
Orange is the new black es una de las series que dio la sorpresa durante el año anterior por su manera relativamente innovadora de tratar la temática carcelaria. Emitida por Netflix e inicialmente considerada una underdog frente a producciones más renombradas de cadenas mayores, ha terminado no solamente haciéndose un hueco sino ganando una buena legión de seguidores y gran cantidad de comentarios positivos. El argumento es la adaptación —supongo que bastante libre— del libro del mismo título, escrito por una mujer de clase media que pasó una temporada en una cárcel estadounidense y decidió contar sus experiencias. En los años más locos de su juventud, arrastrada por un amour fou, cometió un delito relacionado con el tráfico de drogas y juzgada en su momento, no recibe la sentencia hasta diez años después. Así, se ve obligada a abandonar una existencia acomodada para ingresar en prisión. Dado que carece de cualquier tipo de experiencia callejera y su contacto con el mundo del crimen ha sido más bien tangencial, no le resultará fácil adaptarse a esa nueva vida. En la cárcel encontrará mujeres con biografías de lo más dispar y desde luego con un modo de pensar completamente diferente a su propia mentalidad de clase media acomodada.
Tratándose de una serie que transcurre en una prisión para mujeres, podemos olvidarnos de algunos de los estereotipos asociados al género carcelario. Por ejemplo, aunque la violencia y la intimidación aparecen —hasta cierto grado— en el argumento, son mostradas de modo menos brutal y desde luego mucho menos frecuente de lo que sucede en la ficción sobre cárceles masculinas. Lo que priman aquí son las tensiones psicológicas y emocionales de las protagonistas, tanto o más que los juegos de poder o los enfrentamientos entre bandas. Puede afirmarse que Orange is the new black es más un drama de relaciones que un flick carcelario; incluso en ocasiones se transforma en melodrama, aunque por fortuna no se afronta la trama desde una única perspectiva y la serie varía bastante de tono no solamente entre escenas, sino incluso entre un episodio y otro; muchas veces adorna el guión con toques de cinismo y un humor que llega a rayar en lo surrealista (quien haya visto el delirante episodio en el que la protagonista se obsesiona con una gallina sabrá a lo que me estoy refiriendo). Los distintos ingredientes —drama, humor, etc.— están combinados en casi todos los episodios, lo cual hace que Orange is the new black sea muy llevadera incluso para quienes no disfrutamos particularmente con su lado más melodramático.
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Yo estoy con la mitad de la segunda temporada y solo puedo decir que es genial. Pese a que duren los capítulos casi una hora, son muy entretenidos y tanto el surrealismo como el melodrama o los puntos cómicos, te absorben de tal manera que ni te enteras del paso de los minutos.
¿»Pese a que duren los capítulos casi una hora»…?
O sea, que el hecho de que una ficción dure ¡¡ CASI UNA HORA!! lo vives como una incomodidad o un espantoso dramón…
¡Menos mal que la serie te parece «entretenida» y así no te enteras del paso angustioso de los minutos! ¡Hija mía!
Estimado Tip,
Me inquieta mucho que te hayas tomado tan a pecho un comentario completamente normal de una desconocida.
Sí, querido Tip, comparado con las ficciones de 40′, las comedias de 20′ o híbridos como Girls, hay gente que puede encontrar un poco excesivos los capítulos de más de 55 minutos.
Eso es un cuarto de hora más de lo normal, y diría que es comprensible. Piénsalo así: En ese tiempo puedes, por ejemplo, contestar completamente fuera de tono y sentido a dos o tres desconocidos en Internet, según lo rápido que seas troleando (en tu caso, probablemente bastante, por la experiencia).
Besis
¡ Basta, por favor, no sigas! ¡Me has convencido y si tú me dices ven, lo dejo toooodo, Miryam! ¡Digo Pal…!
Me encanta eso de «para quien busque una serie muy entretenida en la que no haya necesariamente dragones ni muertos vivientes». Es mi caso.
Mi voto para un post sobre una de las series más infravaloradas del momento: Durham County.
Mi hija me recomendó a la vez «Shameless» y «Orange…». Vi primero las 4 temporadas de «Shameless», (casi obsesivamente) apenas alternando con algún capítulo del «Dr. Who». Es de lo mejor que he visto en años junto con «Breaking bad» y «House of cards».
Hace un par de días inicié «Orange…» me pareció inocente y apenas interesante. Vi dos capítulos pero le voy a dar una oportunidad. Veremos…
Gracias por las recomendaciones, desde que acabé Breaking Bad atravieso un inacabable desierto….
A la primera temporada hay que darle su tiempo, pero acaba enganchando y terminarás deseando empezar la segunda temporada.
Muy entretenida, aunque totalmente diferente del libro, yo me lo he leído e hice un artículo comparándolos.
http://navegantesaladeriva.com/2014/03/15/orange-new-black-serie-vs-libro/
La serie no está mal del todo, pero se sostiene por sus personajes secundarios. Los dos personajes principales, Piper y Alex me parecen insoportables.
Los personajes masculinos son tratados o como muy malos o como idiotas. Este tufillo feminista hace que para mí pierda la serie pierda mucho, y me parezca sólo apta para mujeres.
Si eres un tío y no has visto True Detective, Fargo, Breaking Bad o GOT no pierdas el tiempo con Orange is the New Black.
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me encanto la serie ya vi toda la serie completa y me gustaría que hicieran la temporada numero 8