la final de la Conferencia Americana (AFC) frente a unos Cincinnati Bengals que habían empleado un sistema de ataque como no se había empleado nunca. Un hurry-up offense (ataque apresurado) cuando no había motivos para estar apresurado.

Lo peculiar de este ataque era el hecho de que apenas había parones entre jugada y jugada; no se elegían desde la banda, sino que el propio quarterback tomaba la decisión, a menudo sin corrillo y a los pocos segundos de terminar la jugada anterior, impidiendo así que la defensa pudiese ajustarse. La diferencia entre lo que hacían los Bengals con otros casos de hurry-up offense era que éstos lo usaban durante periodos prolongados del partido y no como se usaba habitualmente, tan solo en los dos últimos minutos de cada parte (el denominado two-minute drill).

El dos de diciembre de 1990, con cinco grados de temperatura que se sentían como apenas menos uno por el viento constante que soplaba en el Rich Stadium de Buffalo, los Bills se enfrentaron a los Eagles de Philadelphia. Durante todo el primer cuarto, los Bills no hicieron ni un solo corrillo en ataque y el periodo acabó con el resultado de 24-0 a su favor.

Marchibroda había corregido y aumentado el ataque que había apartado a su equipo de la anterior Super Bowl. Acababa de nacer la K-Gun.

Ataque a la descubierta

Aunque el nombre se suele asociar a Kelly, lo cierto es que la K venía del tight end Keith McKeller, cuya polivalencia tanto al bloquear defensas como para recibir pases permitió desarrollar el ataque.

La K-Gun era esencialmente una sucesión de jugadas sin corrillo —no-huddle offense— empleada de forma consistente y continuada durante prácticamente todo el partido. Al principio de cada drive (serie de jugadas), Jim Kelly reunía a los jugadores en torno a él y cantaba no una única jugada, sino toda una serie de alternativas que le había marcado Ted Marchibroda. Así, tras cada jugada, el equipo evitaba el corrillo colocándose inmediatamente en la línea de scrimmage, momento en el que Kelly leía la posición de la defensa y gritaba sus compañeros la jugada a realizar —un audible—– que se ejecutaba acto seguido.

Estas jugadas no eran especialmente complejas desde el punto de vista táctico; de hecho, usualmente se basaban en carreras centrales del running back o pases cortos sobre el wide receiver o el propio tight end. A la eficacia del sistema ayudaba, sin duda, el hecho de que esas posiciones las ocupasen primeras figuras como Thurman Thomas o Andre Reed.

No obstante, y pese a la aparente sencillez de cada jugada, la velocidad que se imprimía entre una y otra, sin conceder un respiro, ejercía una presión sobre la defensa que la volvía incapaz de ajustarse al ataque que se le venía encima; en ocasiones incluso manteniendo en el campo a los jugadores equivocados pues no habían tenido tiempo de realizar las sustituciones pertinentes. Por continuar la analogía, imaginen a alfiles teniendo que comportarse como caballos. Completamente desprevenidos, poco podían hacer los peones de la defensa para intentar parar a la K-Gun.


La K-Gun en 1993.

En este vídeo de la final de la AFC de 1993 podemos ver como apenas transcurre tiempo entre jugada y jugada de los Bills; aún se está emitiendo la repetición de la anterior cuando ya se ha lanzado la siguiente. Es interesante comparar el vertiginoso ataque de Jim Kelly con el bastante más relajado sistema de un Joe Montana que vivía los últimos años de su carrera en los Kansas City Chiefs.

La K-Gun fue una experiencia incomparable en un mundo tan encorsetado como el del fútbol americano. El sistema de Marchibroda creó un verdadero mando intermedio en la jerarquía; un demiurgo entre el jugador de ajedrez y el peón. El quarterback ya no se limitaba a ejecutar las jugadas que le marcaba el coordinador ofensivo, sino que tenía verdadero poder de decisión sobre el desarrollo del partido. Sin duda, las decisiones estratégicas seguían siendo de Marchibroda, pero Jim Kelly tenía la capacidad y la responsabilidad de la mayoría de las decisiones tácticas.

Los Bills se convirtieron en un imparable bulldozer que iba a batir el récord de anotación durante tres temporadas consecutivas, logrando resultados tan devastadores como el 51-3 que le endosaron a los Raiders de Los Ángeles en las finales de conferencia de la temporada 90-91. Y que consiguió alcanzar la Super Bowl ininterrumpidamente desde 1990 hasta 1993.

Nadie se había logrado presentar en la Super Bowl durante cuatro temporadas consecutivas. Nadie lo ha vuelto a lograr desde entonces.

Y es más, esas cuatro han sido las únicas veces que los Buffalo Bills se han plantado en la final. Nada antes de la K-Gun, nada después de la K-Gun.

Y aun así, las perdieron todas.

Jaque mate

Es difícil determinar con precisión los porqués de estas derrotas. Un equipo formado y sin apenas variaciones, con un sistema de ataque tan potente y eficaz parecía destinado a plantar su nombre en el olimpo del fútbol americano.

Créanme que lo consiguió. Incluso con las cuatro derrotas, Marv Levy fue elegido miembro del Pro Football Hall of Fame en 2001, Jim Kelly lo fue en 2002 y Thurman Thomas lo fue en 2007. Y cada vez que algún equipo intenta usar el no-huddle offense —como los Packers de Aaron Rodgers en 2008 o los propios Bills de Trent Edwards en 2009— algún medio de comunicación llama a Ted Marchibroda y la K-Gun vuelve resonar con su intimidatorio nombre en las crónicas y las retransmisiones.

Pero ¿por qué se perdieron esas cuatro finales?

Bueno, algunos dirán que la defensa de los Bills nunca estuvo realmente a la altura de su ataque. Otros pueden señalar que cuando la final es a un único partido, cualquier pequeña perturbación altera un resultado y un mínimo error puede dar al traste con toda una temporada. A mí me gusta pensar que la K-Gun no se llevaba nada bien con la Super Bowl.

Y me explico. Como seguramente conocen, la Super Bowl es mucho más que un partido de fútbol americano; es todo un acontecimiento nacional y el mayor espectáculo televisivo del mundo. Con un coste medio por anuncio de unos cuatro millones de dólares, el partido está plagado de parones. Parones que era justo lo que quería evitar la K-Gun.

Soy consciente de que esta opinión es un poco retorcida, porque los parones nunca se deben a las exigencias televisivas sino al propio desarrollo del juego. Si acaso dichos parones serán un poco más largos de lo habitual, pero no lo suficiente como para desestabilizar una estrategia ofensiva perfectamente estudiada y consolidada.

Con todo, lo cierto es que analizar estas cuatro finales y las razones de las derrotas también podría ser una historia para ser desarrollada en otra ocasión. Yo me quedo con que siendo conspiranoica, mi teoría no es la más conspiranoica: en Expediente X tenían una aún mejor.


“Saddam Hussein, los Balcanes, Rodney King… Nada de eso me importa en absoluto. Lo único que no quiero ver es a los Bills ganando la Super Bowl. Mientras yo esté vivo eso no ocurrirá”

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34 comentarios

  1. Guillerme

    Aún respetando el ¿football? americano, todo eso que dice tener lo tienen rugby o fútbol, sin pausas, sin especialistas con una única función y con un ritmo contínuo que agota no sólo física sino también mentalmente. Añadiendo, en el caso del fútbol, la dificultad de no poder utilizar las manos.

    • Osorin

      No estoy de acuerdo: en el fútbol (no conozco el rugby) el jugador es mucho más independiente, ya que las jugadas muchas veces surgen de la improvisación y cada jugador sabe por sí mismo lo que tiene o debe de hacer (pasar al jugador que me dobla, regatear, centrar, cubrir al hombre o en zona, perder tiempo…) mientras que el papel del entrenador durante el partido consiste básicamente en motivar a sus jugadores y gestionar algunas estrategias más básicas (sacar un delantero por un defensa, gestionar las fuerzas mediante los cambios, cerrarse atrás, etc).

      En cambio, en fútbol americano el desarrollo del partido está en manos del entrenador (head coach) y sus coordinadores, siendo en general los jugadores simples ejecutores de las órdenes de éstos, con más o menos talento. Es cierto que hay algunos jugadores que tienen más manga ancha para tomar decisiones por sí mismos, pero no es lo habitual. De ahí la comparación con el ajedrez, en el sentido de que los jugadores son “piezas en el tablero” casi sin voz ni voto sobre la estrategia global, que está en manos de los entrenadores (que están “fuera de el tablero”).

      No estoy juzgando que sea mejor o peor (yo disfruto más viendo fútbol americano, pero es una opinión personal no sólo influenciada por el juego en sí mismo), pero creo que las diferencias son claras.

      Saludos y gran artículo, he disfrutado leyéndolo y lo recomendaré a mis amigos ahora que la SuperBowl está reciente.

      • Pues iba a intentar aclarar yo mismo, pero tu explicación me ha ahorrado el trabajo :)

      • En rugby la gran cantidad de interrupciones permite muchas jugadas ensayadas aunque tambien hay muchas jugadas no ensayadas. Segun la situacion es el capitan el que elige pero puede ser el lider de la linea implicada (delantera o tres cuartos). En cambio el entrenador tiene un papel menor que en el futbol ya que en rugby se considera que son los jugadores los que deben tomar las decisiones tacticas y no se permite al entrenador gritar consignas. Lo unico que puede hacer es antes de un cambio pedir al jugador que va a entrar que transmita consignas

  2. Daniel Cañueto

    Necesito que sigas haciendo más de estos artículos para hipsters del deporte.

    Sería muy interesante hacer una comparación de las cuestiones tácticas más importantes en cada uno de los deportes, qué diferencias hay en cada deporte e intuir por qué suceden (tiempo restringido de posesión, dimensiones del campo, etc).

    • rayvictory

      Yo me compré “football for dummies” en itunes, y te explica todo eso y bastante bien explicado y con muchas anécdotas e historias del autor Howie Long, comentarista de la TV americana y ganador de una SuperBowl con los ¿Raiders? (no estoy seguro). En definitivo para disfrutar más de los partidos está muy bien el libro.

  3. Pingback: De pijos de palo, tenis iraní y frikadas constitucionales « Maven Trap

  4. No conozco el fútbol americano, así que no puedo opinar, pero me niego en redondo a aceptar que el rol de los entrenadores de fútbol asociación sea “cambiar pieza por pieza” y “motivar”. Una cosa es que el juego no sea teledirigido (lo cual, desde mi punto de vista, lo hace más complejo), y otra muy distinta que los detalles no estén previstos y trabajados durante la semana (los entrenamientos en fútbol parece que no existen, y eso me parece un desprecio tremendo a lo que realmente es la labor principal del entrenador – de ahí su nombre).

    Yo no puedo refutar la afirmación de Pedro según la cual el fútbol americano es el deporte más complejo porque no sé lo suficiente; cierto es que el factor participantes (15×15, por los 11×11 del fútbol) sobre el papel reforzaría su tesis. Pero un sistema de contínuum y de cierto libre albedrío como el fútbol, donde cada decisión implica una serie de consecuencias inmediatas, me parece por pura lógica más complejo que un deporte en el que se pausa el juego cada pocos segundos para recolocar las piezas.

    Sin querer ser puntilloso, creo que no es una cuestión de complejidad, sino más bien de estrategia; el entrenador de fútbol americano se convierte en un Kasparov al mando absoluto de sus ciegamente fieles piezas, no en un Napoleón decidiendo los destinos de sus cansadas y hambrientas tropas desde una colina.

    Y perdóneseme el símil pseudoculturetas, por el cual me merecería una excelsa patada en to’l culo…

    • rayvictory

      yo creo que se refiere más complicado desde un punto de vista estratégico. Según he leido a Howie Long en uno de sus libros, un quaterback de la NFL tiene que memorizar jugadas que conforman un libro de 7 cm (aunque realmente dijo 3 pulgadas), diseñado por su equipo. No existe ningún jugador de fútbol ni ninguna jugada en el fútbol europeo que vaya al papel. Todo se hace en la pizarra y punto. Y en las pizarras de fútbol europeo (y eso lo sé´por experiencia) incluso las jugadas ensayadas afectan sólo a 3 o 4 jugadores en el mayor de los casos (véase el gol de Puyol contra Alemania en el mundial de África del Sur). En el fútbol americano las jugadas afectan a 10 jugadores (dejo fuero el WR opuesto al lado en donde se desarrolla la jugada). No hay color. Tácticamente es con mucho el deporte más complicado que existe el Football!.

    • Sólo un pequeño apunte; en el fútbol americano también son 11 vs 11. 15 vs 15 es en rugby.

      Un saludo.

  5. Yo, que he jugado tanto a Fútbol como a Fútbol Americano (por muy muy breve tiempo), he de decir que el FA es muchísimo mas complicado. Yo soy muy futbolero, pero la especialización y la importancia de cada uno de los participantes en el FA durante todas las jugadas no es comparable a la de los jugadores de fútbol. En lo que estoy de acuerdo es en que un jugador de fútbol individualmente realiza un trabajo mas completo (ataca, defiende, algunos inventan,…) pero no se puede comparar la importancia de cada uno de los puestos en el FA.
    Sin contar la cantidad de jugadas que tienen que aprenderse de memoria, la rapidez de “reflejos” para cambiar de jugada con audibles,…
    Sinceramente, los equipos de fútbol tienen cuatro o cinco situaciones estudiadas, un par de corners y poco mas, e incluso encuentras casos en equipos punteros con lagunas increíbles en este tipo de jugadas. Un entrenador de fútbol por norma tiene 3-4 variantes posicionales y si acaso un par de jugadores en defensa para contrarrestar a la estrella, El FA tiene cientas de jugadas tanto de ataque como de defensa, cada posición es un tipo de atleta diferente,… para mi es otro mundo.

    Algún día podríais hacer un reportaje de un deporte del que tengo buenos recuerdos de juventud viéndolo en sportmania, el Futbol Australiano, yo no he visto un deporte de equipo mas salvaje que ese!

  6. Pedro, me encantó tu artículo, te cuento que yo fui fana de los Bills de esa época, Kelly, Thomas, Reed y en la defensa Bruce Smith y Cornelius Bennett me emocionaban. No conocía lo del K-Gun y me ilustras mucho más lo que yo palpitaba en ese entonces, con gran emoción cuando los Bills llegaban al Super Bowl, con gran desazón cuando lo perdían. Recuerdo partidos como la remontada histórica ante Houston con Frank Reich de QB y la demolición a Kansas City con un Thurman Thomas bestial, creo que la debacle fue por ese maldito field gold que falló Norwood contra los Giants, el resto es una hermosa historia de un irredento equipo de ganadores/perdedores. Un abrazo y excelente texto.

  7. michelle

    AND, una cosa es que el futbol europeo este más o mneos trabajado tacticamente desde el banquillo, en eso reside el merito, en que sea el jugador quien decida, comparar a un trescuartista de futbol europeo con un quaterback es querer comparar a einstein con la mona chita!!!! ya no te digo compararlos con un apertura del rugby…… el basket mismo es infinitamente más complejo, porque parte de la velocidad. Un deporte que se juega parado es simple, y el FA lo es, esa es la llave del reportaje, un deporte que derrota a la improvisacion, patético desde un punto d e vista culto europeo. Acepto que es una micra más complicado que la pelota base.

    • JordiBCN

      Xavi Hernández, por nombrar sólo a un jugador actual, tiene más juego en su cabeza y sus pies que todos los QB’s que hayan ganado la Superbowl en sus manos y en sus pinganillos.

      • Nachop

        Como se nota que no has visto en acción a Peyton Manning…

      • Captain Miller

        Está claro que pocos partidos de fútbol americano has visto. Decir que un tío que se ha tenido que aprender un libro de jugadas, sale al campo, le dicen qué jugada hacer, observa la defensa, cambia la jugada, recibe el balón y mientras tres o cuatro mostrencos intentan tirarle al suelo decide a quién pasar, cuándo o si es mejor salir corriendo tiene poco juego en su cabeza es no saber de qué va ese deporte.

  8. Cossack

    El “Manohuevo” americano es espectacular, sí, y la verdad es que se presta mucho mejor al cine, y en general al espectáculo (valga la redundancia) que el fútbol. No obstante como deporte es extremadamente restrictivo (casi cualquiera puede jugar al fútbol, pero como seas ectomorfo -en cristiano, canijo- olvídate de jugar al Manohuevo).

  9. JordiBCN

    En el fútbol americano habrá mucha complejidad, pero la hay a pedacitos de 6-7 segundos, y muchas veces esa complejidad se traduce en que el tío mas gordo arrambla la línea defensiva contraria para ganar las 2 yardas que te dan primer down. En el fútbol, sin más, el desarrollo táctico, defendiendo y atacando, dura 90 minutos. Un equipo peor dotado técnicamente, pero bien organizado tácticamente y con una buena estrategia puede ganar a una constelación de magníficos jugadores, ejemplo: Mourinho, cuando no le puede su infinito ego, versus Barça (Chelsea, Inter, Madrid).

    • Miguel

      Decir que el Madrid es un equipo mal dotado técnicamente… Mourinho es un motivador excelente. Lleva al límite a sus jugadores. Pero no digamos que el Madrid tiene peor equipo que el Barça. A mi me parece que está a la altura, pero Mou juega a un juego diferente que el Barça

  10. michelle

    Ja, ja, ja….. pelota base y manohuevo!!!!!!! ahora que crucifican al patetico lance, los dos deportes con el mayor indice de doping y drogas de la historia!!!! y que yo sepa uno no se dopa para aligerar los pensamientos cerebrales……

    • Cossack

      Hombre, los futbolistas deberían lavarse la boca antes de hablar de dopaje, que van hasta las cejas (empezando por Messi, y de ahí para abajo).

  11. Enhorabuena por este excelente artículo. Un gran deporte que sabe aunar tradición con avances tecnológicos. Ojala el fútbol no fuese tan ridiculamente inmovilista y arbitrario en su reglamento.

  12. michelle

    SILK, avances tecnológicos???? si me tengo que pegar 4 horas para ver una supuesta final rompo el abono fijate!!!! el futbol ha conquistado el mundo precisamente por no parecerse a los juegos yankees, que aburren a cualquier mortal.

  13. Xerardo

    Lo que yo no entiendo es por qué decide dejar la posible explicación de las cuatro derrotas para otra ocasión cuando supuestamente el artículo trata sobre las propias derrotas. Entiendo que no todo el mundo tiene por qué conocer los pormenores de este deporte. No obstante, o hace usted dos artículos o no debería irse tanto por las ramas en un artículo sobre un tema que a priori parece muy concreto.

    Por otro lado, y aunque no llega a la maraña estratégica del fútbol americano, las normas del rugby lo convierten e uno de los deportes más complejos e interesantes del mundo.

    • El título era tan solo una forma de exponer el éxito de la K-Gun aunque luego perdiese las finales.

      Sinceramente, salvo la primera que pierden contra los Giants por un field goal fallado por Scott Norwood en los últimos instantes, el desarrollo de las demás finales no es especialmente significativo.

      Aquí se ve ese field goal fallado: http://youtu.be/BCHZFwDCNyA

  14. No entiendo el afán de algunos en repetir el mantra “la mía es más larga”. Perdón, quería decir, “mi deporte es más complicado/bonito/entretenido/whatever”.

  15. Maravilloso artículo, aunque me quedé con ganas de un análisis más exhaustivo de las finales.

    Me pasó algo curioso mientras veía el vídeo de los Bills contra los Chiefs. Me di cuenta de que durante el ataque de los bills no habían parones, y justo cuando el balón pasa a los chiefs se ve un corte de montaje, por la publicidad (imagino que en ese momento estaría Montana dando instrucciones). En ese momento pensé, “joder, en verdad a los americanos les encantan estos parones para meter publicidad, no creo que les hiciera mucha gracia a los directivos de la tele meter menos publicidad por culpa de un sistema de juego revolucionario. Así que cuando expusiste tu teoría conspiratoria, no pude estar más de acuerdo.

    Por cierto, Pedro, a ver si presionas para que hagan un artículo sobre Vince Lombardi, que tengo ganas de saber cosas de este hombre, bien narradas, como caracteriza a Jot Down

  16. Ya les adelanté al principio que no se enfadasen por ser tan taxativo.
    Como ya se ha explicado en algún comentario, la riqueza táctica y estratégica del fútbol americano no tiene parangón, independientemente que esta se desarrolle en cortos periodos de 6-7 segundos.

    Eso no significa que yo diga que el fútbol, el rugby o el hockey sean “peores” deportes, tan sólo que táctica y estratégicamente están menos desarrollados.

    Un saludo.

    • Cossack

      Por contra dejan mayor papel a la improvisación, a la calidad individual y a la “niebla de la guerra” aplicada al deporte. Por eso son deportes que triunfan por todo el mundo: es muy sencillo comprenderlos siquiera a un nivel básico. Porque cuando uno ve deporte, la mayoría de las veces lo que quiere es entretenimiento, no pensamiento estratégico.

      • Nachop

        Pero el football engancha por la espectacularidad, entre los pases largos y los josconcios. Luego es cuando aprendes todo lo táctico que es.

  17. Mira que yo adoro el Futbol(Soccer) y con suerte algun dia vivire de el,pero no hay nada comparado al Football.Estrategia,compañerismo,creer en tus compañeros,depende de ellos,factor psicologico.
    Esta por encima de cualquier deporte en todo,es impresionante.

    • Cossack

      El béisbol lo supera en una cosa: el abuso de absurdas estadísticas para determinar el resultado. ¿Lo peor? Que suelen funcionar. Eso no es deporte, es un problema de Matemáticas.

  18. Fat Lever

    Si un equipo llega cuatro veces seguidas a la Super Bowl y las pierde, eso indica que su quarterback se hace chicle cuando llega el momento de la verdad. No hay que buscar otras explicaciones, eso les pasa a muchos jugadores de diferentes deportes, Jim Kelly no dió la talla.

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