
Durante el periodo álgido de su papel como portavoz en la Nación del Islam, Malcolm X ofreció numerosos discursos y conferencias en instituciones de todo tipo. Era, por ejemplo, uno de los oradores más solicitados por las universidades estadounidenses. En una ocasión, después de hablar para los estudiantes de una universidad en Nueva Inglaterra, se le acercó una chica joven a la que más tarde describiría como una «pequeña universitaria rubia». Se mostraba conmovida por el discurso y Malcolm X estaba muy sorprendido: «Nunca antes había visto a alguien tan afectado por mis palabras». Tiempo después, volvería a verla. Mientras tomaba en una cafetería de Nueva York, vio con asombro cómo la misma chica entraba por la puerta y se dirigía hacia su mesa. La joven se había tomado la molestia de viajar desde el sur del país para encontrarse con él. Parecía provenir de una clase acomodada («Su forma de vestir, de hablar, de estar en pie… todo daba indicaciones de una chica crecida en un adinerado entorno sureño») y afirmaba estar dispuesta a convertirse en una conversa de su causa. Una causa en la que, como Malcolm X había dejado siempre bien claro, no había sitio para los blancos. Pero ella parecía decidida a demostrar que no todos los blancos eran diablos y que de verdad se había sentido impelida a colaborar en la tarea de combatir el racismo: «¿No cree usted que existen buenas personas blancas?», le preguntó la chica. «Creo en los actos, señorita, no en las palabras», respondió él. La chica replicó: «Entonces, dígame, ¿qué puedo hacer para demostrarlo?». Malcolm X, con frialdad, sentenció: «Nada». La chica lo miró en silencio durante un instante y, de repente, se echó a llorar; a continuación, salió corriendo hacia la calle. En el futuro, este pequeño incidente, que en apariencia no va más allá de ser una anécdota sin importancia, regresaría una y otra vez para causarle sentimientos de culpa. De hecho, hizo varias menciones al suceso en su autobiografía, señal de que, para él, tenía una gran importancia simbólica. De alguna manera, aquella chica enfocaba los remordimientos que sentía por haber malgastado buena parte de su vida defendiendo un mensaje fanático: «Supongo que un hombre está en su derecho de volverse estúpido si está dispuesto a pagar el coste. A mí me costó doce años de mi vida».
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Bravo. Que artículos tan intensos
Me han fascinado los tres. Como dicen por aquí arriba.. ¡Bravo!
Muy buen cierre para la serie de Malcolm X. Artículos con gran carisma como el mismo personaje
¡Bravo!
Felicidades por los 3 artículos, sin haber profundizado antes en la figura de Malcom, me parecía precisamente un símbolo de odio.
Que lástima que su vida haya sido cortada por fanáticos.
La perspectiva que ha arrojado esta información, me provoca revalorar a este hombre.
Muy buena serie los tres artículos. Enhorabuena
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Gran serie !
Gracias
Me gustó mucho los tres artículos. seria bueno hacer una película con este material
Ya existe, y Denzel Washington interpreta a Malcolm X (se le nominó al Oscar a mejor actor).
Te dejo la página de la Wikipedia para que puedas buscarla más facilmente. Totalmente recomendada.
http://es.wikipedia.org/wiki/Malcolm_X_(pel%C3%ADcula)
Me encanto. Muchas gracias
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John Alí, secretario nacional de la Nación del Islam, y una de las personas que más hicieron por apartar a Malcolm X de la Nación del Islam, fue identificado en los años 70 como un agente encubierto del FBI. Y en la noche anterior al asesinato se reunió con Talmadge Hayer, uno de los asesinos condenados por el crimen. Que por cierto cumplió 44 años de cárcel y fue liberado en 2010. Varios libros han tratado el tema de su asesinato, como el de Manning Marable, que afirma que el verdadero asesino está libre y nunca fue acusado, o John Henrik Clarke, que escribió uno de los libros más completos, Malcolm X: the man and his times.
Genial artículo, muy bien documentado e interesante de leer. La verdad es que Malcolm X tuvo una vida muy dinámica, siendo un supremacista negro y separatista racial pero que al mismo tiempo articulaba muy bien sus ideas.