Nota: Las soluciones se encuentran al final del texto.
El troll del puente es una criatura aferrada a la cabezonería territorial de quien vive debajo de algo que casualmente la mayoría de héroes utilizan como atajo. Y también un personaje que un día decide que, por puro respeto a la tradición fantástica, quizá sea buena idea montar un peaje.
Jonah Lehrer es un escritor al que los responsables de The New Yorker decidieron llamar la atención tras descubrir que tenía la manía de plagiarse a sí mismo.
El troll ejerce como abrillantador de la silueta del héroe, su objetivo es demostrar que el protagonista del cuento tiene tan afilado el ingenio como el arma blanca. Y para ello plantea un criterio de selección como poco cuestionable: la criatura solamente permite el paso a aquellos que resuelvan un acertijo. En realidad es un personaje al que alguien le ha contado una adivinanza en algún momento y desde entonces la repite constantemente para hacerse el ocurrente. El troll del puente es el cuñado del género fantástico.
Jonah Lehrer copipasteaba secciones de sus escritos en artículos presentados para diferentes medios. En The journal y The New Yorker se publicaron un par de textos que no solo compartían párrafos completos sino que incluso arrancan utilizando las mismas líneas; aquellas que planteaban una cuestión a la que muchos respondían de manera errónea: «Aquí tenemos una sencilla pregunta aritmética: «Un bate y una pelota cuestan 1,10$. Sabiendo que el bate cuesta 1$ más que la pelota ¿qué precio tiene la pelota?»» [1]. Probablemente a Lehrer alguien le había contado ese dilema de precios y el hombre disfrutaba dejando claro lo listo que era repitiéndolo en cuanto tenía ocasión. Lehrer demostró que era un cuñado de la prensa escrita. Además de un vago.
Si dejamos de lado aquellos enigmas de pensamiento lateral, que tienen una naturaleza más creativa y al mismo tiempo más fácil de vandalizar (el clásico «En una habitación vacía aparece un hombre ahorcado. En el suelo, bajo sus pies solo encontramos un charco de agua ¿Cómo logró colgarse?» [2] fue pervertido hace dos días por Héctor Bometón alias Mierdecitas), y si asimilamos que el mejor acertijo reflejado en una pantalla grande ocurrió en el Batman de 1966 con aquel plátano-bolígrafo (no es una licencia del doblaje, el original es exactamente igual), lo que nos queda son los acertijos de siempre, aquellos de solución férrea que han resistido el paso de las eras. Y aunque en una obra de ficción las adivinanzas resultan mucho más ingeniosas cuando su esencia es original, eso no significa que tirar de archivo y recurrir a los clásicos sea algo que haya dejado de tener su gracia, por muchas veces que hayan sido repetidos o reformulados. En el fondo, siempre podemos hacer como que los adivinamos.
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El último, (20), no lo pillo. ¿Por qué no pueden ser 3 hermanas de 9, 4 y 1 años?¿O de 12, 3 y 1 año?
Me pasa lo mismo, macho. O 2, 3, 6… Hay algo que no pillamos.
Supongo que lo que os falta es saber que el tipo vive en el número 13 (9,2,2).
Cosa que no se especifíca en el acertijo.
Una pista:
9+4+1 = 14
12+3+1 = 16
2+3+6 = 11
6+6+1 = 13
9+2+2 = 13
Pues por lo del número de su casa.
Imaginemos por ejemplo que el número del casa del investigador es 21, en ese caso no necesitaría saber que la hija mayor toca el piano, porque únicamente 1, 2 y 18 multiplicados dan 36 y además sumados dan 21. Lo mismo pasa con el resto de posibilidades excepto 13.
Dado que aun asi necesita una pista más, esto implica necesariamente que el investigador vive en un nº13, el único numero que generaría esa duda.
Es decir, necesariamente las edades de las hijas suman 13, o no se habria necesitado la pista del piano del piano. Y en ese caso, solo hay dos opciones 2,2,9 o 1,6,6.
Por cierto, añado a [7], via ínclito Pratchett:
«Un perro de circo que tenga funcion por la tarde y al que saquen a pasear por la noche.»
Aunque siendo sincero, apostaria que algún poquemon también daría el pego…
Pero no se especifica. En efecto, que sumen 13 sólo son esas opciones si después tiene que la multiplicación dar 36, pero dado que no especifica ese dato, valdría igualmente 3, 3 y 4, habría una hermana mayor que, cual Mozart, sería un tanto precoz pero… no veo en las condiciones del acertijo que no pueda ser solución correcta.
Más aún, tendría un 10 como número de casa en vez de un 13 con tanto mal fario ;-)
No se especifica el número a propósito para que parezca un acertijo imposible pero en realidad esa misma ausencia es una pista. Dado que coinciden en la suma dos opciones se entiende que son las dos únicas entre las que podría dudar el alumno para tener que solicitar una pista más. De no ser así no exclamaría que le falta un dato.
Jonah Lehrer reutilizó en el blog «Frontal Corex» del New Yorker parte de sus articulos escritos para The Wall Street Journal y Wired. Al New Yorker no le agradó esta actitud, pero no le despidieron por eso.
Lo que le obligó a dimitir, un mes después, fue el haber atribuido a Bob Dylan citas que él mismo se había inventado.
Hola Carmen,
Creía, equivocadamente, que el jaleo que se montó en su momento con el tema en The new yorker (donde acabaron añadiendo notas de la redacción en sus artículos rechazando el reciclaje) había sido la causa del despido. Y que lo de las citas inventadas de Dylan solo había tenido como consecuencia la retirada de los libros. Gracias por darte cuenta y apuntarlo que soy muy de meter pata en donde no se debe.
!Un saludo!
No os podeis imaginar el dolor de cabeza que un artículo como este puede ocasionar a un negado para las matemáticas como yo. En realidad, casi no he podido llegar a la mitad del texto. Me alegro sinceramente por los que lo disfruten y lo siento por mí. ¡Qué asco de vida!
No todos son de matemáticas, también los hay de trampas de lenguaje, y los de lógica no son matemáticos. ¡Ánimo, hombre!
http://www.youtube.com/watch?v=kSq42nPjnE0
¡Ja, ja, ja, genial! Yo soy el McLane, ¿no…?
Alguien que cita, no ya XKCD, sino «the order of the stick» ya puntua por lo menos en el segundo cuartil del friquitest.
Si Pinocho dijese «me va a crecer la nariz» ¿Que sucedería?
Nada. Una predicción, sea equivocada o no, no es una mentira.
Caperucita diría «cómeme todo lo negro»
Le crece hacia dentro.
La explicación del último es un poquito regulera. Un poquito más desarrollada:
Hay muchos más grupos cuyo producto es 36. Por ejemplo (1,2,18) o (2,3,6). Si tomas todos los grupos y calculas la suma de las edades para cada uno (que tiene que coincidir con el número de la casa del alumno, que desconocemos), resulta que cada valor es único excepto para los dos grupos arriba reseñados (1,6,6) y (2,2,9) –que suman 13.
Como el alumno sí que sabe el número de su casa (que es 13), entonces necesita un dato más para decidirse por una de las dos opciones. Ahí cobra sentido el añadido del piano.
En la segunda solución del acertijo de las garrafas de agua te sobra un paso. Si viertes los dos litros que has metido en la garrafa de tres te quedas otra vez con las dos garrafas vacías ;)
Hola Gazza.
Redios, es que sobra este pedazo: «Se vacía el de cinco y se vierten los dos litros del de tres,» que no sé de dónde ha salido porque el de cinco ya estaba vacío.
Esto demuestra que o eres el primero que se molesta en comprobar que la solución es correcta o que todos se lo sabían ya.
Está todo mal. La respuesta es 42.
Me quito el sombrero