Sociedad

Ruanda, los cien días de la barbarie

ARM1076
En la iglesia de Nyamata fueron asesinadas dos mil quinientas personas. La ropa de las víctimas se conserva como tributo.

Llovía, claro. El horror cuida siempre los detalles. Dos mil quinientas personas eran conducidas a pie hacia un descampado por milicianos armados y bebidos. Una de las figuras de aquella espesa procesión era Benuste Karasira. Iba con su mujer y cuatro hijos pequeños. Arrastraba sus pies en el mismo silencio desharrapado que el resto de condenados. Todos ellos llevaban tres días encerrados en una escuela técnica de Kigali, la capital de Ruanda. Allí habían llegado tras esquivar los puestos de control que el Gobierno había instalado por las calles para identificar y asesinar a los vecinos tutsis. Cuando Benuste alcanzó la escuela, se creyó a salvo: los cascos azules de la ONU estaban allí. «Al día siguiente se fueron. ¿Cómo pudieron? ¿Cómo pudieron dejarnos ahí?». No es una pregunta retórica, Benuste espera con la mirada fija una respuesta que no llega. «Los milicianos hutus nos dijeron entonces que nos iban a trasladar a un lugar seguro, que no debíamos temer nada». «¿Les creíste?». Benuste sonríe, una sonrisa curtida, la mueca de un hombre de sesenta años que perdió un brazo y a casi toda su familia en una matanza a bocajarro. «No. Claro que no les creí. Fue esa mentira la que me hizo comprender que íbamos a morir». Habla pausado en el sillón de su casa, donde las tupidas cortinas no dejan entrar la fuerte luz del sol. Fuera las gallinas picotean perezosas por el calor. A su lado hay una mesa sencilla de madera llena de libros y revistas. La manga de su camisa cubre el muñón del brazo. «Dicen que éramos dos mil quinientos, te digo que allí estábamos más de ocho mil personas. Hombro contra hombro, caminando en silencio bajo la lluvia». Los milicianos les llevaron a un descampado. «Un oficial se subió a un lugar y nos dijo: «A lo mejor alguno de vosotros es hutu. Por favor, si aquí hay algún hutu que nos enseñe el carné y se irá». Algunos se levantaron y caminaron hacia el oficial, comprobaron la tarjeta y les preguntaron: «¿Por qué estabas con estas cucarachas? ¿Por qué un hombre estaba con cucarachas?». Recuerdo esa pregunta y yo me vi ahí, al otro lado. Esperando a morir». Minutos después, con la lluvia cayendo igual de ajena que cualquier otro día, los milicianos se situaron enfrente de la muchedumbre y apuntaron sus rifles y metralletas contra la masa compacta de tutsis. En realidad, eso fue todo. Todo lo que alcanza a describirse con palabras. Si acaso cabe imaginar el silencio de esos segundos previos a abrir fuego. O los ojos de quienes esperaban. Cabe imaginar los dedos en los expectantes gatillos goteando lluvia. Pero poco más. «Yo estaba allí, pero entonces en ningún momento pensé que tendría que contar esa historia. Para mí, describir cómo fue el ataque, qué ocurrió exactamente con detalles, es sencillamente imposible. El pánico que sentí fue tan enorme que no me permitió ni siquiera observar, ver lo que estaba ocurriendo. Recuerdo los gritos, el ruido de los disparos. «¡Dónde está mi hijo!». Recuerdo cuerpos cayendo, gente chocando entre sí y un dolor ardiente en el brazo mientras agarraba a uno de mis hijos. Todo el mundo entró en pánico. Ponte en mi lugar. En realidad puedes describir el ataque como quieras. Trata de imaginar el escenario y describe ese ataque. Yo no puedo ayudarte».

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40 comentarios

  1. Pingback: Ruanda, los cien días de la barbarie

  2. Sólo quiero decir que me ha parecido un reportaje abrumador. Nada más puedo añadir.

    Gracias.

  3. Aterrador

  4. Durísimo.

  5. Pingback: Bitacoras.com

  6. Espantoso.

  7. Imposible no sentir terror y gran dolor por nosotros… estos miseros seres

  8. Estoy decepcionada, es muy simplista, mal documentado, incluso con con palabras y nombres mal deletreados. Si se atreve a escribir sobre este terrible capitulo de la historia de la humanidad, estaria bien mencionar, lo que supuso el genocidion en Ruanda para la region. El conflicto en Congo comenzo el mismo diamque la operacion Turquesa y de una manera ininterrumpida, aun sigue dando coletazos. Aproximadament un millon de muertos, semejantes cifras de refugiados y no hablemos de los desplazados. Horrores semejantes a los del genocidio, a la orden del dia. No durante tres meses, pero durnate casi dos decadas.

    • Diana, escribe un mejor artículo y pon el link. Seguro que será más interesante que la queja gratuita que remites :)

    • Yo también estoy decepcionado, Diana. Con tu inteligencia.

      Un cordial saludo.

      • Wow Diana pides buena ortografia y ni siquiera la tienes tu misma por favor lee tu mensaje y corrigelo para luego poder pedir correccion al periodista q tuvo el valor de ir a recoger datos inequivocos y reales de lo que paso en Ruanda.. Pensar antes de escribir.

  9. Pocas veces un relato me ha horrorizado tanto. Tengo un nudo en la garganta y ganas de llorar y vomitar. Estremecedor. Inexplicable.

  10. Son sus costumbres sanas y hay que respetarlas

    • Ya se sabe, belgas ocupando un país ajeno y dividiendo a su población para colocar a conveniencia a unos sobre otros, descolonizaciones hechas a medias y a conveniencia de los estados europeos que acababan la colonización, dictaduras colocadas por esos mismos países para asegurarse el control de los recursos, armamento regalado a auténticos canallas por países como Francia para asegurarse el dominio sobre el país, países europeos y EEUU evitando intervenir ante una masacre que podía sacar sus vergüenzas a relucir.

      Son nuestras costumbres y tienen que morir con ellas.

      • Fernando, lo que comentas es cierto. Muy triste, pero cierto. Todo se reduce al dinero y al poder. ¿Las vidas humanas, los sueños de las personas, su dignidad? Todo prescindible. A veces la humanidad da asco.

  11. Excelente pieza, pese al dolor que desprende. Había leído bastante del tema, pero aquí han salido bastantes datos que desconocía. También ha ayudado a aclarar la cronología de los hechos.
    Que vergüenza que el planeta se quedase mirando y no actuara. Realmente deplorable.

  12. Tan buen reportaje como terrorífico. Aunque estaba preparado para leerlo no he podido evitar la piel de gallina con tales atrocidades. ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad humana? Parece que no tenga límites en ningún lugar del mundo: Alemania nazi, los estados esclavistas de los Estados Unidos, la Europa colonial, Indochina, África, … parece que no exista ninguna sociedad libre de la vergüenza de su crueldad en algún momento de la historia reciente.

  13. Impresionante artículo-reportaje. De lectura obligada.

  14. Estoy congelado del espanto. Buf. Enorme trabajo, Nacho, me impresiona esa escritura contenida y tan certera, ese ritmo demoledor con esos fogonazos intercalados. Buf, es abrumador.

  15. En compensación La fundacion Bill Clinton pago el museo del genocido en Kigali,impresionante la disección del holocausto y los testimonios,como los publicados en el articulo pero con fotos de las iglesias y de la maneran en que fueron destruidas.
    Me quedo la imagen de las personas vivas arrojadas a las fosas septicas donde permanecerian hasta morir.
    Añado que en Rwanda no hay sitio para escapar apenas hay selvas o campos como aqui,todo absolutamente todo esta cultivado y habitado.
    Por cierto, ¿que hacia Al Gore?

  16. Excelente artículo, estremecedor. El autor quizás podría haber hecho más hincapié en el futuro reciente de Ruanda. A día de hoy, la reconciliación nacional es total y se ha conseguido que tutsis y hutus y convivan pacíficamente y aúnen fuerzas para reconstruir el país.

    • No es eso lo que dicen los medios internacionales. Más bien es una tensa paz en la que no se puede ni nombrar el genocidio. Una dictadura encubierta, como tantas otras.

  17. Espeluznantes hechos y patetica respuesta internacional y ya no digamos el papel de la ONU. Recomiendo como lectura adocional Ubuntu de Nico Valle.

  18. Pingback: Ruanda: 1994-2014 | Maven Trap

  19. espeluznante relato que describe la cruda realidad del ser humano

  20. Para quien le interese esta cuestión les recomendaría tres libros. Dos son de un escritor mencionado en el artículo, Jean Hatzfeld, y se titulan Una Temporada de Machetes, y La Vida al Desnudo:Voces de Ruanda. El tercero son las memorias del personaje que interpreta Don Cheadle en la increible «Hotel Ruanda» se titula Un Hombre Corriente, y el autor es Paul Rusesabaguinda -no sé si está bien escrito-.
    Un saludo

  21. Hay un capítulo sobre el genocidio Rwandés Ébano, libro de Rysarzd Kapuściński…

    Hace ya un tiempo que lo leí, hay algunos detalles, sobre todo al principio que me han recordado mucho…

  22. Tristán Arzac

    dolor por la especie humana.

  23. Pingback: Paz y reconciliación en Ruanda: luces para Colombia | Las2Orillas.CO

  24. Carlos López

    gracias por el artículo- reportaje, es necesario que se conozcan este tipo de actos de alguna manera, ya que ni en la escuela ni en los medios de comunicación se le ha dado importancia a este y a muchos de los conflictos en el continente africano

  25. Muy interesante y claro el articulo. Felicitaciones

  26. Recuerdo alguna noche haber visto algun documental acerca de esta masacre y me impactó. Después de leer el artículo veo que aquel documental tan solo fué una manera velada y pobre de describir esta masacre.

    No puedo lograr entender que ambición pasó por la mente de aquellos que solaparon todo esto y no puedo dejar de imaginar que todos los días estas personas tuvieron conocimiento de lo que pasaba día con día y simplemente cada día escogieron mirar a otro lado. Ojala la historia nunca lo olvide.

    Que magnifico reportaje, mil gracias.

  27. Felicitaciones por el articulo, aunque haya mucho de tipico en el tema …. sobretodo esos sentimientos propios de blanquito que se acerca por esas latitudes por primera vez …
    Libro a recomendar:
    Shake hands with the Devil (memorias del Lt.Gen Romeo Dallaire)

  28. Pingback: Ruanda: los cien días de la barbarie | AiramVL

  29. Pingback: Historia Universal Contemporánea » Otra vez el infierno visitó la Tierra: Ruanda

  30. Pingback: Si África fuera un bar…

  31. Pingback: Ruanda, los cien días de la barbarie

  32. Cecilia Durán

    Dolor que marcó al mundo entero. Estuvimos segados

  33. Pingback: 'Hate Songs', la radio del odio y la reconciliación - Jot Down Cultural Magazine

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